Pediatria social-Social Pediatrics

Blog de Pediatria Social

Posts Tagged ‘inmigrantes

Emigración: emigrantes e inmigrantes

with 2 comments

gran-pateraSerá reiterativo, pero no hay duda que todos estos textos (“Inmigrantes”) publicados en este blog a lo largo de los años continúan vigentes. La llegada a la oficina de la presidencia de los Estados Unidos de América, país creado y mantenido por inmigrantes, de un energúmeno perverso acentúa la actualidad. Pero aquí no vamos mejor…

Reproducimos algo de ellos aquí:

…”Parece como ocioso recordar que todos somos inmigrantes. Claro que hay que volver la vista bastante atrás, pero, total hace 400.000 años aquí no había nadie. Fuimos viniendo poco a poco. Los libros de historia que estudié de pequeño hacía escasa referencia a la prehistoria. Daba por sentado que los habitantes de esta parte del mundo “ya estaban aquí” y que luego vinieron los Iberos por el sur y los Celtas por el norte. Y luego “vinieron” los fenicios, los griegos, los cartagineses, los romanos, los visigodos, los suevos, los vándalos y los alanos. Y después los árabes (y los moros, almohades, almorávides y benimerines). Y que después se les echó (?) y aquí se quedaron “los de siempre”.  Lo que no fue óbice para que los monarcas fueran extranjeros (Carlos I nació en Flandes y no hablaba español, Felipe V era francés, y el más reciente JuanCarlos I nació en Roma y se educó en Portugal) y sucesivas llegadas de ciudadanos nacidos en otros lugares y otras culturas: japoneses en Sevilla (siglo XVI), austriacos e italianos en Madrid, holandeses y alemanes en La Carolina o en San Carles de la Rápita. En las zonas más abiertas o próximas a las fronteras, siempre imprecisas, recogemos en los apellidos orígenes foráneos: Anglés, Francés, Alemany, Moro, Milanés, etc. Y los nacidos aquí emigraron a millones a América (antes) y a Europa (hace 40 años) en busca de una vida mejor.

Todos somos emigrantes/inmigrantes….”

“…Las leyes de acogida y asistencia que los países aplican establecen diferencias entre quienes se acercan a sus fronteras desde el exterior. Turistas e inversores serán habitualmente bienvenidos, pero emigrantes o refugiados ya no tanto.
Inmigrantes somos todos argumentábamos hace unos años quizá cuando el pico de llegada de nuevos inmigrantes a este país. Luego la crisis económica ha cambiado algunas cosas pero una buena parte se han quedado e integrado. Ya “son de aquí”, menos para algún energúmeno del Partido Popular como el anterior alcalde de Badalona y algunos otros recalcitrantes.

De las migraciones se ha escrito mucho. Nosotros mismos en la primera década del siglo y dentro del ámbito de migraciones y salud hemos contribuido con algunos trabajos de investigación y varias publicaciones. La linea argumental aparece resumida en la entrada del blog enlazada más arriba en el sentido de que las migraciones son la parte de la historia de la humanidad más constante, probablemente incarnada en el ADN primitivo que promovía el nomadismo. Quizá la característica más “humana” de los homínidos fuese su tendencia a viajar, a cambiar de asentamiento según sus necesidades. Los otros simios son más territoriales y viajando se aprende. La teoría paleontológica del “out of Africa” sostiene que los homínidos más modernos y especialmente el sapiens, son originarios del este africano y que migraron hacia el norte, a través del Sinaí, hacia Eurasia.

Las religiones del libro consagran las migraciones (Exodus) y los viajes (Hejira). La historia de la Europa medieval es una sucesión de migraciones desde oriente. Los europeos ocuparon América, casi siempre en busca de algo mejor, aunque a menudo huyendo de algo peor, insoportable. La Guerra civil española llevó medio millón de republicanos a Francia. Mediado el siglo XX hasta 60 millones de personas se desplazaron o los desplazaron los horrores de la guerra.

Refugiados y emigrantes no se van de donde vienen: les empujan. Les empuja la miseria, la inseguridad, el hambre, la desesperanza, el miedo y la muerte, aunque luego lo vuelvan a encontrar por el largo camino hasta encontrar sosiego y acogida en otros lugares. Por eso la diferenciación entre emigrantes y refugiados, al menos en el momento actual, me parece más bien retórica. Cierto es que las legislaciones de los países occidentales están llenas de argumentaciones  y que el derecho internacional público contempla las situaciones de forma diferenciada. Así lo hace la ONU también. Pero las razones suelen ser meramente instrumentales. Por ejemplo suponen que los refugiados por una causa concreta, puntual, como un conflicto bélico, cuando este concluya es posible que quieran regresar a sus lugares de origen. Pero todo el mundo entiende que lo más común es que a la conclusión de una guerra suele quedar muy poco a lo que regresar.

El caso es que la estúpida idea de que todo el mundo debe quedarse en su casa y no molestar, parte de la concepción de un mundo fraccionado por fronteras físicas o sociales. Y eso, en el siglo XXI ya no va a ser. Los “parias de la tierra” a quienes canta La Internacional ya no aguantan más y las distancias cada vez son más cortas. Pero aunque no lo fuesen: las barcazas de los mares del sudeste asiático, las pateras del estrecho o los flotadores delante de Lampedusa son versiones de lo mismo. Como en su día lo fueron los artilugios flotantes de los “balseros” cubanos. O andando como hacen desde esta mañana los que estaban retenidos en la estación Keleti en Budapest.

Todavía no me he recuperado de la visión de la imagen del niño Aylan que mostramos en el post anterior. Y sigo sin palabras para comentarlo. Pero desde este rincón queremos recordar a nuestros lectores que, cada uno desde el suyo, actúen hacia sus respectivos representantes y gobiernos para que empiecen a comprender  el problema y arbitrar medidas, no sólo para resolver lo inmediato como pueda ser un tren de Budapest a Viena o unos ferris en la isla de Cos, sino para orientar las políticas hacia las causas que, todos sabemos, son del orden mundial y de la responsabilidad social de los que tenemos ante los que no tienen nada….”

 

X. Allué (Editor)

 

Anuncios

Written by pedsocial

6 marzo 2017 at 7:11

Publicado en 1

Tagged with , ,

Mediadores en la asistencia sanitaria-La rama social de la asistencia

leave a comment »

Slide1Ha sido la más reciente oleada de inmigrantes de otras culturas que ha llevado a poner de relieve la necesidad de mediadores culturales en los centros sanitarios. Algo hemos aprendido de los cambios sociales a nuestro alrededor. Inicialmente parecía que con un traductor-intérprete habría más que suficiente. Algunas Comunidades Autónomas se lanzaron  editar guías de traducción en cinco o seis idiomas de una buena parte del vocabulario médico. Tal ha sido un esfuerzo bastante inútil. En donde resido se han contabilizado nuevos habitantes, inmigrados de 183 nacionalidades distintas y que tienen como lengua principal hasta 450 idiomas distintos!!! Y eso dejando aparte las grafías diferentes y las pronunciaciones, aparte del numeroso contingente de analfabetos en sus propias lenguas y las variantes dialectales.

Al prejuicio de que por ser de una cierta nacionalidad de procedencia van a tener una lengua común, se opone la realidad de que, por ejemplo, la mayoría de inmigrantes marroquíes en Cataluña (y en el norte de Extremadura. donde pude comprobarlo in situ) no hablan árabe, sino tamazight, (o amazit, que también se puede simplificar). Son más de 140.000. Y mil más.

Pero las barreras idiomáticas no son la principal dificultad en la atención sanitaria. La población autóctona se continua sorprendiendo de la rapidez con que muchos inmigrantes aprenden los idiomas locales, especialmente los más jóvenes. Como ya hemos explicado anteriormente el bilingüismo es un excelente factor de maduración en  los niños.

Las distancias más difíciles de salvar son las culturales. la crianza de los hijos tiene notables peculiaridades diferentes en diferentes países y culturas. a ello puede añadirse la ya mencionada en otras ocasiones distancia cultural entre el discurso médico y el popular.

Recordamos con ello la gran utilidad de los mediadores en el sistema asistencial. Una cultura viene a ser un conjunto de factores como son una historia, unos conocimientos, un lenguaje y unas experiencias comunes, que además son distintos de otros. Saltar de una a otra no es un proceso fácil ni rápido. Y mucho menos cuando más distantes son entre si.

De forma habitual, la mediación social en el ámbito sanitario la asume el personal de enfermería, mayormente porque los médicos ¡ay! están muy ocupados. Por razones más profesionales, los trabajadores sociales se encuentran en una posición intermedia entre los pacientes y el sistema, y sobre ellos recae a menudo la tarea de la mediación. Más interés tiene los mediadores “profesionales” que, en principio, deben proceder de las culturas mediadas. Como también hemos mencionado, a veces se recurre a otros miembros de la familia, especialmente menores porque éstos ya han adquirido las habilidades idiomáticas. Tal cosa nosotros, en principio, la desaconsejamos. Primero porque hace recaer una responsabilidad sobre los menores que no les corresponde y en segundo, pero no menos importante, término porque los roles familiares que cada cultura, o incluso cada familia, pueden trastocarse de forma indeseable. Un padre o una madre no aceptará fácilmente que su hijo o hija adquiera un protagonismo que disminuya su posición o autoridad sin que algo se rompa.

Alguna palabra de cautela sobre los mediadores “profesionales” y es que hay que asegurarse de que se trata de personas de confianza; para los pacientes y para el sistema. No vaya a ser que se introduzca otro tipo de “intermediario” con intereses propios y alejados de los de los pacientes.

Pero queremos insistir que la parte más importante de la mediación no es entre culturas de países o comunidades distintos, sino entre el paciente y el propio sistema sanitario. No todo lo que dice el médico se entiende. Y puede hacer falta que alguien lo explique.

Notoria es la función que han ejercido y ejercen los “mancebos de botica”, dependientes de farmacia a menudo sin titulación, que con mayor o menor fortuna, pero con una larga experiencia en la dispensación de medicamentos, interceden entre el sistema medico y los pacientes. Cualquier regulación de esa materia sería bienvenida.

Y no menos importante es la función más recientemente señalada de “el paciente experto“, especialmente en la patología crónica, bien sea de forma individual o formando parte de alguna asociación de pacientes o familiares (padres) de pacientes.

En todo ello hay un amplio margen para el desarrollo y la mejora. Y esfuerzos a realizar.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

15 enero 2014 at 6:00

Publicado en 1

Tagged with , , , ,