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Blog de Pediatria Social

Archive for agosto 2015

Las paperas de Neymar

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neymar jrUna de fútbol. Parecería sino que estamos fuera del mundo. Justo acaba de empezar la liga española y se han repartido los calendarios de Champions y UEFA recuperando los aficionados del letargo estival.

Ha sido en medio de ese letargo, cuando las noticias escasean, que ha saltado a los medios de comunicción que el delantero del Barça Neymar estaba de baja por paperas.

Efectivamente, Neymar da Silva Santos Júnior, más conocido como Neymar Jr. (Mogi das Cruzes, São Paulo, Brasil; 5 de febrero de 1992), es un futbolista que juega como extremo en el F.C. Barcelona, a quien el pasado 9 de agosto le fue diagnosticada una parotiditis que le ha mantenido fuera de los terrenos de juego hasta este sábado 28. Los medios insisten en que Neymar había recibido por lo menos una dosis de vacuna antiparotiditis en su infancia. Aparentemente la información parte de su familia y no hay porqué dudarlo.

La parotiditis en el adulto es un mal asunto. Puedo testificarlo en persona puesto que una infección por el virus cuando tenía 29 años me llevó a la UCI con una afectación multiorgánica que me puso en una difícil situación, aunque y afortunadamente lo superé sin secuelas. Y no, no me recuperé en veinte días como Neymar. Es posible que la dosis de vacuna recibida haya atenuado la sintomatología o que, simplemente, su afectación haya sido de menor intensidad. Pero en cualquier caso, el costo de las paperas de Neymar ha sido considerable. Veinte dias de baja de un jugador que gana más de 20 millones al año son una pasta, como se dice vulgarmente. Algunos aficionados es posible que lleguen a contabilizar en ese “debe” la Supercopa que perdieron ante el Athletic de Bilbao.

Este puede muy bien ser el argumento número cinco mil a favor de las vacunaciones y, también, a la revacunación con la Triple Vírica a los 4-6 años como actualmente se recomienda. No vaya a ser que la próxima estrella del Barça en la temporada 2030-2031 vea interrumpida su trayectoria por unas paperas. (Y ustedes que lo vean…)

 

X. Allué (Editor)

 

 

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31 agosto 2015 at 6:44

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El sueño de los niños

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Bella durmienteHace casi tres años que no nos hemos referido al sueño de los niños. Algo que ocupa casi la mitad del tiempo infantil merece más atención, como reclamábamos en el texto de diciembre de 2013.

La Academia Americana de Pediatría nos recuerda de nuevo la importancia del sueño y su relación con la salud mental. Es cierto que ahora dormimos menos que nuestro abuelos y, sobre todo, los niños mayorcitos y los adolescentes durante los meses vacacionales se van a la cama tarde.

El actual sistema de horarios lo hace difícil pero conviene recordar que la siesta no es un invento para vagos, sino un excelente método de regeneración neuronal.

Que descanséis. Buenas noches.

 

X. Allué (Editor)

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27 agosto 2015 at 20:18

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La actual matanza de los inocentes

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La frecuencia con la que se repiten las noticias de la muerte de niños a manos de sus progenitores les va haciendo perder importancia y eco social. Una buena parte se suma a la tremenda matanza de mujeres en esta parte del mundo:

El verano deja 17 mujeres y 8 niños muertos por violencia doméstica

Como dice un “twit” reciente: no son sólo números, son mujeres asesinadas, en lo que va de siglo:Mujeres asesinadas s.XXI

Año 2001: 71

Año 2002: 74

Año 2003: 94

Año 2004: 93

Año 2005: 72

Año 2006: 92

Año 2007: 83

Año 2008: 69

Año 2009: 58

Año 2010: 76

Año 2011: 66

Año 2012: 53

Año 2013: 56

Año 2014: 48

Para este año 2015 ya llevamos 34.

El discreto descenso del último trienio no vale más que para angustiarse un poco menos. A las muertas no les sirve de nada. Ni a sus hijos.

X. Allué (Editor)

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24 agosto 2015 at 7:00

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Cannabis

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Smoking kitHasta que punto el consumo de cannabis es un problema de Pediatría social está, como tantos otros temas, abierto a debate. No es tanto que haya informaciones contradictorias, sino que , y lamentablemente, mucha argumentación está revestida de patrones ideológicos con soporte científico diverso. El soporte científico es, por definición, contradictorio. De no ser así sería cuestión de fe y eso, no es científico.

De la multitud de substancias cuyo consumo parece ser exclusivamente recreativo y en la sociedad occidental, se acostumbra a adoptar actitudes maniqueístas de: esto es bueno/esto es malo, sin demasiada reflexión y centrándose en legislaciones restrictivas que, originalmente, son de base administrativa. Me explico: unas substancias son legales porque su producción y comercialización están sometidas a impuestos o tasas, y otras no los son por ese mismo motivo. La legalización es puramente recaudatoria y poco tiene que ver con que los efectos de tales substancias sobre la salud.

No es menos cierto que la condición de legal o ilegal de una u otra substancia no modifica los efectos sobre la salud física de los que las consumen, mientras que el tráfico de las substancia ilegalizadas es determinante de conocidísimos efectos negativos sociales, especialmente de violencia delictiva. Desde Al Capone hasta los “cárteles” mexicanos, el tráfico de substancias está en la raíz de tremendos acontecimientos violentos y muertes.

Tampoco cabe en la racionalidad científica la artificiosa condición de “drogas blandas” y “drogas duras” adscrita a la intensidad del fenómeno adictivo, cuya base no es simplemente farmacológica.

Estas reflexiones quedan, por supuesto, abiertas a discusión, pero y en cualquier caso permiten inferir que el problema general de las substancias ilegales es notablemente complejo. Y que su significado en la salud de los niños, preferiblemente de los adolescentes, debe ser objeto de ocupación y desarrollo de criterios sociales y clínicos para los profesionales que se ocupan de los niños.

Hay que informarse, reflexionar y elaborar criterios propios coherentes.

Yendo de lo general a lo más concreto traemos hoy a discusión una publicación reciente de la revista Psychology of Addictive Behaviors sobre el uso crónico de marihuana por parte de adolescentes como factor de riesgo de problemas de salud física y mental de adultos jóvenes.  Se trata de un estudio amplio y bien diseñado que compara diferentes grupos de jóvenes y que viene a demostrar que no se encuentran diferencias significativas en la salud física y mental entre grupos de jóvenes que usan poco a nada marihuana y otros que la consumen crónicamente en diferentes momentos de la adolescencia y primera edad adulta. Al tiempo que demanda precaución en la interpretación de los resultados, la escasa diferencia entre los diferentes grupos, salvados otros condicionantes, cuestiona la idea de una efectos deletéreos del consumo de cannabis entre los jóvenes. Vale la pena repasar los comentarios que al artículo ofrece  en Medscape Megan Brooks (Teen Marijuana Use Not Harmful?)  cuando llama la atención sobre el hecho de que este estudio pone de manifiesto las limitaciones de estudios previos con conclusiones más discutibles.

Por tanto hay que liberarse de prejuicios y mantener una visión muy crítica ante cualquier suposición que no esté suficientemente substanciada si de verdad queremos ayudar a nuestros jóvenes y sus familias.

X. Allué (Editor)

Lecturas adicionales: La construccion social del problema de la droga

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20 agosto 2015 at 9:26

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Seis de 600

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17 agosto 2015 at 10:20

La parte social de los riesgos ambientales

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HumoNo vamos a excusarnos de entrar en temas de profundidad en medio del lánguido y vacacional mes de agosto. El ocio también sirve para la reflexión.

La participación de los tóxicos ambientales en las causas de las enfermedades y, en general, sus efectos sobre la salud, aunque evidentemente sean factores externos a la gente, tiene una importante faceta de carácter social, sobre todo ligada a los usos, costumbres y comportamientos sociales. Es decir: los tóxicos están ahí. Pero afectaran más o menos la salud dependiendo de les períodos y momentos de la exposición, la proximidad a los tóxicos y lo que a esos factores de tiempo y espacio contribuyan las voluntades, costumbres o culturas de la gentes.

Sin pretender hacer una monografía sobre la presencia de lo que se conoce como agentes contaminantes, podemos distribuirlos según donde se encuentren: tóxicos hay en el aire, en el agua, en los alimentos, en el suelo, en el entorno… Cuando la gente habla de polución suele referirse predominantemente a la aérea, la atmosférica. En las grandes ciudades se ve, se huele. A veces hasta se toca cuando el material particulado abunda. Su origen suele ser la combustión de substancias diversas, predominantemente la quema de hidrocarburos para la producción de energía: para la calefacción, para los motores de explosión de los automóviles o para la maquinaria de las industrias. La combustión de hidrocarburos, dependiendo de su composición, libera en el aire CO2 (anhídrido carbónico), NO (óxido nitroso), SO2 (anhídrido sulfuroso) y CO (monóxido de carbono), entre otros subproductos. Además, la actividad industrial puede liberar en el aire una amplísima diversidad de compuestos de toxicidad variable, como siempre, dependiendo de la dosis y el tiempo de exposición.

El agua de bebida o de cocción, la que sale del grifo de la red urbana, también puede estar contaminada con elementos indeseables. La mayor preocupación de centra en los contenidos orgánicos, o más concretamente la contaminación bacteriana, transmisora de enfermedades múltiples. Supuestamente la cloración del agua de suministro, debe resolver esta materia. No tanto así el contenido de otras substancias no siempre fácilmente detectables como algunos elementos químicos y los metales pesados.

En muchos lugares, especialmente las zonas muy industrializadas, preocupa especialmente la contaminación del suelo que no siempre se tiene en cuenta por cuanto es poco visible. Al suelo van a parar desechos industriales diversos y el principal riesgo que presentan es que esos residuos pueden incorporarse a las capas freáticas y contaminar fuentes de agua, ríos y el mar. Especialmente nocivos son los metales pesados porque estos no se degradan y pueden persistir en el suelo durante decenios.

La contaminación de los alimentos en general es secundaria a las anteriores, cuando los agentes contaminantes llegan al agua de riego o a la de bebida de los animales y se incorporan a la cadena trófica hasta llegar a los alimentos comercializados. A ello hay que añadir los colorantes, conservantes y modificadores de texturas o sabores que la industria alimentaria incorpora a los alimentos manufacturados.

O sea, que estamos rodeados. Desde el ámbito de asistencia sanitaria y, más concretamente de la Pediatría social, poco podemos ofrecer a nuestros pacientes y sus familias. Nos toca, eso sí, sensibilizar a las autoridades, promover acciones colectivas, llenar los medios de comunicación de requerimientos, protestas e información y, también, convidar a la gente que vote cuando tenga ocasión a los gobernantes que mejor defiendan la lucha contra la contaminación.

En el plano estrictamente individual, además de ofrecer información y referencias fiables, tampoco está de más intentar tranquilizar angustias y contener ansiedades que puedan producir efectos también indeseados o reacciones de protección desproporcionadas, que acaben sometiendo a los niños a procedimientos o precauciones inmoderadas. No se debe mantener a los niños en una burbuja.

Lo que si podemos hacer es recordar a unos y a otros que entre los agentes contaminantes, tóxicos, existen algunos que son elegidos, mientras que otros corresponden a riesgos involuntarios. No vale exclamarse de que la fábrica más cercana del polígono industrial echa humo y, cuando sopla el viento hacia aquí, lo notamos, mientras lo argumentamos con un cigarrillo encendido. Ni tampoco quejarse de la industria química mientras acumulamos una ingente cantidad de productos de limpieza a medio usar debajo del fregadero, que además usamos sin orden ni sentido. Sin olvidar aquellos que van a estar presentes en los,productos de higiene personal como recordábamos en https://pedsocial.wordpress.com/2014/05/05/la-vertiente-social-de-la-17-ci-metil-isotiazolinona/ de algunos conservantes y bactericidas de cosméticos.

En la encuesta de salud individual debe incluirse la nómina de productos que existen en el hogar y el uso que se hace de ellos. Y recordar que el humo del tabaco es el contaminante más próximo y más común al que se ven expuestos los menores de un año.

También conviene relativizar las huidas a espacios o costumbres de otras épocas. Es posible que el habitante urbano sueñe con un regreso a una Arcadia feliz, rural, pastoril y bucólica. Y hasta que intente remedarlo durante los fines de semana o las vacaciones. Conviene recordar que los fuegos abiertos, de hogar, como medio de calefacción generan una notable contaminación de humo y residuos. Y que los recursos alternativos de estufas de combustión lenta de cáscaras, pueden dar lugar a concentraciones de monóxido de carbono letales, como lamentablemente ha sucedido en algunos albergues rurales en el pasado reciente. Sin olvidar que el desplazamiento en automóvil de fin de semana puede exponernos a una mucho mayor tasa de inhalación de humos de hidrocarburos, con los embotellamientos y todo, que si nos quedamos viendo la tele en el comedor.

La contaminación está ahí. Hay que evitarla e intentar luchar contra ella. Pero conviene recordar que en muchos extremos es la propia conducta social la que nos expone a los riesgos que comporta. Esa es la parte que podemos intentar, primero conocer ,y luego modificar.

X. Allué (Editor)

 

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13 agosto 2015 at 6:40

¿Quieres más a papá o a mamá?

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imagesMis editores siempre insistieron en que en los titulares nunca debe haber signos de interrogación. No se puede plantear una pregunta y luego intentar contestarla en el texto, entre otras cosas, porque las preguntas admiten multitud de respuestas y es más que probable que el lector encuentre alguna distinta de la que aporte el texto. Es presuntuoso y, en general poco eficaz, por más interesante que sea la pregunta.

Pero, en este caso no se trata de una pregunta para responder dialécticamente. Es la pregunta perversa, clásica, de un adulto a un niño, cargada de malas intenciones, confusa y agresiva. Las preferencias son injustas. Es una pregunta que no debe hacerse.

Recuerdo que, de niño, una broma recurrente en el ámbito de una numerosísima familia, con múltiples tías y primos, con largas veladas de juegos y chanzas, que la pregunta se hacía como “¿A quien quieres más: a papá, a mamá o a ayayaiii?”, acompañada de un fuerte pellizco en cualquier parte de la anatomía. La respuesta solía ser un alarido de dolor: ¡Ayayaiiii!! que provocaba la hilaridad de los otros concurrentes: “quieres más a ayayaii”…

Pero el motivo de esta entrada es el ángulo inverso. ¿Se le puede preguntar a una madre “¿A quien quieres más a tu hija estupenda y superperfecta de 9 años o a tu hijo trasto de 4 que no hace una a derechas?”. Bueno, pues tampoco.

Sin embargo, a veces puede surgir espontáneamente en una conversación o en la consulta. Hace pocos días al preguntar a una madre, profesional competente y emocionalmente, a mi juicio, una persona equilibrada, por sus hijos, me ofreció su opinión con una notable diferencia en la apreciación. No es que fuera algo como que mi niña es muy buena y mi niño es más malo que un dolor, pero se le acercaba bastante. Le faltaron segundos para morderse el labio, sonrojarse, excusarse y añadir que no era eso lo que quería decir.

Evidentemente que no entra en cuestión el enorme cariño que esta madre, como todas (o, para ser justos, digamos que casi todas) siente con igualdad hacia sus hijos. Ni que existan preferencias de consideración en su trato o educación. Pero la espontaneidad de la respuesta pone de manifiesto lo traidor que es nuestro subconsciente, y ¡maldito sea Freud!

Los hijos no son todos iguales. No lo son por el momento en que llegan, por el orden, por el sexo y un millón de detalles más que, además evolucionan con la edad. Es común oír eso de que los niños de pequeños están para comérselos y que cuando llegan a la adolescencia te arrepientes de no habértelos comido. Y la vida aporta mil aventuras y desventuras que configuran la relación de las madres con sus hijos. naturalmente eso puede conducir a preferencias, explícitas u ocultas, mayoritariamente n a t u r a l e s.

No se debe preguntar a que hijo prefiere una madre. Pero un buen profesional, de la pediatría, del trabajo social o de la enseñanza que entreviste madres, aparte de preguntar cómo está el niño, si come, si va bien en el cole, si se porta bien o si crece y se desarrolla como sea esperable, debe reservar un momento para inquirir de la madre un “¿que clase de vida le dan sus hijos?” o “¿cómo lo lleva usted?”. Porque madres y niños son inseparables en la consulta del pediatra social y tan importante es la salud del niño como la de su entorno. Y si se da oportunidad, puede obtenerse información valiosa, relevante y, a veces, crucial para entender la realidad.

(Ah! y donde digo madre puedo igualmente decir padre o quien quiera que se ocupe de los niños)

X. Allué (Editor)

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10 agosto 2015 at 6:08

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Desde otros puntos de vista: The Lancet y las discapacidades para el aprendizaje

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fx1.smlMás de siglo y medio al servicio del conocimiento de las ciencias médicas desde la Gran Bretaña, la revista The Lancet no es una revista sólo para internistas.

Este es el Editorial de la semana pasada, sobre la influencia de la demografía en las discapacidades:

Demography still dictates destiny for children with disabilities

“Give me a child until he is seven and I will show you the man.” The idea that the early years of life are crucial to a person’s physical, cognitive, social, and emotional development is not new. Two reports published in the past week highlight the extent to which circumstances around a child can affect their future health, wellbeing, and lifecourse—and build a compelling case for governments to prioritise the interests of children in a climate of austerity.

About one in 50 people in England have a learning disability, a significant general impairment in intellectual functioning acquired during childhood. People with learning disabilities have worse health and increased age-adjusted mortality than their peers. The Learning Disabilities Public Health Observatory (Improving Health and Lives), part of Public Health England, collates current research and new analyses from the UK’s Millennium Cohort Study (MCS) in their report The determinants of health inequities experienced by children with learning disabilities. Focusing not on those health differences that are to some extent unavoidable (eg, congenital abnormalities associated with syndromes such as Down’s and Prader-Willi) nor factors that affect adults with learning disabilities (such as transition between children’s and adults’ care, or limited opportunities within the workforce), the report finds that children with learning disabilities are at increased risk of exposure to all major categories of social determinants that adversely affect health.

Children with learning disabilities are more likely to live in poor housing and to be exposed to tobacco smoke and environmental toxins than their non-disabled peers. They are less likely to have adequate nutrition or to have been breastfed. They have increased risk of exposure to family, peer, and community violence—including physical, sexual, or emotional abuse, bullying, and neglect. Parents of children with learning disabilities are at increased risk of mental health problems compared with other parents; children with learning disabilities are less likely to have a close relationship with their parents, and more likely to be exposed to inconsistent or harsh parenting and to grow up in chaotic family environments. Children with learning disabilities are not just at increased risk of exposure to material and psychosocial hazards to their health; they are also less likely than their peers to be resilient in the face of these threats—partly due to difficulties in executive functioning, self-regulation, and problem-solving, and partly because they have less access to protective factors such as wealth, social connections, and timely access to health and welfare services.

The association between a family’s socioeconomic position and their child’s learning disability is no coincidence. People with learning disabilities are more likely to become poor, remain poor, and experience longer periods of poverty than their peers, and are less likely to escape from poverty. Analysis of data from the MCS showed that exposure to income poverty on two or more occasions was associated with increased risk of poor health for six of 13 indicators of general health and for all six indicators for mental health in children with learning disabilities in England.

In the same week, four studies from the Social Policy in a Cold Climate programme at the Centre for Analysis of Social Exclusion (CASE) published their findings on social mobility and educational attainment. Downward mobility, opportunity hoarding and the ‘glass’ floor used data from the 1970 British Cohort Study (BCS70) to assess factors that contribute to children from privileged backgrounds achieving better-paid employment in later life, an association which holds across the distribution of cognitive skills attained in childhood. This study showed that the social gradient is caused mostly by education, and by childhood social and emotional skills such as self-esteem and locus of control—just those non-cognitive skills that are often challenged in children with learning difficulties born into less advantaged families.

The conclusions from both reports are clear. If policy-makers are serious about their expressed desires to improve the lives of children and the health and wellbeing of future adults, they must focus not only on reducing child poverty, but also on reducing exposure to specific hazards that affect children born to poor families disproportionately, and on building resilience through action on health and social inequities. If politicians truly want to be able to say to their own children “This generation did the right thing”, challenging health and social inequities in childhood is the place to start.

Muy bueno para la reflexión.

X. Allué (Editor)

(Nota: Quien precise una traducción al español o al catalán , sólo tiene que pedírnosla.)

 

 

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8 agosto 2015 at 17:53

Planes integrales de apoyo a las familias y los niños

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Plan integral Infancia y familiaLos períodos vacacionales dan para ocuparse de temas y materias oportunamente aparcadas en espera de mejor ocasión. Una de ellas es el conocido como PLAN INTEGRAL DE APOYO A LA FAMILIA 2015-2017, que fue aprobado por Acuerdo de Consejo de Ministros el pasado 14 de mayo de 2015 .

http://www.pediatriasocial.es/HtmlRes/Files/Plan_Integral_Apoyo_Familia.pdf

Es un documento de 86 páginas que recoge hasta 228 medidas o anuncio de acciones de un amplio y profundo contenido. Varias lineas estratégicas y, además, incluye una serie de indicadores de cumplimiento siguiendo criterios SMART (en inglés un acrónimo para Specific, Measurable, Attributable, Realistic y Targeted, o sea específico, medible, atribuible, realista y enfocado). Al final se incluye una ESTIMACIÓN ECONÓMICA Y PRESUPUESTARIA de más de 5.000 millones anuales.

Se trata de una pieza de información para los que se preocupan del bienestar de los niños y sus familias. pero, y lamentablemente, en muchos extremos no pasa de ser una declaración de intenciones. Al fin y al cabo se trata de lo que dice el gobierno, lo que ofrece, lo que tiene, lo que nos creemos, pero no especifica lo que le toca al gobierno y lo que va a las CCAA.

Y el dinero, que no se puede deducir si se trata del dinero que ya dedica el gobierno en sus presupuestos y los de las CCAA a estas materias, o se trata de dinero nuevo. A la altura de legislatura en que estamos, a apenas tres meses del su final, el plan no pasa de ser una exposición en papel sobre la que no será posible pedir demasiadas explicaciones.

En cualquier caso puede servir como comparativo frente a propuestas de otras instancias o partidos políticos.

X. Allué (Editor)

 

 

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6 agosto 2015 at 6:09

Temas viejos y temas nuevos de Pediatría social

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1438444833770Una nueva etapa puede empezar en cualquier momento. El curso académico comienza en días distintos en diferentes países y centros (https://en.wikipedia.org/wiki/Academic_term). Hasta hace poco se decía eso de : “En agosto, frío al rostro” aunque creemos que se refiere a la segunda quincena porque, en cambio, los primeros días de agosto siempre han sido los más calurosos culminando con el día 10, San Lorenzo, patrono de parrillas y sartenes (y de Huesca). Pero hacia el 15, en las latitudes más septentrionales ( y en Burgos) efectivamente un cierto fresquillo invita al jersey y la colcha por las noches. En muchos “college” , las universidades para pregrados en los Estados Unidos, la tercera semana de agosto ya muestra movimiento.

Es a quienes ya hayan concluido sus vacaciones y vivan en países frescos, o disfruten del invierno en el hemisferio sur, a quienes nos dirigimos. Porque los que están ahora en Salou, en Ibiza o en Marbella, poco tiempo van a dedicar a los blogs profesionales. A menos que las noticias les asalten con inquietudes. Por ejemplo, esta semana hemos visto muertes de niños en accidentes (Cerezal de Aliste, Zamora) o degollados por su padre (Moraña, Pontevedra) muestra de dos de las principales causas de muerte infantil en nuestra sociedad donde las enfermedades comunes mantienen un bajísimo saldo de mortalidad. Ya lo dijimos en otra ocasión: los niños no se mueren, los matan (o se matan).

Lo que resulta evidente es que esas causas de muerte infantil son decididamente de origen social. No son infecciones ni neoplasias, ni enfermedades degenerativas o malformaciones. Y es en el ámbito de la Pediatría social donde han de hallarse las respuestas.

Los accidentes son eso, accidentales. Pero caben medidas preventivas. Sin conocer detalles del luctuoso suceso de Cerezal de Aliste nos cabe la sospecha de que fuese posible que las medidas de seguridad de los menores no fuesen las adecuadas, a la vista de que del tremendo choque sobrevivieron los dos ocupantes del vehículo más mayores que ocupaban los asientos delanteros. Además de que por la hora del accidente y el lugar y origen de los viajeros se pueden suponer largas horas de conducción, desde Francia a Portugal.

Que la perversidad de un padre le lleve a acabar con la vida de sus hijos en el curso de un proceso de separación matrimonial, es otro episodio de violencia doméstica en su grado más extremo. Mal camino lleva la prevención de la violencia machista en esta parte del mundo, donde las causas son varias sin excluir un substrato cultural más o menos ancestral. Los agentes y profesionales dedicados a la atención social se ven normalmente sobrepasados por este tipo de acontecimientos. Es la sociedad en su conjunto la que debe plantearse la vigilancia y el manejo de las situaciones así como mantener un elevado grado de alerta en las situaciones de conflictividad doméstica. No va a bastar con llamadas al teléfono 016.

Temas viejos que se hacen nuevos por los acontecimientos de cada día.

X. Allué (Editor)

 

Por si a algún lector se le ha olvidado o no lo sabe: este blog admite comentarios, y los recibe con satisfacción. Y responde.

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3 agosto 2015 at 8:07

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