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Niños con el agua al cuello – ahogamientos

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Que el agua es un elemento hostil no se tiene en cuenta hasta que te encuentras con mucha, como tanta que quepas dentro. Claro que te puedes atragantar con un vaso, pero el peligro empieza en serio cuando te llega el agua al cuello. Y se hace real cuando lo sobrepasa.

Cada año por estas épocas traemos el tema a colación (esto de “traer a colación” suena algo viejuno. Una colación viene a ser como una merienda. Lo usan los curas, como una parte de la misa y también como lo que se come los días de ayuno, de esos que ya no quedan y de los que los muy ortodoxos se liberan pagando una bula…)…o sea que lo ponemos encima del tablero que es como se llama también a la pantalla del ordenador…, porque es en esta época que se producen las incidencias más comunes de ahogamientos en piscinas, charcos, balsas y, aunque menos, en el mar, relacionadas con el ocio estival.

Que se pierda la vida de un niño porque se ahogue en una piscina es una tragedia tremenda. Destroza a una familia, genera actuaciones judiciales, preocupa a las aseguradoras y ocupa páginas en los periódicos y espacios en los telediarios. Y en lo que va de inicio de la temporada de baños ya levamos unos cuantos. Tremendo, terrible. Inexcusablemente preocupante. Un sólo niño ya es demasiado.

Pero no nos alejemos de que, en el Mediterráneo, las cifras de niños muertos ahogados, muchos de ellos juntamente con sus familias, en lo que va de año superan varios millares. Y que sólo cuando las imágenes alcanzan por su dramatismo los medios de comunicación de masas como las del pequeño Aylan Kurdi, experimentamos un cierto estremecimiento.

Sí, ya se que, como decía creo que el gran criminal Josif Vissariónovich Dzhugashvili “Stalin”, un muerto és una tragedia pero varios miles son sólo una estadística. Pero a ver que hacemos entre todos para cambiar esas estadísticas. (Que en Lesbos se amontonen miles de chalecos salvavidas es una muestra del desastre que ofrece escaso consuelo)

X. Allué (Editor)

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26 junio 2017 at 6:59

Ahogamientos, cierre de campaña…

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Simulacro en El sardineroHace cinco años defíníamos los ahogamientos como accidentes sociales. No se si por la penuria de noticias o porque me fijo más, parece como si este verano el número de ahogamientos ha sido superior. O más noticiado.

También es posible que haya más gente cerca del agua cuando habitualmente no lo estan. Sin embargo vemos que se repiten los patrones: coincide la edad, entre el año y los cinco, la hora del día, generalmente la tarde, un sábado, el agua dulce, o sea, piscinas, el primer día de las vacaciones y, en nuestro entorno, los niños de veraneantes europeos, sensiblemente de la Europa del Este.

Nos cuentan los responsables de emergencias en nuestro entorno que se han rescatado con vida más niños este verano. Lo que lamentablmente ha sucedido ha sido que la supervivencia sólo ha sido por un tiempo con soporte vital en una UCI, falleciendo después por daño cerebral por la anoxia. El seguimiento de la noticia del ahogamiento se extiende entonces varios días añadiendo dramatismo a los noticiarios.

Es obvio que lo único que puede hacerse es extremar las medidas de prevención tantas veces repetidas, y de las que la más importante es no perder nunca de vista a los pequeños. Socorristas y salvavidas viene ya después y no siempre se puede hacer nada.

Hace cinco años también decíamos que, comparativamente el mar se cobra menos víctimas. Pero en lo que respecta al Mediterráneo la tremenda tragedia de las muertes de emigrantes y refugiados estan cambiando el Mare nostrum por el Mare mortum. Y esos si que son accidentes sociales, de una sociedad, unas naciones, que no son capaces de encontrar una solución a las causas y una prevención a las consecuencias.

X. Allué (Editor)

(La foto que acompaña este post es de un simulacro realizado en El Sardinero, en Cantabria. Eldiario.es)

Written by pedsocial

30 agosto 2016 at 6:16

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Ahogamientos, accidentes sociales

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Todos los accidentes tienen algún componente y casi siempre consecuencias sociales. El ahogamiento, o su forma más común, el casi ahogamiento, por traducir del inglés “near-drowning” que presupone que la víctima de una inmersión prolongada llega con vida a la asistencia médica, es un acotencimiento que las primeras semanas del verano hacen cotidiano.

Ayer falleció un niño que estaba de colonias en Barcelona y en nuestro servicio de Urgencias ingresó otro en grave estado, ahora en una UCI en muerte cerebral.

En las revisiones de ahogamientos que hemos hecho ( 68 casos, SEUP, 2007 )coincide la edad, entre el año y los cinco, la hora del día, generalmente la tarde, un sábado, el agua dulce, o sea, piscinas, el primer día de las vacaciones y, en nuestro entorno, los niños de veraneantes europeos, sensiblemente de la Europa del Este.

Comparativamente el mar se cobra menos víctimas, más a menudo adolescentes y coincidiendo con condiciones peligrosas del mar por temporales o conductas de riesgo en zonas de acantilados con corrientes y olas.

La única actitud es la preventiva. La estrategia para prevenir los accidentes por inmersión en la infancia debe basarse en: proteger piscinas,
usar sistemas de flotación, enseñar a nadar a los niños, y procurar siempre su supervisión por un adulto cuando estén cerca del agua. Lamentablemente simple.

X. Allue (editor)

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Written by pedsocial

14 julio 2011 at 17:08

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La nube de temas, o los temas de la nube

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La nube

Aquí al lado, en la columna de servicios del blog, figura la nube temática. El sistema utiliza un tipo de letra más grande o más pequeño según las veces que se ha utilizado el epígrafe temático. Si se coloca el cursor encima de cada entrada se puede ver el número de veces que se ha tratado el tema en las casi 500 entradas de este blog. Aunque, claramente, puede que no coincidan con las preferencias de los lectores. Por ejemplo, y para mi sorpresa, las entradas más visitadas suelen ser las que incluyen “niños muertos” en el titular. O el reciente post sobre “La vertiente social de la 17-ci-metil-isotiazolinona” que tuvo 1000 visitas en 12 horas (!!).

X. Allué (Editor)

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9 mayo 2014 at 7:22

Los niños con riesgo VI. Accidentes.

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Ya nos hemos referido anteriormente a los riesgos que los accidentes comportan. Actualmente son la primera causa de mortalidad infantil, salvado el período neonatal, en los países avanzados. Los accidentes no tienen más manejo que su prevención, de manera que el conocimiento de la existencia de los riesgos de accidentes es una obligación ineludible.

Domésticos. El hogar es donde más tiempo pasan los niños pequeños. Por tanto es donde más fácilmente van a producirse los accidentes. En esto están de acuerdo todas las estadísticas.

Dentro del hogar el sitio más peligroso es la cocina, quizá porque no se puede decir que haya hogar sin un “hogar”, un fuego donde cocinar (En la Edad media los censos de población en Cataluña se hacían contando los fuegos, “fogars”, que solían ser bastante precisos) El fuego para cocinar, los líquidos calientes, los utensilios cortantes utilizados para manipular los alimentos, los propios alimentos o los elementos de limpieza que se guardan en las cocinas son los vehículos de los accidentes. Pero los descuidos son la causa. La otra dependencia peligrosa es el cuarto de baño: las superficies resbaladizas favorecen las

Caídas y traumatismos. La inexorable fuerza de la gravedad va a dar con nuestros huesos—o los de los niños—en el suelo. Y los niños pequeños tienen el centro de gravedad bastante alto porque la cabeza les pesa más que las piernas. Eso sumado a la inestabilidad neuromuscular y el movimiento continuo hace las caídas frecuentes. Si hay desniveles como escaleras, balcones, terrazas o tapias, las consecuencias pueden ser peores.

Si los niños están en un sitio del que puedan caerse, lo más probable es que se caigan. No es la ley de Murphy: le podéis poner mi nombre. O el de Newton.

Intoxicaciones. La curiosidad natural de los niños entre el año y los cinco o seis les lleva a probarlo todo. Para distinguir si es comestible o no, lo natural es que se lo lleven a la boca. Pero los niños no son tontos; para que ingieran algo tiene que existir un motivo: que esté a su alcance, que tenga un aspecto atractivo, que sea fácil de conseguir e ingerir. O que algún imprudente lo haya puesto a su alcance en un envase que sea familiar para el niño, como poner detergentes o combustibles en botellas de refrescos…

Por debajo del año los niños no se envenenan, los envenenan. Alguien, por error, descuido o intención aviesa, les ha administrado el tóxico. Cuidadín…

Y con más de seis años los niños ya saben lo que es bueno para comer y lo que no, de manera que debe existir alguna circunstancia favorecedora, intencionalidad o, eventual y lamentablemente, un intento de autoagresión.

Quemaduras. El contacto de la piel con objetos o substancias a más de 60º centígrados va a producir una lesión. Cuanto más alta sea la temperatura, cuanta más superficie corporal resulte expuesta y cuanto más tiempo se mantenga el contacto más grave será la lesión, la quemadura. No es aquí un sitio para elaborar la importancia y gravedad de las lesiones térmicas. Aunque sí recordar que en el caso de incendios, los daños producidos por la inhalación de humo y los productos de la combustión—monoxido de carbono y gases derivados de la combustión de plásticos que contienen ácido cianídrico–suelen anteceder a las quemaduras y son la principal causa de muerte.

Ahogamientos. Ya lo hemos recordado en varias otras ocasiones. La existencia de acumulaciones de agua, bañeras, piscinas, balsas, charcas, canales, lagos y, naturalmente, el mar, ofrecen oportunidades para que un niño caiga en ellas y no sea capaz de mantenerse a flote. El principio de los veranos, el primer día de las vacaciones, los niños desatendidos y otras imprudencias convierten el contacto con el agua un peligro notable.

De tránsito. La generalización del tráfico de vehículos a motor en todo el mundo en los últimos sesenta años, ha convertido a los accidentes relacionados con el conflicto entre los niños y los citados vehículos a motor, ya sea como viajeros en ellos o como peatones atropellados, en una causa importante de lesiones y muertes. El tráfico rodado está sometido en todos los países civilizados a un considerable cuerpo legal de regulaciones y normas designadas para prevenir y evitar los accidentes. El elemental respeto a todas esas regulaciones debería reducir notablemente los accidentes. Lamentablemente la impredictibilidad de los vehículos en movimiento y, también, la de los niños, las hacen a menudo inútiles. Prudencia.

X. Allué (Editor)

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16 agosto 2012 at 6:00

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Recordad que los niños en el agua pueden ahogarse

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Con el comienzo de “la temporada de baños”, algo que suena como muy antiguo, pero que no deja de ser una realidad, conviene recordar de nuevo que los niños son unas posibles víctimas de ahogamiento por su propia naturaleza: son menores, imprudentes y, sobre todo, no saben nadar.

La mayor parte de los accidentes en el agua suceden en el primer día de vacaciones.

Ya os lo contamos el año pasado por estas fechas : https://pedsocial.wordpress.com/2011/07/14/ahogamientos-accidentes-sociales/

Y sólo vale la prevención.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

2 julio 2012 at 7:01

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¡Vacacioooooneeeees!!!!!

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Vacaciones escolares. Final del curso académico. Supongo que el alarido debe tener más de una lectura. El adolescente liberado de las obligaciones escolares seguro que le da un sentido distinto que el escolar de primaria, el universitario o, naturalmente, el profesorado. Y es difícil valorar lo que puede representar para los padres.

La natural función de custodia de los niños que el sistema escolar ejerce durante las horas lectivas se ve modificada sensiblemente por las vacaciones. Para las familias en las que ambos padres (…tienen la fortuna de estar…) están ocupados en tareas laborales por cuenta ajena o propia, qué hacer con los hijos se convierte en un problema.

En nuestra sociedad han proliferado las “colonias veraniegas” o los centros de ocio (en Catalunya, esplai) dependientes de organizaciones diversas, publicas, privadas o de organizaciones no-gubernamentales o religiosas, pero todo ello dista mucho de cubrir a toda la población escolar y casi siempre representan un dispendio añadido para las familias.

En la amplia franja mediterránea, donde la temporada turística ocupa a muchas familias, los horarios prolongados y la extensión de la jornada laboral a los fines de semana en la hosteleria y otros servicios, colocar a los niños entraña dificultades añadidas. La ayuda de la otra generación, la de los abuelos ha sido siempre un gran recurso: irse a pasar el verano al pueblo para muchos fue la solución y, además una gran experiencia de regresar al contacto con el mundo rural y su forma de vida, más próxima a la naturaleza, a los espacios amplios, a los animales y las plantas. Lamentablemente el tremendo éxodo migratorio del campo a la ciudad de los últimos cincuenta años ha dejado los pueblos desiertos, cuando no abandonados y ya no hay familiares de referencia si es que alguna vez los hubo. Con todo, resulta una de las mejores opciones, familiar o surrogada, pues permite a los niños “urbanos” entender lo que es un entorno casi olvidado con enormes posibilidades educativas tanto en materias como en modos de vivir.

Por otro lado, las vacaciones, el ocio y el cierto desorden que las acompaña presentan nuevas oportunidades de riesgos, sobre todo de accidentes. Los de tránsito por la mayor movilidad y porque los niños pasan más tiempo en la calle, expuestos a atropellos. Los ahogamientos por el uso generalizado de piscinas. Y, en general, las caídas, las intoxicaciones y otros favorecidos por el descuido.

Otro tanto puede decirse de la exposición a los agentes meteorologicos por la vida al aire libre y, sobre todo, la exposición a los rayos solares. Además de las cremas protectoras cabe recordar que lo mejor para el sol es la sombra: sombra, sombrilla, sombrero, sombrajo…

En resumen, las vacaciones tienen su lado menos deseable y desde nuestro ámbito reclaman un esfuerzo de vigilancia, consejos y prevención renovados.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

28 junio 2012 at 8:01

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Accidentes acuáticos, un peligro del verano

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Los ahogamientos representan un considerable número de las muertes accidentales de niños. La mayoría en agua dulce y en piscinas privadas. En las zonas turísticas, principalmente visitantes extranjeros no familiarizados con la existencia de pìscinas y, muy a menudo en el primer día de vacaciones cuando aun no conocen bien su entorno y estan los padres aturdidos por el viaje, el calor y las novedades que les rodean.

La actual regulación de piscinas en establecimientos públicos exige la presencia de socorristas y es cierto que estos profesionales previenen accidentes y asisten accidentados. Pero siguen siendo los padres los principales responsables por descuido, distracción y exceso de confianza.

El vídeo enlazado es de RTVE de hace un par de años pero sirve para ilustrar esta terrible realidad que los pediatras estamos obligados a recordar cada nueva temporada estival.

X. Allue (Editor)

Written by pedsocial

27 junio 2010 at 19:29

Publicado en Sin categoría