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Carnaval de gordos

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Pues es una observación casual, inocente, no intencionada, pero no por ello menos objetiva: la mitad de las comparsas, mozas y mozos, de la rua del Carnaval de mi pueblo están gordos.

Será que las ropas son más escasas y que la desinhibición propia del festejo favorece que la gente exiba sus chichas en la via pública, lo cierto es que me ha llamado poderosamente la atención la generosidad de las carnes del personal.

Es posible que otros años mi atención se desviase a las lentejuelas o al atractivo de las opulencias. Incluso puedo atribuirlo a la edad que, no por deseables e inalcanzables en cualquier ocasión, ahora se me aparezcan como lorzas lo que antes fueran morbosidades sexualmente estimulantes. Pero en estos últimos años mi apreciación de los cuerpos no ha cambiado tanto y, además ambos sexos se me han aparecido por igual desmesurados y excesivos.

Que si, que la Rambla de mi pueblo no es el sambódromo de Rio ni se trata de un desfile de Victoria’s Secret. Pero lo que no cabe duda es que NUESTRA POBLACIÓN ESTÁ GORDA!!!

A ver que hacemos, ahora que nadie guarda la Cuaresma…

 

X. Allué (Editor)

(No fotos. Las que tenemos pueden herir la susceptibilidad de los lectores…y las tomamos sin permiso)

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Written by pedsocial

11 febrero 2013 at 6:05

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Más de niños gordos

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Slide1La otra mitad del equilibrio para un buen funcionamiento y crecimiento de los niños es el ejercicio: lo que se gasta.

Gastar, lo que se dice gastar, gastamos energía solo por vivir. Más o menos unas 60 calorías por kilo de peso y día, que ya es bastante; o sea el 60% de lo que adquirimos con la comida. Es lo que se gasta en respirar, en que el corazón siga latiendo y el cerebro pensando.

A los niños además les hace falta energía para crecer. Entre 10 y 15 calorías por kilo y día. Además hay algunos picos que no cambian gran cosa.

El resto hasta cien es lo que se necesita y se consume con la actividad física. Y claro, según sea la actividad: si no te mueves nada—en la cama—o casi nada pues no haría falta nada. Porque si no se hace nada y se come más, más calories, se acaba trasformando el sobrante en grasa y acumulándose. Los números que aparecen aquí al lado son una sobresimplificación, con un supuesto de una ingesta de 100 kCal por kg. de peso y dia, que sólo los más glotones podrían alcanzar. Pero sirven para ilustrar que cada caloría ingerida y no consumida, no gastada, va a parar a las reservas: el tejido adiposo, la grasa corporal. La gordura.

Ya se que los niños no paran quietos. Pues sí. Pero no todos. Sólo hace falta observar el comportamiento de los gordos. De forma casi imperceptible se puede ver que reducen su actividad al mínimo necesario: “…acércame esos libros…”, “…traeme eso…”, “…ayúdame que no alcanzo (¡por lo gordo que estoy!)…”, “…espero el ascensor…”, etc. Y suelen elegir las actividades que menos esfuerzo requieren: jugando al fútbol, el gordo siempre hace de portero… y no porque tapa más portería (!)
El uso del cochecito o silla infantil se prolonga hoy día hasta muy por encima de los 2 años, cuando ya los críos pueden andar. Las madres no tiene paciencia para arrastrar de la mano un mocoso que difícilmente puede mantener su paso (además ¿qué mano?: en una el bolso, en la otra el cigarillo, en la otra el móvil, la otra para atusarse la melena y saludar a las amigas, si llueve el paraguas… la diosa Siva).Pero han sido los cambios socials los que más han contribuido a la vida sedentaria. De todos y de los niños en concreto.

Apenas quedan barrios privilegiados—o muy ricos o muy pobres—en los que los niños puedan jugar en la calle como antaño. Resultado: los ratos antes dedicados al juego ahora se pasan en el sofá delante de la tele.

Los desplazamientos, siempre en el coche familiar. A ver quien se sube con los niños en un trasporte público.

Al cole, en bus. Mientras que en Suiza es OBLIGATORIO que los niños de 6 años o más vayan a la escuela andando Y SOLOS, aunque nieve[1]. Pero claro, con el tráfico que tenemos en España, ¿quien se arriesga a dejar a los niños solos por la calle?

Los ejercicios físicos, la educación física de las escuelas, se reciben habitualmente con reticencia por parte de muchos niños. Son un esfuerzo, tienes que hacer lo que te mandan y solo lo que te mandan, no son muy estimulantes… aburren. El profesorado de Educación Física se ve obligado a hacer enormes esfuerzos de imaginación para motivar al alumnado. Y, además, si faltan horas lectivas, las primeras que se suprimen son las de EF. (Una sugerencia es substituir los calisténicos por el baile. Incluso para los más enanos. Por ejemplo con: http://www.youtube.com/watch?v=69wfayIDhls&feature=youtu.be  🙂

Parece una gran conspiración para favorecer el sedentarismo. Y solo se puede combatir de forma activa. Si no se hace nada, que siempre es lo más fácil, el camino conduce naturalmente al sobrepeso.

Sin modificar los hábitos sociales de la comunidad, evitar el sobrepeso y la obesidad es una guerra perdida. Los más débiles (de voluntad) serán las primeras víctimas. Y ya vamos por un niño de cada cinco…

X. Allué (Editor)


[1] Ref. Barbara Allué, vecina de Meilen, cantón de Zurich, CH

Written by pedsocial

21 enero 2013 at 6:20

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Juegos del Mediterráneo y Dieta mediterránea

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Este sábado pasado se adjudicó la sede de los XVIII Juegos del Mediterráneo para el año 2017, a la ciudad donde vivo. Se trata de un evento deportivo de características olímpicas que acoge a los paises de la ribera del Mare Nostrum que, en la perspectiva histórica, incluía todo el mundo conocido. El alcalde no se ha cortado al celebrarlo diciendo que la ciudad volvía a ser el centro del mundo 2000 años después de ser la sede del imperio romano de Augusto. Entusiasmos y proyectos aparte, sirve para recordar el valor de las actividades deportivas multiformes, del ejercicio físico y la sana competición. Participan veinticuatro países que mojan sus pies en las aguas de este mar interno, cuna de la civilización occidental, a cual más diverso y, a la vez, com múltiples rasgos, aficiones, ideas, costumbres y comportamientos comunes, algunos cantados en la exitosa letra del Joan Manuel Serrat.

De hace un tiempo se ha popularizado uno de esos rasgos comunes bajo la denominación de “Dieta mediterránea“. La concepción ha tenido tantos partidarios como detractores: los primeros por sus cualidades nutrionales y gastronómicas y los segundos por ocultar en la simplificación una considerable y multicolor variabilidad que escapa a sistematizaciones. Su origen en unas observaciones en los años 40 sirvieron a interpretaciones diversas en el conocido Estudio de los Siete Paises hasta los estudios más recientes que llegaron a hacer de la Dieta Mediterránea Patrimonio Intangible de la Humanidad por parte de la UNESCO hace un año.

De forma genérica la dieta mediterránea incluye la utilización de las grasas vegetales, principalmente el aceite de oliva, cereales integrales, legumbres y verduras, pescados azules–de los que se pescan en estas aguas–y carnes magras en menor cantidad, menos lacticinios (básicamente, queso y yogurt), frutos secos y el complemento de vino en las comidas. Pero y de forma inseparable, se incluye el ejercicio físico.

Todo ello parece que ha cedido a otras conductas que puedan ser las responsables de la actual epidemia de obesidad que se padece es esta parte del mundo. Es posible que nuestras familias hayan renunciado a algunos componentes de la dieta mediterránea principlamente porque su consumo requiere elaboración. La mayor parte de los productos deben ser cocinados y algunos un tiempo considerable, como las legumbres secas.

Pero lo que más evidente resulta es el abandono del ejercicio físico. En gran parte porque la vida moderna tiende a evitar los esfuerzos: transportes mecanizados, ascensores, proximidad, entretenimiento y ocio sedentario y una monumental pereza.

Decididamente hay que incluir la recomendación continuada del ejercicio en todos y cada uno de los contactos del público infantil con el sistema sanitario. Y comenzar a entrenarse para los Juegos del Mediterráneo de 2017.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

17 octubre 2011 at 8:37