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Seguridad alimentaria: la seguridad del acceso a los alimentos

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foto-de-ara-catHace unos días tuvo lugar en Cataluña la gran recogida de alimentos (“El gran recapte“) anual, una campaña de recogida de alimentos básicos para conseguir que las personas más necesitadas de nuestro entorno reciban ayuda alimentaria. También sirve para dar a conocer la situación que atraviesa este grupo, que a raíz de la crisis económica que estamos viviendo, ha ido creciendo significativamente. La campaña la llevan a cabo simultáneamente los cuatro Bancos de Alimentos de Cataluña, y en ella participan miles de voluntarios que recogen las donaciones en los supermercados y las clasifican en lotes.

Esta contribución filantrópica que llevan a cabo los Bancos de los Alimentos, agrupados en una federación nacional, aporta una parte de la ayuda que se necesita para que, en este país, uno de los quince más ricos del mundo, consiga lo que se conoce como seguridad alimentaria.

Con un 21.1% se la población por debajo del límite de la pobreza, España apenas cumple con los propósitos de la Cumbre Mundial sobre alimentos de 1996 que pretendia reducir a la mitad el número de personas con porblemas de nutrición en el mundo.

Coincidiendo en las fechas, nuestro departamento de Antropología (DAFITS) presentó una confrencia de la doctora canadiense Patricia L. Williams, (Mount Saint Vincent University, Nova Scotia) sobre la necesaria investigación que contribuya al cambio de políticas para abordar un creciente problema de inseguridad alimentaria en el mundo desde Canadá, particularmente en la Provincia Marítima de Nueva Escocia . La Investigación Acción Participativa (PAR) ha permitido a los socios y otras personas que participan en el tema: 1) comprender las experiencias vividas de inseguridad alimentaria y sus determinantes subyacentes; 2) conectar las experiencias de las personas con las oportunidades de cambio; 3) fomentar el compromiso cívico y el pensamiento crítico sobre la inseguridad alimentaria; Y 4) mejorar la capacidad de cambio social y de políticas a múltiples niveles.

El derecho al acceso a los alimentos lamentablement no se cumple en todas partes. En cierto modo, ni siquiera está contemplado como tal en las constituciones de los paises, mientras que el acceso a la vivienda si figura (Artículo 47), por ejemplo en la Constitución española. Los que llenan la boca con las loas a la constitución de 1979 deberían plantearse en cuantos aspectos merece una revisión a fondo.

Lo que resulta evidente es que la inseguridad alimentaria, la inseguridad en el acceso a los alimentos, con no ser lo mismo que el hambre, es la antesala de problemas de salud y enfermedades. Enfermedades que no sólo son las carenciales a los principios inmediatos, sino que incluyen un amplio abanico desde la vulnerabilidad ante infeccions hasta trastornos mentales. Y las enfermedades a su vez conducen a incrementos en los costos económicos de la sociedad en su conjunto.

Como apuntaba Manferd Egbe, antropólogo camerunés, recienemente doctorado en nuestra universidad, hay que ampliar la mirada pues no es tanto que la inseguridad alimentaria represente la falta de acceso a los alimentos que necesito, como también, la falta de acceso a los alimentos que quiero.

Es evidente que en este país hay alimentos suficientes para todos los habitantes. Ya quedan atrás aquellas situaciones dramáticas de cuando “el pueblo pide pan”, o los cánticos de “Franco, Franco, dános más pan blanco” de (total) hace 80 años. Sin embargo la población actual no puede sobrevivir con gachas de harina de almortas como muchos tuvieron que acomodrse en los años 40 del siglo pasado.

Pero aún estamos lejos de conseguir la necesaria seguridad alimentaria para toda nuestra población.

 

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

20 diciembre 2016 at 9:49

Comer, qué comer y qué no comer

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Tomates crudos y envasadosContinúa abierta la polémica sobre la alimentación infantil y, ahora que comienza el curso la alimentación escolar de la que hemos tratado en unas entradas de blog anteriores.

Al parecer, esta mañana de jueves comparecerá el Defensor del Ciudadanos catalán (el Síndic de Greuges) ante el Parlament, para declarar sobre el informe publicado este verano y que, muy resumido, apuntaba la existencia de colectivos de niños malnutridos y hasta un número de 50.000 niños catalanes que no reciben alimentación adecuada. Ya indicamos que este tema se había politizado algo más allá de lo prudente en una materia tan delicada como son los niños. Pediatras y sus sociedades profesionales (AEPap y SCP) han expresado sus opiniones y discrepancia con las informaciones, básicamente en relación a la metodología empleada en el informe. Estos días el “conseller”, responsable de Salud del gobierno catalán se ha negado a comparecer ante el Parlament hoy para hablar del tema , a la vez que ha desmentido la existencia de malnutrición de origen económico en Cataluña. Podemos añadir que el “conseller” es un personaje de dudoso comportamiento y ampliamente desacreditado, cuyas opiniones merecen escaso interés.

Ya se verá que acaba saliendo de todo esto.

Mientras que se dilucida si los niños tienen para comer, vemos en una cadena de televisión internacional un reportaje sobre, precismente, lo que NO se debe comer.

Sin alarmas: se trata de comentarios sobre alimentos que se nos presentan como recomendados y apetitosos, pero que en realidad su cultivo, composición o envasado los hacen algo menos recomendables, especialmente para los niños. Un componente social importante de la alimentación infantil es el acceso, la compra de alimentos. Y en eso de hacer la compra nunca dejaremos de aprender cosas nuevas que condicionen nuestras preferencias.

Ofrecemos cinco ejemplos:

Fresones. En su cultivo intensivos se utilizan cantidades notables de pesticidas, incluyendo los peligrosos organofosforados. Y la limpieza concienzuda, el lavado, de la superficie puede no ser suficiente para eliminarlos.

Chocolate blanco. Bueno, que no es chcolate. Es manteca de cacao, que no contiene los ingredientes estupendos del cacao y, en cambio, es un producto con un contenido casi exclusivo de grasa: 8 kcal/gramo y ninguna ventaja.

Brotes ( de soja o de lo que sea). Los brotes vegetales se cultivan en suelos con una gran proporción de abonos orgánicos que, naturalmente, contienen mucha más proporción de bacterias, responsables de posibles infecciones digestivas. Como se consumen crudos, hay que asegurarse de su descontaminación, preferiblemente con lejía. Y claro pierden textura y sabor…

Tomates en lata. Los tomates son inocentes. Pero las paredes interiores de los botes de conserva metálicos están recubiertas de resinas orgánicas para evitar la oxidación del metal, que son potencialmente tóxicas. Deben preferirse los tomates en envases de vidrio o en tetrabric.

Pescado fresco de bajura. Ese que nos ofrecen en las pescaderías en la poblaciones costeras como muy fresco porque es “de aquí”. Aparte de poder estar parasitado por anisakis por lo que se deben cocinar bien, al ser peces que viven más cerca de la costa están más contaminados por metales pesados de los desagües de rios y torrentes, especialmente mercurio. Sobre todo los peces más grandes, o sea más viejos y que han tenido más tiempo para ingerir metales pesados.

En nuestra sociedad quizá no hay problemas de falta de alimentos. Pero nuestros comportamientos sociales, como son los de la compra de alimentos, distan de estar exentos de riesgos. Y, de momento, son riesgos combatibles con información.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

29 agosto 2013 at 10:25

Mas de comer

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La alimentación de los niños no es sólo la administración regular de productos alimenticios que contengan una proporción adecuadade los principios inmediatos. La socialización requiere que la nutrición contenga también los elementos de la alimentación y, también, de la gastronomía. O sea, que los alimentos estén buenos, ricos.

Muchos padres ( o sea, padres y madrs, mujeres y hombres con niños a su cargo) no son buenos cocineros. Naturalmente. bastantes es posible que no se hayan planteado nunca cocinar un alimento por mil razones. Incluso los hay que, simplemente, no son capaces de encontrar deleite en la comida. Por todo ello sus hijos no tienen porqué caer enfermos ni padecer desequilibrios nutricionales. Y cada uno es dueño de hacer lo que quiera en su casa.

Pero los que hace mucho tiempo que superamos el ominoso “Pienso, luego existo” en el sentido de que comiendo pienso se puede existir, pensamos que la alimentación debe ser un motivo de deleite y una notable contribución a la felicidad. Y ello forma parte también de la salud mental.

Los pediatras pueden pensar que enseñar a cocinar a las madres y los padres queda fuera de sus responsabilidades. Pero si entendemos la Pediatria social en su sentido más amplio, cualquier actividad que contrbuya a una mejor salud física, mental y social de los niños es materia de su incumbencia. Y por ello es preciso adquirir conocimientos adecuados de culinaria.

Por ejemplo empezar a entender que la elaboración de los alimentos comienza con su adquisición, con la cesta de la compra. Los alimentos del supermercado se pueden clasificar por el grado de conservación y elaboración a que han sido sometidos antes de formar parte de las estanterías. Es lo que se conoce como Gamas de alimentos, de la primera hasta la quinta o, quizá incluso una sexta, según sean alimentos frescos, conservados, condimentados o cocinados, aparte del métodos de conservación que se emplee: enlatado, congelado, al vacío, etc. No es cierto que las gamas más elevadas requieran más trabajo en la cocina. La faena de la elaboración va a depender de lo que se quiera hacer.

Indagar en la visita de los hábitos alimentarios de las familias es un requerimiento de información inexcusable.

X. Allué (Editor)

Adjunto un vídeo (en inglés) de lo estupendo que resulta hacer las cosas bien : Produccion agricola

Written by pedsocial

3 mayo 2012 at 8:05