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Salud internacional

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Somos conscientes de que, al menos en este blog, despiertan más interés y visitas los temas de salud individual que los de la colectiva. Incluso los más específicos y poco comunes, como las enfermedades raras. La Pediatria social se ocupa desde siempre de la salud colectiva o, más concretamente, de la Salud Pública. En los paises anglosajones la Pediatría social se conoce como “Community Paediatrics” o “Community Medicine”.

Pero nuestra comunidad y, por cierto, la de los lectores de este blog, abarca varios continentes. Especialmente los de habla hispana, pero también los anglófonos incluso desde antes de que publicásemos algunas entradas en inglés. De ahí que dediquemos a menudo entradas o posts a materias de Salud Internacional. En parte aprovechamos material que luego se usa en el Master de Antropología de la Medicina y Salud Internacional que se imparte en nuestra universidad.

Recientemente la revista The Economist publicó unos de sus Special Reports los beneficios económicos de cubrir las necesidades de salud en el nivel mundial. Al fin y al cabo, la relación entre la salud y la disponibilidad de recursos es una evidencia. Pero también lo es la relación entre la salud de la población y su capacidad de generar recursos económicos: riqueza. El rendimiento de las inversiones en salud puede medirse en muchos parámetros. Quizá el más importante sea el bienestar de las gentes. Pero también está claro que no se trata de inversiones enormes de recursos para obtener mejoras notables en la salud, y que esa mejora represente a su vez un crecimiento económico.

Lo que resulta evidente es que la mejoras en los parámetros clásicos de salud colectiva como la mortalidad infantil, la expectativa de vida (o mejor, la espectativa de vida sin discapacidad: DISABILITY-FREE LIFE EXPECTANCY, o también DALY) o la incidencia y prevalencia de enfermedades infecciosas evitables, porcentajes de vacunación, etc., acostumbran a ir ligados a mejorías económicas mesurables en renta per capita (GDP). Sin embargo, no se relaciona tanto la parte del GDP dedicada a la salud con la salud real de la población. O dicho de otra manera, gastar más dinero en salud no necesariamente mejora la salud. Una parte tiene que ver en el empleo de los recursos. Lo que se dedica a la salud hay que separarlo entre lo que se dedica a la salud pública en general y lo que se dedica a la asistencia sanitaria. La mayor parte de los recursos para asistencia sanitaria, casi el 80%, se trata de salarios de profesionales sanitarios. Así los salarios altos y, también, los costos generales de administración, hacen el gasto sanitario muy alto en comparación con los posibles resultados obtenibles. Y al revés, cuando el personal sanitario está mal pagado, como ocurre en esta parte del mundo, aprovechando la dedicación vocacional de los profesionales, el gasto sanitario es más bajo.

En cuaquier caso, el argumento de The Economist es que, desde un punto de vista mundial, la necesidad de una mejor salud de la población del planeta es un gasto que nos podemos permitir (!) por su buen rendimiento económico. Para ello cita fuentes del Banco Mundial y varos estudios de universidades y economistas prestigiosos que avalan la idea de que una buena salud de la población produce una buena salud económica. Saludamos tal “descubrimiento” del capitalismo oficial, aunque no es nuevo. El concepto de “seguridad social” o de la cobertura pública de los gastos en salud que promovío en sus inicios el canciller alemán Bismark, hace 130 años, tenía por objeto mantener una población trabajadora en buen estado para que trabajaran más…

En general conviene asegurarse que los paises alcanzan, en primer lugar, un buen acceso a la Asistencia Primaria. No sólo por la resolución de problemas de salud del día a dia, sinó por la función de orientación para la salud que el contacto directo con un sistema sanitario tiene. Incluso cuando los atareados sanitarios de AP apenas puedan dedicar minutos a la atención. Es donde se tiene acceso a la medicina preventiva de vacunaciones, antimalariales, consejos higiénicos y diganóstico inicial de patología potencialmente grave.

Otro paso es el acceso a procedimientos quirúrgicos, cuando casi un 30% de la población mundial NO tiene acceso regular a la cirugía. Operaciones de cesárea, cataratas, hernias, cirugía dental y traumatología, disponibles como no urgentes, pueden aportar una enorme mejora en la salud global.

Y todo ello sin dejar aparte la Salud Mental, la parte más olvidada de la salud y contribuyente neto al bienestar.

Los esfuerzos económicos del Banco Mundial, la OMS, UNICEF, así como otras organizaciones como la Fundación Bill & Melinda Gates y otros, inciden especialmente en la prevención y el tratamiento de problemas de salud mundiales, pero más especificamente las enfermedades infecciosas. Sin embargo hay que tener en cuenta que la descrita Transición Epidemiológica, del desplazamiento en la prevalencia de las enfermedades transmisibles por las no trasmisibles y las enfermedades crónicas asociadas con la edad, se extiende también a los paises en desarrollo.

Queda mucho trabajo por hacer.

 

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

10 agosto 2018 at 10:37

1800 millones de adolescentes

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De nuevo la revista The Lancet ofrece un informe de extraordinario valor sobre los adolescentes y su salud. (DOI: http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(17)30872-3) Un panel dirigido por Peter Sheehan, del Victoria Institute of Strategic Economic Studies, Victoria University, Melbourne, VIC, Australia, repasa los costes y beneficios de ocuparse de la salud de los adolescentes a escala mundial, los verdaderos dueños de nuestro futuro.

Un resumen de los mensajes clave incluye:

• Las inversiones coordinadas en salud y bienestar de los adolescentes brindan altos rendimientos económicos y sociales y están entre las mejores inversiones que puede hacer la comunidad humana para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y la Estrategia Mundial para la Salud de las Mujeres, Niños y Adolescentes.
• La inversión de US $ 5,2 por habitante cada año en 75 países de ingresos bajos y medianos en programas para mejorar la salud física, mental, sexual y reproductiva y reducir las lesiones por accidentes de tránsito, mostrará beneficios económicos y sociales diez veces mayores, ahorrando 12,5 millones de vidas, evitando más de 30 millones de embarazos no deseados y evitando la discapacidad generalizada.
• A un costo de $ 3,8 por habitante cada año, los programas reducirán sustancialmente el matrimonio de niñas, mientras que se mostrarán beneficios de aproximadamente seis veces los costos.
• Las iniciativas para mejorar el acceso a la escuela secundaria y la calidad de la educación son fundamentales para la salud, el bienestar y el capital humano y tienen beneficios duraderos en salud y bienestar durante el curso de la vida. La inversión de $ 22.6 per cápita cada año generará beneficios económicos de aproximadamente 12 veces los costos para 2030, incluso antes de considerar los beneficios sociales y de salud más amplios de tales intervenciones.
• Estas inversiones son más urgentes para las niñas adolescentes en países de bajos ingresos donde la inequidad de género suele ser alta. Para muchos programas, los mayores beneficios se verán en las niñas, pero los programas de seguridad vial son especialmente importantes para los niños. La mejora de la educación secundaria tendrá efectos sustanciales sobre la posición de las niñas en los países de bajos ingresos, pero los beneficios económicos de esta transformación llevarán tiempo.

La evidencia de este estudio sugiere que las inversiones a gran escala en adolescentes deben considerarse un elemento esencial en el curso de la vida y de las estrategias intergeneracionales para la salud y el bienestar, aunque aún se necesita un cuerpo sustancial de investigaciones adicionales para comprender los beneficios y costos de algunas de las intervenciones consideradas aquí.

1800 millones de adolescentes se lo merecen.

 

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

24 abril 2017 at 8:10