Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Comer en el cole …y 3 ¿Qué comer?

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AlhamademurciaEstos días se están reuniendo los claustros de las escuelas con las asociaciones de padres para poner en marcha el nuevo curso. Uno de los temas de segura discusión va a ser el comedor y las comidas de los alumnos.

Sin ninguna duda habrá temas y argumentos para todos los gustos. Y uno no menor será el coste de las comidas, si están o no subvencionadas, si la subvención alcanza para todos, etc. Una vez resuelto o encaminado, el siguiente tema será la composición de las comidas, la calidad, el contenido calórico o nutricional y todo lo que lo rodea.

No es cierto que “sobre gustos no hay nada escrito“. Es un lugar común para dar a entender que puede haber muchos (me gusta más el de: “para gustos, colores“. Mi impresora de tinta tiene 16 millones…). Pero de gustos se ha escrito mucho y muy bueno: desde el banquete de Trimalcio del Satiricón, escrito por Petronio en el siglo I, pasando por Brillat-Savarin, Manolo Vazquez Montalban y hasta los nuevos y galardonados hermanos Roca. Otra cosa es que hayamos aprendido algo. Pero resulta algo vergonzoso que en un país que alardea de tener los mejores cocineros del mundo, se coma mal. Aquí queremos echar nuestro cuarto a espadas por las abuelas (!!!), mantenedoras de tradiciones y expertas en apaños nutritivos de cuando no había nada para comer.

Las comidas institucionales siempre tienen el inconveniente de la rutina y la escasa imaginación. Los que hemos trabajado en hospitales sumamos por miles los condumios que nos hemos visto obligados a traginar para aguantar guardias interminables, con hambre o sin ella, a horas intempestivas porque la cesárea de las 9 de la noche se prolongó hasta las 3 de la madrugada, y menos mal que las enfermeras del office de la 4ª planta siempre tenían comida de sobra… La ensalada sabe a papel, el bistec es de cartón, los tomates no saben a nada… Se salvan el arroz, la pasta y las frutas del postre.

Las fotos de la entrada anterior (https://pedsocial.wordpress.com/2014/09/18/comer-en-el-cole-por-paises/) resulta ilustrativa de las diferencias culturales, pero no dice mucho de lo sabrosa que pueda estar la salchicha o el pescado frito. Y luego está la controversia de la procedencia de los alimentos.

Por donde yo vivo, hace un par de años se desató una crisis alrededor de conocerse que el pescado que servían en alguna escuelas era panga, un pez de río procedente del delta del Mekong, en VietNam. Es un sitio que no suele figurar en las guías turísticas como paraíso impoluto; más bien al contrario. En otro lugar de este blog ya nos referimos al contenido en mercurio de los atunes (https://pedsocial.wordpress.com/2012/10/01/mercurio-un-enemigo-metalico/). Y nos hemos contenido de comentar sobre los vegetales transgénicos, más que nada por falta de información fiable.

Otra cosa es llevarse la comida desde casa. En una fiambrera (se llaman fiambreras porque servían para hacer fiambres, cerradas herméticamente y al baño maría), aunque luego se usasen para llevar la comida. En Cataluña a las fiambreras las llaman “carmanyolas“, y el Departamento de Salud ofrece unas recomendaciones de cómo cocinar y preparar los alimentos para llevar (http://goo.gl/CslkTY). GastronomíayCia y EroskiConsumer te reenvian a esa página, aunque está en catalán. La palabra carmanyola procede del francés, pero indicando la cosa equivocada, porque en francés se les llama “gamelle”. La carmagnole es una danza y una canción de cuando la Revolución Francesa. Alguien tomó la palabra de los contenedores de comida de los ejércitos franceses cuando andaban invadiendo Cataluña cada dos por tres. Hay otros sitios que el contenedor de la comida también tiene un nombre femenino. El ejército expedicionario Australiano-Neozelandés en la I Guerra Mundial le adjudicó el nombre de “Matilda”, la danzante protagonista de la canción “Waltzing Matilda“. Con esto  sólo queremos hacer una referencia a que eso de llevarse la comida al cole puede muy bien ser como llevársela a la guerra…

Lo que haya dentro dependerá de cada casa y cada caso. Pero el contenedor también merece atención. Los ubicuos contenedores de plástico que inventó Earl Tupper hace 70 años, hay que lavarlos a conciencia. Y mis amigos de Valira, fabricantes responsables de material para cocina, me advierten de la escasa calidad de los utensilios metálicos fabricados en la China y sus potenciales riesgos.

El pediatra sensible debe estar al corriente de cómo y con qué se alimentan los escolares. Para ello nada mejor que preguntarlo en las revisiones rutinarias. Y los padres deben también estar al corriente de que la alimentación de los niños en el cole también es su responsabilidad.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

22 septiembre 2014 a 6:16

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