Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

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Pelo

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Las faneras, por su visibilidad, forman parte de los signos y símbolos de la relación social. El hecho de que los humanos veamos reducida nuestra dotación capilar a una zonas concretas de nuestra anatomía externa, le confiere un valor simbólico en toda las épocas históricas y en todas las culturas.

Al pelo nos hemos referido ya en otras ocasiones, pero no va estar de más hacerlo de nuevo.

La capa de pelo de los mamíferos peludos–o sea, todos menos los acuáticos–sirve para acomodarse a los cambios meteorológicos, sobre todo de la temperatura ambiente y la humedad. Que los humanos lo hayamos perdido no parece que haya perjudicado nuestra capacidad de adaptación ya que, según parece, nos hemos aclimatado a los fríos siberianos y los calores tropicales con notable facilidad. Cierto que, a menudo, a costa de quitarles la piel a otros mamíferos. Como és una característica externa sirve para identificarse y, por sus característica físicas, de soporte de adornos o recortes de contenido estético.

Notable es la diferencia entre sexos, tanto en su distribución como en su persistencia en el tiempo. El pelo de la cabeza se distribuye más hacia la cara en los hombres adultos, mientras que las mujeres lo retiene y pueden dejarlo crecer mayores longitudes. Con la edad se pierde pelo: en los hombres principalmente en la calota.

Simbólicamente a la abundancia se la asocia con el poder y hasta con la fuerza, por mas que yo, que también he leido la Biblia, crea que lo que le cortó Dalila a Sansón fue otra cosa. Las prevenciones sobre la longitud del cabello llenan las simbologías religiosas: los Shikh no se lo cortan nunca, Maria Magdalena empleó los suyos como toalla, Absalón perdió la vida porque se le enrredó en las ramas de un árbol, musulmanes obligan a sus mujeres a tapárselo, falangistas pelaban a la presas republicanas y los nazis a las judías…(bueno, eso es más bien política que religión). Pero los frailes (y los curas) se tonsuraban, los monjes budistas se rapan, y unos u otros se dejan barbas (*) y bigotes por motivos religiosos, políticos (castristas) o modas diversas.

La estética del pelo alimenta una floreciente industria de peluquerias y los niños suelen ser víctimas propiciatorias de caprichos de los adultos. Algunos medicos de niños de antes sostenían que los cabellos extremadamente largos en las niñas preadolescentes consumían muchas energías y con ello detenían el crecimiento y desarrollo. No hay estudios recientes pero y en general, niños y niñas prefieren que les dejen en paz sus pelos y peinarse como prefieran. El comienzo de la Edad de Acuario en la década prodigiosa anunció la libertad con el pelo, ya fueran afros, rastas, punky o pelones.

Aparte de las parasitosis (Pediculus capitis) la repercusión del cabello en la salud y la enfermedad es escasa. Sólo cuando su pérdida debida a causas metabólicas, tóxicas o infecciosas pone sobre alerta de padecimientos.

Anotar el estado del cabello en la historia clínica de los niños en las visitas es una prudente medida.

El pelo axilar y púbico, otro día.

 

X. Allué (Editor)

 

*. Mozart dedicó una pieza bufa a las barbas de los capuchinos porque no le pagaron un trabajo: Venerabilis barba capucinorum

 

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5 mayo 2017 at 6:04

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Pelo… y su importancia social

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XA smiley baldface2(Por abreviar, nos referiremos al pelo de la cabeza, el cabello, de caput-cabeza y pilus-pelo)

Casos

1.- Ella tiene apenas dos años y medio. Hablándole, en el asiento de atrás del automóvil mientras volvemos del cole, vemos una ambulancia. Comento que yo también he de ir al hospital a que me miren la piel de la cabeza. Me dice, enseguida:

–¿Te van a poner pelo?

–Upps!

A esa temprana edad es capaz de distinguir la notable lisura de mi calva y la no menos notable ausencia de pelo. Y que eso es una carencia. También ha tenido su experiencia personal. En septiembre, su madre, harta de pelear con la infestación de piojos, los tirones de la liendrera, el pringue de los insecticidas capilares y la intransigente actitud de los directores de la guardería, le cortó el pelo al cero. Aunque no se enteraba mucho, con la cosa de la ropa unisex y sin pircing, su madre tuvo que sonreír cada vez que le decían “¡Qué niño más rico!”…

2.- Tiene siete años y desde recién nacida lleva una válvula de Holster. Es muy mona, rubia de pelo lacio. La puñetera válvula se obstruyó y hubo que reemplazarla cuando faltaba un mes y medio para su primera comunión. En el antequirófano se quedó la melena. Ahora ya está bien, pero hay que lidiar con que si una peluca o un gorro para el cole y un hábito con capucha para el vestido de primera comunión. Vaya lata.

3.- Ya los habéis visto por ahí, pero sobre todo en las series televisivas “Planta 4ª” y “Polseres vermelles” (Pulseras rojas The red band Society): niños con cabezas peladas por efecto de la quimioterapia oncológica. Una parte del precio de la supervivencia.

Los paleontólogos os explicarán que el pelo es muy probablemente un atavismo en esta especie que somos los H. sapiens (algunos menos “sapiens”) y que en el proceso evolutivo es posible que lo perdamos del todo. Nuestros antepasados eran notablemente peludos. Al mono desnudo sólo que queda pelo en la cabeza, en las axilas y alrededor de los genitales, además de algo de vello en antebrazos y piernas.

Y los antropólogos os mostrarán numerosas culturas o etnias, cuyos miembros se rapan la cabeza. La verdad es que las etnias africanas lo deben hacer por comodidad, porque los rizos (o las “rastas”) se ensucian y enredan. Mis dos nietas africanas están hartas de trencitas, pero en Europa las niñas con la cabeza pelada despiertan demasiada curiosidad y molestias. Los sikh no se lo cortan en toda la vida y numerosos musulmanes obligan a sus mujeres a ocultar sus cabellos “para no provocar a los hombres”.

Y los historiadores de la moda os mostrarán los pelucones del siglo XVIII en la corte parisina. Por cierto, plagados de piojos. Mantenidos como símbolo de autoridad por los magistrados ingleses, aunque ahora sólo para los casos de justicia penal.

Llevar el pelo largo le costó la vida al hijo de David, Absalón, según dice la Biblia (II Samuel, 18, 14). Y a Sansón (Jueces, 16. 19) también le dio problemas, aunque siempre he creído que lo que le cortó Dalila aquella noche fue otra cosa y por eso perdió la fuerza.

Dentro de 100 años, todos calvos, dice el refrán. Obviamente, algunos como yo, mucho antes. Pero cuando un niño o niña pierde el pelo por razones biomédicas se debe actuar con suficiente tacto y sensibilidad para contrapesar lo que la pérdida representa. En el área simbólica hasta puede tener un cierto efecto de amputación. Si es posible hay que anunciarlo, decir la verdad y no promover esperanzas sobre la recuperación que puede muy bien no producirse. No van a valer las referencias a otras personas, en general adultos, porque ya se entiende que la calvicie es algo que sucede con la edad y, cuando se es pequeño, pues “no toca”.

También hay que trasmitir las necesarias cautelas al personal de los centros educativos, escuelas o colegios, y a la familia extensa, para evitar comentarios o actitudes innecesarias o insensibles.

Lo que sea para que los menores no tengan la sensación de que, como siempre, los adultos les “toman el pelo”, literalmente.

X. Allué (Editor)

(NOTA: Por una vez, y sin que sirva de precedente, esta entrada de blog la ilustra una foto mía. La razón es obvia)

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17 marzo 2014 at 6:15

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Sexo joven – II

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sexeducTendré que escusarme, porque he recibido alguna queja de que si escribes “sexo joven” en el Google sin más, lo que te salen son páginas de pornografia infantil bastante desagradables. Lo siento. Y recomiendo borrarlo del historial, no vaya a ser que os lo pillen en un renuncio. Los que tengan la conciencia tranquila no tienen porqué procuparse.

En otro sitio ya hemos dicho que hay cosas que no se aprenden en la escuela: a comer, a conducir, a follar, inglés e informática. Hay que buscarse la vida porque los programas del maldito ministerio andan aún liados en reconstruir la historia, rescatar los ordinales, despreciar la prosodia y cuestionar a Darwin. O cosas peores, como hizo el imbécil maligno del ministro Wert.

Y con la Internet, la chiquilleria no va a esperar a que se lo cuente un cura en la catequesis (¡Tate, tate!) o a una seria y monotemática conversación con el tío Julián, que tiene mucho mundo, por encargo de una mamá atribulada. Se enchufarán con el ordenador que haya en casa, con el móvil o con la Play si hay WiFi cerca, que también se puede. Y, entonces, lo que van a ver va a quedar tan lejos de la realidad como lo que les puedan contar sus “coleguis” en el patio del cole.

Ni las proezas de los actores y actrices, ni las inacabables sesiones, ni los tamaños glandulares o de otros atributos, ni las prácticas multitudinarias de orgías de medio pelo, ni los depilados pubis de ellas y ellos, pasan de ser fantasías para el espectáculo. Mucho Photoshop, mucha Viagra, leche condensada y acrobacias de alcoba. No es para hacer una crítica artística del cine porno, que poco tiene de arte y nada de estética, tan cerca de la realidad como el karate de las Tortugas ninja, o los vuelos de Spiderman. Sin necesidad de intentar comprobar qué o cuál acceso hayan podido tener los crios, lo esencial es informarles, en cualquier oportunidad, de la ficción que contiene toda la imagineria sexual que aparece en la Internet o los videos porno. Algún papá o mamá con suficiente seguridad en si mismo, puede intentar visionar una peli porno con los hijos e hijas y evidenciar la falacia de la ficción. Pero para eso hay que tenerlo muy claro y conocer bien a los hijos, saber que saben o que creen saber y pactar la sesión. Pero con cuidado.

Los demás, a fuer de responsables, deben afrontar los temas con franqueza y naturalidad. Evitar los excesos de pudor, de pacateria, en las edades más pequeñas, familiarizar a los niños con sus cuerpos y también con los de los adultos a las prudenciales distancias físicas y sociales y llamar las cosas por su nombre.

No pretende este blog ofrecer todas las claves de la educación sexual familiar. Sólo poner sobre el tapete lo que hay, y recomendar no dejarlo para otro día. Y recordar a los profesionales de la atención a la infancia que hay que traer el tema a colación aprovechando cualquier visita. A veces la reacción de los padres nos puede anunciar alguna ideación anómala que convenga reconducir. Ver como se reacciona ante la pregunta simple de: “¿Ha hablado de sexo con su hijo alguna vez?” puede abrir una ventana de luz que ayude a ver que puede estar pasando. También se le puede preguntar al niño, objeto de la atención. Pero en ese caso recomiendo pactarlo de antemano con los padres. Lo que sea, menos el ocultismo enfermizo. Que luego se paga.

X. Allué (editor)

 

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16 enero 2017 at 8:15

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La genética desde el ámbito social

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imagesLa conciencia de la importancia de la genética no es reciente. La historia de la humanidad está llena de referencias a las características y condiciones que se trasmiten de una generación a otra, de padres a hijos o incluso de parientes más o menos alejados. La mitología griega, con toda la promiscuidad entre dioses y humanos está llena de ejemplos, algunos incluso de mestizaje entre especies animales diversas y seres humanos, ya sean gorgonas, centauros o sirenas. La conciencia de la herencia preside las formas de gobierno monárquico desde tiempos inmemoriales, con consecuencias tremendas a veces, como hemos podido experimentar en las monarquías españolas y las guerras de sucesión. Fiar a la genética el destino de los pueblos no parece haber sido nunca una buena idea. Por otro lado, las autoridades eclesiásticas han promovido limitaciones al emparejamiento entre familiares próximos desde el conocimiento que la endogamia podia conducir a resultados indeseables. La eugenesia ha sido una procupación desde el monte Taigeto o la roca Tarpeya. Y, a veces, se ha interpretado que la base genética era un determinante de conductas y lealtades, hasta el extremo de postergar o incluso eliminar a quienes fomaban parte de linajes distintos. La “pureza de sangre” ha estado una característica a proteger; y la “impureza” a castigar.

Pero han sido los progresos de la ciencia de las útimas décadas y, especialmente, la definición del Genoma Humano a principios de este siglo lo que ha posibilitado una reconducción social de los fenómenos de la la herencia biológica y la genética entre la gente. La genética está modificando toda la teoría biológica de la salud y la enfermedad, tanto desde el ámbito de los diagnósticos como de la personalización de la farmacoterapia. Apenas ha tomado una década para que pacientes y, en especial, padres de niños enfrontados a situaciones clínicas complejas planteen la búsqueda de recursos que puedan aportar soluciones. La genética ha pasado de ser una ciencia para eruditos a una demanda asistencial más.

Sucede que los avances científicos, que generan esperanzadoras expectativas, progresan con menos celeridad y su aplicabilidad se demora en el tiempo más allá de lo que se pueda creer. Mientras que la incorporación al acervo social puede ir más deprisa que la utilización, aún evoluciona con más lentitud la organización de leyes y regulaciones ante los nuevos avances. En general, la jurisprudencia va por detrás y no suele evolucionar hasta que es impugnada por la realidad. Los retos de las innovaciones plantean a la jurisprudencia dificultades ligadas sobre todo a la necesidad de incorporar los conocimientos, procesarlo y digerirlos. Incluso de incorporar el vocabulario a la terminología cuando antes eso se podía solventar con el recurso lingüístico del latín y ahora tiene que recurrir a la nueva lingua franca (otro recurso al latín) que es el inglés académico. Y decimos académico porque con el inglés que hablan los ingleses no siempre se puede entender lo que hablan los científicos.

Aún más atrasadas fente a los progresos suelen ser la confesiones religiosas. Si la Iglesia Católica necesitó cuatrocientos años para entender a Galileo, le va a tomar un tiempo entender lo que representan las CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas) y lo que van a hacer en la modificación genética. Lo mismo se puede decir de otras confesiones y, especialmente de las más, dígase, ortodoxas.

Encontrar un equilibrio entre las inquietudes de la gente ante los problemas clínicos y lo que son sus creencias o lo que contemplan las leyes, es una responsabilidad de los pediatras sociales con la vista clara en el beneficio de la salud de los niños.

 

X. Allué (Editor)

Nota: La referáncia a las  CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas) aparece a pelo, sin un enlace. Es para que los lectores se apuren por su cuenta a dilucidarlo, en la Wikipedia o donde sea.

 

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25 octubre 2016 at 9:32

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Cosmovisión, una parámetro social

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Von HumboldtQuizá el lector, aplicado a sus tareas asistenciales, sus preocupaciones diarias y la necesidad de la búsqueda de soluciones a los problemas, ante la idea de extender su “visión” de la realidad a algo tan vasto e impreciso como el cosmos, se sienta alejado de esta materia. Comprensible. Pero no vamos a dejar de ampliar horizontes por eso o, al menos, intentarlo de una forma elemental.

Los más ilustrados reconoceran el término como la versión en español de Weltanschauungcon esa fascinación que ejerce–o más bien ejercía–el alemán a la hora de expresar conceptos filosóficos, especialmente en la primera mitad del siglo pasado. Sirve para entender algo más allá de la cultura, incluyendo además las creencias y las opiniones sobre lo que nos rodea, incluso como visión de lo que hemos vivido y esperamos que pase con el mundo, con–en el ampliado español–el cosmo que nos rodea. Generalmente se aplica a los colectivos, etnias o grupos culturales, pero también sirve para individuos concretos, especialmente cuando se pueden encontrar en ciertas encrucijadas de la vida.

No vamos a pretender que los profesionales sanitarios que atienden niños y sus familias, incluyan en su entrevista una encuesta sobre la cosmovisión, así, a pelo, y pretender con ello intentar entender “de qué van”, por ponerlo en términos castizos.

Pero sí que animamos a unos y otros, especialmene en circunstancias de una cierta complejidad, tratar de elucidar que conocen y que esperan del mundo que envuelve a nuestros interlocutores. De forma especial, sería una buena idea en adolescentes con problemas. Con frecuencia observamos que los adolescentes y por naturales razones de su desarrollo psicosocial, no saben lo que quieren y no saben a donde van. Y eso les lleva a situaciones escasamente deseables, cuando no notablemente peligrosas o patológicas. Quizá ahí, y con la discreción y habilidad necesarias, conseguir extraer donde se situan nuestros pacientes y cómo ven lo que les rodea, nos puede ayudar a colocarlos en un sitio más confortable y menos confuso.

No va a ser, obviamente un parámetro a incluir en la visita rutinaria de Atención Primaria, como no lo fue, en su día, el modelo explicativo de la enfermedad en cada paciente que nos propuso Arthur Kleinman. Él pudo ver como sus residentes convirtieron el concepto en otro dato de la anamnesis. Por ejemplo: una paciente de tal edad, con tales antecedentes, de etnia caucásica y culturalmente occidental, afecto de tal o cual síntoma y con tal “modelo explicativo de su enfermedad”, y con ello encasillarlo en un grupo diagnóstico u otro. Como los que se explican su enfermedad como un castigo divino, o como una revés de la fortuna, o como algo heredado o algo que pillaron en un prostíbulo. No vale.

Pero indagar cómo se ven en el mundo y que esperan de su entorno puede ayudar a la búsqueda de soluciones. Y eso vale tanto para pacientes concretos como, en el caso de la Pediatría, para las familias. Visiones disparatadas o expectativas irreales van a dificultar el manejo de una situación. Mientras que una visión más equilibrada nos ayudará, al menos, a la busqueda de recursos de soporte, en el entorno o más allá.

Por eso lo traemos aquí, como hicimos con el proyecto de vida, hace unos días.

X. Allué (Editor)

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26 mayo 2016 at 6:56

Tricotilomanía y onicofagia

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nail bitingCuando estudiaba 1º de medicina, hacia la primavera, de repente una compañera alumna en un descanso entre clases se desprendió de una hermosa peluca peliroja con un cardado elevado como era moda en la época, y apareció con la cabeza monda y lironda como una rodilla. Con 18 o 19 años y guapa, la impresión fue notable. Y agradable. Y no, no estaba en tratamiento con quimioterápicos ni padecía una alopecia areata universalis. Nos explicó lo que le pasaba: tricotilomanía (CIE-10: F63-3). Ahí aprendí la palabreja.

Hasta 1983, según no dice el artículo enlazado con el diagnóstico, no tuvo reconocimiento formal, o sea unos buenos 23 años después. A veces la ciencia no adelanta, y eso es una barbaridad, podría decir en este caso Don Hilarión, el boticario de “La verbena de la Paloma” a sus colegas.

La costumbre obsesiva de tirarse del pelo conduce a la pérdida de folículos pilosos y la alopecia es menos común que lo de comerse las uñas: onicofagia (CIE-10: F98.8).

Ambas forman parte de los trastornos obsesivos-compulsivos frecuentes en la infancia y, sobre todo, la adolescencia, con notable repercusión en la vida de relación, de repercusión social en una sociedad como la occidental en la que el aspecto externo, consagrado en la cosmética, tiene tanta importancia. Igualmente pueden considerarse como indicadores obvios de otras dificultades en comportamientos y actitudes, aunque mayoritariamente sean síntomas aislados.

Teniendo en cuenta que los apéndices córneos como el pelo y las uñas cumplen una función de protección, bien que en fase de regresión en el género humano, una interpretación más o menos psicoanalítica conduce a convertir trocotilomanía y onicofagia en indicadores de vulnerabilidad, de desprenderse de tal protección. Asimismo se pueden relacionar con conductas de automutilación.

Conviene recordar que mientras que la pérdida de pelo no parece tener consecuencia más allá de las locales sobre el cuero cabelludo, la onicofagia es determinante de caries dental y lesiones graves de la dentadura con efectos a largo plazo.

El tratamiento de ambos problemas requiere actuaciones a la vez precoces y enérgicas porque de los que se trata es de evitar su perpetuación, su cronificación. Y cuanto más pronto se detecte más fácil será controlarlo. Las medidas disuasorias, la reversión de hábitos y la terapia cognitivo-conductual y, ocasionalmente, algunos fármacos como los antidepresivos triciclicos, pueden tener su utilidad en diferentes momentos evolutivos de estos problemas.

En cualquier caso, no son cuestiones superficiales, que los pediatras están obligados a considerar y llevar a las familias la idea de que pueden tener remedio pronto y no dejarlo correr. A la larga serán los niños los que lo agradecerán.

X. Allué (Editor)

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8 junio 2015 at 8:15

Tabaco y niños

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OMS-tabacoFumar es un placer…dice la copla. Genial y sensual, añade. Pero eso era un cuplé de hace 100 años!!!, que luego resucitaron en los años 60 del siglo pasado con Sara Montiel. Antiguallas. Hace más de cincuenta años que se conocen científicamente los efectos nocivos del consumo de cigarrillos, especialmente como causa de Enfermedad Pulmonar Crónica, la enfermedad coronaria y diversos procesos neoplásicos como el carcinoma bronquial, el cáncer de vejiga en hombre y el de ovario en las mujeres, hasta convertirse en una de las más importantes causas de mortalidad en el mundo.

El principal argumento contra el tabaco y su uso social es que es algo pasado de moda. Y desde aquí no vamos a dejar de insistir.

El argumentario contra el uso de tabaco entre los más jóvenes parece tan redundante que resulta casi antiguo.

De hecho, desde siempre, se ha impedido fumar a los niños. El tabaco es una cosa de mayores. Pero el efecto paradógicamente inverso es que fumar un cigarrillo de tabaco continúa teniendo un si-es-no-es de rito de paso a la edad adulta. La inmensa mayoría de los usuarios de tabaco accedieron al primer cigarrillo como un gesto, más o menos clandestino, que les “hacía mayores”.

Mientras y a pesar de todo, el consumo de tabaco apenas se ha reducido globalmente, aunque el perfil del fumador ha cambiado, con una inversión de la relación hombre/mujer y un desplazamiento de los lugares públicos aotros más privados.

Lo que sigue son las recomendaciones a los padres de la American Cancer Society más comunes en relación con el consumo de tabaco entre los menores:

– Recordar que a pesar del impacto de las películas , la música, el Internet , y los compañeros , los padres pueden ser la mayor influencia en la vida de sus hijos .

– Se debe hablar con los hijos sobre los riesgos del consumo de tabaco – los estudios han demostrado que esto funciona ! Si los seres queridos sufren con o murieron de enfermedades relacionadas con el tabaco , advierta a sus chicos.

– Hágales saber que, por ejemplo, que el consumo de tabaco afecta al corazón, daña los pulmones, y puede causar una gran cantidad de otros problemas, incluyendo cáncer.

– También mencionar lo que puede hacer a la manera en que una persona se ve y huele : el fumar hace que el pelo y la ropa apesta , provoca mal aliento y mancha los dientes y las uñas. Causa la pérdida de dientes, y la pérdida ósea en la mandíbula.

– Los hijos de padres fumadores tienen muchas más probabilidades de fumar. Pero incluso si se usa tabaco , aún se puede marcar una diferencia. El mejor paso, por supuesto, es dejar de fumar. Mientras tanto, no consuma tabaco cerca de sus hijos, no se lo ofrezca, y no lo deje donde puedan tomarlo fácilmente.

– Empiece a hablar sobre el consumo de tabaco cuando sus hijos tengan 5 o 6 años de edad y continúe a lo largo de sus años de escuela. Muchos niños comienzan a consumir tabaco a los 11 años. Y muchos son adictos a los 14 años.

– Entérese si los amigos de sus hijos consumen tabaco. Hable acerca de las maneras de decir “NO” al tabaco. Hable con sus hijos sobre la falsa presentación brillante del tabaco en los medios de comunicación , como los anuncios , películas y revistas… ahora en Holywood sólo fuman “los malos” ¿no?

El consumo de tabaco es un problema social y sus consecuencias son biológicas. El remedio tiene que ser social.

 

X. Allué (Editor)

 

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22 mayo 2014 at 8:10

La vertiente social de la “17 CI+ Metil-isotiazolinona”

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Methylisothiazolinone.svgLos tóxicos forman parte de la vida moderna de forma difícil de evitar. A muchos de ellos accedemos de forma voluntaria y, a menudo, social. Por ejemplo el alcohol etílico en las bebidas, la nicotina en el tabaco o los canabinoides en la marihuana. A esos los tenemos identificados y hasta ilegalizados o, en algún sentido, controlados.

Otros, en cambio, forman parte de nuestra vida social de forma inadvertida. Por ejemplo los jabones, detergentes, champús, cremas de belleza, lociones de baño o de cuerpo… y hasta los lavavajillas o jabones líquidos para el lavado a mano.

Una buena parte de ellos contienen MIT, 17 CI+ Metil-isotiazolinona, como agente biocida y preservativo de colonización bacteriana o fúngica. Pues, hombre, gracias por mantener nuestros cosméticos libres de contaminaciones. Pero eso es a costa de provocar numerosos casos de sensibilizaciones y dermatitis de contacto en niños y adultos. Cuando, además, se asocia con 11 Etilendiamina, un agente promotor de los efectos blanqueantes de la lejía, se potencia el efecto irritante. Se puede encontrar información abundante en la red.

Lo que ocurre es que se trata de agentes que cuentan con la aprobación de todas las agencias de supervisión de la industria y los departamentos de salud de países y comunidades autónomas. O sea que están aquí para quedarse.

No se trata de crear una alarma innecesaria a las familias o a sus pediatras. Simplemente recordar que un acto tan habitual y social como lavarse el pelo o ponerle una crema en el culo a un bebé, puede estar en el origen de una patología cutánea importante, duradera y difícilmente controlable. Que va a motivar tratamientos con agentes potencialmente también indeseables para los niños como los esteroides por vía tópica, y crear desazón y preocupaciones a familias y los que se cuidan de su salud.

De manera que hay que mantener la cautela, identificar los componentes de todos los productos que entran en contacto con los niños y reclamar a las autoridades que extremen sus medidas de control tóxico-sanitario. Y no dar por bueno nada por muy bonito que sea el envase ni mucha publicidad que le acompañe.

X. Allué (editor)

NOTA: Deliberadamente no hemos ofrecido los nombres comerciales y las marcas de productos comunes y bien conocidos que contienen MIT. Tampoco queremos iniciar ninguna campaña anti nadie ni generar acciones legales de ningún tipo. Nuestra función es informar. Y advertir que los derechos de los niños a su salud e integridad física están por encima de cualquier otra cosa.

 

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5 mayo 2014 at 7:48

Exposición a las drogas en los niños

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portada_130El tema de la exposición de los niños a tóxicos de empleo recreativo, eso que habitualmente se conoce como drogas es siempre preocupante. Mientras que cuando un adulto joven (o no tan joven) se aproxima al sistema sanitario suele ser habitual que el uso o exposición a las drogas forme parte de la evaluación, de la encuenta de la anamnesis o, si así se propone, de las pruebas analiticas diagnósticas oportunas. Sin embargo, las únicas actividades que se encuentran sometidas a un control sobre el uso o la exposición de substancias que alteran el funcionamiento del organismo y que, además ese uso o exposición sea voluntario, son el deporte profesional y la conducción de vehículos a motor. O sea, el “dopping” o conducir bajo el efecto del alcohol o drogas.

Nadie se preocupa si un magistrado, un cirujano, un clérigo, un maestro, un agente de la autoridad, un banquero, un ministro o el mismo rey, ejerce su ministerio bajo la influencia de substancias psicoactivas. O por lo menos, nadie se plantea algún método de control. Y no digamos simplemente a alguien que vaya por la calle sin más.

Y aún muchísimo menos si un niño va por el mundo bajo los efectos de la exposición a substancias de las que catalogamos de “dopantes” o “drogas”.

No se trata de que extendamos las sospechas a todo el mundo, pero como en el caso de los niños, la exposición a substancias psicoactivas nunca es por voluntad propia y todos estamos de acuerdo que es algo indeseable para un menor, tanto en la Atención Primaria como en los Servicios de Urgencias deberíamos incrementar nuestro grado de atención PORQUE TENEMOS UN PROBLEMA!!

Oscar Garcia-Algar y Antonio Mur publican en el último número de Anales de Pediatria una revisión sobre el tema que merece consideración. Nos recuerdan otro trabajo suyo en el que detectaron datos de exposición a la cocaina en un niño de cada cuatro de los que veían en Urgencias. En este blog también hemos propuesto la necesidad de métodos de cribado en las consultas (https://pedsocial.wordpress.com/2009/05/24/uso-de-drogas-en-la-evaluacion-del-nino-sano/)

El artículo mencionado propone dos escenarios:

La detección de una exposición insospechada a sustancias de abuso tiene 2 escenarios:

1. El cribado neonatal universal (que tiene limitaciones coyunturales económicas y analíticas) o solo a recién nacidos con factores epidemiológicos y sociosanitarios de riesgo (en orina y meconio) y el estudio en embarazadas (en pelo y orina maternos).

2. El estudio en urgencias antes casos de sospecha por la clínica, por el entorno o en caso de una intoxicación aguda para descartar exposición crónica (en orina y pelo del niño y en pelo de los adultos y niños que comparten el mismo entorno doméstico).

Para vuestra consideración.

 

X. Allué (Editor)

 

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1 agosto 2013 at 6:35

A vueltas con las vacunas y los antivacunas

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VacunasDe los compromisos sociales con más componente biomédico que se generan alrededor de los niños, las vacunaciones, asentadas en el principio de que más vale prevenir que curar, continúan generando controversias.

Con más de 200 años de historia parecería que debiera ser un tema superado, pero no lo es. En este blog ya nos hemos referido con anterioridad e incluso denunciado los extremos hasta los que se puede llegar por parte de quienes discuten la eficacia o incluso la conveniencia de las vacunas, desde puntos de vista personales hasta religiosos. Se llega hasta el fanatismo sin ambages.

Pero no nos referimos a circunstancias más o menos exóticas y en entornos sometidos a violencias diversas como Pakistán.

Estas pasadas semanas se ha producido un brote de sarampión en Barcelona con una treintena de casos, adultos jóvenes que no había sido vacunados en su día por razones diversas y que habían coincidido en un festival de música internacional (Sonar 2013)

Aparece ahora en la prensa la controversia generada en un país de alto nivel social, sanitario y económico como Holanda, a cuenta de las reticencias a vacunar niños por motivos religiosos entre las comunidades integristas calvinistas. La consecuencia es medio centenar de niños que han padecido sarampión con una mortalidad a considerar. El titular de El País anuncia “Virus por voluntad divina”.

La cuestión está en la defensa de los derechos de los niños. Entre ellos está el derecho a su integridad, a su salud y a su vida que, a nuestro entender, están por encima de las voluntades de unos y otros, incluyendo la de los padres. Y esos derechos deben ser defendidos en todo tiempo y lugar.

X. Allué (Editor)

ADENDUM: Lo hemos publicado en Twitter: Los antivacunas ¿instalan antivirus en sus ordenadores, o se conectan a pelo?

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24 julio 2013 at 11:35

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