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Otra campaña electoral

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emoticono narizHoy da comienzo en España una nueva campaña electoral para los órganos de representación, Congreso y Senado, después de la fallida legislatura que fue incapaz de llegar a formar un gobierno. No la legislatura, sino los políticos, ostensiblemente incapaces de conseguir los votos necesarios primero, o los acuerdos o pactos después.

De nuevo se inicia un período de griterio y ruido, de entre el que no es fácil para la gente saber que estan diciendo y, mucho menos, que es lo que se proponen.

Desde aquí, que mantenemos un entusiasmo irreductible por la democracia y sus procedimientos, por más dificultades que presenten, proponemos intentar dilucidar si entre el ruido se atisban ideas o proyectos que vayan a redundar en beneficio de los niños y sus familias. Pero como no va a ser fácil, quizá lo único prudente sea taparse los oídos.

Y luego, cuando llegue la hora de votar, al menos por según quienes, hará falta también taparse la naríz.

X. Allue (Editor)

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Written by pedsocial

9 junio 2016 at 12:26

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La política, la ministra, los niños y la Pediatría social

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Ana MatoEn varias ocasiones no hemos referido a la política de éste país y su relación con los niños, casi siempre en tonos críticos. Y sin demasiada contención hemos criticado de forma específica a la política del actual gobierno que, en materia de salud, viene protagonizada por la ministra del ramo en diversas entradas ( Ebola, enfermedades y ministras raras, evidencia científica o vacunaciones ). También la hemos personalizado en la titular, Ana Mato, cuya incompetencia, ignorancia y peculiar comportamiento siempre ha resultado demasiado evidente. Pero la crítica debería extenderse al presidente del gobierno que la ha nombrado y mantenido en el cargo. Como en “otras cosas”, no ha estado muy acertado.

Aunque aparezca en los medios oficiales como una dimisión, resulta palmario que ha sido cesada y en relación a los asuntos de corrupción en los que se ha visto envuelta y en vísperas del anuncio gubernamental de una serie de iniciativas para el control y posible erradicación de la corrupción política. El señor Rajoy no puede presentarse ante el Parlamento a hablar de corrupción justo cuando un juez investigador señala a la ministra como beneficiaria de bienes y servicios procedentes de la mafia del entramado llamado “Gurtel”. El tema es complejo y aparentemente la señora Mato no viene a ser más que el chivo expiatorio del momento.

No es tarea de este blog adentrarse en la vorágine de la actual situación política de España en particular y el mundo que nos rodea en general. Pero si lamentar, una vez más, cómo los niños pueden verse envueltos en las actuaciones ilícitas de los irresponsables responsables de su cuidado. Que el motivo número 32 del cese de la ministra tenga que ver con el dinero sucio empleado en las fiestas del cumpleaños de sus hijos y unas facturas burdas de “confetti”, de alguna forma pesará sobre esos hijos y, quizá, muchos otros que igual se preguntarán quien ha pagado por el confetti en las fiestas de sus amiguitos. Mientras, la salud de muchos otros niños, del ámbito que era competencia de la ministra, se han visto privados de servicios o prestaciones por la mala gestión ministerial.

Ni los niños ni nosotros vamos a perdonar que un personaje tan lamentable como Ana Mato haya formado, de alguna manera, parte de nuestras vidas. Ni tampoco a los que la han apoyado y mantenido a sabiendas de su trayectoria corrupta y su innegable incompetencia.

La Pediatría social se ejerce desde dondequiera que haya niños con problemas que afecten a su salud y, además tengan raíces y consecuencias en la situación en que se encuentran en la sociedad. Los niños están en la calle, los parques, las vías de comunicación, las escuelas, ocasionalmente en los centros sanitarios, en los lugares de ocio y en sus casas. Que esos espacios sean adecuados, suficientes, inocuos, y provechosos para su salud y desarrollo es una competencia que afecta a muchos ámbitos e instituciones. El ministerio de Sanidad, si existe para algo, es para garantizarlo y además ejercer la vigilancia sobre las instituciones a las que algunas de las funciones se hayan delegado. Los niños comen, juegan, aprenden, hacen deporte, actividades lúdicas o descansan. Que tengan acceso a una alimentación sana y nutritiva, que no tengan límites a su actividad, que se diviertan para desarrollarse y que estén debidamente protegidos, también es una competencia de muchos. Pero un ministerio de Sanidad que sirva para algo debe promover políticas y legislación que contribuya a garantizar adecuadamente todo lo dicho.

Lo recordamos porque los pediatras sociales no dejaremos de exigirlo.

X. Allué (Editor)

 

Written by pedsocial

27 noviembre 2014 at 12:00

Qué hacer con los niños en caso de terremoto

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Slide1En la parte del mundo desde donde escribimos, la ocurrencia de temblores de tierra es algo desconocido, remoto y materia de noticiarios o periódicos. No ocurre así en muchos otros lugares habitados del planeta, desde California a Japón, desde Chile a Italia, desde Turquía a Haití o Ciudad de México, donde los movimientos telúricos forman parte habitual de las experiencias de las gentes y, lamentablemente de tragedias horrorosas. Aquí nos hemos referido a ello ocasionalmente.

Pero desde hace unas semanas, padres y educadores de nuestro entorno próximo, en la zona cercana a la desembocadura del rio Ebro, donde coinciden las provincias de Castellón y Tarragona, están seriamente preocupados por que hacer en caso de un terremoto mayor, al venir padeciendo más de 400 movimientos de tierra perceptibles, alguno hasta alcanzar los 4,2 puntos en la conocida escala de Richter.

Padres y educadores se plantean qué medidas tomar para prevenir los efectos sobre loe edificios y cómo adiestrar a los niños para su propia protección.

Por ejemplo:

  • Permanezca en el interior de la vivienda hasta que se detengan las sacudidas y pueda salir de forma segura.
  •  Manténgase alejado de estanterías o muebles que puedan caerle encima.
  •  Manténgase apartado de las ventanas. En un edificio de muchas plantas, lo más probable es que se activen las alarmas de incendio y los rociadores durante un terremoto.
  • Si está en la cama, permanezca acostado y proteja su cabeza con almohadas.
  •  Si está en el exterior, busque un espacio abierto alejado de edificios, árboles y cableado eléctrico. Agáchese.
  • Si está conduciendo un vehículo, reduzca la velocidad y deténgase al llegar a un espacio abierto. Permanezca dentro del coche hasta que se detengan las sacudidas.

Todo ello sería más o menos la respuesta natural si no fuese porque los terremotos registrados en Tarragona y Castellón está relacionados con la actividad humana, concretamente la actividad industrial.

Hace unos años se inició un proyecto de utilizar un antiguo yacimiento petrolífero submarino ya abandonado para almacenar gas natural. Ello requiere un planta de compresión del gas, probablemente hasta hacerlo líquido y luego llevarlo hasta la plataforma marina e inyectarlo a presión en el antiguo yacimiento. Al poco tiempo de realizar la inyección del gas se han comenzado a producir temblores de tierra que han ido en aumento. Obviamente la inyección de gas a modificado los equilibrios de fallas tectónicas cuyo movimiento genera los terremotos.

La racionalidad del depósito no es tanto de mantener reservas, sino especular con las variaciones del precio del gas natural: si lo conservo, comprado a un precio, y luego sube, lo vendo más caro.

Se da la circunstancia que la empresa ACS , ejecutora del proyecto Castor, propiedad de un conocido magnate industria y futbolístico que le puso el nombre de su hermano menor, ya fallecido, a la planta de compresión, situó sus instalaciones en la provincia de Castellón al no obtener los permisos preceptivos de la Generalitat de Catalunya, más exigentes en materia medioambiental. La planta “Ignacio Pérez” está ahora a tres km. escasos del municipio catalán de Alcanar. Aunque eso es sólo geografía política. Lo más preocupante es la distancia que separa el epicentro de los terremotos de las centrales nucleares del sur de Cataluña (ver imagen, de elaboración propia) y lo que puede evocar de desastres como el de Fukushima-Daichi de hace un par de años.

De manera que la pregunta de que hacer con los niños en caso de terremoto se desplaza a otras dimensiones.

Probablemente lo que habria que preguntarse es que hacer con industriales especuladores que ponen en riesgo la vida y la tranquilidad de las personas y con los gobiernos de incompetentes que autorizan sus instalaciones.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

7 octubre 2013 at 6:14

Corrupción en el ojo ajeno y la viga en el propio

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tarugoQue la corrupción se haya convertido en la segunda preocupación de los ciudadanos de este país, después del desempleo que origina la actual crisis económica es una desgracia social. Y como tal nos afecta a todos. A los profesionales también. La corrupción, el uso ilegal de recursos económicos con fines lucrativos fuera y por encima–o por debajo–de la actividad normal de unos y otros es posible que haya existido siempre. Al menos hay referencias desde hace siglos en el Antiguo Egipto o en la Grecia clásica. En la Grecia moderna se ha apuntado como una de las causas de la tremenda situación que atraviesa el país más destrozado por la crisis económica actual. Pero ese es el consuelo de los tontos: mal de muchos, epidemia. O, en este caso, endemia.

Hace unos meses y al considerar los problemas que se desarrollaban alrededor de las medidas para intentar controlar el disparado coste de los medicamentos y su repercusión social, anuncié que haría una referencia a una de las corruptelas que se han sucedido en la prescripción de fármacos. Una execrable práctica que espero y deseo que haya desaparecido, era lo que se conocía como “tarugo”. Profesionales de dudosa reputación entregaban a representantes de las empresas farmacéuticas de igualmente más que dudosa reputación, el taco de papeles grapados que constituyen la matriz o “tarugo” de los talonario de recetas de la Seguridad Social. Supuestamente a efectos estadísticos para que el representante pudiese justificar qué profesional recetaba qué, pero e indudablemente, a cambio de contraprestaciones diversas.

Para nuestro lectores de otras latitudes, recordamos que los medicamentos incluidos en un petitorio publicado por el estado español, eran de dispensación subvencionada en un tanto por ciento variable en general y de forma completamente gratuita para los pensionistas. Esta situación administrativa se origina en los años de la dictadura franquista como una medida populista en unos tiempos en los que coincidieron la tremenda pobreza que aquejaba a un pais destrozado social y economicamente por la Guerra civil, con la creciente eficacia objetiva de los fármacos, notablemente los antibióticos. En muchísimas ocasiones, la población acudía a la consulta de los médicos única y exclusivamente para obtener una receta de medicamentos.

A principios de los años 70 del pasado siglo, las farmacias españolas podían dispensar más de 16.000 específicos, de los que dos terceras partes estaban subvencionados. El consumo de medicamentos en España superaba con mucho el de cualquier otro país de nuestro entorno más próximo, tanto en términos absolutos como proporcionales a la población a asistir. Además, las diferencias en los porcentajes de subvención de los fármacos llevaba a utilizar las recetas de pensionistas cuando quien iba a necesitar y, eventualmente, emplear el medicamento era otra persona.

Todo este entramado beneficiaba a la industria farmacéutica, a sus representantes, a los farmacéuticos, posiblemente a la población que obtenía bienes a cambio de nada, a goberanantes populistas que contaban con una agradecimiento tácito de esa población y todo ello, con la connivencia de los médicos prescriptores. No es difícil entender que algunos de ellos participasen directamente de alguna parte de los beneficios.

La vigilancia de estos posibles abusos estaba encomendada a los servicios de Inspección de la Seguridad Social, notorios por su habitual ineficacia y que, al menos en algunos casos que incluso en una época de escasa libertad de prensa y disfunción judicial que llegaron a denunciarse, participaron también en la cadena de corrupción. Y la otra vigilancia que pudieran ejercer los colegios profesionales, de Médicos y de Farmacéuticos, sólo se produjo en ocasiones de denuncia por facultativos enfrentados por razones personales, políticas o sociales.

Se podría argumentar que la profusión del empleo de fármacos hubiese podido contribuir a la realmente envidiable situación de la salud de los españoles. Con cifras de mortalidad infantil  y las tasas de longevidad o expectativa de vida entre los cuatro o cinco mejores países del mundo, y la percepción por parte de la población de que nuestro sistema es muy apreciado, es posible que algo que ha formado parte de nuestro histórico tenga algo que ver. Lamentablemente la tasas de resistencia a los antibióticos de la flora bacteria considerada “autóctona” más bien desmentirían esa argumentación, entre otras cosas.

Realmente ha sido a partir de los años 80 y, especialmente, desde la promulgación de la Ley general de Sanidad y la puesta en marcha de los programas de control de especialidades farmacéuticas PROSEREME, que se ha reducido primero la lista de fármacos autorizados y después los subvencionados. Y más recientemente, en los últimos dos años, con la introducción de medidas económicos supuestamente disuasorias, el consumo de fármacos se ha reducido considerablemente.

Con todo ello el fenómeno del “tarugo” ha pasado a la historia y de ello todos podemos alegrarnos. Pero no dejar de recordarlo aquí para dejar claro que en esto de la corrupción hay grandes culpables pero y simplemente, tampoco hay inocentes.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

11 marzo 2013 at 9:44