Pediatría social

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A vueltas con el dominio de idiomas

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rajoy no habla idiomasDurante el enojoso proceso de elección de un gobierno para el estado, que lleva diez meses y dos elecciones sin conseguir acuerdos ni soluciones, surge de nuevo la consideración sobre el dominio de idiomas entre la población estudiantil. En lo que se aparece como la creación de un nuevo conflicto sobre el sistema de inmersión lingüistica en Catalunya, el presidente del gobierno en funciones y candidato frustrado, insistió sobre los delirios que la malhadada LOMCE, la ley que un desvergonzado ministro ha dado nombre, en el sentido de que se emplee el inglés como lengua vehicular en el sistema escolar. En el caso de los paises de lengua catalana, además de las otras dos oficiales: catalan y español. No es que la idea sea mala. Es la intención. El sistema de inmersión lingüística de Cataluya, vigente de hace años, lleva a los jóvenes y no ya tan jóvenes a hablar y escribir en la lengua del país y tener mejores niveles de español que sus coetáneos de varias Comunidades Autónomas monolingües. Que además aprendan inglés en el ámbito de la enseñanza pública es estupendo. Pero para conseguirlo no va a bastar que el profesorado domine la lengua de Shakespeare, cosa que actualmente no sucede, sinó algo más. Principalmente entender lo que representa el dominio de más de una lengua, cosa aparentemente inalcanzable para, por ejemplo, el señor Rajoy y la mayor parte de los líderes políticos españoles.

Este tema ya ha sido tratado con anterioridad en este blog. Ya hace cinco años publicábamos:

Una decisión mastuerza del Tribunal Superior de Justicia y el vocerío preelectoral coincidiendo con el comienzo del curso, han vuelto a poner de actualidad una aburrida polémica sobre la enseñanza en catalán en Cataluña. Treinta años después de que esté en vigencia en el sistema educativo catalán el programa de inmersión lingüística, los jóvenes catalanes hablan y escriben en la lengua del país y tienen mejores niveles de español que sus coetáneos de algunas CCAA de habla castellana. Esa es la realidad.

Desde aquí no vamos a defender una postura política ni deseamos entrar en debates culturales. Pero si ofrecer algunas reflexiones sobre el aprendizaje y uso de las lenguas por parte de los menores.

Aunque algunos se resistan a creerlo, lo habitual en la mayor parte del mundo es que la gente utilice dos o más lenguas para entenderse. En una mayoría de estados, las lenguas oficiales son más de una. Así sucede en Europa, en buena parte del Oriente, por descontado en África y, también, en América.

La mayor parte de los nuevos inmigrantes que en el último decenio han llegado a nuestro país, ya de origen hablaban más de una lengua: magrebíes que además del árabe, hablan francés o tamazit o chelja. Nigerianos que hablan inglés y yoruba, senegaleses que, además de francés, hablan mandinga o wolof. Rumanos que hablan alemán. Ecuatorianos que usan el español y el quechua.

Parece evidente que las personas que conocen más de una lengua tienen facilidad para aprender una tercera y aún otras. Existen además publicaciones que muestran evidencia de que los bilingües tiene una menor incidencia de demencia senil y enfermedad de Alzheimer.

Toda mi vida a transcurrido en países donde había más de una lengua oficial: Canadá, Euskadi, Baleares o Cataluña. Incluso en un período en los Estados Unidos antes de la notable presencia del español actual, viví en un estado que, además del inglés, reconocía como lengua oficial el cherokee. Nunca se me han presentado problemas de pacientes que se relacionasen con dificultades por utilizar más de una lengua.

Tengo la suerte de usar habitualmente tres idiomas, puedo hacerme entender en cinco y leer siete, además de media docena de formas dialectales de los tres primeros. Si tuve que hacer un esfuerzo siempre fue en beneficio de quienes servía: niños y sus padres con algún problema de salud. Ocasionalmente he tenido que utilizar intérpretes: de árabe, de eskimo, de griego, de switzerdeutsch—que es lo que hablan tres de mis nietos, además del español—y me he sentido frustrado. No puedo entender que los líderes políticos españoles sean tan obtusos que no dominen por lo menos una lengua de las de uso internacional. Ni que no hayan hecho un esfuerzo por aprender alguna de las otras cuatro lenguas oficiales del estado español.

Todo el mundo reconoce que los niños pequeños no tienen problemas para aprender más de una lengua. Es después, cuando de adultos interviene la voluntad, cuando se hace difícil aprender otra lengua. Pero, sobre todo, cuando se mantienen prejuicios o posturas autárquicas.

Los médicos, y especialmente los pediatras, no podemos permitirnos que por desconocer la lengua de nuestros pacientes, su salud pueda verse perjudicada.

Los pediatras además, tenemos la obligación de promover el plurilingüismo entre los menores y denunciar las limitaciones al libre uso de todas las lenguas.

(https://pedsocial.wordpress.com/2011/09/18/bilinguismo-y-aprendizaje/)

Y también : https://pedsocial.wordpress.com/2012/05/14/ensenar-a-hablar-a-los-ninos/

Continuan siendo válidos.

 

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

6 septiembre 2016 at 6:55

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Dora, exploradora y el aprendizaje de las lenguas

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Dora_y_BotasYa nos hemos referido en otras ocasiones a la importancia del aprendizaje de las lenguas para los niños. Y decimos lenguas, en plural, desde el entendimiento de que lo común–y apenas nos atrevemos a decir lo normal–es que la gente se pueda expresar en más de una lengua. Con ello salimos al paso de las mastuerzas iniciativas de homologación e imposición de lenguas hegemónicas como las anunciadas por personajes tan obtusos como el actual ministro de Educación español, Sr. Wert.

Este país, entendido como el Reino de España, goza como muchísimos otros de poseer varias lenguas que son oficiales en diferentes partes del territorio. Todo el mundo entiende, excepto algún rezagado de Babel, que el acceso y el dominio de varias lenguas es una riqueza. A veces un privilegio. Y en cualquier caso una cualidad natural en la mayor parte del mundo. Así lo hemos defendido en

https://pedsocial.wordpress.com/2010/11/10/porque-lengua-materna-y-no-lengua-paterna/, en

https://pedsocial.wordpress.com/2011/09/18/bilinguismo-y-aprendizaje/ y en

https://pedsocial.wordpress.com/2012/05/14/ensenar-a-hablar-a-los-ninos/

Y ahora nos hacemos eco de la iniciativa que contiene la conocida y popular serie televisiva de dibujos animados Dora, la exploradora que trasmiten actualmente los canales de TV1 y Clan.

Dora lleva por el mundo una década y tanto en su version original como en las veintisiete versiones en diferentes lenguas, desde el árabe hasta el mandarin, desde el serbio al tamil, los caracteres se expresan en una lengua básica más otra u otras dos en algunas expresiones, con el propósito de familiarizar a los más pequeños con otra lengua. Inicialmente pensada para que niños hispanos en Norteamérica aprendiesen inglés, la versión serbia es en serbio y español, o la turca incluye, además del turco, el inglés y el español, o la irlandesa que es en gaélico y español.

Entre los que prestan su voz a los personajes se encuentra actores tan conocidos como Ricardo Montalban, John Leguizamo o Cheech Marin, todos ellos de origen hispano y que dominan el español.

Un poquito de por favor, y a ver si esos talibanes de monolinguïsmo imperial se moderan, que hablando (idiomas) se entiende la gente.

X. Allué (Editor)

(Ah!, por cierto. Dora también crece: Ahí la tenéis como “teen” preadolescente: Dora_grows_up

Written by pedsocial

16 mayo 2013 at 12:00

Enseñar a hablar idiomas a los niños

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En otra ocasión reciente ya nos hemos referido a la realidad del multilingüismo y la conveniencia de que la gente habla más de una lengua. También hemos explicado que el mito bíblico de Babel se refería más a una confusión de ideas, que no de lenguas. Las lenguas pueden traducirse, las ideas quedan ancladas en contextos culturales y sociales y no siempre transitan de un contexto a otro.

Los niños, no sólo no tienen dificultades para aprender más de una lengua sino que, además, se benefician de ello. De hecho esos beneficios pueden extenderse mucho más adelante hasta el final de la vida como ha enseñado la Dra. Ellen Bialystock sobre la protección que el bilingüismo ejerce sobre la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Hace un par de años, en una conferencia para pediatras en una población de España introduje sin más énfasis la idea de que lo habitual es que la gente utilice más de una lengua para comunicarse. Un murmullo de no se si sorpresa o de discrepancia acogió la información, con lo que me vi estimulado a insistir en esa realidad y el reconocimiento de que la mayoría de los paises tienen más de una lengua oficial. Falto muy poco tiempo para que en el coloquio se desatara la polémica. En la monolitica España castellana resultaba preocupante que para un colectivo de profesionales de titulación superior resultase increible o inaceptable la coexistencia de varios idiomas en una comunidad o en un estado. En Cataluña seguimos padeciendo constantes ataques por el uso de la lengua propia en la enseñanza desde las instancias estatales politicas, en un esfuerzo homogenizador que tiene más de colonialismo que de racionalidad.

Cada vez más educadores reconocen que hablar, y aprender desde niño, más de un idioma es ventajoso para el desarrollo intelectual. Y ello aparte de las otras obvias ventajas que el dominio de idiomas aporta.

Pero es que, además, hablar más de un idioma es lo más común y el monolingüismo resulta la excepción, cercana a lo patológico. La casi totalidad de los paises de la Unión Europea reconocen más de una lengua oficial, por más minoritarias que sean algunas. En España son cuatro. Cinco si se cuenta el aranés, que es cooficial en Cataluña. Como lo son en Suiza, tres en el Reino Unido, dos en Bélgica y así sucesivamente. No siempre el reconocimiento oficial se acompaña de protección a las lenguas minoritarias y casi nunca a la realidad. En México se hablan hasta sesenta y siete lenguas indígenas y, por otro lado, en los Estados Unidos de America hay más gente que habla español que en España.

Los pediatras y los educadores deben esforzarse en conocer la ventajas de multilingüismo para aconsejar a las familias en lo referente al proceso del aprendizaje del habla y despejar dudas y prejuicios.Y defender los derechos al uso de las lenguas minoritarias, muy especialmente en el ámbito de la salud donde el contexto cultural y lingüistico es más determinante.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

14 mayo 2012 at 8:08

Bilingüismo y aprendizaje

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Una decisión mastuerza del Tribunal Superior de Justicia y el vocerío preelectoral coincidiendo con el comienzo del curso, han vuelto a poner de actualidad una aburrida polémica sobre la enseñanza en catalán en Cataluña. Treinta años después de que esté en vigencia en el sistema educativo catalán el programa de inmersión lingüística, los jóvenes catalanes hablan y escriben en la lengua del país y tienen mejores niveles de español que sus coetáneos de algunas CCAA de habla castellana. Esa es la realidad.

Desde aquí no vamos a defender una postura política ni deseamos entrar en debates culturales. Pero si ofrecer algunas reflexiones sobre el aprendizaje y uso de las lenguas por parte de los menores.

Aunque algunos se resistan a creerlo, lo habitual en la mayor parte del mundo es que la gente utilice dos o más lenguas para entenderse. En una mayoría de estados, las lenguas oficiales son más de una. Así sucede en Europa, en buena parte del Oriente, por descontado en África y, también, en América.

La mayor parte de los nuevos inmigrantes que en el último decenio han llegado a nuestro país, ya de origen hablaban más de una lengua: magrebíes que además del árabe, hablan francés o tamazit o chelja. Nigerianos que hablan inglés y yoruba, senegaleses que, además de francés, hablan mandinga o wolof. Rumanos que hablan alemán. Ecuatorianos que usan el español y el quechua.

Parece evidente que las personas que conocen más de una lengua tienen facilidad para aprender una tercera y aún otras. Existen además publicaciones que muestran evidencia de que los bilingües tiene una menor incidencia de demencia senil y enfermedad de Alzheimer.

Toda mi vida a transcurrido en países donde había más de una lengua oficial: Canadá, Euskadi, Baleares o Cataluña. Incluso en un período en los Estados Unidos antes de la notable presencia del español actual, viví en un estado que, además del inglés, reconocía como lengua oficial el cherokee. Nunca se me han presentado problemas de pacientes que se relacionasen con dificultades por utilizar más de una lengua.

Tengo la suerte de usar habitualmente tres idiomas, puedo hacerme entender en cinco y leer siete, además de media docena de formas dialectales de los tres primeros. Si tuve que hacer un esfuerzo siempre fue en beneficio de quienes servía: niños y sus padres con algún problema de salud. Ocasionalmente he tenido que utilizar intérpretes: de árabe, de eskimo, de griego, de switzerdeutsch—que es lo que hablan tres de mis nietos, además del español—y me he sentido frustrado. No puedo entender que los líderes políticos españoles sean tan obtusos que no dominen por lo menos una lengua de las de uso internacional. Ni que no hayan hecho un esfuerzo por aprender alguna de las otras cuatro lenguas oficiales del estado español.

Todo el mundo reconoce que los niños pequeños no tienen problemas para aprender más de una lengua. Es después, cuando de adultos interviene la voluntad, cuando se hace difícil aprender otra lengua. Pero, sobre todo, cuando se mantienen prejuicios o posturas autárquicas.

Los médicos, y especialmente los pediatras, no podemos permitirnos que por desconocer la lengua de nuestros pacientes, su salud pueda verse perjudicada.

Los pediatras además, tenemos la obligación de promover el plurilingüismo entre los menores y denunciar las limitaciones al libre uso de todas las lenguas.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

18 septiembre 2011 at 22:43