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Archive for febrero 2012

No ofrecer atención médica adecuada a los niños. Una forma de negligencia

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En nuestro estupendo y habitualmente glorificado sistema sanitario que, precisamente ahora, unos cuantos están empeñados en destruir, resulta poco comprensible que se pueda privar a un niño de una correcta asistencia médica. Parece inconcebible que no se aproveche la red asistencial que, como a menudo manifiestan los nuevos inmigrantes, es un bien que todos hubiesen deseado en sus paises de origen y que aquí, algunos no lo utilicen.

Sin embargo ocurre. Las mismas organizaciones sanitaria de la Comunidades Autónomas recogen en sus estadisticas los datos de la población asignada que no coinciden con los de la población atendida. Esa discrepancia es más notable en las zonas o barriadas más favorecidas, lo que se suele explicar con la idea de que los pacientes utilizan otras ofertas sanitarias, generalmente en el ámbito privado o en mutuas sanitarias. Desde aquí no disponemos de datos concretos ni del nivel más próximo en la CA desde la que escribimos (Cataluña) ni del ámbito estatal, aunque si es conocida la, hasta ahora, amplia cobertura sanitaria privada a través de mutuas, una tradición de más de un siglo.

La realidad es que un número variable de menores no recibe una atención médica adecuada y eso se debe a motivos diversos:

El Comité que se ocupa de los abusos y malos tratos en la Academa Americana de Pediatria señala que hay muchos factores pueden llevar a los niños que no reciben atención médica adecuada. Es importante tener en cuenta estas causas en la planificación para controlar el problema. El niño puede ser visto como el centro de un marco ecológico en el que la falta de atención médica puede resultar de las interacciones entre una variedad de factores interdependientes.

Motivos económicos. En nuestro país y enmedio de la actual crisi económica y a pesar de la cobertura asistencia, hay familias que carecen de recursos financieros para atender a niños con enfermedades agudas o crónicas. Para algunos padres, tomarse el tiempo del trabajo para cuidar a los niños enfermos puede conducir a la disminución de los ingresos o incluso la pérdida de sus puestos de trabajo.

Las dificultades de acceso a la asistencia. Estas pueden incluir las limitaciones geográficas (por ejemplo, las largas distancias hasta la atención y la falta de transporte), la necesidad de que alguien se haga cargo de los hermanos, falta de disponibilidad de profesionales de la salud, y las barreras del idioma, entre la población inmigrada reciente.

El caos y la desorganización de las familias. Algunas familias carecen de orden y la rutina en sus vidas. Las interacciones son inconsistentes y fragmentadas. Los padres pueden ser incapaces de responder a las necesidades de los niños de una manera eficaz. Estas familias pueden tener dificultades para responder adecuadamente a las emergencias médicas, y puede ser aún más difícil de satisfacer las necesidades de niños con enfermedades crónicas que requieren medicamentos y tratamientos de administración periódica continuada.

La falta de conciencia, conocimiento o capacidad. Los padres pueden no ser conscientes de los signos o síntomas en sus hijos que podrían indicar una enfermedad grave. Es posible que no entiendan por qué un medicamento o tratamiento se prescribe o por qué es importante cumplir las instrucciones de sus médicos y enfermeras.

La falta de confianza en los profesionales de la salud. Algunas familias pueden rechazar la asistencia porque carecen de confianza en el médico o la medicina organizada, porque de lo que han oído hablar de los amigos o los medios de comunicación o por experiencias negativas previas con el sistema de salud.

Discapacidad de los padres. Personas con retrasos de desarrollo o enfermos mentales pueden no tener la capacidad para responder a las necesidades del niño de atención de salud. Las toxicomanías también pueden interferir con los cuidados normales, tanto por el deterioro mental de los padres o cuidadores como por el desvío de recursos económicos hacia la toxicomanía y no los cuidados de los niños.

Creencias de los padres o cuidadores. Algunas familias tienen sistemas de creencias que son incompatibles con la medicina occidental. El padre de un niño que tiene una enfermedad grave puede decidir confiar en los remedios no probados o medicinas alternativas. Algunas familias buscan curación a través de la religión en lugar de la atención médica.

Actitudes y comportamiento de los propios niños. En algunos casos, particularmente en adolescentes, es el propio menor quien va a rechazar la atención médica yque se niega a cumplir con los medicamentos, tratamientos, o la dieta. Los niños pueden hacer valer su independencia por no cooperar o utilizar su enfermedad para llamar la atención de sus padres o desviar los conflictos familiares. Los niños también pueden estar influidos por sus compañeros y pueden no querer aceptar el hecho de que están enfermos y que necesitan tratamiento.

También hay factores médicos. La dificultad de los pediatras para comprender las diferentes culturas. Lo que algunos pediatras pueden considerar negligencia médica obvia podría ser prácticas aceptables de crianza en otras culturas. Es importante que los pediatras adquieran conocimientos sobre las creencias y prácticas de las familias a su cargo. Si los niños están en peligro, las intervenciones necesarias para protegerlos deben implementarse, incluso y a pesar de que los padres piensen que están haciendo lo correcto. Sin embargo, los pediatras deben trabajar para entender a los demás para que efectivamente se puede educar a los padres, respetando las diferentes culturas. Si el adolescente toma una decisión potencialmente peligrosa, los padres deben ser informados sobre las consecuencias de esa decisión, e instarles a actuar sobre el niño, ya sea mediante la persuasión o una imposición revoque la decisión.

El analfabetismo funcional de los padres. Los problemas de comunicación en el entorno médico
La comunicación entre los pediatras y los padres pueden verse afectada por el nivel de educación para la salud de los padres. Los padres a menudo no entienden complicadas instrucciones médicas y explicaciones de los motivos que justifican el tratamiento. Del mismo modo, los médicos no pueden comunicarse con claridad y evaluar adecuadamente la comprensión de los cuidadores de las complicadas instrucciones médicas y justificaciones para tratamiento. Esta falta de entendimiento puede conducir a una mala adherencia de las familias. Si los padres y los médicos no hablan el mismo idioma, esto también puede complicar la comunicación. Los pediatras deben estar conscientes de los factores que limitan la comunicación efectiva con pacientes y padres de familia y trabajar para superar las barreras idiomáticas y culturales, lo que se conoce como una adecuada competencia cultural.

Por motivos religiosos. El caso especial de la negligencia médica por motivos religiosos es una materia compleja aunque minoritaria que merece otro espacio de discusión.

No es mala idea repasar la situación de aquellos pacientes asignados a un cupo asistencial y que no aparecen por la consulta e intentar discernir si pueden estar incluidos en alguno de lo supuestos relatados. Evidentemente que es necesaria la cooperación de las agencias de servicios sociales de cada comunidad para llevarlo a cabo, pero es responsabilidad del pediatra iniciar la investigación.

X. Allué (editor)

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Written by pedsocial

6 febrero 2012 at 10:18

Una locura americana

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En el universo de la Pediatria, como en otros ámbitos de las ciencias en general y de la biomedicina en su conjunto, los Estados Unidos de América (EUA) se han constituido como los líderes. La enorme potencia económica, técnica e investigadora de los EUA domina indiscutiblemente el mundo de la ciencia desde hace más de 60 años. Ello conduce a que los plateamientos ideológicos tiendan también a ser hegemónicos. Incluso en las Ciencias sociales, un ámbito en el que probablemente encaja también la Pediatria social, el liderazgo americano también se hace evidente.

No pretendo que la exposición de estas realidades se interprete como crítica; más bien al contrario. Personalmente recibí el grueso de mi formación en Norteamérica (EUA y Canadá) y he continuado aprovechando el enorme caudal de información que surge de las entidades y organizaciones acedémicas del norte del nuevo continente. Pero eso mismo me permite contemplar algunas de las peculiaridades de la sociedad norteamericana con una visión amplia.

El país de las libertades, glorificadas en su himno nacional y representada icónicamente en la bahía de Nueva York con la popular estatua, conduce la aplicación de los derechos de los ciudadanos a límites difícilmente comprensibles desde este lado del charco. La aplicación libérrima de la Segunda Enmienda de la Constitución americana ha conducido a una extraordinaria proliferación de armas de fuego en los hogares americanos. Y con ello, a que las heridas por arma de fuego se hayan convertido en una de las más importantes causas de muerte de niños en aquel país, y la primera causa para el grupo de edad de 10 a 15 años.

Semejante sangrante epidemia ha recibido atención por parte de los defensores de los derechos de los niños y, especialmente por organizaciones pediátricas como la American Academy of Pediatrics. Esas llamadas a la prudencia y al control que evite las muertes de niños no ha sido bien recibida de forma universal. En una especie de eloquecimiento torticero, los órganos legislativos de algunos estados como Florida, Oklahoma, Viginia y West Virginia han introducido regulaciones que penalizan que los pediatras indaguen en sus visitas, si la familia dispone de armas de fuego en el hogar. En Alabama se puede multar con 1500US$ al personal sanitario que haga preguntas sobre armas de fuego, considerado como “acoso” contra las libertades cívicas. Los representatntes de la poderosa Asociación del Rifle (National Rifle Association) argumentan que los pediatras pretenden imponer sus criterios favorables al control sobre la armas a las familias (sic!).

Delante de esa abstrusa realidad poco cabe hacer desde el resto del mundo, aunque desde aquí y pensando en las numerosas víctimas inocentes, se me ocurre que deberíamos recordar a nuestros colegas norteamericanos cada vez que se presenten en compromisos internacionales, que mientras no resuelvan esas atrocidades, sus otros postulados, cualesquiera que estos sean, no podrán ser tenidos en cuenta adecuadamente.

X. Allué (Editor)

(En España hay más de 4 millones de armas de fuego en manos de los ciudadanos: http://www.gunpolicy.org/firearms/citation/quotes/4 ¡Ojo! )

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Written by pedsocial

2 febrero 2012 at 7:52