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Homework

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Homework is a social issue all through childhood. We have addressed the matter at least three times in the past https://pedsocial.wordpress.com/?s=Deberes. It is not just educational. It is social as involves, of course, the children, the parents, the teachers, the school system (advisors, authorities, and regulators), the home environment and planning and, eventually, the health universe of children, parents, and teachers. Its complexity may, indeed, drive you crazy.

Pros and cons abound and have evolved over the years. Some are related to changes–improvements–in schooling and some other in changes in the family settings, the number of children per family, the access to employment of mothers and huge developments in cyber-access to information through the Internet. Also the perception of homework by the main subject: the children.

Cultural differences may get lost in translation. Whereas in English speaking countries homework is understood, literally, as work you do at home, out of the school, or grown-ups out of the office o whatever job they may have, in Spanish homework is called “deberes“, that is duties, a definite form of obligation or also debt, something you owe to the school, a much more negative perception. All in all, most children, if given the choice, would vote homework down.

Homework also collides with the always growing set of extracurricular activities, those being music, sport, ballet, church or community affairs, as well as many others not contemplated by the school curricula.

It is absolutely necessary to assure that homework is work for the children, but very often ends up as work for the parents. The contribution of parents to formal education should be as encouragement, providing tools, books, and space, but should not force the parents to go back to school once more again with each child.

Of course, the amount of homework varies with age. Some experts have advised to grow by 10 minutes for grade-year. Therefore first graders would do 10 minutes, second graders 20, and so on. Teens could take up to two hours. We feel that should be a very MAXIMUM.

Or nothing at all. The argument of parents implication in their children education should take some other path. It should be taken into account many parents may not be up to the job of helping their children, they themselves lacking the skills o the educational level. Recent immigrants may bump into language difficulties and cultural distance.

At any rate, homework should be limited, appropriate to age and family settings and never, ever, be used as “punishment”.

We are not making homework a clinical category to be included as a potential psychosocial problem. But health professionals and educators ought to be aware it is an activity that might weigh onto some other difficulties a child may have, and give it proper consideration.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

18 diciembre 2017 at 7:01

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Deberes – (“homework”) – III

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imgresLa revista TIME, con sus 3.5 millones de ejemplares semanales y algo más de 20 millones de lectores en todo el mundo, esta semana entra de nuevo en la controversia sobre los deberes escolares y lo que los padres deben hacer. Y su conclusión es que es una práctica que hace más mal que bien.

Desde aquí ya hemos tratado el tema. En noviembre de 2013 : https://pedsocial.wordpress.com/2013/11/28/deberes-homework-si-o-no/  y en marzo del año pasado: https://pedsocial.wordpress.com/2015/03/04/deberes-home-work/, con unos cuantos suculentos comentarios.

Nos congratulamos de compartir el criterio que, por cierto, debe ser el de sucesivos ministerios porque figura como algo prohibido por ley(!!), pero entendemos que hay todo un abanico de circunstancias, tanto escolares, como sociales e individuales que deben tenerse en cuenta.

Volvemos a ponerlo sobre la mesa.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

10 marzo 2016 at 19:16

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Deberes (“home work”) – II

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DeberesLlevarse trabajo a casa es una realidad en muchísimos ámbitos de la vida productiva. Se hace por necesidad, por acúmulo de tareas, por insuficiencias propias y hasta por vicio o adición (“workaholism”, dicen en inglés, paralelo al alcoholismo).

En el caso de los niños, el trabajo escolar en casa se denomina comúnmente hacer los deberes, o deberes por antonomasia, como si no hubiese otros, contrapuestos a los derechos.

Educadores, pedagogos (que no siempre son educadores), psicólogos, sociólogos, padres y administraciones diversas, no se ponen de acuerdo sobre la bondad, necesidad y conveniencia de que los niños se lleven tareas escolares para realizarlas fuera de la escuela. Digo fuera de la escuela precisamente porque en mi memoria persiste la realidad de completar las tareas escolares en un banco de un paseo y no en casa donde, por cierto, no “había sitio”, no tenía un espacio para tal cosa en la leonera-dormitorio que compartíamos varios hermanos.

Los sesudos responsables de la educación infantil no se han tomado la molestia de preguntárselo a los niños. Los que sí fuimos niños—y nos acordamos—hace tiempo que nos hemos formado una opinión: los deberes representan un reconocimiento de las insuficiencias del sistema educativo formal y una privatización de la escolarización revertida hacia las familias.

La tendencia actual, envuelta en una meliflua y buenista actitud de los responsables de la escolarización, justifica los deberes como una forma de implicar a las familias en el proceso educativo, integrar los diferentes aspectos de la educación entre los diversos escenarios de la vida infantil y reforzar la importancia de los estudios formales entre sectores sociales menos sensibilizados o, de alguna forma, distanciados del sistema educativo o marginados.

Muy lindo, pero irreal. Las tareas escolares para realizar en casa, de entrada, sólo van en esa dirección. De ninguna manera se contempla que el alumnado se lleve tareas domésticas a la escuela. Y me refiero a cosas tan simples como puede ser traerse los achiperres de limpieza del calzado para limpiarse los zapatos en la clase de primera hora de la mañana. O prepararse el bocata del recreo o reproducir una escena teatral de la estima del amor de una madre.

O, también, lo que ya hemos repetido en varias otras ocasiones, que el sistema escolar no enseña cinco cosas que son esenciales en la vida moderna:

A comer

A conducir automóviles

A follar

Informática

Inglés

Todo eso hay que aprenderlo por la calle o en academias privadas

Rectificamos. En los últimos años, la realidad ha obligado al sistema educativo a introducir ordenadores en la escuela—lo que no quiere decir que se enseñe informática más allá del nivel usuario—y el aprendizaje de una tercera lengua se ha hecho obligatorio aunque con resultados precarios. En los comedores escolares se da de comer, pero no se enseña formalmente a comer y, mucho menos, a alimentarse o a disfrutar de la gastronomía.

Añadimos aquí una breve anécdota proporcionada por un conocido cocinero. Le pregunta a una mocita de 3 años y medio cuál es su plato preferido del comedor escolar. Le responde: “No sé. Son todos blancos” (sic).

 

Lo del sexo y la conducción lo dejamos para otro día.

Ordenar tareas para la casa de forma indiscriminada no tiene en cuenta la diversidad social. Muchas familias no tendrán ni el espacio, ni el tiempo ni la motivación, para completarlas. Otras resolverán el tema expeditivamente realizando ellos mismos las tareas. Entre estos extremos hay una miríada de actitudes, experiencias y realidades que con frecuencia no generan más que rechazo, frustración o sentimientos de culpabilidad de padres y alumnos a lo largo de todo el proceso educativo considerado como obligatorio.

Dejamos la discusión abierta para los que quieran asumirla. Pero a los pediatras que se encuentren en su consulta con preguntas o problemas con dificultades relacionadas con los deberes, aparte de descartar causas objetivas que puedan ir desde los defectos del aprendizaje y dislexias diversas, hasta conflictos sociales domésticos, mejor que intenten desactivar la trascendencia de las tareas escolares fuera de la escuela. Tranquilizar a las familias y, si es posible, ponerse en contacto con la escuela e intentar poner algo de razón en los proyectos escolares concretos.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

4 marzo 2015 at 9:40

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