Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Posts Tagged ‘Alimentación infantil

A mi niño se le hace bola…con el yougurt

leave a comment »

un-avion-tira-una-bolitaLos trastornos de la alimentació, graves y extendidos preocupan más casi que el más universal: la falta de alimentos, el hambre. Mientras, la anorexia, la bulimia, la sobrealimentación generan problemas en los niños en el mundo occidental y preocupan a sus padres. Son problemas serios

Sin embargo, ocasionalmente se presentan preocupaciones no tanto de la alimentación sino del proceso de comer. Es el “clásico” de las consultas pediátricas: Mi niño no ME come, de madres más o menos desperadas porque sus hijos muestran un resistencia repetida a ingeriir los alimentos que se les ofrecen, convirtiendo las comidas en una batalla con improbables vencedores.

En las escaramuzas está que el niño no acabe de deglutir un bocado, que retiene obstinadamente en la boca impidiendo ingerir el siguiente. Comúnmente sucede con la carne, especialmente de vacuno y más especialmente de esos verdaderamente incomestibles filetes cocinados en la sartén, después de haberse aplastado concienzudamente con un martillo de cocina o con una piedra, que son relativamente comunes en la cocina española: se hacen “bola”.

No vamos a extendernos en la dudosa calidad de algunos modelos gastronómicos, pero si la consistencia de un bocado dificulta su masticación, el error está en el cocinero o cocinera.

Pero a veces, como nos anuncia el titular, es que al niño “se le hace bola” con el yogurt.

El proceso de masticación toma su tiempo, y todos los gastroenterólogos, los odontólogos y los nutricionistas recomiendan que se mastique despacio y repetidas veces. La salivación aporta amilasa, que va endulzar el bolo alimenticio si contiene almidones, al descomponerlos en glúcidos más simples que suelen ser dulces. El yogurt no lleva lactosa, acidificada por los bacilos, y no va a endulzarse en la boca como no lleve algun azúcar añadido. Su consistencia no hace fácil que se mantenga en la boca como no sea por una voluntad deliberada. Se hace bola por una voluntad majestuosa en una forma de rumiación, para desespero de madres y, con el tiempo, de dentistas enfrentados a las caries.

Como obviamente es una mania puramente comportamental, no merece mucha tolerancia. Pero si requerirá más habilidad y negociación que imposición, que acabará con el yogurt en el babero.

Para los niños en las edades en que se presentan este tipo de actitudes, que suelen ser postlactantes y preescolares, esos que en inglés llaman “todlers“, la hora de la comida tiene más de juego que de ejercicio alimentario. Sobre todo si el niño está bien nutrido. Si se accede la juego, si se cede ante el comportamiento indeseado, si se substituye con facilidad un alimento por otro a la conveniencia o ocurrencia del niño, ya se puede dar la batalla por perdida. La disciplina alimentaria o la educación y urbanidad a la hora de comer no se puede empezar a ejercer con el plato en la mesa, sino mucho antes. Y la actitud del progenitor al cargo debe ser consistente y coherente, antes de que el niño “les haya tomado el número” y ejerza de tiranuelo caprichoso.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

6 octubre 2016 at 18:52

Publicado en 1

Tagged with , ,

Mas de comer

leave a comment »

La alimentación de los niños no es sólo la administración regular de productos alimenticios que contengan una proporción adecuadade los principios inmediatos. La socialización requiere que la nutrición contenga también los elementos de la alimentación y, también, de la gastronomía. O sea, que los alimentos estén buenos, ricos.

Muchos padres ( o sea, padres y madrs, mujeres y hombres con niños a su cargo) no son buenos cocineros. Naturalmente. bastantes es posible que no se hayan planteado nunca cocinar un alimento por mil razones. Incluso los hay que, simplemente, no son capaces de encontrar deleite en la comida. Por todo ello sus hijos no tienen porqué caer enfermos ni padecer desequilibrios nutricionales. Y cada uno es dueño de hacer lo que quiera en su casa.

Pero los que hace mucho tiempo que superamos el ominoso “Pienso, luego existo” en el sentido de que comiendo pienso se puede existir, pensamos que la alimentación debe ser un motivo de deleite y una notable contribución a la felicidad. Y ello forma parte también de la salud mental.

Los pediatras pueden pensar que enseñar a cocinar a las madres y los padres queda fuera de sus responsabilidades. Pero si entendemos la Pediatria social en su sentido más amplio, cualquier actividad que contrbuya a una mejor salud física, mental y social de los niños es materia de su incumbencia. Y por ello es preciso adquirir conocimientos adecuados de culinaria.

Por ejemplo empezar a entender que la elaboración de los alimentos comienza con su adquisición, con la cesta de la compra. Los alimentos del supermercado se pueden clasificar por el grado de conservación y elaboración a que han sido sometidos antes de formar parte de las estanterías. Es lo que se conoce como Gamas de alimentos, de la primera hasta la quinta o, quizá incluso una sexta, según sean alimentos frescos, conservados, condimentados o cocinados, aparte del métodos de conservación que se emplee: enlatado, congelado, al vacío, etc. No es cierto que las gamas más elevadas requieran más trabajo en la cocina. La faena de la elaboración va a depender de lo que se quiera hacer.

Indagar en la visita de los hábitos alimentarios de las familias es un requerimiento de información inexcusable.

X. Allué (Editor)

Adjunto un vídeo (en inglés) de lo estupendo que resulta hacer las cosas bien : Produccion agricola

Written by pedsocial

3 mayo 2012 at 8:05

Comer y no comer: la distancia entre la nutrición y la gastronomía – II

with 2 comments

Comenta en Twitter la mama pediatra bajo el hashtag #frustracionesmaternas cómo puedes “Hacer un pan de leche casero de primera y que mis hijas prefieran el del Mercadona“. Lo mismo te podría pasar con las patatas fritas de McDonald’s comparadas con las que acabas de freir con esmero en aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Los ecoalimentarios podrían atribuirlo a ingredientes añadidos con poderes adictivos. Algo habrá de eso cuando las patatas de McDonald’s permanecen incorruptas al cabo de cuatro años como nos explica éste enlace http://blogs.lainformacion.com/strambotic/2012/01/09/patatas-mcdonalds/ . Pero bien pueden ser preferencias inexplicables.

Es conocido que los niños tienen paraosmias y paragustos peculiares que les llevan a consumir golosinas empalagosas con fruición mientras que huyen como de la peste ante un plato de coles de Bruselas. Aunque no es menos cierto que los gustos se educan y que esa educación tiene una base cultural como ya nos explicó Marvin Harris en su clásico “Bueno para comer“.

Muy probablemente antes de los 5 años deedad los niños podrían alimentarse sin grandes dificultades con algún tipo de pienso adecuadamente preparado. En los sitios donde la comida escasea cualquier pucha es apreciada. Pero en esta parte del mundo, de abundancias y variedades, conviene extraer de los alimentos no sólo sus calidades nutricionales sino también las educativas.

A poco que nos lo propongamos, con un esfuerzo elemental es posible confeccionar comidas que sean, además de nutritivas, atractivas en su presentación, composición, color, consistencia, textura y, sobre todo, que esten ricas; que tengan buen sabor.

Los recetarios son inacabables y por ello os remitmos a la Internet. Recordad, sin embargo, la importancia de que los alimentos estimulen los cuatro gustos: dulce, salado, amargo y ácido de forma proporcionada. Es decir, algo dulce, algo salado, una pizca amargo y un pelín ácido. Y aprovechar los colores llamativos.

Y no me voy a privar de dar un ejemplo de receta. Por ejemplo la salsa de tomate clásica:

-Media docena de tomates maduros

-Una cebolla mediana

-60 militros de aceite de olive virgen extra

-Dos cucharadas de azucar

-Sal al gusto (6-8 gramos)

-Un diente de ajo

Freir el diente de ajo en el aceite. retirarlo y añadir la cebolla picada. Sofreirla hasta que transparente. Añadir los tomates picados y salar. Sofreir a fuego muy lento… hasta el aburrimiento. Añadir las dos cucharadas de azucar y remover cinco minutos más.

Sirve para todo. Por ejemplo un arroz a la cubana con un huevo frito y medio platano también frito.

O de base para la bolognesa de unos spaghetti…

La Pediatria social, los cuidados sociales de los niños incluye saber darles de comer.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

24 abril 2012 at 23:25

Publicado en 1

Tagged with , , , ,

Comer y no comer: la distancia entre la nutrición y la gastronomía

leave a comment »

A los niños hay que darles de comer. Afortunadamente ahora y en nuestro mundo generalmente (y a pesar de la crisis) hay comida. Los consejos de pediatras y puericultores se centran en la alimentación de los niños más pequeños, los lactantes. En parte porque son más delicados, en parte porque acaban de llegar y sus padres es posible que carezcan de experiencia y en parte también porque la nutrición en el primer año de vida puede ser determinante de muchas situaciones posteriores en lo que respecta al crecimiento y la nutrición.

Pero en cuanto concluye  la lactancia generalmente los pediatras se limitan a informar que el niño ya puede comer “de todo” y a poner algunas advertencias sobre cantidades y composiciones que hagan la dieta eso que se llama “equilibrada”, “nutritiva” y que incluya los preceptivos principios inmediatos necesarios para un buen crecimiento.

Para los desmemoriados les recordamos que los principios inmediatos son, más o menos, 5 grupos:

– las proteinas, contenidas en la leche, los huevos (la clara), las carnes y los pescados, las legumbres y, también el pan (el gluten)

– las grasas, contenidas en casi todos los anteriores alimentos mencionados, la yema de huveo, la leche y el queso, la carne menos magra y, además las grasas vegetales como el aceite vegetal (de oliva, de maíz, de girasol, de colza, o de cualquier otra planta oleaginosa) y la margarina, y las grasas animales como la manteca y su prima la mantequilla.

– los hidratos de carbono o carbohidratos que es lo mismo, componentes de las féculas como las patatas, los cereales como el trigo, el arroz, el maíz y la cebada, en las frutas y verduras y en los azúcares de caña o de remolacha.

– los minerales como el calcio, el hierro, la sal, el magnesio, el zinc, el yodo y unos cuantos más aunque, eso sí, en cantidades mínimas, y

– las vitaminas, unos productos químicos que los humanos no somos capaces de sintetizar y que necesitamos para nuestro metabolismo y a los que inicialmente se les adjudicaron para distinguirlos letras del alfabeto: A, B, C, D, E, y varias más. También necesarios pero en muy pequeñas cantidades.

Además nos hace falta agua, que se podría incluir entre los minerales.

Pero todo esto es nutrición, cosa muy importante, pero no suficiente. Los productos dietéticos, los alimentos en general precisan alguna manipulación para que se puedan consumir y, también, para poderlos conservar. Esa manipulación debe también contribuir a que la composición de las comidas sea equilibrada.

Y, por encima de todo ello es fundamental que la comida esté buena, que esté rica, que satisfaga gustos, costumbres y tradiciones. Que estimule todos los sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto). Ahí es donde empieza la gastronomía. O si se quiere ser menos pretencioso, la cocina.

A los niños hay que darles de comer, no sólo nutrirlos. Y hay que enseñarles a comer en el sentido más amplio: a utilizar los utensilios adecuados, a ordenar los sabores y las texturas, a equilibrar su ingesta y, también, a disfrutar de todas las opciones.

Comer es nutrición pero sobre todo es cultura, y eso hay que enseñarlo. Los trastornos alimentarios tienen más de disfunciones culturales (o psicoemocionales) que de problemas nutricionales.

Los niños felices son los que comen bien. Bien bien, eh!

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

16 abril 2012 at 8:17