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Pelo

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Las faneras, por su visibilidad, forman parte de los signos y símbolos de la relación social. El hecho de que los humanos veamos reducida nuestra dotación capilar a una zonas concretas de nuestra anatomía externa, le confiere un valor simbólico en toda las épocas históricas y en todas las culturas.

Al pelo nos hemos referido ya en otras ocasiones, pero no va estar de más hacerlo de nuevo.

La capa de pelo de los mamíferos peludos–o sea, todos menos los acuáticos–sirve para acomodarse a los cambios meteorológicos, sobre todo de la temperatura ambiente y la humedad. Que los humanos lo hayamos perdido no parece que haya perjudicado nuestra capacidad de adaptación ya que, según parece, nos hemos aclimatado a los fríos siberianos y los calores tropicales con notable facilidad. Cierto que, a menudo, a costa de quitarles la piel a otros mamíferos. Como és una característica externa sirve para identificarse y, por sus característica físicas, de soporte de adornos o recortes de contenido estético.

Notable es la diferencia entre sexos, tanto en su distribución como en su persistencia en el tiempo. El pelo de la cabeza se distribuye más hacia la cara en los hombres adultos, mientras que las mujeres lo retiene y pueden dejarlo crecer mayores longitudes. Con la edad se pierde pelo: en los hombres principalmente en la calota.

Simbólicamente a la abundancia se la asocia con el poder y hasta con la fuerza, por mas que yo, que también he leido la Biblia, crea que lo que le cortó Dalila a Sansón fue otra cosa. Las prevenciones sobre la longitud del cabello llenan las simbologías religiosas: los Shikh no se lo cortan nunca, Maria Magdalena empleó los suyos como toalla, Absalón perdió la vida porque se le enrredó en las ramas de un árbol, musulmanes obligan a sus mujeres a tapárselo, falangistas pelaban a la presas republicanas y los nazis a las judías…(bueno, eso es más bien política que religión). Pero los frailes (y los curas) se tonsuraban, los monjes budistas se rapan, y unos u otros se dejan barbas (*) y bigotes por motivos religiosos, políticos (castristas) o modas diversas.

La estética del pelo alimenta una floreciente industria de peluquerias y los niños suelen ser víctimas propiciatorias de caprichos de los adultos. Algunos medicos de niños de antes sostenían que los cabellos extremadamente largos en las niñas preadolescentes consumían muchas energías y con ello detenían el crecimiento y desarrollo. No hay estudios recientes pero y en general, niños y niñas prefieren que les dejen en paz sus pelos y peinarse como prefieran. El comienzo de la Edad de Acuario en la década prodigiosa anunció la libertad con el pelo, ya fueran afros, rastas, punky o pelones.

Aparte de las parasitosis (Pediculus capitis) la repercusión del cabello en la salud y la enfermedad es escasa. Sólo cuando su pérdida debida a causas metabólicas, tóxicas o infecciosas pone sobre alerta de padecimientos.

Anotar el estado del cabello en la historia clínica de los niños en las visitas es una prudente medida.

El pelo axilar y púbico, otro día.

 

X. Allué (Editor)

 

*. Mozart dedicó una pieza bufa a las barbas de los capuchinos porque no le pagaron un trabajo: Venerabilis barba capucinorum

 

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Written by pedsocial

5 mayo 2017 at 6:04

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