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“Preemies”, recién nacidos prematuros

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premieLos recién nacidos prematuros, los que nacieron antes de tiempo, antes de las 36 semanas de un embarazo, son un montón de gente.

Según la OMS/WHO un 9.6% de los nacidos en todo el mundo (http://www.who.int/bulletin/volumes/88/1/08-062554/en/), casi tres millones de bebés en el año 2005, según ese informe de 2009. Ahora son aún más.

En los países menos desarrollados sube hasta un 12.5% de los nacimientos mientras que en los países desarrollados baja a un 7.1%. El grueso de las muertes infantiles ocurre entre este grupo de recién nacidos, con mortalidades de hasta la mitad de los nacidos con menos de 27 semanas de edad gestacional.

Las unidades neonatales en los países occidentales hacen verdaderos milagros consiguiendo la supervivencia con integridad de la inmensa mayoría de los recién nacidos prematuros por encima de las 28 semanas y 1.000 gramos de peso al nacer. La atención a los prematuros es un reto constante sobre el que se abocan recursos humanos y materiales. Vale la pena.

Cada vez más se va haciendo evidente que la supervivencia y el cuidado de los niños prematuros mejora con la creciente participación de la familia en los cuidados. El método canguro como estímulo de la lactancia materna y la utilización de lactancia con leche humana de los bancos de leche han sido de capital importancia en los últimos diez años. Como lo fue el decenio anterior la incorporación del surfactante pulmonar y los métodos de asistencia a la ventilación para superar los problemas que la inmadurez pulmonar plantea. Todo ello más el control de las infecciones y el manejo de las malformaciones cuando existen.

Las unidades neonatales más modernas se organizan en habitaciones individuales donde las familias pueden compartir la hospitalización con el recién nacido prematuro. Las salas abiertas van cediendo el paso como hace cien años lo hicieron las salas abiertas de los antiguos hospitales, con docenas de camas alineadas contra la pared.

Pero lo que resulta más evidente es que los prematuros son seres que generan durante bastante tiempo una gran dependencia. Mientras que la legislación sobre la dependencia en España está siendo criticada por sus aspectos restrictivos, apenas hace referencia a la tremenda dependencia que general los prematuros cuando son dados de alta.

La Resolución de 25 de julio de 2013, de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad sobre criterios comunes, recomendaciones y condiciones mínimas de los planes de atención integral a menores de tres años en
situación de dependencia o en riesgo de desarrollarla ,  en el preámbulo dice:

Objetivo 3.2: Garantizar la detección precoz de los menores de 0-3 años en situación
de dependencia, o en riesgo de desarrollarla.
Acciones a desarrollar:
— Mejora de los protocolos diagnósticos existentes e incorporar pruebas diagnósticas
específicas para conseguir una detección temprana en los controles pediátricos.
— Colaboración en «Programas de Cuidados Centrados en el Desarrollo», desde las
Unidades de Neonatología.
— Potenciación y colaboración en programas sanitarios, sociales y educativos, de
detección de niños o niñas con alteraciones del desarrollo (detección de metabolopatías
congénitas, detección de defectos congénitos, detección precoz de la hipoacusia, etc).

pero a lo largo de sus prolijas 63 páginas de BOE,en donde se explica con todo lujo de detalles, tablas y cuadro sinópticos lo que se pretende, en ningún momento se menciona a los recién nacidos prematuros. Hay referencias a la sordera, la ceguera, el retraso del desarrollo… Un prematuro puede tener todo eso y más. O nada más que su prematuridad y no parece claro que ello se considere una dependencia.

En este país se asume que los cuidados los debe asumir la madre “porque todos los niños son dependientes”. La referencia a los programas de la Unidades de Neonatología resulta esperanzadora si éstas unidades contemplan las dificultades en los tiempos posteriores al alta y, especialmente, si disponen de recursos sociales para el seguimiento. La ampliación del periodo de baja maternal es un requisito esencial, en todo caso. La diversidad de los recursos en los diferentes centros asistenciales y entre Comunidades Autónomas muestran que las iniciativas pueden materializarse también de forma diversa o, lamentablemente, incompleta. Como tantas directivas estatales, está llena de buenos deseos pero sin referencias presupuestarias precisas que les den realidad, cosa a la que nos tiene ya muy acostumbrados el gobierno del estado. En inglés dicen “put your money where your mouth is“: ponga su dinero donde ponga su boca(palabra). La diferencia entre la palabra y la realidad está en el soporte presupuestario.

Algo más de un cuarto de millón de solicitudes de prestaciones por dependencia recibieron atención en 2012. A ellas se dedicaron 1.404 millones de euros. Cifras que, por absolutas, no son fáciles de detallar. La media nos lleva a unos 5.000 euros al año o 443€ al mes. Lo que ocurre es que ahí se incluye todo y, a menudo, no llega.

Mientras, las familias y, especialmente, las madres de niños prematuros continuarán realizando esfuerzos incontables para sacar adelante sus preciosos niños que se adelantaron en su llegada la mundo. Y los demás estamos obligados a ofrecer el máximo soporte posible.

X. Allué (editor)

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Written by pedsocial

23 octubre 2014 at 6:00

Que es el estrés tóxico

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Un par de lectores nos han preguntado qué es el estrés tóxico. No es un término nuevo, aunque ciertamente se está empezando a utilizar con más frecuencia. Ya nos hemos a ello referido con anterioridad.

Lo que ofrecemos a continuación es una traducción resumida de cómo lo considera el Centro para el Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard.

El futuro de toda sociedad depende de su capacidad para promover el sano desarrollo de la próxima generación. Una amplia investigación sobre la biología del estrés reciente demuestra que el desarrollo saludable puede ser desbaratado por la activación excesiva o prolongada de los sistemas de respuesta al estrés en el cuerpo (especialmente el cerebro), con efectos perjudiciales en el aprendizaje, el comportamiento y la salud durante toda la vida.
Aprender a lidiar con la adversidad es una parte importante del desarrollo del niño sano. Cuando se ven amenazados, nuestros cuerpos nos preparan para responder mediante el aumento de nuestro ritmo cardíaco, presión arterial y las hormonas del estrés, como el cortisol. Cuando los sistemas de un niño de respuesta al estrés se activan en un entorno de relaciones de apoyo con los adultos, estos efectos fisiológicos se almacenan y retornan a los valores basales. El resultado es el desarrollo de los sistemas de salud de respuesta al estrés. Sin embargo, si la respuesta al estrés es extrema y de larga duración, y las relaciones que sirven de amortiguador no están disponibles para el niño, el resultado puede ser un daño, que debilita los sistemas y la arquitectura del cerebro, con repercusiones para toda la vida.
Es importante distinguir entre tres tipos de respuestas al estrés: positivo, tolerable, y tóxico. Como se describe más adelante, estos tres términos se refieren a los efectos de los sistemas de respuesta al estrés en el cuerpo, no a un evento estresante o la experiencia misma.
La respuesta al estrés positivo es una parte normal y esencial de un desarrollo sano, que se caracteriza por un aumento breve en la frecuencia cardiaca y elevaciones leves en los niveles hormonales. Algunas situaciones que podrían desencadenar una respuesta de estrés positivo es el primer día con un nuevo cuidador o recibir una vacuna inyectada.
La respuesta de la tensión nerviosa tolerable activa los sistemas de alerta del cuerpo de un mayor grado como resultado de la más seria y de mayor duración de las dificultades como la pérdida de un ser querido, un desastre natural, o una lesión aterradora. Si la activación es por tiempo limitado y protegido por las relaciones con los adultos que ayudan al niño a adaptarse, el cerebro y otros órganos van a recuperarse de lo que podría ser efectos perjudiciales.
La respuesta al estrés tóxico puede ocurrir cuando un niño experimenta situaciones de adversidad fuertes, frecuentes y/o prolongadas, tales como el abuso físico o emocional, la negligencia crónica, abuso de sustancias cuidador o enfermedad mental, la exposición a la violencia, y/o el peso acumulado de las dificultades económicas de la familia sin el apoyo de adultos adecuada. Este tipo de activación prolongada de los sistemas de respuesta al estrés puede afectar el desarrollo de la arquitectura del cerebro y otros sistemas de órganos, y aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con el estrés y el deterioro cognitivo, hasta bien entrada la edad adulta.

¿Qué determina que el estrés pueda llegar a ser tóxico?
Los términos de estrés positivo, tolerable, o tóxico se refieren a los efectos sobre los sistemas de respuesta al estrés en el cuerpo, no a un evento estresante en sí. Debido a la complejidad de los sistemas de respuesta al estrés, los tres niveles no son clínicamente cuantificables, son simplemente una forma de categorizar la gravedad relativa de las respuestas a condiciones de estrés. La medida en que los acontecimientos estresantes tienen efectos adversos duraderos está determinada en parte por la respuesta biológica de la persona (mediada tanto por la predisposición genética y la disponibilidad de las relaciones de apoyo que ayudan a moderar la respuesta al estrés), y en parte por la duración, intensidad, tiempo, y el contexto de la experiencia estresante.

¿Cuando debemos preocuparnos por el estrés tóxico?

Si por lo menos un padre o cuidador está constantemente comprometido en una relación amorosa y de apoyo con un niño pequeño, la mayoría de las respuestas al estrés serán positivas o tolerables. Por ejemplo, no hay evidencia de que, en un hogar seguro y estable, en el que se permite a un niño llorar por 20 a 30 minutos mientras se aprende a dormir toda la noche provocará una respuesta de estrés tóxico. Sin embargo, existe amplia evidencia de que las circunstancias caóticas o inestables, como la colocación de niños en una sucesión de casas de acogida o el desplazamiento debido a la inestabilidad económica o un desastre natural, puede dar lugar a una activación sostenida, extrema del sistema de respuesta al estrés. Una relación estable y amorosa puede proteger contra los efectos perjudiciales mediante la restauración de los sistemas de respuesta al estrés en “estado estable”. Cuando los factores de estrés son graves y de larga duración y las relaciones entre adultos no responden o son inconsistentes, es importante que las familias, amigos y comunidades intervengan con apoyo, la actuación de los servicios y programas que abordan el origen de la tensión y la falta de estabilización de las relaciones, con el fin de proteger al niño contra sus efectos perjudiciales.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

19 enero 2012 at 8:15

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