Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Es que los niños no paran quietos…

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Bueno, eso es lo natural. Pero en la sociedad occidental no es exactamente así. Muchos niños tienen una actividad reducida.

La vida urbana se ha ido organizando de manera que los esfuerzos físicos se han ido reduciendo gradualmente en el último siglo. Lo más evidente es la automoción. Hace sólo 100 años la gente se desplazaba andando a todas partes. Los primeros transportes colectivos existían únicamente en grandes ciudades y aún así, la red era reducida. El transporte individual en carruajes o caballerías eran patrimonio de unos pocos (los “caballeros”), mientras que las otras bestias eran esencialmente “de carga”.

Hacia mitad del siglo XX en Norteamérica ya empezaba a haber un automóvil por familia, en un país de considerables dimensiones y amplias distancias. En Europa tardó algo más, pero hace ya cuarenta años que vivimos en una sociedad motorizada.

Pero además, las viviendas de pisos disponen de ascensores, los bultos y las maletas se desplazan con ruedas y los accesos al metro tienen escaleras mecánicas. Tan pronto hubo más de un canal de televisión pasó muy poco tiempo para que se dispusiese de un telemando y los domicilios y las empresas están llenas de automatismos.

La consecuencia es el sedentarismo. Y el sedentarismo es la antesala de la obesidad.

Cierto es que muchos padres argumentan que los críos no paran quietos. Tres hermanos en una casa la convierten en una película de los hermanos Marx, y si se juntan unos amiguitos entonces parecen los dibujos animados. Pero la realidad es que si no realizan actividades y ejercicios al aire libre, consumen menos calorías que los niños de hace medio siglo.

Russel Pate profesor de Ciencias de la Actividad Física en la Universidad de South Corolina presenta en Medscape Pediatrics ( http://www.medscape.org/viewarticle/754859?src=0_mp_cmenl_0 ) la iniciativa: Apaga la tele y sal a la calle a jugar . Aporta amplia información sobre las diferencias en masa corporal entre niños de 5 a 8 años según lleven a cabo actividad física vigorosa o no. Además ofrece guías de diferentes estrategias para incrementar el ejercicio físico en los niños. Estas deben extenderse al hogar, la escuela y el medio social de manera continuada. En el hogar pasan por sacar más los niños a la calle o al parque, en las escuelas aumentar los “recreos” con participación del profesorado.

Se proponen, por ejemplo, actuaciones en el trasporte escolar con alguna propuesta original como el “autobús escolar andando”, es decir un servicio de recogida y acompañamiento de los escolares sin vehículo, de manera que los niños caminen hasta la escuela y de regreso a casa. En cualquier caso se requiere una participación de todos: padres, escuelas y de los poderes locales en lo que respecta a instalaciones deportivas y el transporte.

Los responsables de la salud infantil tenemos también la obligación de sensibilizar a los agentes como la escuela o el municipio hacia un incremento de la actividad física si queremos comenzar a controlar la actual epidemia de obesidad de una forma multidisciplinar.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

19 diciembre 2011 a 10:29

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