Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

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Carta a los gobernantes

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imagesNIÑOS DE LA HISTORIA

En las tinieblas de los conflictos bélicos, los niños excluidos, marginados y sin voz, gritan desde el silencio, ante la violencia injusta y desproporcionada.

Los niños pertenecen a una población inocente y sufren los daños injustificados, como víctimas de decisiones que violan derechos, por aplicar un caciquismo hegemónico y fundamentalista que ordena y manda.

Los niños que están provistos de criterio moral os interpelan ante la irracionalidad de vuestros proyectos e intenciones interesadas, sufren la percepción aterradora de un mundo que termina, al repetirse la muerte, ser testigos de funerales y vivir como huérfanos, refugiados, desplazados o desarraigados.

Los niños del mundo en estos delicados momentos os piden la escucha de su sufrimiento y la búsqueda sincera de paz, que encuentre una respuesta ética en vuestras decisiones, reflexionada desde toda la comunidad universal, para que vuestra moral política sea coherente e inseparable del corazón humano.

Los niños oprimidos, con las cicatrices escondidas, en la angustia y amenaza, esperan soluciones nuevas, gestos generosos que no ignoren la historia, os dicen, que la guerra es una intolerancia extrema y es la mayor de las inseguridades.

Los niños por todo lo vivido, gritan sin desmayo y con pasión.

NO A LA GUERRA

 

 

Dr. J. García Pérez, Presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS)

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16 julio 2016 at 18:57

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700

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700700 es el número de entradas publicadas en este blog desde 2009. Queremos agradecer al casi medio millón de visitantes su interés y a quienes han realizado comentarios, nuestro reconocimiento.

Si hemos satisfecho su curiosidad, ilustrado su inteligencia o mejorado sus conocimientos, nos sentimos muy contentos y justificados. Si hemos, de alguna forma, ofendido, desinformado o equivocado a alguno de ellos, ofrecemos nuestras más sinceras excusas y permanecemos abiertos a sus críticas.

En esa línea continuaremos intentando aportar lo que buenamente podamos en la defensa de los niños, sus derechos y los de sus familias, estimulando la profesionalidad de quienes dedican sus esfuerzos a la protección de la salud, la educación, la crianza y el bienestar de los niños.

Nos tomamos una breve pausa, para volver en unas semanas con, esperamos, ánimos renovados por el descanso.

X. Allué (Editor)

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14 julio 2016 at 6:07

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Niños muertos de miedo-Volencia doméstica

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UNTF_OrangeSplotch-ESNo es tanto seguir las celebraciones mundiales de la Organización de las Naciones Unidas sino aprovechar las efemérides para recordar la repercusión más o menos oculta o escasamente notada sobre los niños. Hoy se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que da salida a una quincena dedicada a actuaciones sobre estas materias en todo el orbe.

Nuestra aportación es recordar que la violencia contra la mujer comporta la victimización de los hijos/hijas que la mujer pueda tener. No son víctimas “secundarias”: son víctimas a secas. Los hijos de las madres maltratadas o asesinadas están muertos de miedo. Y eso no es tolerable.

Insistimos que las autoridades judiciales o policiales deben entender que en los casos de violencia contra la mujer que tenga hijos se actúe de oficio aunque no exista denuncia, porque la violencia contra los menores requiere la defensa de los poderes públicos. Es la vía de entrada más directa a la investigación y la interrupción de los malos tratos.

Los profesionales que se hacen cargo del cuidado de los niños tienen la obligación de denunciar todos los casos de sospecha de violencia en los que haya niños implicados, aunque el sujeto de la violencia sea un (o una) adulto que decida no denunciar unos hechos. La protección a la infancia justifica el inicio de una investigación sólo ante una sospecha.

A ver si nos ponemos las pilas…

X. Allué (editor)

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25 noviembre 2015 at 11:13

Un niño en brazos

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Reflejo de Perez-CMe ha costado encontrar el titular, porque originalmente y en secuencia a la entrada del 26 de marzo, iba a titularlo “Cómo coger un niño en brazos”, pero nuestros lectores iberoamericanos podían contrariarse porque los niños no se “cogen” :-). “Tomar un niño en brazos” podía ser más aceptable, pero en España es un término que se usa poco y “tomar” también tiene otras acepciones.

Con las licencias debidas y, escribiendo en español castellano:

Para explorar adecuadamente a un niño, pocas cosas como levantarlo, por lo menos mientras lo permita su peso, más o menos hasta lo 20 kilos.La mejor exploración neurológica empieza tomando un lactante o niño pequeño en brazos. En parte, que esto se produzca sin resistencias y/o llantos dependerá de la posición en que esté el niño y, también, de nuestro plano de aproximación y la suavidad con que maniobremos.

A mi me enseñó a levantar un recién nacido sólo con la mano izquierda Nelson K. Ordway, neonatólogo de cuando aún apenas se había inventado la Neonatología. La mano en pecho del bebé, el pulgar debajo de la axila izquierda y el dedo medio en la derecha, utilizando el índice para sujetar o mover la cabeza, la espalda del niño hacia arriba. Te queda la mano derecha libre para movilizar, auscultar o realizar esa maniobra de Pérez-Carbonell tan útil para asegurarte de la integridad neurológica del neonato. Claro que el Dr. Ordway era un hombretón con un cierto parecido al actor Lee Marvin, cuyas manos enormes podían perfectamente con un neonato incluso aunque fuera un macrosómico de 4.5kg. Los varios miles de veces que lo he hecho siempre me han servido para asegurarme de que el niño estaba bien.

Tomar un niño, ya más mayor, de los brazos de su madre puede provocar una resistencia inmediata y llanto. El bebé gira la cabeza hacia la espalda de la madre y se inician las dificultades. Generalmente a mi me da la sensación de que las madres transmiten a los bebés una información negativa sólo con el tacto. A veces noto que la madre dice: “Ande, vete con este señor…” al mismo tiempo que lo sujeta con firmeza porque no quiere dejártelo. Son reflejos naturales del “bonding” del apego madre-hijo. Si pasa, es que has empezado mal. Además de ponerte a la altura de la madre hay que obtener su colaboración por acuerdo verbal o gestual. Estoy convencido que los niños “que no se sueltan” es porque, en su fuero interno, la madre teme que algo indeseable le suceda al niño, que se caiga o que se lo quiten. Y eso lo transmite al bebé.

Como a todo el mundo, me he topado ocasionalmente con niños que no se dejan tocar y con escándalos considerables de llantos y pataletas. Pero me atrevería a asegurar que la causa no es el niño: o soy yo que no lo he hecho bien, o es la madre que no está cómoda con la situación, angustiada o temerosa.

Mirar al niño a los ojos, dirigirse de palabra a él, evitar gestos violentos y rápidos, acercarse de lado, sentarse en la camilla junto a él son todos movimientos prudentes y eficaces. En cuanto el niño tenga capacidad de entendernos, a partir de los 3-4 años, lo mejor es dirigirse directamente y pactar, negociar todo el contacto con todas las explicaciones necesarias. Y no engañarle. La fundamental confianza se pierde en cuanto la realidad se oculta. Tampoco valen los sobornos. Piruletas o chismes carecen de interés para cualquier niño que no confíe en los que le rodean. Y mucho menos las amenazas. A los niños hay que hablarles con un lenguaje natural, simple y comprensible y aunque los padres o acompañantes intenten traducirlo a lenguaje infantil facticio de diminutivos ridículos y vocecillas, hay que mantenerse lejos de todo ello. Los niños son niños e inmaduros, pero no son bobos.

Pero, claro, todo esto son recomendaciones “teóricas” y nada hay mejor como aprender a manejar a los niños con alguien experto y hábil.

X. Allué (Editor)

 

 

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20 abril 2015 at 7:34

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El pediatra social…sociable: la cortesía en la consulta clínica

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Dame la manita PepeluiDel “comment” de P. Loren del último “post” de este “blog”, lo que traducido del spanglish internetero quiere decir que del comentario de P. Loren en la última entrada de esta bitácora sobre la comunicación con los pacientes, nos acercamos a ese punto de contacto que es la entrevista clínica.

En alguna ocasión los antropólogos de la medicina hablan del intercurso cuando se refieren al encuentro entre médicos y pacientes. Efectivamente tiene una notable grado de intercambio de intimidades, y eso da mucho para hablar.

Pero previamente está el establecimiento de contacto. Tal y como está el sistema asistencial en este siglo, el encuentro no es entre dos desconocidos. En principio el paciente conoce el nombre del médico que le va a atender o, por lo menos, como puede suceder en Urgencias, la adscripción del facultativo a un equipo. La aproximación del paciente suele suceder por que es convocado por su nombre, de viva voz o por un altavoz y el facultativo dispone de su identificación. Lejos quedan ya los tiempos de: “el siguiente” aunque algunos afirmarán que con la carga asistencial de los servicios de Atención Primaria a veces no da tiempo ni de verbalizar el nombre. Pero creemos que eso es excepcional, aunque sólo sea por razones administrativas: presentación de la tarjeta sanitaria, solicitud de cita previa, remisión desde otra consulta o algo similar.

La sociabilidad más elemental debe conducir a saludar al paciente y sus acompañantes con la también elemental urbanidad de “buenos días”, “buenas tardes” o”¿Que tal?”. Dirigirse por el nombre o el apellido es un esfuerzo adicional que no siempre forma parte de las habilidades de los profesionales. En el caso de los niños me permito un comentario que, como casi todo en este blog, es personal y subjetivo: antes de los 5-6 años los niños no siempre identifican su nombre como ellos mismos. Seguro que habéis sido testigos de que los niños y, a veces también sus padres, se refieren a ellos mismos por su nombre en tercera persona: “A Pepito no le gusta este pantalón” puede decir un mocoso de 3 años, alejándose de la responsabilidad. Forma parte del desarrollo psicoemocional y es perfectamente normal (decía Piaget hace casi un siglo) aunque algunos pedagogos lo consideran como un cierto infantilismo o un exceso de mimo.

Un profesional experimentado puede o no prestarse a ese, digamos, juego si se siente cómodo. Pero lo honesto es identificar a cada uno con su nombre y, en todo caso, tratar a unos y otros con respeto.

Se ha debatido sobre la conveniencia o no de dar la mano, saludo habitual europeo, a los padres o pacientes. Es una cortesía que en épocas de epidemias virales creo que puede obviarse, a menos que vaya seguida de un lavado de manos antes de proceder a la exploración del paciente y aún así, en todo caso. Y vale la pena recordar que no forma parte de la cortesía habitual en muchas otras culturas en este mundo globalizado. Por otro lado puede servir para formalizar el respeto precisamente hacia aquellos que se puedan sentir distanciados o de alguna forma menospreciados por pertenecer a otra cultura u otro nivel social más o menos marginado. De nuevo ahí entra en juego la habilidad y perspicacia del profesional. Incluso cómo manejar las diferencias de género ante este tipo de cortesía en diferentes culturas. Por ejemplo cómo puede ser bien aceptada dar la mano a un hombre por parte de otro, pero no a una mujer en algunos norteafricanos, musulmanes o no. O, al revés, que una mujer médico le ofrezca la mano a un hombre. Cada cual puede valorar cuanto puede contribuir un gesto a normalizar e integrar culturas. En todo caso y si se produce alguna situación más o menos embarazosa, procurar salir de ella minimizándola y dando paso a otra fase del encuentro, preferiblemente con una sonrisa y sin enjuiciar actitudes.

Siempre hemos propiciado que el facultativo que atiende niños se dirija a ellos. Una vez se haya iniciado el encuentro es esencial que el niño, cualquiera que sea su edad, entienda que allí es el objeto de toda la atención. Cuando decimos que cualquiera que sea su edad no entendemos de excepciones. Un recién nacido o un lactante pequeño puede percibir mucho más de lo que podemos llegar a pensar. Pero incluso con los más pequeños y por la delegación de la madre conviene que a través de ella se produzca esa consagración de protagonismo. No todos los pediatras habrán adquirido las habilidades del trato con niños y, sin embargo, serán unos excelentes clínicos. Pero puedo asegurar que los miles de minutos y los miles de dificultades que he salvado con el gesto de tomar el niño de los brazos de su madres no tienen precio. Puede ser difícil encontrar el momento propicio porque las circunstancias y los protagonistas son múltiples y diferentes. En general he optado por aprovechar el momento en que se va a llevar al niño a la camilla de exploración. De alguna forma hay que hacer entender al niño que te vas a ocupar de él, que eres su defensor, amigo y solución de sus problemas. Cierto que a veces son los propios padres los que se resisten, de forma consciente o inconsciente, a que el niño se separe físicamente de ellos y no es necesario forzar situaciones.

Pero, claro, los niños lloran. Bueno, pues también ahí hay modos y maneras de aproximación que sean socialmente aceptables. De momento lo dejamos para otra ocasión.

Y ya sabéis, si tenéis preguntas, usad los “comments”.

 

X. Allué (Editor)

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26 marzo 2015 at 10:38

La ley, la crianza de los hijos y la televisión (o las pantallas en general)

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imgres-1Es posible que algunos consideren que la crianza y educación de los hijos, como dijo en su día de la guerra y los militares Clemanceau, es una cosa demasiado seria como para dejarla en manos de los padres. Los poderes suelen tener la tendencia a encontrar en leyes y regulaciones la solución de todos los problemas.

Que los niños vean demasiada televisión es una constante fuente de controversias. Recientemente el gobierno de Taiwan, esa otra China, ha regulado el tiempo que se puede dejar a los niños delante de un televisor por ley. http://time.com/3682621/this-country-just-made-it-illegal-to-give-kids-too-much-screen-time/?xid=newsletter-brief En realidad lo que regula es el tiempo que los niños pueden permanecer delante de una pantalla, incluyendo consolas, móviles, tabletas u ordenadores, que allí conocen como “instrumentos C3”.

Excess screen time is now considered to be the equivalent of smoking, drinking and using drugs.” O sea que un exceso de tiempo enfrente de una pantalla puede considerarse como el equivalente a fumar, beber alcohol y usar drogas !!! o al menos así lo titula la revista TIME.

Cierto que las adiciones pueden adoptar diversas formas. Lo que queda por precisar es cuanto es “excesivo”.

Nos llega también la referencia de un estudio sobre el uso de ordenadores y otros instrumentos y el fracaso escolar

https://infoicscat.wordpress.com/2015/01/28/un-estudi-de-lidiap-analitza-lefecte-de-lus-dinternet-el-mobil-i-els-videojocs-entre-els-joves-del-valles-occidental/

Interesantes reflexiones, pero tampoco llevan a grandes conclusiones. Siempre cabe preguntarse si los niños muestran evidencia de fracaso escolar por que usan mucho las pantallas (TV, videojuegos, Internet, etc.) o porque la evaluación del éxito o fracaso escolar emplea métodos de medida basados en el papel…

Nuestra opinión, como siempre personal pero, eso sí, basada en la apreciación de ésta y otras realidades es que, como todo, el empleo de instrumentos electrónicos de comunicación no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Depende de para que se emplee. Si las pantallas, que ya no son de rayos catódicos (los “tubos”, como las teles antiguas) sino de LED (o, como la Rajoy, de plasma-plasta) apenas emiten radiación, los efectos sobre la salud serán negligibles. Mientras que en un mundo que va abandonando poco a poco el soporte en papel de textos e imágenes, además de la enorme ventaja del movimiento de éstas últimas y la interactividad, no podemos privar a los niños del acceso a estas formas de presentación de la cultura y la información. Que los escolares usen un ordenado en la escuela es una razonable aspiración, aún no conseguida.

Yo no me acuerdo (:-), pero la Inquisición cuando se inventó la imprenta decía que leer libros impresos producía ceguera.

O sea que la cuestión está en el contenido, y menos en el tiempo y forma de exponer información o cultura; o el entretenimiento.

Vigilar. Eso es lo que los padres deben hacer. Y los poderes legislativos andarse con tiento antes de que las leyes caigan en el ridículo.

 

X. Allué (Editor)

(La imagen que acompaña esta entrada es del DailyMail)

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4 febrero 2015 at 10:00

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La constitución española y los niños

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imgresEsta semana se celebra como cada año el día de la Constitución: un festivo para recordar la fecha de la aprobación del texto constitucional  propuesto por las cortes constituyentes democráticas después del final de la dictadura de Franco, el 6 de diciembre de 1978 por referéndum de la nación. Ya va para 36 años.

El texto contiene lo más importante en cuanto a los derechos de los ciudadanos y se acomoda a textos similares de países de nuestro entorno. Tiene notables aciertos y unos cuantos defectos que merecen ser subsanados. No todos los habitantes del estado están de acuerdo con el texto actual y algunos, notablemente algunos partidos políticos, proponen su revisión urgente. Una parte se refieren a la situación en la que la constitución fue redactada y aprobada, bajo la vigilancia de los llamados “poderes fácticos”: los militares y la Iglesia católica. Y también se critica al escasa discusión que tuvo la forma de estado, determinada por el dictador y mantenida por sus partidarios, y ni modificada ni sometida a votación. El uso que se ha dado a la constitución recientemente ha creado fracturas notables en el estado, principalmente en relación con la evolución de las propuestas políticas de Cataluña.

Pero desde aquí no vamos a entrar en eso. Queremos señalar, por ejemplo que los niños, más o menos la quinta parte de la población y los depositarios del futuro, ocupan muy poco en el texto constitucional. Sólo aparecen citados una vez, en el Capítulo Tercero, Artículo 39, apartado 4.  Y eso para decir que se respetarán sus derechos pero, mira por donde, porque esos derechos están protegidos en los tratados internacionales… (4. Los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos. ) Se podría deducir que, si no fuera porque la ONU, UNICEF, la Unión Europea y la OMS protegen a los niños, los niños no tendrían derechos en España!!

Aparecen como “hijos” en tres ocasiones, pero eso en referencia a los derechos de los padres. Y como “alumnos” sólo aparecen una vez. Lo evidente es que los “padres de la constitución” no se estiraron demasiado. Cierto es que la legislación española contiene un amplio corpus jurídico dedicado a los niños y sus derechos, pero el texto constitucional resulta notablemente pobre.

Hacer, escribir, redactar una constitución no debería ser algo demasiado dificultoso. Google dispone de un programa para hacerlo, Constitute, contando con las 198 constituciones actualmente vigentes y las más de 600 que se conocen, aplicadas en diferentes países a lo largo de la historia. Los “padres de la constitución” no tenían Google en 1979 para ayudarse y sí, en cambio, unos ominosos ojos vigilantes de unos indeseables anclados en los odios del franquismo.

Si en un futuro deseablemente no muy lejano se emprende la tarea de remodelar, reconstruir y volver a redactar el texto constitucional, bueno sería que los derechos de los niños quedasen palpablemente definidos y expresados. Una idea para reflexionar esta efemérides del 6 de diciembre.

X. Allué (Editor)

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4 diciembre 2014 at 7:00