Pediatria social-Social Pediatrics

Blog de Pediatria Social

Buscar resultados

Los trastornos de la comunicación

leave a comment »

En el mundo de la Pediatría social, la comunicación entre personas es un importantísimo factor al considerar la normalidad y el desarrollo infantil adecuado. De los diferentes problemas que pueden plantearse en la atención pediátrica el tema del lenguaje y sus trastornos reviste especiales dificultades. La percepción de su existencia puede retrasarse o incluso pasar inadvertida durante años y, muy probablemente, son los retos de la escolarización y, por tanto, de la socialización del niño fuera del ámbito familiar los que ayudan a ponerlos de manifiesto.

En un intercambio de pareceres en una red social (Twitter) con un prestigioso profesional aparecía esta afiirmación: “Sólo hay 5 inventos humanos que han tomado una topografía cerebral: lenguaje, lectura, escritura, cálculo, orientación derecha-izquierda. El primero es el único que viene de manera innata y el único, por tanto, “patologizable” en el desarrollo…”

A eso respondía yo: “Discrepo: el lenguaje articulado no viene de manera innata. Se aprende de quienes te crían. (Trazán sólo emitiria ladridos de mono. Nada de “Yo Trazán, tu Chita” y hablar en infinitivos) TODO es patologizable” 

El DSM-V Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales incluye como TRASTORNOS DE LA COMUNICACIÓN (58) F80, unos cuantos diagnósticos: 1 Trastorno del lenguaje expresivo (58) F80.2 Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo (61) F80.0 Trastorno fonológico (64) F98.5 Tartamudeo (66) F80.9 Trastorno de la comunicación no especificado (69)

Conviene repasar las definiciones, las características y las consideraciones que se ofrecen en el DSM-V para diferenciarlos de otros trastornos como los del Espectro Autista o los retrasos mentales de otra índole. Y en caso de dudas propiciar una consulta temprana con los especialistas, esencialmente neuropediatras y psiquiatras infantiles. Todo ello después de descartar las causas clínicas como la hipoacusia y otras.

La única discrepancia es la anotación referida a la situación de estos trastorno asociada al bilingüismo que se menciona en un par de ocasiones en texto del DSM-V. Hay que recordar que el texto de la American Academy of Psychiatry se origina y redacta en los Estados Unidos de América donde todavía se entiende que el bilingüismo no es una ventaja, un don, sino una complicación. Es curioso que un país que se ha creado con las aportaciones de cientos de millones de emigrantes retenga el monolingüismo en inglés y menosprecie cualquier otro idioma. Sólo en los últimos años, el enorme influjo de la inmigración hispanoamericana parece estar abriendo camino a un eventual bilingüismo.

A nuestro entender el bilingüismo no es un problema añadido al aprendizaje. Después de haber trabajado en cinco países distintos y todos ellos, como la gran mayoria de los países del mundo con más de una lengua oficial, no puedo recordar ni un solo caso en el que el biingüismo haya sido un factor que complique los trastornos de la comunicación o que haya determinado un retraso académico significativo. Y eso tal y como hemos comentado varias veces en este blog. El estado español, con cuatro (o cinco si se cuenta el aranés) lenguas cooficiales es un buen banco de pruebas.

X. Allué (Editor)

(NOTA: como curiosidad parte de mi experiencia con más de una lengua oficial se incluye una larga estancia en el estado de Oklahoma, en el sudoeste americano, donde las lenguas oficiales son el inglés, por descontado, y el cherokee, que se habla en la mitad este del estado, donde letreros y señales de tráfico están escritas en ese idioma nativo americano,)

 

Anuncios

Written by pedsocial

19 noviembre 2018 at 20:57

Publicado en 1

Tagged with , ,

Mediadores en la asistencia sanitaria-La rama social de la asistencia

leave a comment »

Slide1Ha sido la más reciente oleada de inmigrantes de otras culturas que ha llevado a poner de relieve la necesidad de mediadores culturales en los centros sanitarios. Algo hemos aprendido de los cambios sociales a nuestro alrededor. Inicialmente parecía que con un traductor-intérprete habría más que suficiente. Algunas Comunidades Autónomas se lanzaron  editar guías de traducción en cinco o seis idiomas de una buena parte del vocabulario médico. Tal ha sido un esfuerzo bastante inútil. En donde resido se han contabilizado nuevos habitantes, inmigrados de 183 nacionalidades distintas y que tienen como lengua principal hasta 450 idiomas distintos!!! Y eso dejando aparte las grafías diferentes y las pronunciaciones, aparte del numeroso contingente de analfabetos en sus propias lenguas y las variantes dialectales.

Al prejuicio de que por ser de una cierta nacionalidad de procedencia van a tener una lengua común, se opone la realidad de que, por ejemplo, la mayoría de inmigrantes marroquíes en Cataluña (y en el norte de Extremadura. donde pude comprobarlo in situ) no hablan árabe, sino tamazight, (o amazit, que también se puede simplificar). Son más de 140.000. Y mil más.

Pero las barreras idiomáticas no son la principal dificultad en la atención sanitaria. La población autóctona se continua sorprendiendo de la rapidez con que muchos inmigrantes aprenden los idiomas locales, especialmente los más jóvenes. Como ya hemos explicado anteriormente el bilingüismo es un excelente factor de maduración en  los niños.

Las distancias más difíciles de salvar son las culturales. la crianza de los hijos tiene notables peculiaridades diferentes en diferentes países y culturas. a ello puede añadirse la ya mencionada en otras ocasiones distancia cultural entre el discurso médico y el popular.

Recordamos con ello la gran utilidad de los mediadores en el sistema asistencial. Una cultura viene a ser un conjunto de factores como son una historia, unos conocimientos, un lenguaje y unas experiencias comunes, que además son distintos de otros. Saltar de una a otra no es un proceso fácil ni rápido. Y mucho menos cuando más distantes son entre si.

De forma habitual, la mediación social en el ámbito sanitario la asume el personal de enfermería, mayormente porque los médicos ¡ay! están muy ocupados. Por razones más profesionales, los trabajadores sociales se encuentran en una posición intermedia entre los pacientes y el sistema, y sobre ellos recae a menudo la tarea de la mediación. Más interés tiene los mediadores “profesionales” que, en principio, deben proceder de las culturas mediadas. Como también hemos mencionado, a veces se recurre a otros miembros de la familia, especialmente menores porque éstos ya han adquirido las habilidades idiomáticas. Tal cosa nosotros, en principio, la desaconsejamos. Primero porque hace recaer una responsabilidad sobre los menores que no les corresponde y en segundo, pero no menos importante, término porque los roles familiares que cada cultura, o incluso cada familia, pueden trastocarse de forma indeseable. Un padre o una madre no aceptará fácilmente que su hijo o hija adquiera un protagonismo que disminuya su posición o autoridad sin que algo se rompa.

Alguna palabra de cautela sobre los mediadores “profesionales” y es que hay que asegurarse de que se trata de personas de confianza; para los pacientes y para el sistema. No vaya a ser que se introduzca otro tipo de “intermediario” con intereses propios y alejados de los de los pacientes.

Pero queremos insistir que la parte más importante de la mediación no es entre culturas de países o comunidades distintos, sino entre el paciente y el propio sistema sanitario. No todo lo que dice el médico se entiende. Y puede hacer falta que alguien lo explique.

Notoria es la función que han ejercido y ejercen los “mancebos de botica”, dependientes de farmacia a menudo sin titulación, que con mayor o menor fortuna, pero con una larga experiencia en la dispensación de medicamentos, interceden entre el sistema medico y los pacientes. Cualquier regulación de esa materia sería bienvenida.

Y no menos importante es la función más recientemente señalada de “el paciente experto“, especialmente en la patología crónica, bien sea de forma individual o formando parte de alguna asociación de pacientes o familiares (padres) de pacientes.

En todo ello hay un amplio margen para el desarrollo y la mejora. Y esfuerzos a realizar.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

15 enero 2014 at 6:00

Publicado en 1

Tagged with , , , ,

Enseñar a hablar idiomas a los niños

with 3 comments

En otra ocasión reciente ya nos hemos referido a la realidad del multilingüismo y la conveniencia de que la gente habla más de una lengua. También hemos explicado que el mito bíblico de Babel se refería más a una confusión de ideas, que no de lenguas. Las lenguas pueden traducirse, las ideas quedan ancladas en contextos culturales y sociales y no siempre transitan de un contexto a otro.

Los niños, no sólo no tienen dificultades para aprender más de una lengua sino que, además, se benefician de ello. De hecho esos beneficios pueden extenderse mucho más adelante hasta el final de la vida como ha enseñado la Dra. Ellen Bialystock sobre la protección que el bilingüismo ejerce sobre la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Hace un par de años, en una conferencia para pediatras en una población de España introduje sin más énfasis la idea de que lo habitual es que la gente utilice más de una lengua para comunicarse. Un murmullo de no se si sorpresa o de discrepancia acogió la información, con lo que me vi estimulado a insistir en esa realidad y el reconocimiento de que la mayoría de los paises tienen más de una lengua oficial. Falto muy poco tiempo para que en el coloquio se desatara la polémica. En la monolitica España castellana resultaba preocupante que para un colectivo de profesionales de titulación superior resultase increible o inaceptable la coexistencia de varios idiomas en una comunidad o en un estado. En Cataluña seguimos padeciendo constantes ataques por el uso de la lengua propia en la enseñanza desde las instancias estatales politicas, en un esfuerzo homogenizador que tiene más de colonialismo que de racionalidad.

Cada vez más educadores reconocen que hablar, y aprender desde niño, más de un idioma es ventajoso para el desarrollo intelectual. Y ello aparte de las otras obvias ventajas que el dominio de idiomas aporta.

Pero es que, además, hablar más de un idioma es lo más común y el monolingüismo resulta la excepción, cercana a lo patológico. La casi totalidad de los paises de la Unión Europea reconocen más de una lengua oficial, por más minoritarias que sean algunas. En España son cuatro. Cinco si se cuenta el aranés, que es cooficial en Cataluña. Como lo son en Suiza, tres en el Reino Unido, dos en Bélgica y así sucesivamente. No siempre el reconocimiento oficial se acompaña de protección a las lenguas minoritarias y casi nunca a la realidad. En México se hablan hasta sesenta y siete lenguas indígenas y, por otro lado, en los Estados Unidos de America hay más gente que habla español que en España.

Los pediatras y los educadores deben esforzarse en conocer la ventajas de multilingüismo para aconsejar a las familias en lo referente al proceso del aprendizaje del habla y despejar dudas y prejuicios.Y defender los derechos al uso de las lenguas minoritarias, muy especialmente en el ámbito de la salud donde el contexto cultural y lingüistico es más determinante.

X. Allué (Editor)

Enhanced by Zemanta

Written by pedsocial

14 mayo 2012 at 8:08

Bilingüismo y aprendizaje

with 6 comments

Una decisión mastuerza del Tribunal Superior de Justicia y el vocerío preelectoral coincidiendo con el comienzo del curso, han vuelto a poner de actualidad una aburrida polémica sobre la enseñanza en catalán en Cataluña. Treinta años después de que esté en vigencia en el sistema educativo catalán el programa de inmersión lingüística, los jóvenes catalanes hablan y escriben en la lengua del país y tienen mejores niveles de español que sus coetáneos de algunas CCAA de habla castellana. Esa es la realidad.

Desde aquí no vamos a defender una postura política ni deseamos entrar en debates culturales. Pero si ofrecer algunas reflexiones sobre el aprendizaje y uso de las lenguas por parte de los menores.

Aunque algunos se resistan a creerlo, lo habitual en la mayor parte del mundo es que la gente utilice dos o más lenguas para entenderse. En una mayoría de estados, las lenguas oficiales son más de una. Así sucede en Europa, en buena parte del Oriente, por descontado en África y, también, en América.

La mayor parte de los nuevos inmigrantes que en el último decenio han llegado a nuestro país, ya de origen hablaban más de una lengua: magrebíes que además del árabe, hablan francés o tamazit o chelja. Nigerianos que hablan inglés y yoruba, senegaleses que, además de francés, hablan mandinga o wolof. Rumanos que hablan alemán. Ecuatorianos que usan el español y el quechua.

Parece evidente que las personas que conocen más de una lengua tienen facilidad para aprender una tercera y aún otras. Existen además publicaciones que muestran evidencia de que los bilingües tiene una menor incidencia de demencia senil y enfermedad de Alzheimer.

Toda mi vida a transcurrido en países donde había más de una lengua oficial: Canadá, Euskadi, Baleares o Cataluña. Incluso en un período en los Estados Unidos antes de la notable presencia del español actual, viví en un estado que, además del inglés, reconocía como lengua oficial el cherokee. Nunca se me han presentado problemas de pacientes que se relacionasen con dificultades por utilizar más de una lengua.

Tengo la suerte de usar habitualmente tres idiomas, puedo hacerme entender en cinco y leer siete, además de media docena de formas dialectales de los tres primeros. Si tuve que hacer un esfuerzo siempre fue en beneficio de quienes servía: niños y sus padres con algún problema de salud. Ocasionalmente he tenido que utilizar intérpretes: de árabe, de eskimo, de griego, de switzerdeutsch—que es lo que hablan tres de mis nietos, además del español—y me he sentido frustrado. No puedo entender que los líderes políticos españoles sean tan obtusos que no dominen por lo menos una lengua de las de uso internacional. Ni que no hayan hecho un esfuerzo por aprender alguna de las otras cuatro lenguas oficiales del estado español.

Todo el mundo reconoce que los niños pequeños no tienen problemas para aprender más de una lengua. Es después, cuando de adultos interviene la voluntad, cuando se hace difícil aprender otra lengua. Pero, sobre todo, cuando se mantienen prejuicios o posturas autárquicas.

Los médicos, y especialmente los pediatras, no podemos permitirnos que por desconocer la lengua de nuestros pacientes, su salud pueda verse perjudicada.

Los pediatras además, tenemos la obligación de promover el plurilingüismo entre los menores y denunciar las limitaciones al libre uso de todas las lenguas.

X. Allué (Editor)

Enhanced by Zemanta

Written by pedsocial

18 septiembre 2011 at 22:43