Pediatria social-Social Pediatrics

Blog de Pediatria Social

Archive for octubre 2009

El menor y el deporte

with 5 comments

ricky rubioEl texto que sigue es una aportación al grupo de trabajo sobre el menor maduro del Comité de Bioética de Cataluña que creo que puede ser de interés para los pediatras en general:

“De forma creciente las prácticas deportivas de alta competición empiezan más temprano. Parece que para llegar a la élite de los deportes hay que iniciar la práctica a las canteras de los clubes y organizaciones al principio de la vida. La excelente trayectoria de los deportistas catalanes se arraiga al desarrollo del deporte infantil. Incluso algunas instituciones deportivas infantiles tienen prestigio internacional, como la del Barça. En otros deportes se el entusiasmo de los padres y las familias, su constancia en llevar los niños a los entrenamientos y el apoyo continuado que hace que salgan del crisol los actuales héroes sociales que son los deportistas de élite.

Todas las bondades que eso representa merecen empero una cierta vigilancia para que, a veces, el mismo entusiasmo puede no tener cuenta realmente la voluntad de los menores al proseguir una carrera llena de obstáculos y sacrificios. Y tanto más cuando estos obstáculos y sacrificios pueden tener efectos negativos sobre la vida y la salud de los menores implicados.

Algunos deportes concretos, además, tienen su práctica limitada a las edades de la adolescencia, ya que los grandes campeones son necesariamente adolescentes gráciles: tal es la gimnasia rítmica, sobre todo la femenina. Contemplada con un cierto distanciamiento, parece que a los (a las, porque que se un deporte femenino) que lo practican, se les somete a entrenamientos intensivos que ocupan una porción muy sustancial del tiempo de los atletas, sin dejar tiempo para mucho más, para interés y disfrute de unos adultos que nunca podrán hacer estas prácticas. Hay evidencia de que la práctica intensiva de la gimnasia rítmica puede causar retrasos de crecimiento y del desarrollo biológico del área reproductiva, amenorrea primaria y retraso en la aparición de los caracteres sexuales secundarios.

También se puede añadir que la no consecución de éxitos en las prácticas deportivas, en unas personalidades en formación y naturalmente inmaduras como sueño las de los adolescentes, pueden causar frustraciones con repercusión sobre la salud mental de la vida de relación y trastornos del humor y de la autoestima.

Por todo eso, hay que mantener una vigilancia a la que obliga la ética a que asegure la beneficencia y no maleficència de todo este universo y, además, controlar que ningún niño o niña se vea forzado a prácticas deportivas sin su interés y consentimiento explícito.

Las autoridades deportivas, educativas y del bienestar y protección a la infancia tienen que velar para que así sea.”

X. Allué (Editor)

Anuncios

Written by pedsocial

8 octubre 2009 at 7:50

Publicado en 1

Las voluntades anticipadas en los niños.

with 3 comments

15349651Es más bien un tema de Bioética, pero lo traigo a colación porque, en parte, está de actualidad por la aprobación por parte del gobierno del estado de la proposición de modificación de la “ley del aborto” y la polémica que ha suscitado.

Incluso algunos medios de comunicación atribuyen a los aspectos de la ley relacionados con la autonomía del menor, la constatada inversión de las preferencias de los votantes entre los dos grandes partidos del estado.

Y quizá también porque, con un discreto retraso, he tenido conocimiento del desenlace de la peripecia de la joven Hannah Jones.

Os recuerdo la historia: Hannah Jones fue diagnosticada y tratada de leucemia durante una buena parte de su infancia. A los 13 años, por los efectos de la quimioterapia había desarrollado una miocardiopatia dilatada de pronóstico fatal. Al ofrecerle la posibilidad de un trasplante de corazón, lo rechazó. Prefería vivir la vida que le quedase sin tener que pasar de nuevo por un hospital.
Con la polémica servida, después de amplias discusiones de jueces y etólogos, la justícia britànica le dio la razón (Nov. 2008).

El dia de su decimocuarto cumpleaños, Hannah se sintió mal. Pronto fue evidente que no era consecuencia de los dulces de la fiesta de cumpleaños sino que se encontraba en insuficiencia renal. Al ingresar en el hospital, sin embargo, se comprobó que todo era consecuencia de la insuficiencia cardíaca.

Se volvió a plantear la indicación de un trasplante y, en esta ocasió, Hannah accedió a la intervención.

El 30 de junio recibió un trasplante de corazón y ahora se recupera ya en su casa. Cabe recordar que un trasplante cardíaco hoy dia ofrece una supervivencia de 5 a 15 años.

Que los niños puedan decidir sobre su salud va aseguir siendo una polémica compleja y los médicos que nos dedicamos a temas sociales nos vamos a ver comprometidos a ofrecer soluciones, aunque a menudo sólo puedan ser opiniones.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

6 octubre 2009 at 20:25

Publicado en 1