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Emigración y niños muertos

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A ver que hacemos con esto:

 

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

26 junio 2019 at 8:59

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Emigración: emigrantes e inmigrantes

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gran-pateraSerá reiterativo, pero no hay duda que todos estos textos (“Inmigrantes”) publicados en este blog a lo largo de los años continúan vigentes. La llegada a la oficina de la presidencia de los Estados Unidos de América, país creado y mantenido por inmigrantes, de un energúmeno perverso acentúa la actualidad. Pero aquí no vamos mejor…

Reproducimos algo de ellos aquí:

…”Parece como ocioso recordar que todos somos inmigrantes. Claro que hay que volver la vista bastante atrás, pero, total hace 400.000 años aquí no había nadie. Fuimos viniendo poco a poco. Los libros de historia que estudié de pequeño hacía escasa referencia a la prehistoria. Daba por sentado que los habitantes de esta parte del mundo “ya estaban aquí” y que luego vinieron los Iberos por el sur y los Celtas por el norte. Y luego “vinieron” los fenicios, los griegos, los cartagineses, los romanos, los visigodos, los suevos, los vándalos y los alanos. Y después los árabes (y los moros, almohades, almorávides y benimerines). Y que después se les echó (?) y aquí se quedaron “los de siempre”.  Lo que no fue óbice para que los monarcas fueran extranjeros (Carlos I nació en Flandes y no hablaba español, Felipe V era francés, y el más reciente JuanCarlos I nació en Roma y se educó en Portugal) y sucesivas llegadas de ciudadanos nacidos en otros lugares y otras culturas: japoneses en Sevilla (siglo XVI), austriacos e italianos en Madrid, holandeses y alemanes en La Carolina o en San Carles de la Rápita. En las zonas más abiertas o próximas a las fronteras, siempre imprecisas, recogemos en los apellidos orígenes foráneos: Anglés, Francés, Alemany, Moro, Milanés, etc. Y los nacidos aquí emigraron a millones a América (antes) y a Europa (hace 40 años) en busca de una vida mejor.

Todos somos emigrantes/inmigrantes….”

“…Las leyes de acogida y asistencia que los países aplican establecen diferencias entre quienes se acercan a sus fronteras desde el exterior. Turistas e inversores serán habitualmente bienvenidos, pero emigrantes o refugiados ya no tanto.
Inmigrantes somos todos argumentábamos hace unos años quizá cuando el pico de llegada de nuevos inmigrantes a este país. Luego la crisis económica ha cambiado algunas cosas pero una buena parte se han quedado e integrado. Ya “son de aquí”, menos para algún energúmeno del Partido Popular como el anterior alcalde de Badalona y algunos otros recalcitrantes.

De las migraciones se ha escrito mucho. Nosotros mismos en la primera década del siglo y dentro del ámbito de migraciones y salud hemos contribuido con algunos trabajos de investigación y varias publicaciones. La linea argumental aparece resumida en la entrada del blog enlazada más arriba en el sentido de que las migraciones son la parte de la historia de la humanidad más constante, probablemente incarnada en el ADN primitivo que promovía el nomadismo. Quizá la característica más “humana” de los homínidos fuese su tendencia a viajar, a cambiar de asentamiento según sus necesidades. Los otros simios son más territoriales y viajando se aprende. La teoría paleontológica del “out of Africa” sostiene que los homínidos más modernos y especialmente el sapiens, son originarios del este africano y que migraron hacia el norte, a través del Sinaí, hacia Eurasia.

Las religiones del libro consagran las migraciones (Exodus) y los viajes (Hejira). La historia de la Europa medieval es una sucesión de migraciones desde oriente. Los europeos ocuparon América, casi siempre en busca de algo mejor, aunque a menudo huyendo de algo peor, insoportable. La Guerra civil española llevó medio millón de republicanos a Francia. Mediado el siglo XX hasta 60 millones de personas se desplazaron o los desplazaron los horrores de la guerra.

Refugiados y emigrantes no se van de donde vienen: les empujan. Les empuja la miseria, la inseguridad, el hambre, la desesperanza, el miedo y la muerte, aunque luego lo vuelvan a encontrar por el largo camino hasta encontrar sosiego y acogida en otros lugares. Por eso la diferenciación entre emigrantes y refugiados, al menos en el momento actual, me parece más bien retórica. Cierto es que las legislaciones de los países occidentales están llenas de argumentaciones  y que el derecho internacional público contempla las situaciones de forma diferenciada. Así lo hace la ONU también. Pero las razones suelen ser meramente instrumentales. Por ejemplo suponen que los refugiados por una causa concreta, puntual, como un conflicto bélico, cuando este concluya es posible que quieran regresar a sus lugares de origen. Pero todo el mundo entiende que lo más común es que a la conclusión de una guerra suele quedar muy poco a lo que regresar.

El caso es que la estúpida idea de que todo el mundo debe quedarse en su casa y no molestar, parte de la concepción de un mundo fraccionado por fronteras físicas o sociales. Y eso, en el siglo XXI ya no va a ser. Los “parias de la tierra” a quienes canta La Internacional ya no aguantan más y las distancias cada vez son más cortas. Pero aunque no lo fuesen: las barcazas de los mares del sudeste asiático, las pateras del estrecho o los flotadores delante de Lampedusa son versiones de lo mismo. Como en su día lo fueron los artilugios flotantes de los “balseros” cubanos. O andando como hacen desde esta mañana los que estaban retenidos en la estación Keleti en Budapest.

Todavía no me he recuperado de la visión de la imagen del niño Aylan que mostramos en el post anterior. Y sigo sin palabras para comentarlo. Pero desde este rincón queremos recordar a nuestros lectores que, cada uno desde el suyo, actúen hacia sus respectivos representantes y gobiernos para que empiecen a comprender  el problema y arbitrar medidas, no sólo para resolver lo inmediato como pueda ser un tren de Budapest a Viena o unos ferris en la isla de Cos, sino para orientar las políticas hacia las causas que, todos sabemos, son del orden mundial y de la responsabilidad social de los que tenemos ante los que no tienen nada….”

 

X. Allué (Editor)

 

Written by pedsocial

6 marzo 2017 at 7:11

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Multiculturalidad, emigraciones y refugiados

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imgresHace tiempo que venimos hablando de los fenómenos migratorios y su repercusión sobre la asistencia sanitaria y, específicamente la de los niños.

La respuesta a la pregunta la dan los niños:

– ¿En tu cole hay inmigrantes?

– No, en mi cole sólo hay niños

Y la percepción de la raza:

– Pues Lula lleva dos años en mi clase y yo no sabía que era negra…

Cuando se oye a algún político energúmeno como el catalán Garcia Albiol decir que el problema es la  multiculturalidad y la voz meliflua y escasamente caritativa del obispo Cañizares decir que la inmigración va a acabar con Europa, no nos queda claro si la ignorancia y la malignidad van juntas. Como son personas mayores, profesionales de los suyo, la presunción de ignorancia no se ajusta, de manera que sólo nos queda pensar que son personalidades perversas que pretenden con la más palmaria xenofobia defender sus propios principios.

Los que nos ocupamos de los niños, su bienestar, su educación y sus derechos tenemos que clarificar los conceptos, su realidad y su repercusión en la vida diaria.

Culturas múltiples es lo que hay en el mundo. Y este es el mundo de todos. La emigración, sobre todo la emigración por motivos económicos y de supervivencia, es tan antigua como desde que los primeros homínidos se fueron de un espacio a otro en busca de alimentos. Emigró el Homo antecessor, como emigraron los judíos de Egipto, los visigodos a Iberia, los asiáticos a Alaska, los europeos a América y los españoles a Europa cuando aún no éramos europeos. Que los refugiados huyan de la guerra es una consecuencia inmediata de todas las guerras.

Las organizaciones internacionales como la ONU, UNICEF, OMS, UNESCO, IRO-ACNUR,  dedican sus esfuerzos específicamente a la atención a esos fenómenos con acuerdos de más de 150 países.

Invitamos a nuestros seguidores a informarse y compartir ideas y significados, y llevarlos a sus actividades habituales porque son la realidad actual. Los niños que heredarán este mundo lo tienen que tener también claro.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

23 noviembre 2015 at 10:51

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Aquarius: ¿naúfragos, emigrantes, refugiados, o qué? MENAS (ó MINAS)

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Este fin de semana ha concluido la aventura de 630 naufragos rescatados frente a las costas de Libia por el barco de SOS Mediterranèe Aquarius. Rechazado su desembarco en Italia por el gobierno de ese país, finalmente han navegado, repartidos también en otros dos navíos de la Guardia costera italiana, el Dattilo un barco de rescate y el Orione, una patrullera de altura, hasta Valencia: 700 millas marinas de nada. Ello ha sido posible por la decision del nuevo gobierno socialista español de ofrecer acogida en España a todos los ocupantes del Aquarius. Entre ellos hay más de 80 menores no acompañados (MENAS), cuyo destino está aún por decidir. Se trata de un episodio más de la continuada tragedia del intento de llegada a los paises europeos de gentes proviniendo de los peores lugares del mundo en busca de una nueva vida, de una oportunidad que les es negada en sus lugares de origen. Y que está transformando el Mare Nostrum de los romanos en el Mare Mortum de la actualidad.

No podemos aquí entrar en las complejidades del problema ni en la preocupante actitud de los gobiernos europeos y las instituciones que supuestamente los mantienen politica y economicamente unidos. La eclosión de movimientos populistas, nacionalistas xenófobos en varios países, en España protagonizado por el partido Ciudadanos, hace el problema más complejo.

Sobre el tema de la emigración hemos escrito en este blog ( y 2) anteriormente, así como en otros sitios (Bibliografía propia), Y alguna cosa sobre los “MINAS”, Menores Inmigrantes No Acompañados, que incluye MINA (Menores Inmigrantes No Acompañados), MEINA (Menores Extranjeros Indocumentados No Acompañados), y MMNA (Menores Migrantes No Acompañados). O sea que alguna idea nos hemo hecho sobre el tema.

Desde el momento que tomen tierra y salvadas las exploraciones sobre su salud física, la principal cuestión va a ser su estatuto legal. La legislación separa, más o menos arbitrariamente, los emigrantes, generlmente por motivos económicos, de los refugiados que huyen de situaciones de conflicto bélico más o menos activo que ponen en peligro sus vidas. En cada clasificación se ocultan numerosas trampas legales. Por ejemplo los refugiados se pueden quedar cinco años. Pero no más. Y durante esos cinco años no pueden tener un empleo asalariado porque se les da una ayuda!! Los menores podrán ser acogidos, pero en cuanto cumplan los 18 años, lo que puede estar a la vuelta de la esquina, recibirán el mismo tratamiento que otros inmigrantes.

Lo que es cierto es que la totalidad de los que llegan por medios irregulares a las costa de Europa huyen de situaciones de extraordinaria dureza: hambre, carencias, guerra, muerte y desolación. Y por eso se juegan la vida en una patera o un cayuco después de haber superado infinitas penalidades hasta llegar a la costa.

Son náufragos. Y las leyes del mar son muy explícitas sobre el derecho que les asiste y la obligación de socorro que tienen los navegantes. (Por cierto, ¿alguien se cree que los potentísimos radares de los navíos del VI Flota de los Estados Unidos desplegada en el Mediterráneo no detectan todas y cada una de las embarcaciones que parten de las costas de la Cirenaica? Son náufragos sacados del mar, emigrantes porque se van de su tierra y refugiados porque huyen de la muerte, sea la causa la violencia, el hambre o la enfermedad.

Podríamos felicitar al gobierno español por su decisión de acogida, pero en realidad no hace más que cumplir una obligación.

Esperamos que todos los menores desembarcados reciban el tratamiento y el cuidado al que son acreedores.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

18 junio 2018 at 7:51

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El color de la piel

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El color de la piel es una apreciación social, no cromática. En los paises africanos, pobres, se interpreta que cualquier blanco es rico. En los paises europeos, blancos, se interpreta que cualquier negro pobre es inferior. En Norteamérica, tras la presidencia de Barack Obama, les ha tocado un presidente como Donald Trump; justo castigo a su perversidad (?) Que Obama sea negro y Trump rico parece colateral al hecho de que sean presidentes de la nación.

Ya hemos contado antes (https://pedsocial.wordpress.com/2015/11/23/multiculturalidad-emigraciones-y-refugiados/) que para los niños, eso de la diferencias raciales asociadas al color de la piel es algo que no forma parte de sus conocimientos hasta que alguien se lo enseña. Y que ese concepto de “raza” es una patraña decimonónica de la época de los imperios coloniales. Aún recuerdo que en mi libro escolar de geografía, editado en la primera mitad del siglo XX se describían cinco razas: blanca, negra, amarilla, “cobriza” y “aceitunada”. El entecomillado es mío y sirve para resaltar la escasa habilidad cromática de los autores que adscribían a los aborigenes americanos un color semejante al cobre, y a los sudasiáticos el color de las aceitunas, supuestamente las verdes, porque en este país de olivos, las aceitunas pueden tener una gran variedad de colores (mís favoritas son la negras “mortas” de Aragón). Majadería sublime. Recuerdo aquí que, los indígenas (indígena es una mala palabra, por la manía de confundir las Indias con la India) nortemericanos se dieron en llamar “pielrojas” no precisamente por el color de su piel, sinó por los tintes y pinturas con que se decoraban más comúnmente piel y ropa. Esa peculiaridad fue asumida por muchas tribus con orgullo: el estado de Oklahoma ostenta su nombre que, en cherokee, quiere decir “país de los hombres rojos”.

El libro de geografía de mi hermana ya había ampliado las “razas” a 8, añadiendo hindú, esquimal y oceania u oceánica. En los años setenta lo extendieron aún más, incorporando eslavos, árabes, nórdicos, mongoles separados de los chinos, mediterráneos para griegos, sicilianos y probablemente los de aquí que sean morenos (!), afroamericanos y una docena más. Y luego entraron ya en la categorización de las etnias. Los norteamericanos, que en esto de diferenciar a la gente por su pinta son muy suyos, en los censos del 1995 y del 2000 ofrecieron a la gente la posibilidad de asignarse una etnia, con lo que se generó un considerable confusión porque mucha gente no se reconocía en ninguna: aún no distinguen entre “americano” que pueden serlo todos y “native American“, para los que reconozcan en sus ancestros algún “pielroja”. En los censos siguientes ofrecieron hasta dos posibilidades y de ahí salieron esos  “afroamericanos”, “mexican-american”, “judios europeos” y muchas otras combinaciones, hasta que en los últimos censos han renunciado a esas calificacions.

Los antropólogos han identificado unas 600 etnias y eso se basa en que cada una de ellas, o sus miembros, se reconozcan como tales. Como etnia se entiende no unos rasgos físicos, sino culturales, entre los que se incluye la herencia familiar. En este país se han dicho muchas tonterias con las minorías étnicas, especialmente con los gitanos. Pero tambén con los agotes, “los vascos y las vascas” o, últimamente, los catalanes.

Raza, lo que se dice raza, sólo hay una: la raza humana. También somos el género humano, aunque algunos taxonomistas, en particular paleoatropólogos como Eudald Carbonell, sostienen que aún no somos “especie”.

Los pediatras deben familiarizarse con los distintos colores de la piel sobre todo por la diferencia que pueden representarse en la patología dermatológica. Y huír de cualquier consideración calificativa discriminatoria. No vale decir que las “tiritas” que se emplean para pequeñas heridas o pinchazos tienen “color carne”, por favor. (Ni siquiera la carne tiene “color carne”). Si no se sabe distinguir un exantema en una piel más oscura, pues hay que aprenderlo. O enviar el paciente a otro facultativo más experto.

 

X. Allué (Editor)

(Suponemos que a la firma Benetton no le importará la publicidad gratuita)

Written by pedsocial

20 marzo 2017 at 7:21

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