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Hace ya seis años desde que tratamos el tema de la enuresis en este blog https://pedsocial.wordpress.com/2013/10/17/enuresis/. Es más que probable que nuestra audiencia haya cambiado en ese tiempo. Tanto como para que los cincoañeros cuyos padres empezaron a preocuparse por que mojaban la cama, ya han empezado la adolescencia. Seguro que la inmensa mayoría ya han superado el problema. Pero habrá unos cuantos que no.

La enuresis en el adolescente es un problema que adquiere gravedad con el paso de cada año. La conciencia que adquiere cada niño está en el límite de considerarlo una discapacidad. Puede estar en la raíz de un síndrome depresivo o, en cualquier caso, en una disminución de la autoestima.

No admite dilaciones. Merece y tiene tratamiento.

La página “Healthy children”, en español, promovida por a Academia Americana de Pediatría ofrece un buen resumen, apto para médicos, educadores, trabajadores sociales y padres que enlazamos aquí: https://www.healthychildren.org/spanish/health-issues/conditions/genitourinary-tract/paginas/nocturnal-enuresis-in-teens.aspx.

 

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

20 septiembre 2019 at 9:39

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Enuresis

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Bed-wettingSecuencia natural al “post” anterior es referirnos al problema de la enuresis, esencialmente la enuresis nocturna. El texto que sigue es de hace un tiempo, pero esto no ha cambiado mucho.

La enuresis es la falta de continencia urinaria. Por encima de los 4 años los niños deben controlar la micción durante el día. La falta de continencia urinaria por la noche de 6 años en adelante se denomina enuresis nocturna. También es enuresis la pérdida de continencia después de 3 meses de haber sido capaz de mantenerse seco a cualquier edad.

El desarrollo de la continencia urinaria varia con el género, siendo más común en niños que niñas,  el grupo cultural y la etnia, siendo más frecuente entre caucásicos occidentales.

La enuresis se puede dividir en enuresis primaria cuando la incontinencia se considera en un niño que nunca había conseguido la continencia y enuresis secundaria, cuando un niño que ha conseguido la continencia durante al menos 3 meses,  comienza con episodios de incontinencia).

La enuresis secundaria y diurna  se asocia a patología orgánica de mayor complejidad.

Parece existir una cierta predisposición genética a la enuresis. Si uno de los padres presentó enuresis, la mitad de sus hijos tendrán enuresis. Si ambos padres tienen historia de  enuresis, hasta el 70% de sus hijos tendrán enuresis. También se ha descrito una mayor incidencia entre gemelos idénticos.

Es conveniente indagar si existe algún otro miembro de la familia que padezca enuresis en el momento actual, incluso si el afectado puede ser uno de los progenitores que mantenga su problema oculto y que merezca asimismo atención y tratamiento.

La causa de la enuresis es desconocida. Sin embargo se han identificado factores que merecen atención como pueden ser una cierta irritabilidad vesical debida a infecciones urinarias, que la capacidad de la vejiga sea pequeña o que el sueño del niño sea especialmente profundo.

Las causas anatomofuncionales debidas a problemas urológicos o del control neuronal del esfínter deben ser descartadas aunque son raras.

El modelo interpretativo causal de la enuresis, sobre todo de la nocturna, más conocido es el que lo interpreta como una desviación conductual ligada a la maduración psicosocial. El control de los esfínteres responde a un proceso de aprendizaje y su carencia representa una deficiencia en ese proceso.

La enuresis se da más en niños de familias numerosas, en hijos de madres jóvenes, que trabajan fuera de la casa y fumadoras, aunque estos factores coincidentes no parecen tener una relación causal.

La enuresis secundaria, la que aparece después de un período de control adecuado de los esfínteres puede coincidir con factores estresantes para el niño como las crisis familiares, divorcio o fallecimiento de uno de los padres, la angustia de separación de la madre, el nacimiento de un nuevo hermano, las hospitalizaciones, enfermedades agudas o accidentes e intervenciones quirúrgicas.

Las niñas padecen enuresis menos a menudo pero suele ser más difícil su tratamiento.

Diagnóstico.

La manifestación común es el relato de que el niño moja la cama o los calzoncillos, sin otros síntomas acompañantes. La micción en la enuresis nocturna se produce a menudo en los primeros momentos del sueño y el niño no se despierta al mojarse. Debe distinguirse la enuresis de la incontinencia, en la que el niño o niña pierde orina constantemente.

La exploración clínica acostumbra a ser totalmente negativa. Los exámenes complementarios deben ser sucintos, limitados a un análisis de orina. No están indicados los estudios urodinámicos si el niño es capaz de retener la orina un cierto espacio de tiempo.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es conseguir la maduración del niño y eliminar el problema. La intervención debe iniciarse desde el primer momento de la entrevista. Si se conoce de antemano que el motivo de la consulta es que el niño moja la cama es una buena práctica iniciar la conversación preguntando directamente al niño que es lo que le trae a la consulta para conocer con sus propias palabras como identifica el problema. 

A partir de ese momento se debe anunciar al niño que si entiende que tiene un problema, lo que vamos a hacer es intentar resolverlo entre todos y que le vamos a ayudar. Debe recomendarse a la familia de abstenerse de medidas represivas, castigos o riñas sobre esta materia. Al mismo tiempo se debe evitar el empleo de pañales a partir de que se pongan en marcha las medidas terapéuticas y recomendar que el niño se responsabilices de la limpieza de la cama, cambio de sábanas y de llevar la ropa mojada al lavadero.

Las medidas de control deben incluir la abstinencia de beber líquidos a partir de cierta hora de la noche, un par de horas antes de irse a la cama. En ese momento el niño debe vaciar la vejiga. Aproximadamente una hora después de que se haya dormido se le debe despertar y hacerle orinar de nuevo. Es importante que esta segunda micción se haga despierto y consciente.

En la enuresis nocturna puede ser conveniente que, en cambio, durante el dia, el niño beba cantidades grandes de agua que le acostumbren a retener la orina y con ello conseguir una vejiga de mayor capacidad. Los éxitos pueden reforzarse con sistema de seguimiento en un calendario en el que se hacen marcas o se pegan estrellitas o adhesivos para señalarlos. En las visitas sucesivas se debe estimular el éxito y elogiarlo.

En los niños más mayores o en los que las medidas conductuales fracasen decididamente, puede iniciarse un tratamiento farmacológico. El más eficaz es el acetato de desmopresina, de administración por inhalación. Habitualmente basta con un “puf” o inhalación nasal antes de irse a la cama para conseguir una antidiuresis eficaz de 6-8 horas de duración. El tratamiento debe retirarse gradualmente después de haber conseguido varias semanas de noches secas.

También se ha empleado con relativo éxito un antidepresivo tricíclico como es la imipramina.

El tratamiento puede precisar actuaciones psicoterapéuticas que actúen sobre dificultades conductuales en otras esferas, adaptación a las crisis y mejora de la autoestima.

El empleo de alarmas requiere una motivación y participación de la familia considerables y en nuestras manos no han sido útiles.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

17 octubre 2013 at 5:57

El uso social de los lavabos (WC)

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waterNo nos ha sido fácil enunciar este post ante la plétora de sinónimos, extranjerismos y eufemismos que se emplean en la lengua española para el lugar o espacio donde realizamos nuestras deposiciones: lavabo, baño, servicios, W.C., water pronunciado “báter”, letrina, excusado, “toilette”, retrete, inodoro, aseo, “rest room”.

En algún momento del pleistoceno los humanos decidieron que las deposiciones era algo que había que hacer fuera de la caverna, lejos y en más o menos privado. Probablemente pasó un tiempo hasta que se designara un lugar específico y bastante más hasta que se llegó a dignificar el espacio y se le dotó de mecanismos que evitasen el rechazo que habitualmente producen las deyecciones.

Los niños se puede entender que nacen en el pleistoceno, la infancia de la humanidad, y les toma un tiempo en dominar el control de sus esfínteres lo suficiente como para demorar la deposición hasta llegar al lugar o espacio designado para cumplir esa función.

En el interin, las sociedad de consumo ha dispuesto una serie de recursos que actualmente representa en el mundo occidental un considerable volumen de negocio: los pañales desechables para bebés. Introducidos en los años 60 del siglo pasado y teniendo en cuenta la distribución sexual de las tareas de crianza, los pañales desechables han contribuido a resolver un problema y con ello a una parte de la liberación de las mujeres. Más o menos en la misma proporción que las lavadoras-secadoras de ropa o las ollas a presión. Todo esto dicho sin más propósito que la constatación de la realidad en el mundo occidental.

Mientras, el proceso de instrucción de los niños pequeños en el control de sus esfínteres constituye una parte importante de la socialización de los humanos. Para muchos niños, y también para sus padres, éste proceso es simple, natural y hasta breve. De la fase de propuesta, a la fase de “ya lo pide”, hasta cuando el pequeño ya es autónomo suelen transcurrir algunos meses y requerir esfuerzos y atención. Cuando se obtiene un éxito se acostumbra a celebrarlo. Los fracasos deben aceptarse como una invitación a la insistencia. Unos y otros pueden depender de la maduración del niños, de la época del año en que se inicia el entrenamiento, del apoyo mutuo de guarderia y padres y varios más. La prolongación de los fracasos en el control de esfínteres más allá de la edad de preescolar se convierte en un problema que recibe una denominación diagnóstica: enuresis y ecopresis. Uno y otro tiene valoraciones, evolución y manejo diferentes y pueden precisar la intervención del pediatra dedicado.

Pero lo que se precisa es su identificación adecuada desde la seguridad de que las causas orgánicas son excepcionales. Y que, en cambio, el manejo de la solución de forma dinámica y temprana siempre es posible.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

14 octubre 2013 at 10:08

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100 entradas (posts) de temas de Pediatria Social

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Van un centenar de entradas en este blog desde su inicio hace algo menos de dos años. Con más o menos acierto hemos repasado la temática que puede interesar a quienes se preocupan por la salud y el bienestar de los niños, intentando mantener una visión abierta y lo menos dogmática posible. No creemos que esto sea ni siquiera el proverbial “granito de arena” ni tampoco un movilizador de conciencias. Apenas un recordatorio aprovechando este sistema espistolar de la blogsfera y, quizá, un punto desde donde rebotamos otra información, probablemente más relevante.

Revisando las estadísticas vemos que nuestro blog acoge pocos comentarios pues muchas entradas van sin ninguno y los hemos publicado todos sin excepción. Más activos, proporcionalmente, son los pingbacks, o sea los que nos citan en otros blogs o páginas web.

Las búsquedas por motores de palabras clave tienen un comportamiento errático, siendo “publicidad” y “niños muertos” las que más visitantes han atraido y vaya usted a saber porqué. Por cierto, los visitantes son algo más de 20.000.

Los socios de la SPS no se han animado a contribuir al blog por lo que, salvo alguna ocasional excepción, viene siendo un monólogo de este Editor.

Recibimos poco spam, debidamente filtrado por los recursos que disponemos.

Los temas tratados han sido variados, con una especial incidencia sobre los malos tratos infantiles por ser el problema social que afecta a los niños más doloroso. Pero hay mil más. A continuación figura una lista de temas, tratados o por tratar. Para elegir. Y aceptamos sugerencias (…y críticas)

Absentismo escolar

Abuso de drogas I. Alcohol

Abuso de drogas II. Tabaco

Abuso de drogas III. Drogas de diseño

Abuso de drogas IV. Cannabis

Abuso de drogas V. Opiáceos y Cocaína

Abusos sexuales

Acogida y custodia

Actividades deportivas y sus problemas

Adición parental al alcohol y otras drogas

Adopción

Adopción transnacional

Anorexia nerviosa y bulimia

Autismo

Cefaleas. Migraña

Ceguera

Cólico y espasmos del llanto

Conductas socialmente inaceptables: onicofagia, chuparse el pulgar, etc.

Delincuencia infantojuvenil

Depresión infantil

El niño con convulsiones

El niño con defectos congénitos

El niño vulnerable

El síndrome del patito feo

Encopresis

Enfermedad mental parental

Enuresis

Fallecimiento parental. Luto

Fracaso escolar

Hijos de padre o madre homosexual

Hogares monoparentales

Madre adolescente

Malos tratos físicos.

Miedos y fobias

Minorías étnicas

Mudanza y viajes. Crisis de separación.

Obesidad

Parálisis cerebral

Popularidad e impopularidad

Problemas de la alimentación del niño pequeño

Problemas del crecimiento

Retraso mental

Separación matrimonial. Divorcio

Síndrome de déficit de atención e hiperactividad

Síndrome de Down

Síndrome de estrés post-traumático

Sindrome de Munchausen por delegación

Sordera-Sordomudez

Sordomudez

Televisión e Internet

Tics y S. de La Tourette

Trabajo infantil legal e ilegal

Trastornos de la conducta

Trastornos del lenguaje

Trastornos del sueño

Violencia juvenil

Violencia observada.

 

X. Allué (editor)

Written by pedsocial

12 diciembre 2010 at 19:08

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