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Archive for septiembre 2014

Una evaluación de salud antes de comienzo del curso

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Board certFue hace ya un montón de años que quien esto escribe se tenía que enfrentar al examen para la titulación de pediatra en los Estados Unidos. Lo que se conoce como el “Board of Pediatrics”. Vivía ya en otro país (Canadá) y tuvo que desplazarse a la capital, Washington, en el Distrito de Columbia para la parte oral y de entrevista del examen. Los ejercicios se hacían en un gran hospital y con diferentes miembros de la plantilla de Pediatría. En uno de los ejercicios, a primera hora de la tarde, después de comer, tocaba en la consulta de un pediatra ya algo mayor y de muy conocido prestigio. Tras una breve conversación “la” pregunta trataba de las revisiones escolares. Interesaba conocer la opinión y conocimientos del candidato sobre la utilidad y práctica de las revisiones médicas en las escuelas.

Ni que decir tiene que la respuesta fue una entusiástica y detallada defensa de lo que representaban las revisiones de los escolares para la salud, el control y diagnóstico de enfermedades y malformaciones, la vigilancia de la integridad neurosensorial y el desarrollo y crecimiento físico y mental. Todo ello con la aportación de ejemplos concretos y referencias. Al concluir el examinador simplemente dio por terminado el ejercicio y con un gesto indicó la puerta de salida sin más comentarios.

A la salida, otro colega que se presentaba a los exámenes inquirió:

–¿Que tal? ¿Te ha preguntado lo de los exámenes escolares?

Algo sorprendido por la pregunta tan directa, preguntó por qué y la respuesta fue:

–Es que el Dr. XXX (por el examinador) acaba de publicar un artículo en PEDIATRICS en el que argumenta que los exámenes escolares, en una sociedad en la que los niños tiene un pediatra de cabecera, son una completa inutilidad y un dispendio de recursos…

Uffff!

Afortunadamente todo esto no influyó en el resultado del examen y con el título del Board en el bolsillo, la anécdota pasó al olvido.

Pero de vuelta a este lado del charco y al cabo de unos años, desde la experiencia de un servicio de Urgencias pediátricas, la realidad comprobable era que, cuando quiera que se llevaban a cabo revisiones escolares en el entorno, el servicio de Urgencias se colapsaba con padres en demanda de la comprobación de si el “soplo” que la habían detectado en el “cole” era algo malo o no. De nada servían las recomendaciones de consultar con el pediatra de cabecera. Ningún padre se iba a ir a la cama y esperar al día siguiente bajo la amenaza ominosa de algo que pueda llevarse la vida de un hijo en un “soplo”…

Poco a poco las revisiones de niños en las escuelas, en las que una cola interminable de escolares eran sometidos una exploración sucinta y desenfocada, han ido despareciendo de los programas de salud preventiva.

Pero ello no debe distraernos de la realidad. La reincorporación a la escuela tras las vacaciones estivales puede ser un buen momento para revisar, desde la consulta de pediatría general, algunos extremos que pueden tener su importancia para la salud del niño y, también la de sus compañeros estudiantes.

Como recordatorio se nos ocurre que vale la pena revisar:

– La aparición de defectos sensoriales, visuales o auditivos, no detectados previamente

– La pediculosis capitis, los puñeteros piojos, tan ubicuos, que la diáspora estival ha alejado

– La infeccion/contaminación por clamydia en mozas que iniciaron su actividad sexual en el verano azul…

– El cumplimiento/certificación de las correspondientes dosis de vacunas para cada grupo de edad

– La integridad mantenida del entorno sociofamiliar (muchos divorcios tienen lugar en verano) o sus cambios

Mientras, las revisiones escolares masivas sólo continúan teniendo sentido en países en vías de desarrollo con niveles de salud deficientes como la India, Africa y el Sudeste asiático.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

8 septiembre 2014 at 6:05

Egoismo infantil

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Pequeño mosntruo egoistaLos niños son ego-ístas. O sea partidarios de su ego, de si mismos. Y cuando apenas crecen, además, son egocentristas.

Y eso es, simplemente natural. A todos los efectos, cuando acabas de llegar al mundo no conoces a nadie. Ni siquiera tienes la conciencia establecida de que haya nadie más en el mundo. Sólo tú. Y tu sólo. Debe ser como si un astronauta cae en un mundo, en un planeta nuevo y desconocido y que no conseguirá entender hasta que lo haya explorado.

En ese principio, la realidad se divide en “yo” y “todo lo demás”. Eventualmente “todo lo demás” se dividirá en lo que es del interés propio, que me aporte algo para provecho propio, o que simplemente pueda ser ignorado. Desde ese pequeño punto de vista es tremendo todo lo que se ignora y no se tiene en cuenta. Por eso el egoísmo tiene ese carácter de mezquino.

Pero hay que tener en cuenta que el único y principal instinto y obligación en ese comienzo de la vida es la propia supervivencia. Con tal principio rector es natural que toda la realidad se quiera poner al servicio del propio yo.

Además, también resulta natural que el niño pequeño se sienta el (o lo) más importante, lo más bonito, lo mejor y lo más guapo. Sólo faltan todas las abuelas y tías diciéndole, aunque aún no lo entienda, qué mono y que rico es y cuánto se parece a … su padre cuando era pequeño, a su abuelo,  a su madre o a quien quiera que ocupe una puesto relevante en la tribu familiar.

Creo que fue Sigmund Freud (y digo creo porque no me he visto con ánimos de confirmar la cita bibliográfica) quien describió esas pulsiones en las primerías de la vida como “narcisismo primario”, a sumar al egoísmo de la supervivencia.

Yo soy.

Ante semejante pequeño monstruo amoral, todo el propósito de la educación se debe dedicar a desmontar la idea, con cuidado de no destruir con ello la autoestima mínima necesaria para afrontar los peligros de éste pícaro mundo, que no son pocos. Debe ser la construcción de la empatía, cuya ausencia convierte a los humanos en sociópatas con escaso remedio.

La disminución de la natalidad, ligada además con la garantía de la supervivencia que la sociedad occidental actualmente ofrece, precisa que se regule con buena conciencia la modulación del egoísmo. No nos lo ponemos fácil, ni se lo ponemos fácil a los niños, cuando convertidos en el rey de la casa, el centro de todos los mimos y las atenciones, debemos establecer límites y generar pequeñas frustraciones para ayudarles a entender la realidad, cruda o no. Fomentar el egocentrismo es contraproducente y dificultará la educación.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

4 septiembre 2014 at 6:00

Caca, pedo, culo, pis…

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Peluche en el waterLa escatología infantil es un fenómeno de común ocurrencia que puede provocar desde hilaridad hasta rechazo, a veces sin solución de continuidad. Depende de la ocasión, el lugar y el contexto. Pero eso, claro, a los niños les da igual.

Verbalizar deyecciones o áreas de la anatomía habitualmente ocultadas suele provocar entre los más pequeños una curiosa mezcla de vergüenza e hilaridad incontenida.

El descubrimiento de que el cuerpo produce residuos que no tienen recuperación ni utilidad acontece a partir del año de vida, generalmente por inducción de los adultos. La natural exploración que todo genera en los niños, que despierta su interés y curiosidad, es rápidamente coartada por los padres o cuidadores. Con el pis o la caca no se juega.

Sesudos psicopedagogos llevan decenios explicando con mayor o menor fortuna la original descripción de Sigmund Freud de la fase precoz del desarrollo a la que asignó el adjetivo de anal. Las fases de evolución de la libido requieren una cierta credibilidad en la teoría psicoanalítica, comenzando por la propia idea de la libido. No resulta tan fácil conjugar la teoría con la observación científica bien documentada, pero no es menos cierto que “se non è vero è ben trovato“.

Cuánto hay de espontáneo y cuánto de inducido por la educación y la urbanidad no es diferenciable en cada niño concreto pero, en general, la adquisición de hábitos higiénicos, acompañados de la percepción de que las deyecciones pertenecen al ámbito privado, sucede de forma gradual y, quisiéramos creer que, naturalmente.

Las desviaciones o los retrasos, especialmente en el control de esfínteres, promueven inquietud en los padres y deben ser motivo de atención por parte de pediatras y educadores. Pero no antes de transcurrido el tiempo de evolución de los primeros cuatro o cinco años.

El uso jocoso de referencias escatológicas sin embargo, van a seguir produciendo hilaridad y risotadas a cualquier edad de la vida. Los humanos somos así de “naturales”

X. Allué (Editor)

 

 

 

Written by pedsocial

1 septiembre 2014 at 9:05