Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Dulces sueños

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En el pico del cambio de estación, con las noches más cortas en el hemisfero norte, además de final de período escolar y las vacaciones que pueden incluir desplazamientos a residencias estivales o volver a casa de los abuelos, puede resultar difícil mantener las rutinas de los niños a la hora de irse a la cama. El calor y la humedad ambiente tampoco ayudan. Todo ello puede contribuir a dificultar el sueño con las consecuencias a corto plazo de despertares tardíos, malhumor matutino, y desorden en la actividad diaria y, a largo plazo, la pérdida de rutinas difícil de recuperar y hasta detenciones del crecimiento cuando la segregación de la GH puede alterarse con patrones de sueño superficiales.

Lo fácil es recomendar el mantenimiento de las rutinas previamente establecidas contra viento y marea. Aquello de “lavarse los dientes, leer un libro, y ponerse a dormir a la misma hora”, previo oscurecimiento de la habitación y desconexión de toda la electrónica: móviles, tablets, televisiones, radios, etc. en el dormitorio.

Lo difícil es conseguirlo en un camping de playa, en casa de parientes con otras costumbres o cuando precisamente encontramos el relajo y el ocio con el cambio de rutinas. Pues lo importante es adaptarse, y recordar al menos la duración de sueño para los niños:

Se recomiendan las siguientes horas de sueño:
Los bebés de 4 meses a 12 meses deben dormir de 12 a 16 horas por 24 horas (incluidas las siestas) 
Los niños de 1 a 2 años de edad deben dormir de 11 a 14 horas por 24 horas (incluidas siestas) 
Los niños de 3 a 5 años de edad deben dormir de 10 a 13 horas por 24 horas (incluidas las siestas) 
Los niños de 6 a 12 años de edad deben dormir de 9 a 12 horas por 24 horas 
Los adolescentes de 13 a 18 años de edad deben dormir de 8 a 10 horas por 24 horas 

Y una cierta consistencia tanto en las rutinas como en las transgresiones de la rutinas.

Dulces sueños.

 

X. Allué (Editor)

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3 julio 2017 at 6:37

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La organización de la Pediatría asistencial

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Vamos a acabar el curso con una propuesta. No es de hoy sinó de hace un tiempo y la dejamos ahí para que se le de consideración y suscite reflexiones. Si además esas reflexiones se convierten en comentarios a este blog, mejor.

Pero es que seguimos viendo en los medios, más o menos coincidiendo con las reuniones científicas de las sociedad profesionales, las protestas de unos y otros sobre la falta de profesionales pediatras para la asistencia infantil. Y, con ello, los sonoros silencios de las administraciones sobre el tema. El más esténtóreo el de ese Ministerio sin competencias que es el de Sanidad que el gobierno del Partido Popular a asignado a una empresaria catalana del mundo del cava, detalle a tener en cuenta con la que está cayendo. Pero que apenas ahoga el silencio de los gobiernos de la Comunidades Autónomas, dueñas y señoras de las competencias, pero a veces no de los dineros, lo que las convierte en mayordomas sin recursos.

Como cualquier solución compleja no vamos a pretender que tengamos la respuesta precisa y universal, pero si pensamos que abriendo el foco, es posible ordenar una actividades asistenciales de manera que satisfagan a los más.

El esquema adjunto, presentado en un marco intelectual de la Universitat Oberta de Catalunya, obtuvo en su momento comentarios favorables. (por cierto, que el texto esté en una de las lenguas oficiales no creo que presente dificultades insalvables para monolongües. La explicación detallada de lo que representa la gestión integrada seguirá en entradas próximas, si es que despierta interés.

X. Allué (Editor)

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30 junio 2017 at 6:37

Niños con el agua al cuello – ahogamientos

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Que el agua es un elemento hostil no se tiene en cuenta hasta que te encuentras con mucha, como tanta que quepas dentro. Claro que te puedes atragantar con un vaso, pero el peligro empieza en serio cuando te llega el agua al cuello. Y se hace real cuando lo sobrepasa.

Cada año por estas épocas traemos el tema a colación (esto de “traer a colación” suena algo viejuno. Una colación viene a ser como una merienda. Lo usan los curas, como una parte de la misa y también como lo que se come los días de ayuno, de esos que ya no quedan y de los que los muy ortodoxos se liberan pagando una bula…)…o sea que lo ponemos encima del tablero que es como se llama también a la pantalla del ordenador…, porque es en esta época que se producen las incidencias más comunes de ahogamientos en piscinas, charcos, balsas y, aunque menos, en el mar, relacionadas con el ocio estival.

Que se pierda la vida de un niño porque se ahogue en una piscina es una tragedia tremenda. Destroza a una familia, genera actuaciones judiciales, preocupa a las aseguradoras y ocupa páginas en los periódicos y espacios en los telediarios. Y en lo que va de inicio de la temporada de baños ya levamos unos cuantos. Tremendo, terrible. Inexcusablemente preocupante. Un sólo niño ya es demasiado.

Pero no nos alejemos de que, en el Mediterráneo, las cifras de niños muertos ahogados, muchos de ellos juntamente con sus familias, en lo que va de año superan varios millares. Y que sólo cuando las imágenes alcanzan por su dramatismo los medios de comunicación de masas como las del pequeño Aylan Kurdi, experimentamos un cierto estremecimiento.

Sí, ya se que, como decía creo que el gran criminal Josif Vissariónovich Dzhugashvili “Stalin”, un muerto és una tragedia pero varios miles son sólo una estadística. Pero a ver que hacemos entre todos para cambiar esas estadísticas. (Que en Lesbos se amontonen miles de chalecos salvavidas es una muestra del desastre que ofrece escaso consuelo)

X. Allué (Editor)

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26 junio 2017 at 6:59

Primer dia de vacaciones

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La mayor parte de los centros educativos concluyeron ayer el curso lectivo. ¡VACACIONEEEEES!!!!

No tengo los números, pero varios pediatras afirman que hoy baja sustancialmente el número de visitas. Lo mismo en Urgencias. Probablemente nadie, ningún niño quiere ponerse malo el primer día de vacaciones. Ya habrá tiempo para percances, infecciones virales digestivas, golpes de calor, quemaduras solares u otras pejigueras estivales. En general, los escolares son un grupo social bastante sanote que se beneficia de los programas vacunales y una gradual sensatez en la exposición al sol, la correcta conservación de los alimentos y la prevención de los accidentes. Pero todo eso hay que mantenerlo. Una vez más recordamos que más vale prevenir…y lanzarse a la piscina cuando hay alguien vigilando, saltar olas cuando lo permite el control de playas, evitar pinchazos de insectos y plantas espinosas, beber agua a menudo y comer con prudencia. Ah! y ciudado con los cohetes de San Juan.

 

X. Allué (Editor)

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22 junio 2017 at 10:38

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El riesgo, las conductas de riesgo y las aseguradoras.

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Sempre me ha intrigado la asignación en español a la asistencia sanitaria de la denominación de Seguridad social. O aún peor, el “Seguro”. En una pulsión un tanto orwelliana que en “1984” veía que el ministerio de la Paz administraba la guerra, el de la Abundancia la mera supervivencia, en esta parte del mundo se ha adscrito el Ministerio de trabajo al desempleo y el de Salud a las enfermedades. Cuando se habla del “seguro de enfermedad” no acaba de quedar claro qué te aseguran, porque lo que es seguro es que algún día enfermarás.

Obviamente que, sin jugar con el lenguaje, lo que se pretende es ofrecer una asistencia cuya financiación sea compartida entre todos y, además, administrada por el estado. En otros sitios la administración la llevan compañías de seguros privadas, es decir, con ánimo de lucro. Con accionistas que esperan recibir dividendos por haber aportado capitales. También funciona aunque, digan lo que digan, es mucho más caro, costoso. Y nunca acaba por cubrir todos los supuestos, especialmente los tratamientos más caros o complejos. Pero ha sido la irrupción de compañías aseguradoras con sus actuarios lo que ha modulado toda la actividad asistencial y ha acabado introduciendo las ideas del riesgo. Cuando los aseguradores hablan de riesgo lo hacen desde la vertiente financiera. no es tanto el riesgo de que el infortunio lleva a accidentes o enfermedades, sino que el riesgo es para la compañía que le costará más dinero la compensación de los daños. Lo que acaba preocupando al actuario no es que el asegurado sufra, sino que salga caro. Sin atenuantes.

Todo ello ha conducido a la introducción en el lenguaje y en la práctica médica los conceptos de riesgo y, de forma más específica, culpabilizadora, opresiva, rácana y malévola, el concepto de “conductas de riesgo”. Hay que culpabilizar a la víctima como sea. Igual que pueden dejar sin efectividad una póliza de accidentes de trànsito a un conductor borracho que incumple las normas de tráfico, pudieran hacerlo al fumador que tiene cáncer de pulmón o al obeso que sufre una oclusión coronaria.

Se ha empezado calificando las conductas que se consideran moralmente o judicialmente inaceptables: las toxicomanías, las prácticas sexuales promiscuas, o las deportivas límite, “arriesgadas”, se dice. Pero vamos a ir viendo como se extiende a todas las conductas que, literalmente, no conduzcan a una especie de “santidad”. Hasta “no hacer nada”, el sedentarismo, se convierte en una conducta de riesgo.

Esa idea torcida se inicia desde el nacimiento, Realmente, llegar a este mundo tiene sus riesgos de no hacerlo con integridad. Así se han definido los “embarazos de riesgo”. En mi hospital tenemos una unidad claramente titulada de “Alto Riesgo Obstetrico”, ARO, en la jerga hospitalaria. Claro que la idea es de aumentar la vigilancia, los controles y modular las actuaciones, pero todo el concepto incluye connotaciones de posibles culpabilizaciones y una sobrenadante excusa de que, si las cosas van mal, es que era una situación de alto riesgo.

De forma solapada vamos viendo como las aseguradoras privadas desvían los pacientes “de alto riesgo” hacia la asistencia pública. Eso sí, siempre porque en la pública tiene más medios y hasta están dispuestos a aceptar que tiene mejores profesionales, y que todo es por el bien del paciente.

A mi sencillamente me parece de una caradura imponente. Sobre todo porque con una connivencia inexplicable, las administraciones públicas no revierten las facturas a las aseguradoras, en esa confusión burocrática que se salda en el momento del ingreso con la pregunta del funcionario de admisión de si el ingreso es por “el seguro” o por “la mutua”. Y, a lo mejor, da lo mismo lo que se diga, porque ya se encargan los empleados de las mutuas de pasarse por el hospital a intentar modificar la situación. Pero es que yo he oido a altos cargos políticos admitir en privado que “…si les cobrásemos a las mutuas a precio de coste, muchas tendrían que cerrar…”

Algún dia alguien debería hacer una contabilidad analítica de que es lo que cuesta ese contubernio, esos sobrecostes que acabamos pagando entre todos para que se lucren los accionistas de las mutuas de seguros  y sus actuarios mantengan sus sueldos.

Y sí, esto también es Pediatría social.

 

X. Allué (editor)

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19 junio 2017 at 6:38

Rankings, listados y clasificaciones

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Las agencias e instituciones de ámbito internacional publican listados y clasificaciones de paises en función de su situacion ante diversos valores, en lo que nos concierne, los relacionados con la salud y el bienestar infantil. Como en todas las evaluaciones, se representa una foto fija de un momento concreto, lo que tiene un interés relativo. Más interés tiene observar la evolución en el tiempo y ver progresos o deterioros.

A poco que se observen, aparecen escasas sorpresas: los ricos van bien, los pobres van mal y los de enmedio hacen lo que pueden. Los extremos suelen mantenerse, en especial por la parte de abajo, protagonizado desde hace demasidado tiempo por los paises africanos del Sahel. Los mejores de la lista, aparte de los micropaises que, por su tamaño, son poco valorables: Andorra, Liechtenstein, San Marino o Monaco. Son la mayor parte de los paises europeos, menos España, Italia, Hungría o Grecia, que están más allá del lugar 40, de los 196. Siguen Japón, Chile o Australia.  Los Estados Unidos, lamentablemente para ellos, nunca ocupan un lugar que sea paralelo a su riqueza y desarrollo, por debajo del 56.

Uno de los “rankings” que hemos visto recientemente, de la ONG Humanium, se refiere a los derechos de los niños. Los factores que evaluan han formado parte de entradas de este blog en más de una ocasión:

 

Mortalidad de menos de 5 años;
Esperanza de vida al nacer ;
Educación;
Pobreza ;
Bajo peso al nacer ;
VIH;
Trabajo infantil ;
Matrimonio infantil ;
Mutilación genital femenina ;
Registro de nacimientos;
Impacto ecológico en el futuro de los niños;
Derechos y libertades;
El sentimiento de satisfacción con la vida;
Guerra y otras situaciones violentas

Obviamente no todos los factores son idénticos ni igualmente trascendentes. Unos son causas y otros consecuencias. Unos son biológicos, al menos hasta cierto punto, y otros son sencilla y llanamente SOCIALES, culturales o políticos. Pocos escapan a la responsabilidad de los estados, por lo que estos resultan determinantes a la hora de proteger el futuro de su población: la población infantil.

 

X. Allué (Editor)

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16 junio 2017 at 12:29

La infancia robada. La edad pediática

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Por esta parte del mundo andamos dando vueltas a cual es el límite de la edad pediátrica por lo menos desde que obtuve el título allá por los años sesenta del siglo pasado. Me consta que incluso había llegado a ser “pregunta de examen” en la licenciatura en algunas (más de una) facultades. Los todopoderosos catedráticos de mi recuerdo, personajes tremendos y desmesurados que exhalaban doctrinas y pontificaban sobre la realidad, fueron todos juntos incapaces de ponerse de acuerdo y conseguir de la administración cateta, autárquica y mastuerza del franquismo una delimitación coherente. Eso es de cuando la “Asociación de Pediatras Españoles”, APE, pasó a ser la “Asociación Española de Pediatría” sin que ello cambiase un ápice la carcundia inoperante de todo el conjunto de profesionales. En fin…

Un objetivo biologicista consideraba que la Pediatría como la medicina del desarrollo, debía de ocuparse de los seres humanos hasta que concluyera el desarrollo “biológico”. La propia indefinición envolvia desarrollo con crecimiento físico y eso podía llegar hasta los 21 o 22 años. La administración del “seguro”, sin duda influenciada por el nacional-catolicismo, habia muy arbitrariamente puesto el límite de la edad pediátrica en los 7 años, punto en que la iglesia Católica fijaba el “uso de razón” y que permitia a los menores hacer la Primera Comunión. Y así sigue en muchos sitios. Entre otras barbaridades he sido testimonio de cuando un afamado Director General de Sanidad proferia: “…es que si aumentamos la edad pediátrica de los 7 a los 18 años, ¿cómo se van a ganar la vida los pediatras privados?” en el entender que las familias que habían acudido a su pediatra de zona con la cobertura de la Seguridad social, a partir de los 7 años y para no perder el contacto con su médicos “de toda la vida”, seguirían yendo a la consulta privada del pediatra “de pago”. Estoy seguro que un buen puñado de colegas pensaban lo mismo. Ufff!

Pero todo esto son historias que forman parte de otro ámbito del conocimiento, como la historia o la etnografía. De manera que, acercándonos a la cruda realidad, traemos a colación un reciente artículo de la revista Lancet que habla de la infancia robada en el sentido que las vidas infantiles de millones de niños en todo el mundo pierden su condición de tales a edades muy tempranas. El informe End of Childhood Report 2017 de Save the Children revela siete causas del final precoz de la infancia, a cual más tremenda: la muerte antes de los 5 años de edad, la malnutrición severa, la desescolarización, la incorporación al trabajo infantil, los matrimonios infantiles y las víctimas de violencia extrema. Hay más, pero todas ella ponen un final abrupto a cualquier vida de niño.

Los datos describen una enorme pérdida de potencial humano. Estos fenómenos roban a los niños del futuro que merecen e imponen altos costos a sus familias y comunidades. Varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluyen precisament los derechos de los niños, considerando la infancia un período protegido de nutrición, crecimiento y aprendizaje, y el informe, el primero de una serie anual, proporciona importantes estimaciones de línea de base para seguir el progreso en estas áreas. Asegurar que el derecho a la infancia se cumpla para los más vulnerables, debe ser reconocido como una base fundamental del desarrollo sostenible. Y una obligació de todos que se cumplan. Aunque parezca que todo eso pasa lejos, si miramos a nuestro alrededor más próximo con atención, veremos que tambien forma parte de nuestra realidad.

X. Allué (Editor)

 

 

Written by pedsocial

13 junio 2017 at 6:19