Pediatria social-Social Pediatrics

Blog de Pediatria Social

Buscar resultados

Riesgo de suicidio infantojuvenil

leave a comment »

El suicidio infanto-juvenil, el que sucede antes de los 18 años es una espantosa tragedia que no tiene tratamiento. Sólo tiene prevención.

Las tasas de suicidio entre niños y jóvenes parece que están creciendo en todo el mundo. Queremos creer que, muy probablemente, porque han mejorado los métodos de registro e información. Según los paises las tasas anuales son difíciles de encontrar y la fiabilidad es baja, en parte porque hay suicidios que no se identifican como tales, como pueden ser los que asemejan accidentes, o bien porque familias y autoridades no llegan a reconocerlo o, simplemente los ocultan. Los medios de comunicación suelen evitar comentarlos por un acuerdo tácito para evitar un efecto de imitación.

Sabemos que los suicidios, en general, son un problema endémico, contagioso, epidémico, hereditario e irremediable. Los suicidios de personas famosas suelen generar una ola de imitadores. también sabemos que las edades de riesgo coinciden con la de adultos jóvenes, de 18 a 29 años y en los mayores de 70. Existen notables variaciones geográficas. Por ejemplo en México se registran hasta tres veces más en Chihuahua que en Guerrero. En España más en las ciudades que en el ámbito rural.

Entre las causas del suicidio las hay internas y las hay externas, estas últimas pueden configurar el delito de la inducción al suicidio, que suele ser por lo que en todo suicidio se abre una investigación judicial para descartarlo. Entre los niños y jóvenes juegan un papel importante los estados depresivos, la baja autoestima y otros trastornos mentales, pero también pueden ser en respuesta a violencia doméstica, abusos sexuales o el acoso escolar.

Los suicidios, como decimos, sólo admiten estudio e interpretación. Son los intentos de suicidio los que llaman a la actuación de pediatras, psiquiatras infantiles y demás profesionales que se ocupan de la salud y el bienestar de los niños. Un niño o niña que haya intentado quitarse la vida una vez es más probable que lo intente de nuevo.

En principio todos los intentos de suicidio deben ser referidos a un especialista en salud mental. Los facultativos de Atención Primaria pueden actuar en cuanto a profesionales de confianza del paciente en la valoración inicial. Es importante reservar la entrevista a un espacio tranquilo, con privacidad y sin interrupciones. Las preguntas deben dirigirse en primer lugar al episodio actual preguntando simplemente que ha sucedido, el método empleado, que intención tenía el paciente y sobre la presencia de testigos, intencionada o no. Puede inquirirse sobre la voluntad de hacerse daño a si mismo, la ideación de la muerte y hasta que punto el paciente es consciente de su irreversibilidad. Por ejemplo también puede preguntarse si se han planteado lo que sucedería después como actuaciones funerarias, duelo y funeral para comprobar si la ideación de la muerte tiene una representación social o bien, al contrario, únicamente es una de terminación o ausencia, ya que el concepto de muerte tiene representaciones diversas. Seguidamente se puede indagar la motivación; la inmediata si existe y las remotas que puedan encontrarse en los antecedentes. Cabe repasar la situación familiar, la social y la escolar/laboral, y la existencia de problemas o factores estresantes elucidables. Si la situación lo permite y teniendo en cuenta la privacidad y la confidencialidad, puede entrevistarse a miembros de la familia que puedan contribuir con informaciones relevantes.

Objetivo de la actuación profesional.

El objetivo del tratamiento del intento de suicidio es la corrección de las alteraciones de la salud mental presentes, fundamentalmente si existe un cuadro de depresión subyacente y, si acaso, la modificación de los factores estresantes o condicionantes familiares, sociales o laborales que puedan existir.

En general la hospitalización inicial es recomendable, al menos hasta que se entienda que el riesgo de reincidencia puede controlarse.

Nada fácil.

X. Allué (Editor)

 

 

 

 

Anuncios

Written by pedsocial

12 noviembre 2018 at 8:14

Bullying y suicidio infantojuvenil

leave a comment »

Un caso de suicidio de una niña de 16 años relacionado con acoso escolar acaba de saltar a las páginas de los medios de información en España hace dos semanas, con ecos al otra lado del Atlántico por tratarse de una niña de origen ecuatoriano. “La consejería de Educación de Castilla La Mancha va a abrir una investigación para indagar si algo falló en el proceso, aunque todo apunta a que los responsables del IES Maestro Juan de Ávila, de Ciudad Real, no midieron bien los riesgos” dice el resumen de la noticia al existir una denuncia de los antecedentes por parte de la familia.

Hace sólo un mes en la Columbia Británica, en el Canadá, una muchacha sometida a acoso por Internet además anunció su suicidio en un video publicado en YouTube. Un mes antes de quitarse la vida, la adolescente había enviado a Youtube un cortometraje en el que iba pasando cartulinas blancas donde en rotulador negro contaba el abuso que decía haber sufrido. Relató que envió a través de una cámara web la imagen de sus pechos desnudos a un usuario que había contactado con ella en un chat de Internet y que luego le pidió que “hiciera un show” para él. Los hechos ocurrieron cuando ella tenía 12 años, después el acosador colgó la foto en Facebook y los compañeros de colegio de la chica se enteraron.

El acoso escolar es una plaga que se ha considerado endémica porque sucede en todas partes y las redes sociales y el uso de la Internet han generado este otro tipo de acoso denominado cyberbullying. La cita de Wikipedia no es muy precisa pero relata las principales características del problema. Es comprensible que se le incluya como una de las causas del suicidio infantojuvenil. Los ataques continuados a la autoestima de individuos jóvenes , con dificultades emocionales y combinaciones de depresión y paranoia consituyen un campo abonado para la autolisis.

Sin embargo el suicidio infantojuvenil es un fenómeno complejo, a menudo imprevisible y que no siempre reconoce causas externas evidenciables. La natural tendencia de los padres a buscar las causas de algo tan terrible como que un hijo, una persona joven, decida quitarse la vida, en el entorno exterior del niño, la escuela, el barrio o sus compañeros. Y así puede ser cuando se encuentra evidencia de ello. Lamentablemente al suicidio se puede llegar por muchos caminos.

Por otro lado, el acoso escolar, con todo lo que tiene de indeseable, sólo en contadas circunstancias puede llegar a inducir autoagresión.

Padres y, sobre todo, educadores deben estar alerta en las situaciones en las que se pueda detectar acoso porque puede hacer muy miserable la vida de los menores vulnerables. Y, a la vez, no olvidar que los acosadores, menores y de edad similar a la víctima también son susceptibles de tratamiento y no sólo de represión.

X. Allue (Editor)

Written by pedsocial

22 noviembre 2012 at 6:00

Publicado en 1

Tagged with , ,

Causas de muerte entre los adolescentes con historia de lesiones

leave a comment »

El suicidio infanto-juvenil es una tragedia sin remedio. A pesar del compromiso no explicito de contener las noticias de suicidios, desde las estadísticas de los servicios asistenciales la incidencia va en aumento. No estamos seguros si la publicación de los suicidios tiene esos efectos de contagio o imitación. Sí parece que lo tienen los suicidios de celebridades aunque, recientemente y envueltos en esas razones de discreción, los fallecimientos de celebridades de forma súbita e inesperada, cuando suceden, se suele ocultar la causa y se hacen referencias más o menos oblicuas a la existencia de antecedentes de depresión u otros problemas de salud mental. La pléyade de causas sociales previas a los suicidios admiten otras tantas suposiciones.

En los servicios de Urgencias tenemos mejor conocimiento de los intentos de suicidio que de los suicidios consumados y esa información se comparte en publicaciones y actas de congresos. Aquí mismo hemos tratado el tema en varias ocasiones.

La revista LANCET publica un amplio estudio sobre las causas de muerte entre adolescentes que habían ingresado anteriormente por autolesiones, por consumo de alcohol o drogas o por violencia, entendidas como relacionadas con la adversidad. La base de datos incluye más de un millón de adolescentes del Reino Unido y analiza las diferentes situaciones. Una conclusión es que “los riesgos de suicidio aumentaron significativamente después de todos los tipos de lesiones relacionadas con la adversidad, excepto para las niñas que tuvieron lesiones debidas a violencia“. Los riesgos de muerte relacionada con las drogas o relacionados con el alcohol aumentaron en una magnitud similar. La práctica actual de vigilar y con ello intentar reducir los riesgos de suicidio después de casos de autolesiones, debe extenderse también a lesiones ocurridas en relación con drogas o alcohol y las relacionadas con violencia en la adolescencia. La prevención debe abordar los riesgos sustanciales de muerte relacionada con las drogas o el alcohol, junto con los riesgos de suicidio.

Cualquier aproximación a algo que carece de tratamiento como es el suicidio, pero que puede ser susceptible de prevención, tiene interés para los que se ocupan de la atención a niños y adolescentes.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

22 marzo 2019 at 11:21

La percepción de la muerte en la infancia

leave a comment »

Hablar de percepciones siempre es algo impreciso, difícil de generalizar y variable. Lo que piensan los niños de la muerte lo es. Depende de edades, experiencias y momentos. La mera anteposición de vida o muerte tampoco se plantea hasta ciertas edades.

Sin embargo los niños conocen, utilizan y hasta sufren con la muerte en su entorno. Menos claro queda cuando se trata de la muerte propia.

Este blog no da para un ensayo profundo del tema, pero si para poner sobre el tapete (la pantalla del ordenador) que para los profesionales de la asistencia sanitaria es conveniente obtener algún conocimiento de la percepción de la muerte que puedan tener sus pacientes.

Probablemente mientras persiste el pensamiento mágico, hasta los seis o siete años, la muerte es un fenómeno que les pasa a otros y no reviste un carácter ominoso y definitivo. Aunque hayan contemplado la muerte de algunos seres vivos, insectos, pájaros o mascotas, la visión más común será la que adquieren en juegos o en los dibujos animados del cine o la televisión. Los personajes pueden padecer tremendos descalabros, caídas o aplastamientos de los que se recuperan sin transición en la secuencia siguiente, ya sea el coyote del Correcaminos, el gato de Tom y Jerry o el mismísimo Bob Esponja de los pantalones cuadrados (SpongeBob SquarePants). Un montón de juegos de videoconsola consisten en “matar” algo o a alguien, que luego se traduce en un simple número de los resultados. Incluso en la adolescencia, las “muertes” en las pantallas de cine o cualquier otro sistema de imágenes, no pasan de tener una realidad fugaz y distante. No afecta a nadie conocido y son “los malos”, los indios que asedian el fuerte, los talibanes que enboscan a los marines, los narcos que quieren secuestrar a la chica…

La propia liturgia funeraria cinematográfica reproduce con frecuencia la liturgia militar norteamericana: un enterramiento en la tierra de un montículo con césped, un ataúd cubierto con una bandera de colores vistosos, una escuadra de fusileros disparando salvas y todo ello bajo la lluvia y los acordes de “Amazing grace” tocados con una gaita escocesa.

Cuando era niño, vivíamos en la plaza donde estaba la parroquia del barrio. Recuerdo con que frecuencia desde la ventana veía un cortejo fúnebre de un niño. El servicio de pompas fúnebres disponía de varias carrozas negras tiradas por caballos empenachados. Y una totalmente blanca, tirada a su vez por caballos píos que llevaba un ataúd pequeño blanco, del que colgaban una cintas que portaban andando al lado de la carroza los amiguitos y compañeros de escuela del niño difunto. Por entonces los niños se morían y los niños lo sabían. De enfermedades infecciosas, de malformaciones… uno de cada veinte antes de los cinco años. En cada bloque de casas había una familia que había perdido un hijo. La muerte infantil formaba parte de la realidad social.

La muerte de las generaciones superiores, abuelos o padres, cuando no sucedan en la inmediatez, se funden con la ausencia. Los que ya no están.

Los niños que padecen enfermedades crónicas pueden sentir la proximidad de la muerte propia. Especialmente los que, en hospitalizaciones prolongadas, pueden llegar a contemplar la desaparición–la muerte–de otros niños hospitalizados, como puede suceder en los servicios de Oncología.

Cómo gestionar el conocimiento de la muerte es una tarea ardua, difícil y comprometida. Ya lo es cuando hay que llevar la idea a los familiares del niño. Para hablar con el niño es conveniente asignar la tarea a quien más experiencia tenga, no dar nada por supuesto y manejarse con prudencia extrema. Es mejor mantenerse alejado de los peculiaridades simbólicas y religiosas, cuya percepción es difícil de conocer en los niños y, en la medida de lo posible, evitar los dolores y dificultades y separarlos de la propia muerte. En algún punto hay que recordar que la muerte no duele.

Tema aparte es la consideración de la muerte propia autoinfligida: el suicidio. Eso, otro día.

X. Allué (Editor)

 

 

Written by pedsocial

22 enero 2019 at 6:44

Publicado en 1

Tagged with ,

Qué hacer si te sale un hijo terrorista

leave a comment »

Las familias de los miembros de la célula terrorista de Ripoll han mostrado su dolor y desesperación ante los acontecimientos de la pasada semana. Han manifestado su repulsa a las acciones violentas, han lamentado las muertes y otras víctimas y han proclamado que todo ello no tiene nada que ver con el Islam, que es una religión de paz. Algunos de los relacionados con ese grupo por razones de vecindad o de negocios próximos, se han declarado víctimas, unas víctimas más de los ataques. Como comunidad se han distanciado de todas las iniciativas violentas. Las madres que han podido, incluso exhortaron a sus hijos mientras aún estaban en busca y captura, que se entregasen a las autoridades. Lamentablemente no ha sido así. El último terrorista buscado simuló ser portador de un cinturón con falsos explosivos en un gesto que sólo le condujo a ser muerto por la policía.

Ahora sólo quedan los lamentos.

No vamos a ser tan osados como para pretender ofrecer recetas o soluciones a situaciones tan dramáticas y, a la vez, tan complejas. Una simplificación puede ser considerar el terrorismo y la participación de individuos jóvenes como cualquier otra desgraciada deriva delincuencial de post-adolescentes. Muchas de ellas contienen un germen de autodestrucción propiciado por un aislamiento de la sociedad y de un menosprecio de los valores de convivencia más elementales. Tal sucede con el consumo de drogas, especialmente las menos recreativas y más adictivas que, además, por la ilegalidad, conducen a la marginación y como consecuencia del tráfico, al crimen o al suicidio más o menos disfrazado de sobredosis.

Tampoco se puede incluir el terrorismo entre los fenómenos de vinculación dependiente como a las sectas destructivas. Aunque la metodologia de captación y el enredo de la adscripción, exclusión social y marginación pueden ser similares, los objetivos o propósitos suelen quedar reducidos al ámbito más próximo.

El terrorismo sectario contiene algunos de esos elementos de clandestinidad, dependència y autonegación, pero y sobre todo, el propósito es la destrucción de otros, su muerte y aniquilación en aras de unos objetivos casi siempre desdibujados, situados en un universo del más allá trascendente.

Si un hijo “sale” terrorista, de la clase que se está produciendo actualmente con un substrato religioso islamista, probablemente ya haya poco que hacer porque  la manifestación suele anteceder muy poco a la muerte.

La prevención puede encontrarse en la educación en valores trascendentales como el respeto a la vida humana, el respeto a los otros, a la diversidad y pruralidad social, política o religiosa. La educación en la tolerancia, la generosidad, en la evitación de las discriminaciones cualquiera que sean sus motivos: raza, sexo, ideas, creencias, orígenes o culturas. La del respeto a la libertad, tanto la propia como la de los demás que es, en realidad, donde comienza la propia. Tal es una tarea que nos incumbe a todos.

X. Allué

(Una parte de este texto aparece ampliada en una publicación propia: La percepción selectiva)

Written by pedsocial

28 agosto 2017 at 19:35

Publicado en 1

Tagged with , , ,

Cortes y autolesiones, algo más que una moda estúpida

leave a comment »

Agredir el propio cuerpo se hace desde antiguo. Utilizar nuestra piel, nuestro pelo u otras partes del cuerpo como base de expresión de sentimientos o ideas probablemente data del Pleistoceno. Al fin y al cabo nuestro cuerpo es lo más próximo que tenemos y una forma de modificar nuestra identidad puede ser actuar sobre nostros mismos. Adornos y vestidos están presentes en las culturas más antiguas y es difícil definir desde cuando. Los collares más antiguos pueden ser de hace 80.000 años por las cuentas perforadas halladas por los arqueólogos, pero antes pudo haber otros de los que no han quedado restos. Huesos modificados aparecen en varias culturas prehistóricas. De lo que no hay restos es de cicatrices o tatuajes.

Otras modificaciones de la anatomía, desde las mutilaciones genitales como la clitoridectomia o la circuncisión, hasta la exageraciones en los pendientes o los alargamientos de cuello, se suman a la miríada de rituales de otras tantas diferentes culturas.

A nuestro entender, la estúpida moda más reciente de producirse lesiones de cortes en la piel de adolescentes, especialmente niñas, podría incluirse en este ámbito de las modificaciones ritualisticas al cuerpo, en la misma línea que los tatuajes o los piercings. Excepto que los cortes incluyen más componentes de autoagresión.

No que nuestro entorno esté exento de autolesiones ritualisticas de difícil comprensión desde otras culturas o religiones. Los “picaos” de la Semana Santa de San Vicente de Sonsierra o cualquiera de las otras torturas penitenciales, desde el común nudipedio a las crucifixiones, en otros tantos sitios, son parte de esos fenómenos. Y del mismo estilo son los cilicios que continuan formando parte de los ritos de varias sectas u órdenes religiosas católicas, algunas tan modernas como el Opus Dei. Incluso algunos ejercicios viajeros como el camino de Santiago contienen elementos de la “mortificación de la carne“.

En la turbulenta y a la vez solitaria vida de los-y-las adolescentes, la combinación de estímulos con una visión distorsionada del propio cuerpo puede facilitar la selección de algún método de mutilación. La forma que adopte será influida por el entorno y la exposición a las experiencias de otros: en un convento de novicias en el siglo XVII serán cilicios postradas ante el altar, y en cualquier barrio del siglo XXI serán cortes de hoja de afeitar postradas ante la pantalla del ordenador…

Sin embargo existen motivos de preocupación ante la actual epidemia de antebrazos o muslos cortados entre adolescentes (ICD-10 Version:2016: X 77) que se está viendo en estas latitudes. Cualquier actitud o práctica autogresiva contiene un germen de autolisis, de suicidio. No es que las autolesiones sean intentos de suicidio, pero sí señales de alarma y, en cualquier caso, peticiones de atención.

En serio, cualquier autolesionada debe ser evaluada por un psiquiatra infantil experto. Ya sabemos que puede haber resistencias de cualquier joven a que lo lleven a un loquero, en lengaje coloquial. Pero se trata de una obligación protectora de todos. Cualquiera que sea testimonio de las lesiones, educador, familiar, médicos de urgencias, trabajador social, tiene la obligación de ponerlo de manifiesto y ofrecer ayuda profesional experta. Incluso en el más leve de los casos, puede ser una suficiente señal de deseo de atención.

X. Allué (Editor)

 

Written by pedsocial

13 julio 2017 at 18:12

Publicado en 1

Tagged with , , ,

Limitación del esfuerzo terapéutico

with 3 comments

flatliningMirando hacia atrás con intención de revisar temas, vemos que en abril de este año publicamos una entrada con el título cervantino de “Topar con la iglesia” en el que enumeràbamos media docena de realidades en las que el factor “religión” resulta determinante.En nuestro ámbito, la religión Católica:

  • La estructura familiar y sus modificaciones, así como la disolución de los vinculos
  • Los elementos de la genética y el tratamiento de la vida reproductiva
  • La opción de la continuidad o no de una gestación
  • La separación escolar por sexos
  • Los comportamientos de los clérigos
  • La actitud ante el final de la vida
  • La intersección entre el bien y el mal

Nos ofrecíamos, como habitualmente, a aceptar cualquier comentario o iniciar cualquier debate.

El post lo visitaron directamente una cinquentena de lectores, aparte de los que acceden a la página inicial durante el tiempo en que ese post permanece en primer lugar del blog, que suelen ser bastantes más. Empero nadie se ofreció a comentar o iniciar un debate. La verdad es que los lectores de este blog sois más bien discretos: eso que en la “lingua” de Internet se llaman “lurkers” que aunque su primera acepción en inglés viene a ser “acechante”, el que está al acecho, con todas las connotaciones negativas de ese término, se puede también acptar como “oculto”: alguien que mira sin revelarse y sin que necesariamente abrigue malas intenciones.

Bueno pues, lurkers queridos, a mi me gustaria provocaros un poquito e iniciar algún debate.

Sin esperanzas de éxito y en secuencia a la noticia reciente de la legalización del suicidio asistido en Holanda, proponemos con el titular de esta entrada la cuestión de la limitación del esfuerzo terapéutico, razonable opción actualmente vigente en amplios sectores de la medicina occidental, pero que tiene algunas aristas que limar. La actitud ante el final de la vida merece una reflexión abierta.

A ver.

 

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

17 octubre 2016 at 6:47

Publicado en 1

Tagged with , , ,

Día Mundial de la Salud Mental Materna

leave a comment »

270416smmEl 4 de mayo es el dia dedicado a la salud mental materna. Quienes promueven esa celebración (El grupo de trabajo internacional, formado por organizaciones como Postpartum Support International (EE.UU.), Maternal Mental Health Alliance (Reino Unido), Center of Perinatal Excellence (Australia), National Coalition for Maternal Mental Health (EE.UU.), Mother First (Canadá) o la Sociedad Marcé Española de Salud Mental Perinatal (MARES), nos recuerdan que:

  • El 10% de las madres presenta una depresión posparto.
  • Una de cada 5 madres presenta algún trastorno mental durante el embarazo o el posparto, siendo los más frecuentes los trastornos de depresión y ansiedad.
  • El 4% de las madres presenta un trastorno mental grave.
  • Una de cada 1.000 madres padece una psicosis puerperal que precisa ingreso hospitalario. En aquellas madres con un trastorno bipolar previo el riesgo alcanza el 50%.
  • El suicidio es una de las principales causas de muerte materna durante el primer año después del parto.
  • El infanticidio materno durante los primeros meses de vida suele realizarse en el contexto de una depresión grave o de una psicosis puerperal con el fin de proteger a los hijos/as del sufrimiento (suicidio ampliado).
  • El trastorno mental durante el embarazo o el posparto dificulta el establecimiento y el mantenimiento de un vínculo afectivo con él/la bebé.
  • En el próximo año, 40.000 madres padecerán una depresión posparto y 400 una psicosis posparto.

La realidad puede hallarse con imágenes históricas como la de Juana la Loca, reina y madre del césar Carlos, que aportamos en este blog https://pedsocial.wordpress.com/2010/03/26/hijos-de-madres-con-problemas-de-salud-mental-la-triste-historia-de-karl-von-haupsburg/

 

Un texto nuestro, de hace algún tiempo, recoge unas cuantas ideas sobre el tema

La enfermedad mental en los padres repercute indefectiblemente sobre los niños y su desarrollo psicosocial. De la patología incapacitante son las enfermedades mentales las que más pueden reflejarse en el proceso de crianza y educación de los niños al dar lugar a un mayor absentismo laboral, y peor funcionamiento físico y social que enfermedades físicas crónicas. Sus efectos pueden ir desde la mera falta de disponibilidad a la afectación directa como víctimas secundarias de la psicopatología.

Entre un 2 y un 4% de la población con hijos pequeños padece trastornos mentales que requieren atención. La enfermedad mental materna tiene mayores efectos sobre los niños que la del padre. Las enfermedades mentales más comunes son los trastornos del humor, depresiones o trastorno bipolar, las neurosis de angustia y de conversión y las psicopatías, esquizofrenia y demencia.

En los últimos tiempos parece que la incidencia de enfermedades depresivas está aumentando o bien su expresión social es ahora más común. Las tasas mayores se dan en grupos como el nivel económico bajo, el consumo de tóxicos y las minorías étnicas de inmigración reciente. Como quiera que la enfermedad de un familiar próximo es uno de los factores desencadenantes de la depresión, las madres que tienen hijos enfermos están en situación potencial de trastornos depresivos.

Igualmente se describe como común el trastorno del humor durante el período inmediatamente posterior al nacimiento de un hijo (“baby blues”) que aunque puede ser autolimitado, en ocasiones dará lugar a una cuadro de más larga duración y severidad.

Manifestaciones.

La enfermedad mental en la madre o el padre puede hacerse evidente o bien ser relatada por los padres cuando acuden a la consulta pediátrica. Otras veces la información formará parte de interconsultas de otros profesionales o de la red asistencial de salud mental.

Se debe sospechar e investigar la presencia de un trastorno mental en situaciones como el período neonatal en general por las depresiones, ante los grandes frecuentadores del sistema asistencial, en padres con historia anterior o familiar de trastornos mentales, padres con patología psicosomática, padres de niños con trastornos del comportamiento y aquello que se muestran notablemente ansiosos o angustiados por la enfermedad de sus hijos.

Como quiera que los padres no manifiestan con facilidad referencias a su situación o problemas que puedan tener en el área de la salud mental, es conveniente traer el asunto al interrogatorio habitual en el momento de tomar la historia clínica. Las preguntas relativas a la salud mental deben incorporarse siempre a la encuesta de antecedentes sin más reservas que la natural discreción y el empleo de un lenguaje franco pero no agresivo ni culpabilizador. Interesarse por la salud de los padres debe ser una actividad natural en la consulta pediátrica.

Si de la encuesta inicial se desprende que existen problemas de salud mental y una vez solventado el motivo de la consulta que llevo la familia al pediatra, es conveniente volver sobre el tema e indagar si el padre o madre está recibiendo asistencia y si esta es satisfactoria. Asimismo es importante inquirir sobre si entienden que su problema puede afectar a su hijo o hija a su relación con ellos.

Por su especial trascendencia en los casos en que se manifiesten síntomas de trastorno del humor o depresión franca, es importante valorar la existencia de ideaciones suicidas. Evidentemente este tipo de cuestiones deben plantearse con extrema delicadeza pero a la vez de forma simple. Preguntas sobre como ven su futuro y el de sus hijos pueden ser reveladoras de sentimientos de desesperanza, baja autoestima y riesgo de autolisis.

Una variedad de problemas psicosociales pueden tener su origen en enfermedad mental de los padres. La evidencia de negligencia, malos tratos y abusos, los trastornos de la conducta, el absentismo escolar, los retrasos considerables en el control de esfínteres, encopresis y enuresis, la irritabilidad y la carencia de control emocional, la hiperactividad o los retrasos del desarrollo.

Al mismo tiempo algunos de estos problemas y otros como las enfermedades crónicas, pueden de rebote originar cuadros depresivos o neurosis de angustia en los padres configurando un circulo vicioso que se retroalimenta de forma continuada y del que el niño va a llevar la peor parte. De ahí la importancia de hacer aflorar la patología mental de los padres.

Tratamiento.

El manejo de los problemas de salud mental de los padres pasa por su referencia a los especialistas y su tratamiento integral. Esto puede no ser fácil por rechazo o por incapacidad. Ante dificultades se debe recurrir a la familia extendida, vecinos o amigos y a la red de asistencia social. En casos de incapacidad manifiesta puede ser necesaria la intervención de las autoridades judiciales.

La función del pediatra o el médico de cabecera no cesa con la remisión de los pacientes al especialista psiquiatra. La natural prolongación de los trastornos mentales obliga a mantener un seguimiento de los posibles efectos que puedan aparecer en el niño y también se debe validar la eficacia del tratamiento psiquiátrico.

El tratamiento farmacológico de una buena parte de los trastornos mentales ha progresado notablemente en los últimos tiempos. Asegurarse de que el tratamiento se sigue es también un tema que debe tratarse en las visitas pediátricas que pueden ser más frecuentes quizá que las de seguimiento en el ámbito de la salud mental y con ello colaborar al cumplimiento terapéutico.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

2 mayo 2016 at 16:35

Publicado en 1

Tagged with , ,

Abrir armarios en la escuela

leave a comment »

Oculto, como tantos otros, el problema del acoso homofóbico en el ámbito escolar, conviene recordarlo en este comienzo del curso académico. No es distinto del acoso escolar en general en su ejercicio pues se encuentra en todos los ámbitos escolares: publicos, privados y “mediopensionistas”, en todas las latitudes “culturales” del país (y en las geopolíticas) e, incluso en todos los niveles escolares que no excluyen el de la Enseñanza Superior Universitaria.

Sus efectos pueden ser devastadores para las víctimas pero, sobre todo entre los más jóvenes, también para los acosadores.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones:

                                La homosexualidad no es un problema, es un comportamiento

                               La homofobia es un comportamiento… que debemos evitar que se convierta en un problema

El estudio (.pdf) que presenta la FELGTB sobre el acoso homofóbico y el suicidio marece revisión.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

20 septiembre 2012 at 8:36

Sectas

leave a comment »

Para los pediatras, dedicados a la atención sanitaria de los niños y sus familias, el fenómeno de las sectas apenas ocupa algunas de sus preocupaciones. Quizá únicamente los que tienen una especial dedicación al adolescente lo incluyen entre los problemas a valorar en sus pacientes. Pero se empieza a apreciar un desplazamiento en la edad de los menores que pueden verse afectados por el fenómeno de las sectas. Cada vez menores más jóvenes son captados para las sectas, habitualmente fuera del conocimiento de sus padres.

A menudo cuando se plantea el problema de las sectas se suele incluir el término de “destructivas”, incluyendo entre ellas aquellas que potencialmente pueden ejercer peores efectos sobre la personalidad de sus adeptos y, también, sobre su integridad física. A la mente vienen los ejemplos de catástrofes como los davidianos de Waco o Guayana que dieron lugar al suicidio colectivo. O también las bandas callejeras de jóvenes comunes en América, más recientemente importadas entre la comunidad inmigrante extracomunitaria actual. En este país han sido notorios en los medios de comunicacions los casos de algunas sectas con un cierto substrato político de extrema derecha.

Pero esas situaciones se nos aparecen como lejanas en el espacio y quizá también en el tiempo. Mas preocupante resulta el fenómeno del sectarismo afectando a menores cuando incluye organizaciones que, sobre el papel resultan, legales y supuestamente benéficas, como pueden ser algunas organizaciones confesionales.

Los criterios para caracterizar a las sectas incluyen la desestabilización mental propiciando la adición y el aislamiento, con ruptura inducida con el entorno o la familia, las exigencias financieras a sus adeptos, el reclutamiento de menores, niños, un cierto discurso antisocial y las agresiones fisicas a los adeptos como rito iniciático, incuyendo abusos sexuales.

La preocupación es que, sea la secta que sea, incluso la aparentemente más inocua o santificada, TODAS son destructivas porque atentan contra la libre voluntad de una persona, un menor, que se encuentra en una etapa de la vida de especial vulnerabilidad.

Mientras que el asociacionismo juvenil es altamente recomendable como parte de la educación complementaria de los niños, padres y pediatras deben estar vigilantes ante la posibilidad que pueda ocultar organizaciones sectarias. Como quiera que muchas sectas pueden tener un poder que no siempre es fácil de valorar por la gente corriente, la recomendación ante cualquier sospecha es dirigirse a profesionales que sean expertos en la materia: consultores pediátricos o de psiquiatría infantil y, también, las fuerzas del orden, Policía Nacional o Autonómica, o la Guardia Civil.

Hay que considerar también la posibilidad de que sean los propios padres los adictos o afiliados a una organización sectaria. Situaciones así pueden ser de difícil valoración o apreciación desde fuera y los propios profesionales pueden mantener máyores o menores prejuicios frente a ciertas organizaciones. También es posible que sean los propios niños los que detecten y, de alguna manera manifiesten desacuerdo con actitudes o afiliaciones sectarias por parte de sus progenitores, como presenta en una tesis doctoral el periodista experto en sectas Pepe Rodriguez .

Conviene recordar que la imposición del sectarismo es, como lamentablemente tantas otras cosas, una forma de malatrato infantil y, como tal, un delito a denunciar delante de las autoridades judiciales y de Protección a la Infancia, por atentar contra los derechos elementales del menor.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

24 noviembre 2011 at 8:17