Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

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No a la guerra

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OMRAnApenas un par de semanas de que el presidente de nuestra sociedad firmase un contundente alegato contra la guerra, publicado en este blog, el Ejército de Tierra español tiene la ocurrencia de citar a Camilo J Cela, en una etapa suya de literatura grabancera, en la red social Twitter promoviendo la guerra. Para arreglarlo y ante la avalancha de críticas desde todos los espacios, se limita a musitar una excusa lamentando haber herido “sensibilidades”. Que la defensa de un estado puede recaer en la proximidad de imbéciles psicópatas como el autor del “twit”, queda por fuera de sensibilidades. Probablemente también queda fuera de la inteligencia, la denostada realidad que el destinatario del texto de Cela, un inválido necrófilo de cortas luces, consideraba merecedora de la muerte.

Que la responsabilidad de la comunicación de organismos de la administración del estado como es el departamento de Defensa tiene una lectura política es indudable. Que esto suceda mientras llevamos meses con un gobierno en funciones por la incapacidad de unos y otros, no limita las responsabilidades. Claro que si se tiene en cuenta que el titular del ministerio es un conocido fabricante de armas y que el anterior jefe del estado se iba de safari pagado por un traficante de armas sirio, le lleva a uno a preguntarse donde han confundido la defensa con la guerra. Cierto que, dijera lo que dijera Clausewitz, me quedo con la cita de Clemeceau de que la guerra es algo demasiado serio para dejarlo en manos de militares. Si ya resultó malo en Trafalgar, Cavite o Annual,  aún peor debe ser dejarlo en manos de traficantes.

La imagen que ilustra esta entrada de blog ha impactado todos los medios gráficos este fin de semana, como lo que hace la guerra, en esta ocasión en Siria, pero no distante de otras publicadas anteriormente aquí. Ya sean de Gaza, en la propia Siria, VietNam, o Barcelona 1938, las imágenes de la guerra y los niños se explican solas.

Hasta hace un siglo, algunos militares podían argumentar que, en las guerras, ellos ponían los muertos. Pero a estas alturas de la historia es más que evidente que los muertos son la gente: en Guernika, en Dresde, en Hiroshima o en Alepo. Los que matan ya sabemos quienes son.

Que los daños de los conflictos bélicos se alargan mucha más allá que el final de las hostilidades es también una evidencia. Las víctimas como Omran llevaran consigo toda la vida la tristeza de la guerra. Y nosotros la tristeza de no haber hecho lo suficiente para evitarlo.

X. Allué (Editor)

 

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22 agosto 2016 at 6:10

Contar los muertos en la guerra

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TerrorismPor lo menos dos estados europeos han dicho que se encuentran en “estado de guerra” como consecuencia de los recientes atentados ocurridos en capitales como París y Bruselas. Otros países no lo dicen pero, si se tiene en cuenta sus situaciones, es evidente que están en guerra: Siria, Iraq, varios estados africanos… Y también se oyen voces de que lo que ocurre es la Tercera Guerra Mundial por la diversidad de incidentes violentos en países e incluso continentes distintos. El modelo de guerra se considera que no es “convencional” por cuanto no hay frentes establecidos ni ejércitos enfrentándose, ni la realidad se aproxima a las descripciones clásicas de Carl von Clausewitz (1874), el teórico de la guerra más comúnmente citado. En lo que llevamos de siglo los conflictos armados no han cesado. Más de 30 llevan años de actividad. Por lo menos cinco causaron más de 10.000 muertos cada uno el pasado año (las guerras de Iraq, Afghanistan, Siria y los conflictos de Boko Haram en Africa y la guerra de la droga en Mexico). Todos  sumados más de 165.000 muertos en 2015.

Pero lo que tiene a todos, medios de comunicación y gobernantes, preocupados son las muertes próximas, las que causa el terrorismo y, más concretamente, el terrorismo llamado islámico o jihadista. Los ataques protagonizados por radicales de origen islámico no han comenzado ahora, aunque se hayan incrementado. Hasta el año 2000 se registraron unos 40 ataques. En lo que va de siglo ya van 503, de los cuales 121 tuvieron lugar el año pasado. En lo que va de año, el 2016, llevamos 26, que han causado aproximadamente 612 muertos, veinte veces más que las 31 víctimas de los atentados de Bruselas del mes de marzo. Lo que pasa es que suceden en otros sitios, lejos de Europa: Pakistan, Costa de Marfil, Estambul, BurkinaFaso…y eso no le importa a nadie.

La respuesta en las sociedades occidentales no es ni ordenada ni racional. Los gobiernos sitúan el origen de la violencia en los países actualmente en guerra y lo más inmediato parece ser contribuir a esas guerras con armamento del llamado convencional: bombas, tanques y aviones. Y en el ámbito de la defensa doméstica incrementar la vigilancia, los controles y las limitaciones a la libertad. Unas y otras medidas son reactivas, mal proporcionadas y mal orientadas. Eso lo reconocen todos los expertos en defensa y, a pesar de ello, son las que se arbitran.

Desde este blog nos hemos ocupado brevemente en indicar cómo se puede explicar el terrorismo a los niños. Pero eso sólo vamos a poder hacerlo si somos capaces de explicárnoslo a nosotros mismos. Para ello es preciso tener información, procesarla y digerirla, crearnos un criterio y organizarnos una explicación a nosotros mismos. Pero además debemos procurar influir en nuestros gobernantes para que se acerquen a soluciones viables y eficaces. Y eso, que es crear opinión pública, no es una responsabilidad que adoptemos con facilidad. No podemos esperar a que cuando haya que votar, hacerlo por opciones más o menos pacifistas. Ya no hay tiempo ni podemos esperar. Además, la promoción de la paz y el ejercicio adecuado de la defensa no es patrimonio de los pacifistas; nos incumbe a todos y a todos los gobernantes de todos los colores y facciones.

Esto es una llamada a la conciencia de todos porque nos lo debemos a nsotros mismos, pero y sobre todo, se lo debemos a los niños; a todos los niños, los nuestros y los de los otros que están muriendo por esos mundos de Dios–o no de Dios–junto a sus padres y hermanos. No se va a parar solo. Tenemos que pararlo entre todos.

Se aceptan sugerencias e iniciativas.

X. Allué (editor)

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31 marzo 2016 at 7:00

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UNICEF hace una llamada- Paremos la guerra en Siria

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M-3356-6982449-Siria_evitemos_una_generacion_perdidaHace ya tres años comenzó el horror para millones de niños Sirios a consecuencia del conflicto armado.
Desde el primer día el equipo de expertos de UNICEF ha estado trabajando en la zona para salvar sus vidas. Sólo en 2013 hemos conseguido dar acceso a agua potable a 10 millones de personas. También hemos vacunado a más de 6 millones de niños contra el sarampión evitando epidemias dentro de Siria y en los campos de refugiados, entre otras cosas.
Pero tres años después, los niños sirios siguen sufriendo una violencia indiscriminada y atroz. Siguen viendo bombardeos a sus casas, escuelas y hospitales. Su mundo sigue siendo destruido.
Si este conflicto no acaba ya puede significar la pérdida de toda una generación de niños sirios, con consecuencias devastadoras para el futuro de Siria y de la región.
Hoy varias organizaciones hacemos un llamamiento urgente a personas comprometidas como tú para que juntos alcemos nuestra voz ante la terrible perspectiva de que una generación entera se pierda.
Queremos llamar la atención de todos aquellos que tienen la responsabilidad y la capacidad de acabar con el sufrimiento de la infancia y salvaguardar su futuro. Nuestro objetivo es conseguir un millón de firmas en el mundo antes de que se cumpla el tercer año del conflicto, el próximo 15 de marzo.
Firma ahora esta petición porque:
Los #niñosdeSiria no deben morir.
Los #niñosdeSiria no deben soportar ni un día más de sufrimiento físico y emocional.
Los #niñosdeSiria no pueden pasar más tiempo sin la oportunidad de aprender y sin opciones de futuro.

 

Únete con tu firma a este movimiento global para acabar con el derramamiento de sangre de los #niñosdeSiria y evitar la pérdida de esta generación.

 

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26 febrero 2014 at 20:17

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Los niños con riesgo V. Las guerras

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Se suele decir que la primera víctima de las guerras es la verdad. El recuento de las víctimas es una de las verdades más distorsionada. Los contendientes se atribuyen las bajas del enemigo y minimizan las propias. Y, a la vez, exageran las víctimas civiles propias para demostrar la maldad de sus oponentes.

Resulta difícil saber lo que sucede o lo que sucedió y los llamados ”expertos” son contribuyentes directos a la confusión, difícilmente exentos de partidismos.

Ni siquiera se ponen de acuerdo en las proporción de víctimas civiles y militares. De forma más o menos convenida se calculaba que en las guerras anteriores al siglo XX el número de muertos en combate, de combatientes, en relación con la población civil venia a ser de 8/1. Y que a partir de la introducción de armas de destrucción mas potentes y el bombardeo indiscriminado de pueblos y ciudades, paradigmáticamente iniciado con el bombardeo de Guernika durante la Guerra civil española, la proporción se fue invirtiendo hasta ser equiparable o hasta de 1/3, tres civiles por cada baja en combate.

Según un articulo de A. Roberts, investigador de la Universidad de Oxford, publicado en Survival (2010, 52:115-136) las víctimas pueden incluir:

  1. Los muertos por el efecto directo de la guerra
  2. Los heridos por el efecto directo de la guerra
  3. Los que mueren durante o después del conflicto por efectos indirectos como enfermedad, malnutrición o desordenes varios
  4. Las víctimas de violencia originada por uno de los contendientes sobre su propia población
  5. Las víctimas de violación y otras formas de violencia sexual durante el conflicto bélico
  6. Los refugiados y desplazados por la guerra
  7. Los que, tiempo después de que la guerra haya terminado, mueren prematuramente debido a lesiones, heridas u otros daños padecidos durante la guerra

De cada una de estas categorías todos podemos recordar ejemplos dolorosamente numerosos y próximos. Como resulta evidente, la suma siempre será superior a los que se acostumbra a admitir, alargándose en el tiempo y durante toda la vida de los que se vieron envueltos en un conflicto bélico. Y no menos aquellos que participan en la guerra activamente como son los “niños soldados

Por eso TODOS los niños que han vivido una guerra se deben considerar víctimas, sujetos a riesgos diversos y merecedores de especial atención. Y a todos ellos desearles que el tiempo y su resiliencia permita curar las heridas del cuerpo y del alma que indudablemente habrán padecido.

X. Allue (Editor)

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13 agosto 2012 at 6:04

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El riesgo, las conductas de riesgo y las aseguradoras.

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Sempre me ha intrigado la asignación en español a la asistencia sanitaria de la denominación de Seguridad social. O aún peor, el “Seguro”. En una pulsión un tanto orwelliana que en “1984” veía que el ministerio de la Paz administraba la guerra, el de la Abundancia la mera supervivencia, en esta parte del mundo se ha adscrito el Ministerio de trabajo al desempleo y el de Salud a las enfermedades. Cuando se habla del “seguro de enfermedad” no acaba de quedar claro qué te aseguran, porque lo que es seguro es que algún día enfermarás.

Obviamente que, sin jugar con el lenguaje, lo que se pretende es ofrecer una asistencia cuya financiación sea compartida entre todos y, además, administrada por el estado. En otros sitios la administración la llevan compañías de seguros privadas, es decir, con ánimo de lucro. Con accionistas que esperan recibir dividendos por haber aportado capitales. También funciona aunque, digan lo que digan, es mucho más caro, costoso. Y nunca acaba por cubrir todos los supuestos, especialmente los tratamientos más caros o complejos. Pero ha sido la irrupción de compañías aseguradoras con sus actuarios lo que ha modulado toda la actividad asistencial y ha acabado introduciendo las ideas del riesgo. Cuando los aseguradores hablan de riesgo lo hacen desde la vertiente financiera. no es tanto el riesgo de que el infortunio lleva a accidentes o enfermedades, sino que el riesgo es para la compañía que le costará más dinero la compensación de los daños. Lo que acaba preocupando al actuario no es que el asegurado sufra, sino que salga caro. Sin atenuantes.

Todo ello ha conducido a la introducción en el lenguaje y en la práctica médica los conceptos de riesgo y, de forma más específica, culpabilizadora, opresiva, rácana y malévola, el concepto de “conductas de riesgo”. Hay que culpabilizar a la víctima como sea. Igual que pueden dejar sin efectividad una póliza de accidentes de trànsito a un conductor borracho que incumple las normas de tráfico, pudieran hacerlo al fumador que tiene cáncer de pulmón o al obeso que sufre una oclusión coronaria.

Se ha empezado calificando las conductas que se consideran moralmente o judicialmente inaceptables: las toxicomanías, las prácticas sexuales promiscuas, o las deportivas límite, “arriesgadas”, se dice. Pero vamos a ir viendo como se extiende a todas las conductas que, literalmente, no conduzcan a una especie de “santidad”. Hasta “no hacer nada”, el sedentarismo, se convierte en una conducta de riesgo.

Esa idea torcida se inicia desde el nacimiento, Realmente, llegar a este mundo tiene sus riesgos de no hacerlo con integridad. Así se han definido los “embarazos de riesgo”. En mi hospital tenemos una unidad claramente titulada de “Alto Riesgo Obstetrico”, ARO, en la jerga hospitalaria. Claro que la idea es de aumentar la vigilancia, los controles y modular las actuaciones, pero todo el concepto incluye connotaciones de posibles culpabilizaciones y una sobrenadante excusa de que, si las cosas van mal, es que era una situación de alto riesgo.

De forma solapada vamos viendo como las aseguradoras privadas desvían los pacientes “de alto riesgo” hacia la asistencia pública. Eso sí, siempre porque en la pública tiene más medios y hasta están dispuestos a aceptar que tiene mejores profesionales, y que todo es por el bien del paciente.

A mi sencillamente me parece de una caradura imponente. Sobre todo porque con una connivencia inexplicable, las administraciones públicas no revierten las facturas a las aseguradoras, en esa confusión burocrática que se salda en el momento del ingreso con la pregunta del funcionario de admisión de si el ingreso es por “el seguro” o por “la mutua”. Y, a lo mejor, da lo mismo lo que se diga, porque ya se encargan los empleados de las mutuas de pasarse por el hospital a intentar modificar la situación. Pero es que yo he oido a altos cargos políticos admitir en privado que “…si les cobrásemos a las mutuas a precio de coste, muchas tendrían que cerrar…”

Algún dia alguien debería hacer una contabilidad analítica de que es lo que cuesta ese contubernio, esos sobrecostes que acabamos pagando entre todos para que se lucren los accionistas de las mutuas de seguros  y sus actuarios mantengan sus sueldos.

Y sí, esto también es Pediatría social.

 

X. Allué (editor)

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19 junio 2017 at 6:38

Rankings, listados y clasificaciones

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Las agencias e instituciones de ámbito internacional publican listados y clasificaciones de paises en función de su situacion ante diversos valores, en lo que nos concierne, los relacionados con la salud y el bienestar infantil. Como en todas las evaluaciones, se representa una foto fija de un momento concreto, lo que tiene un interés relativo. Más interés tiene observar la evolución en el tiempo y ver progresos o deterioros.

A poco que se observen, aparecen escasas sorpresas: los ricos van bien, los pobres van mal y los de enmedio hacen lo que pueden. Los extremos suelen mantenerse, en especial por la parte de abajo, protagonizado desde hace demasidado tiempo por los paises africanos del Sahel. Los mejores de la lista, aparte de los micropaises que, por su tamaño, son poco valorables: Andorra, Liechtenstein, San Marino o Monaco. Son la mayor parte de los paises europeos, menos España, Italia, Hungría o Grecia, que están más allá del lugar 40, de los 196. Siguen Japón, Chile o Australia.  Los Estados Unidos, lamentablemente para ellos, nunca ocupan un lugar que sea paralelo a su riqueza y desarrollo, por debajo del 56.

Uno de los “rankings” que hemos visto recientemente, de la ONG Humanium, se refiere a los derechos de los niños. Los factores que evaluan han formado parte de entradas de este blog en más de una ocasión:

 

Mortalidad de menos de 5 años;
Esperanza de vida al nacer ;
Educación;
Pobreza ;
Bajo peso al nacer ;
VIH;
Trabajo infantil ;
Matrimonio infantil ;
Mutilación genital femenina ;
Registro de nacimientos;
Impacto ecológico en el futuro de los niños;
Derechos y libertades;
El sentimiento de satisfacción con la vida;
Guerra y otras situaciones violentas

Obviamente no todos los factores son idénticos ni igualmente trascendentes. Unos son causas y otros consecuencias. Unos son biológicos, al menos hasta cierto punto, y otros son sencilla y llanamente SOCIALES, culturales o políticos. Pocos escapan a la responsabilidad de los estados, por lo que estos resultan determinantes a la hora de proteger el futuro de su población: la población infantil.

 

X. Allué (Editor)

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16 junio 2017 at 12:29

Dia Internacional de Niños Víctimas Inocentes de Agresiones

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La ONU-UNO dedica el 4 de junio a conmemorar la tragedia que representa que los niños sean víctimas inocentes de agresiones.

Que la cosa de matar niños sea una especia de costumbre más o menos ancestral, al menos desde Herodes, no parece que haya cedido con la implantación y firma de los acuerdos sobre derechos humanos y la supuesta mejora en la civilización de los pueblos. No son sólo los tiranos irredentos, sino que cualquiera que de en el uso de la violencia parece que tenga una especial tendencia a matar niños un poco “como de paso”. Militares en misiones bélicas, terroristas en las suyas enloquecidas, maridos violentos, restablecedores del orden diversos… todos parece que aprovechan para que, en el ejercicio de sus acciones mortíferas, pillen por medio a unos cuantos niños.

Y no va a menos. A ver que hacemos entre todos.

X. Allué (Editor)

La foto que acompaña este post es un clásico de 1972 de niños afectados por napalm durante la guerra de Vietnam, que contribuyó a cambiar el curso de los acontecimientos cuando la opinión pública norteamericana rechazó la continuación del conflicto. En http://time.com/4485344/napalm-girl-war-photo-facebook/ hay una relato explicativo.

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3 junio 2017 at 7:00

Emigración: emigrantes e inmigrantes

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gran-pateraSerá reiterativo, pero no hay duda que todos estos textos (“Inmigrantes”) publicados en este blog a lo largo de los años continúan vigentes. La llegada a la oficina de la presidencia de los Estados Unidos de América, país creado y mantenido por inmigrantes, de un energúmeno perverso acentúa la actualidad. Pero aquí no vamos mejor…

Reproducimos algo de ellos aquí:

…”Parece como ocioso recordar que todos somos inmigrantes. Claro que hay que volver la vista bastante atrás, pero, total hace 400.000 años aquí no había nadie. Fuimos viniendo poco a poco. Los libros de historia que estudié de pequeño hacía escasa referencia a la prehistoria. Daba por sentado que los habitantes de esta parte del mundo “ya estaban aquí” y que luego vinieron los Iberos por el sur y los Celtas por el norte. Y luego “vinieron” los fenicios, los griegos, los cartagineses, los romanos, los visigodos, los suevos, los vándalos y los alanos. Y después los árabes (y los moros, almohades, almorávides y benimerines). Y que después se les echó (?) y aquí se quedaron “los de siempre”.  Lo que no fue óbice para que los monarcas fueran extranjeros (Carlos I nació en Flandes y no hablaba español, Felipe V era francés, y el más reciente JuanCarlos I nació en Roma y se educó en Portugal) y sucesivas llegadas de ciudadanos nacidos en otros lugares y otras culturas: japoneses en Sevilla (siglo XVI), austriacos e italianos en Madrid, holandeses y alemanes en La Carolina o en San Carles de la Rápita. En las zonas más abiertas o próximas a las fronteras, siempre imprecisas, recogemos en los apellidos orígenes foráneos: Anglés, Francés, Alemany, Moro, Milanés, etc. Y los nacidos aquí emigraron a millones a América (antes) y a Europa (hace 40 años) en busca de una vida mejor.

Todos somos emigrantes/inmigrantes….”

“…Las leyes de acogida y asistencia que los países aplican establecen diferencias entre quienes se acercan a sus fronteras desde el exterior. Turistas e inversores serán habitualmente bienvenidos, pero emigrantes o refugiados ya no tanto.
Inmigrantes somos todos argumentábamos hace unos años quizá cuando el pico de llegada de nuevos inmigrantes a este país. Luego la crisis económica ha cambiado algunas cosas pero una buena parte se han quedado e integrado. Ya “son de aquí”, menos para algún energúmeno del Partido Popular como el anterior alcalde de Badalona y algunos otros recalcitrantes.

De las migraciones se ha escrito mucho. Nosotros mismos en la primera década del siglo y dentro del ámbito de migraciones y salud hemos contribuido con algunos trabajos de investigación y varias publicaciones. La linea argumental aparece resumida en la entrada del blog enlazada más arriba en el sentido de que las migraciones son la parte de la historia de la humanidad más constante, probablemente incarnada en el ADN primitivo que promovía el nomadismo. Quizá la característica más “humana” de los homínidos fuese su tendencia a viajar, a cambiar de asentamiento según sus necesidades. Los otros simios son más territoriales y viajando se aprende. La teoría paleontológica del “out of Africa” sostiene que los homínidos más modernos y especialmente el sapiens, son originarios del este africano y que migraron hacia el norte, a través del Sinaí, hacia Eurasia.

Las religiones del libro consagran las migraciones (Exodus) y los viajes (Hejira). La historia de la Europa medieval es una sucesión de migraciones desde oriente. Los europeos ocuparon América, casi siempre en busca de algo mejor, aunque a menudo huyendo de algo peor, insoportable. La Guerra civil española llevó medio millón de republicanos a Francia. Mediado el siglo XX hasta 60 millones de personas se desplazaron o los desplazaron los horrores de la guerra.

Refugiados y emigrantes no se van de donde vienen: les empujan. Les empuja la miseria, la inseguridad, el hambre, la desesperanza, el miedo y la muerte, aunque luego lo vuelvan a encontrar por el largo camino hasta encontrar sosiego y acogida en otros lugares. Por eso la diferenciación entre emigrantes y refugiados, al menos en el momento actual, me parece más bien retórica. Cierto es que las legislaciones de los países occidentales están llenas de argumentaciones  y que el derecho internacional público contempla las situaciones de forma diferenciada. Así lo hace la ONU también. Pero las razones suelen ser meramente instrumentales. Por ejemplo suponen que los refugiados por una causa concreta, puntual, como un conflicto bélico, cuando este concluya es posible que quieran regresar a sus lugares de origen. Pero todo el mundo entiende que lo más común es que a la conclusión de una guerra suele quedar muy poco a lo que regresar.

El caso es que la estúpida idea de que todo el mundo debe quedarse en su casa y no molestar, parte de la concepción de un mundo fraccionado por fronteras físicas o sociales. Y eso, en el siglo XXI ya no va a ser. Los “parias de la tierra” a quienes canta La Internacional ya no aguantan más y las distancias cada vez son más cortas. Pero aunque no lo fuesen: las barcazas de los mares del sudeste asiático, las pateras del estrecho o los flotadores delante de Lampedusa son versiones de lo mismo. Como en su día lo fueron los artilugios flotantes de los “balseros” cubanos. O andando como hacen desde esta mañana los que estaban retenidos en la estación Keleti en Budapest.

Todavía no me he recuperado de la visión de la imagen del niño Aylan que mostramos en el post anterior. Y sigo sin palabras para comentarlo. Pero desde este rincón queremos recordar a nuestros lectores que, cada uno desde el suyo, actúen hacia sus respectivos representantes y gobiernos para que empiecen a comprender  el problema y arbitrar medidas, no sólo para resolver lo inmediato como pueda ser un tren de Budapest a Viena o unos ferris en la isla de Cos, sino para orientar las políticas hacia las causas que, todos sabemos, son del orden mundial y de la responsabilidad social de los que tenemos ante los que no tienen nada….”

 

X. Allué (Editor)

 

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6 marzo 2017 at 7:11

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Violencia vicaria

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to-kill-a-childYa lo hemos comentado en otras ocasiones: la violencia machista, la violencia contra las mujeres tiene daños colaterales. Cunado se trata de violencia doméstica, es decir en el ámbito del hogar familiar, si existen hijos, éstos son tan víctimas como sus madres. Save the Children ha presentado un extenso informe, también citado aquí aformando que en la violencia doméstica no hay una única víctima. En mayo de 2010, hace ya siete años, nos dirigimos por escrito al Juzgado de Violencia Doméstica de nuestra ciudad poniendo de manifiesto que los niños son también víctimas en los casos de violencia doméstica. De hecho nos atrevimos a afirmar que en situaciones de sospecha de violencia, incluso cuando las mujeres víctimas no reconozcan que los son, la autoridad judicial deberia actuar de oficio para la protección de los menores implicados o en riesgo. El mero hecho de que haya peleas y conflicto ya pone a los hijos en situación de víctimas y por ello deben ser protegidos. Tal es una puerta abierta a las actuaciones policiales y judicales que, lamentablemente, se utilizan pocas veces. Y luego pasa lo que pasa.

Esta semana pasada un luctuoso suceso ha elevado el nivel de la perversidad cuando un padre, con el propósito de dañar a su pareja, se ha arrojado por una ventana con su hija de apenas un año, resultado ambos muertos. Que el suceso haya tenido lugar en un centro asistencial añade complicaciones al caso y evidencias de descuidos no facilmente explicables. Y con ello responsabilidades que deberían depurarse.

El caso eleva a 23 las victimas infantiles recientes de la violencia llamada vicaria, como presentan algunas organizaciones feministas. Sin discrepar con el planteamiento, a nuestro entender esa violencia no es ni vicaria ni secundaria: está directamente dirigida con los niños: matar niños es matar niños, cualquiera que sea el móvil inicial, violencia doméstica, femenina, guerra o lo que sea. Quien mata niños no merece perdón. Ni presunciones de inocencia, ni consideración de trastorno mental ni atenuante alguno. Herodes.

 

X. Allué (editor)

 

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6 febrero 2017 at 5:54

Sexo joven

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hip-hop-fashionPasaron por mi lado sin verme, a pesar de la relativa estrechez de la calle en dirección al centro de la ciudad, y que no había nadie más. Uno larguirucho y el otro pequeño, flaco y de cara afilada. Vestidos de moda “hip hop” de pantalones anchos y con sendas gorras con la visera hacia atrás. ¿14, 15?. Justo al sobrepasarme el pequeñajo decía: “Me voy a buscar una niña y me la voy a follar…”, con lo que me pareció la mirada de esa determinación que sólo los jóvenes adoptan como si no hubiese nada más en el mundo. Por un momento me pude imaginar quien sería la pobre desgraciada que se iba a topar con semejante depredador y que nadie lo iba a poder evitar. Lo de “niña” se acomodaba a la estatura y edad del energúmeno, que con esa pinta no podría ni acercarse a una “mujer”, en el sentido convencional. Pero también puede ser un giro cultural del lenguaje; yo mismo a veces llamo “niñas” a alguna de mis coetáneas que pueden tener biznietos… Y, sin embargo, la presunta “niña” probablemente estaba en esos momentos acicalándose y embardurnándose ojos y morro con pinturas de guerra junto a sus amigas, en previsión de un encuentro algo menos que fortuito en la fiesta.

Ana, la enfermera del Centro de Atención Primaria que comparte jornada conmigo, acude dos días a la semana al instituto del barrio, a la consulta escolar. Lo peor no es que tengan relaciones sexuales más o menos precoces, dice. Todo eso es relativo y la edad va bajando. Lo que peor es la promiscuidad, el todas contra todos y el desdén hacia los preservativos. Convencidos de su inmunidad e impunidad, no se paran en barras o barreras. Incluso la habitual creencia de que “la primera vez” no pasa nada. El SIDA se cura y lo del embarazo te lo apañan.

Los pediatras de Atención Primaria no relatan experiencias en enfermedades de transmisión sexual. Me pregunto cuantos han diagnosticado en el último año vulvovaginitis por Clamydia, por ejemplo. A duras penas se “pillan” las sintomáticas más serias y, casi siempre, a toro pasado, cuando los efectos tienen menos remedio.

Lo que, y todavía, no parece alcanzar alguna efectividad es la prevención social. No va a ser la actividad de las enfermeras escolares. Ana explica que los profes no hablan de sexo. Pasan de tema y lo dejan para la ocasional charla de Ciencias naturales. No quieren o no pueden superar los prejuicios o sus propias inseguridades. Y, además, las AMPAs se alborotan cuando se trae a colación la materia de educación sexual en las reuniones, con la sombra de la pederastia sobrevolando.

Pues algo habrá que hacer. ¿Ideas?

X. Allué (Editor)

 

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9 enero 2017 at 7:24

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