Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Posts Tagged ‘Obesidad

Día Mundial de la Actividad Física – 6 de abril

leave a comment »

Ya sabéis que eso de los Dias Mundiales es una hermosa y bienintencionada iniciativa de las Naciones Unidas, esa organización que pagamos entre todos y de cuya utilidad y eficacia tenemos dudas todos los días. Ocurre que, de los casi 200 paises miembros, esto de la promoción de la actividad solo tiene sentido en un puñado de los más opulentos, o sea principalmente los de Occidente.

Mal podemos estimular el ejercicio físico de los niños que tienen que caminar cada mañana una docena de kilómetros para ir a la escuela. O para buscar agua. A los que viven a 50 millas del centro sanitario más próximo, o que trabajan en minas o cultivos de sol a sol.

Pero como quiera que la obesidad infantil, hija primogénita de la idolencia, la pasividad y el sedentarismo, es la más extendida epidemia en el mundo occidental, pues como que vale la pena recordar que pasarse el día delante de la tele o encerrados en la habitación ensimismados con la videoconsola NO ES BUENO!!!

O sea que a mover el culo–o las piernas y los brazos–y gastar unas calorías, que el mundo es muy grande y no va a quedar tiempo para recorrerlo todo. Recomendación para los niños, pero extendida a padres, madres, demás familia, y “militares sin graduación” como decían los antiguos carteles taurinos. Y, por descontado, a los que estéis leyendo esto.

 

X. Allué (Editor)

 

Anuncios

Written by pedsocial

6 abril 2017 at 18:17

Publicado en 1

Tagged with , ,

Porqué los niños no pueden ir al cole andando

with one comment

imgresPodría ser una pregunta, pero va a ser una explicación. Una buena parte de los escolares en las zonas urbanas no van a la escuela andando. Sobre todo antes de la ESO, los 12-13 años. Unos utilizan transporte escolar, especialmente los que acuden a colegios concertados porque la distancia puede ser considerable y muchos colegios se han ido desplazando hacia la periferia. La especulación del suelo por un lado y el deseo de una mejora de las instalaciones junto a la ampliación de las áreas deportivas, ha llevado a muchos colegios clásicamente en el centro de las ciudades, hacia el extraradio. Otros son acercados a sus escuelas en el automóvil familiar, generalmente por la madre. La acumulación de vehículos en un tramo más bien breve de los horarios de entrada y salida de los colegios suele producir dificultades a la circulación rodada, asociados al estacionamiento irregular o ilegal de los vehículos. La presencia de agentes de tráfico o voluntarios que regulen los pasos de peatones es ocasional y respetada de forma irregular. En circunstancias de tiempo inclemente, lluvia o frío intenso, las dificultades se multiplican.

Y otras causas. En mi anecdotario particular figura la pequeña historia de la familia que acude a la consulta por un problema de sobrepeso de una niña de siete años. En la entrevista siempre incluyo la pregunta de cómo se desplaza hasta la escuela. Cuando confronto la dirección de la vivienda familiar y la del colegio constato que de una puerta a la otra apenas hay que cruzar una calle y caminar 70-80 metros. Me informan que la llevan en coche!!! Para ello han de dar una vuelta a dos manzanas por ser calles de dirección única. La justificación: “Es que la niña quiere, porque todas sus amiguitas van en coche”, acompañada de una pícara sonrisa de la susodicha. Poco remedio podía ofrecer al sobrepeso. Y dejo los juicios valorativos a los lectores.

Se suma a las numerosísimas mamás petardas, a bordo de un 4×4 enorme cuya única justificación es poder subirse a los bordillos o a los parterres, para ir a buscar a su correspondiente retoño a la puerta del cole.

El comportamiento de los conductores alrededor de las zonas escolares suele ser el de ignorar por completo esa señal característica de un triángulo con la imagen de dos niños corriendo. Y el respeto por el acceso a los autobuses escolares detenidos suele ser igualmente escaso, a menudo acompañada por un concierto de bocinas impacientes.

En otros países una infracción de tráfico en una zona escolar suele estar penada con los máximos castigos. Y, en Suiza, los niños de más de 6 años deben acudir a la escuela OBLIGATORIAMENTE andando. Un conductor que atropelle a un escolar es reo del peor de los crímenes, penado con cualquier cosa justo menos de ser fusilado al amanecer… Como llevan mucho tiempo haciéndolo los incidentes son prácticamente inexistentes.

Esa falta de respeto por los menores en éste país es la causa de que no puedan ir los niños solos al cole caminando. Las consecuencias van desde la perpetuación de las actitudes dudosamente cívicas hasta la obesidad infantil a que conduce el sedentarismo.

Podríamos proponernos, para este año que va a comenzar, un campañita para civilizar un poco este pedazo de mundo más próximo, tan silvestre, agropecuario y majadero, que habitamos.

X. Allué (Editor)

 

Written by pedsocial

7 enero 2015 at 7:00

Coca-cola y obesidad

leave a comment »

The-Coca-Cola-CompanyA través de Jose Maria Sanchez Bursón recibo noticia de lo publicado en Cinco Dias sobre la publicidad de Coca-Cola. JMSBursón es un agudo observador y dedicado protector de la infancia desde varios ámbitos y de los que haría falta que tuviésemos más. Recomendamos su blog http://infanciasociedadconocimiento.blogspot.com.es/.

Que un periódico de los negocios se ocupe de la Coca-cola es de lo más natural teniendo en cuenta en enorme impacto económico que tiene la firma de bebidas. Hay que señalar, sin embargo que el fenómeno de Coca-cola va más allá de la popular bebida. Un experto en empreneduría muy próximo a mi afirma que hace más de 70 años que Coca-cola Co. ha dejado de vender una bebida y se dedica a la venta de la marca. O sea que Coca-cola lo que vende es Coca-cola. Ultimamente la empresa hace gala de esfuerzos de carácter social de diversa consideración.

La existencia desde hace tiempo de evidencia científica amplia sobre la asociación del consumos de bebidas azucaradas con la obesidad ha puesto sobre el tapete de los expertos comerciales la cuestión de reconsiderar la composición de esta bebidas, sobre todo en su oferta a los menores. Como dice JMSB en su twit, por algo se empieza.

Queremos señalar, sin embargo, los componentes sociales del consumo de bebidas y refrescos y, sobre todo, los hábitos culturales. Algunos padres de obesos en nuestro entorno próximo afirman categoricamente que sus hijos no toman bebidas azucaradas envasadas y algunos nutricionistas se muestran escépticos del papel que puedan jugar en la obesidad. Y eso es muy probablemente cierto.

Lo que hay que tener en cuenta son los hábitos culturales de consumo. Cualquiera que haya visitado los Estados Unidos comprobará que el tamaño de los envases de bebidas allí son considerablemente más grandes que en Europa. Los refrescos se sirven en envases de cartón impermeabilizado de más de un litro, generalmente llenos de cubitos de hielo, sobre los que se vierte el refresco que se sorbe con una cañita. Su presencia en los entornos escolares es ubicua y en los casos en que se relaciona con la obesidad se relata que el consumo es de varios al día. En Europa (en España)  se suele consumir la bebida directamente del envase original, la botella o la lata tan conocidas. Ahí pueden residir las diferencias encontradas en las revisiones sistemáticas como la más arriba referenciada de Sigrid Gibson.

Y es que la obesidad es un fenómenos complejo y si algo hay que comprenda todos sus extremos es la condición de fenómeno del ámbito de la Pediatria social.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

9 mayo 2013 at 7:27

Publicado en 1

Tagged with , , , ,

Carnaval de gordos

leave a comment »

Pues es una observación casual, inocente, no intencionada, pero no por ello menos objetiva: la mitad de las comparsas, mozas y mozos, de la rua del Carnaval de mi pueblo están gordos.

Será que las ropas son más escasas y que la desinhibición propia del festejo favorece que la gente exiba sus chichas en la via pública, lo cierto es que me ha llamado poderosamente la atención la generosidad de las carnes del personal.

Es posible que otros años mi atención se desviase a las lentejuelas o al atractivo de las opulencias. Incluso puedo atribuirlo a la edad que, no por deseables e inalcanzables en cualquier ocasión, ahora se me aparezcan como lorzas lo que antes fueran morbosidades sexualmente estimulantes. Pero en estos últimos años mi apreciación de los cuerpos no ha cambiado tanto y, además ambos sexos se me han aparecido por igual desmesurados y excesivos.

Que si, que la Rambla de mi pueblo no es el sambódromo de Rio ni se trata de un desfile de Victoria’s Secret. Pero lo que no cabe duda es que NUESTRA POBLACIÓN ESTÁ GORDA!!!

A ver que hacemos, ahora que nadie guarda la Cuaresma…

 

X. Allué (Editor)

(No fotos. Las que tenemos pueden herir la susceptibilidad de los lectores…y las tomamos sin permiso)

Written by pedsocial

11 febrero 2013 at 6:05

Publicado en 1

Tagged with , , ,

Más de niños gordos

with 3 comments

Slide2

Slide1La otra mitad del equilibrio para un buen funcionamiento y crecimiento de los niños es el ejercicio: lo que se gasta.

Gastar, lo que se dice gastar, gastamos energía solo por vivir. Más o menos unas 60 calorías por kilo de peso y día, que ya es bastante; o sea el 60% de lo que adquirimos con la comida. Es lo que se gasta en respirar, en que el corazón siga latiendo y el cerebro pensando.

A los niños además les hace falta energía para crecer. Entre 10 y 15 calorías por kilo y día. Además hay algunos picos que no cambian gran cosa.

El resto hasta cien es lo que se necesita y se consume con la actividad física. Y claro, según sea la actividad: si no te mueves nada—en la cama—o casi nada pues no haría falta nada. Porque si no se hace nada y se come más, más calories, se acaba trasformando el sobrante en grasa y acumulándose. Los números que aparecen aquí al lado son una sobresimplificación, con un supuesto de una ingesta de 100 kCal por kg. de peso y dia, que sólo los más glotones podrían alcanzar. Pero sirven para ilustrar que cada caloría ingerida y no consumida, no gastada, va a parar a las reservas: el tejido adiposo, la grasa corporal. La gordura.

Ya se que los niños no paran quietos. Pues sí. Pero no todos. Sólo hace falta observar el comportamiento de los gordos. De forma casi imperceptible se puede ver que reducen su actividad al mínimo necesario: “…acércame esos libros…”, “…traeme eso…”, “…ayúdame que no alcanzo (¡por lo gordo que estoy!)…”, “…espero el ascensor…”, etc. Y suelen elegir las actividades que menos esfuerzo requieren: jugando al fútbol, el gordo siempre hace de portero… y no porque tapa más portería (!)
El uso del cochecito o silla infantil se prolonga hoy día hasta muy por encima de los 2 años, cuando ya los críos pueden andar. Las madres no tiene paciencia para arrastrar de la mano un mocoso que difícilmente puede mantener su paso (además ¿qué mano?: en una el bolso, en la otra el cigarillo, en la otra el móvil, la otra para atusarse la melena y saludar a las amigas, si llueve el paraguas… la diosa Siva).Pero han sido los cambios socials los que más han contribuido a la vida sedentaria. De todos y de los niños en concreto.

Apenas quedan barrios privilegiados—o muy ricos o muy pobres—en los que los niños puedan jugar en la calle como antaño. Resultado: los ratos antes dedicados al juego ahora se pasan en el sofá delante de la tele.

Los desplazamientos, siempre en el coche familiar. A ver quien se sube con los niños en un trasporte público.

Al cole, en bus. Mientras que en Suiza es OBLIGATORIO que los niños de 6 años o más vayan a la escuela andando Y SOLOS, aunque nieve[1]. Pero claro, con el tráfico que tenemos en España, ¿quien se arriesga a dejar a los niños solos por la calle?

Los ejercicios físicos, la educación física de las escuelas, se reciben habitualmente con reticencia por parte de muchos niños. Son un esfuerzo, tienes que hacer lo que te mandan y solo lo que te mandan, no son muy estimulantes… aburren. El profesorado de Educación Física se ve obligado a hacer enormes esfuerzos de imaginación para motivar al alumnado. Y, además, si faltan horas lectivas, las primeras que se suprimen son las de EF. (Una sugerencia es substituir los calisténicos por el baile. Incluso para los más enanos. Por ejemplo con: http://www.youtube.com/watch?v=69wfayIDhls&feature=youtu.be  🙂

Parece una gran conspiración para favorecer el sedentarismo. Y solo se puede combatir de forma activa. Si no se hace nada, que siempre es lo más fácil, el camino conduce naturalmente al sobrepeso.

Sin modificar los hábitos sociales de la comunidad, evitar el sobrepeso y la obesidad es una guerra perdida. Los más débiles (de voluntad) serán las primeras víctimas. Y ya vamos por un niño de cada cinco…

X. Allué (Editor)


[1] Ref. Barbara Allué, vecina de Meilen, cantón de Zurich, CH

Written by pedsocial

21 enero 2013 at 6:20

Publicado en 1

Tagged with , , ,

Niños gordos

leave a comment »

The other evolutionMi tutor de blogs me recomienda volver a escribir sobre temas que han tenido mucha aceptación.

Creo que ya he dicho que uno de los “post” que sigue teniendo un número inusitado de visitas es el “Pobres, gordos y locos” que hace mención a la interrelación de estos tres estados: la obesidad, la penuria económica y la pobre atención a la salud mental que padece una parte importante de nuestra población infantil.

No debería extrañar porque, realmente, la obesidad y sus consecuencias sobre la salud física es el mayor problema de salud de la población infantil occidental. Todos los estudios y recolecciones epidemiológicas lo admiten, mientras que sigue siendo un problema al que se dedican menos esfuerzos que a otros, especialmente los que tienen alguna respuesta farmacológica, habida cuenta que la financiación de la investigación biomédica está habitualmente mediatizada por las grandes compañías químico-farmacéuticas.

La obesidad depende, muy básicamente, del equilibro entre la ingesta, la dieta, lo que se come, con la actividad física, el ejercicio, lo que se gasta. Y, también, de un miríada de otros factores genéticos, epigenéticos, orgánicos, hormonales, étnicos y, también, socioculturales.

Llama la atención que cuando se habla de la obesidad como problema sanitario se suele hacer omisión de los notablemente influyentes factores sociales. Entre los científicos se orienta más la investigación a los aspectos dietéticos y nutricionales. Así se ve en la asignación de fondos de investigación tanto nacionales como los de ámbito europeo. Claro que el argumento es que suelen ser más caros por las tecnologías implicadas. Pero la obsesiva preocupacíón por la composición de los alimentos y, al contrario, la de supuestos alimentos o aditivos que pueden modificar la ingesta también parece tener más bases comerciales y especulativas que realmente científicas.

Los pediatras que trabajan con obesos, ya sea en servicios especializados de Endocrinología y Nutrición o desde la misma Atención Primaria de salud, son muy conscientes que la respuesta al “tratamiento” de la obesidad cuando se ha superado la primera infancia es escasa y frustrante. Entrecomillamos tratamiento porque se compone de medidas múltiples a menudo difíciles de concretar o acaso implementar por parte de las familias. No existe la “magic bullet”, la píldora mágica que permita atajar el problema. Son consejos, recomendaciones, instrucciones, pautas, ejercicios, prohibiciones, restricciones, estímulos positivos o negativos, todo ello con compromisos de revisiones y seguimiento frecuente. Un reto difícil para pacientes, familias y profesionales.

Por ello resulta mucho más efectivo trabajar en el ámbito de la prevención, especialmente por tratarse de un problema epidémico, que afecta a un gran contingente de la población infantil.

Los programas de prevención abundan. Han sido diseñados por expertos y avalados por evidencias científicas y promovidos y apoyados por instancias académicas y gubernamentales. Naturalmente, una buena parte de los programas se han ideado para su implantación en el ámbito escolar que actualmente acoge a la totalidad de la población infantil. Se trabaja en los menús escolares, en las ofertas de las cantinas o de los dispensadores automáticos por lo que se refiere a la dieta, lo que se come, y se estimula la realización de ejercicios físicos en cuanto a lo que se gasta.

A pesar de todo ello, no se puede decir que la situación se haya mejorado en lo que llevamos de siglo. Más bien parece que sucede lo contrario y a esto no parece encontrarse una buena explicación más allá de la indisciplina de la gente y la falta de colaboración.

Recuerdo un chiste antiguo en el que un niño argumentaba: “Si me habéis engañado con lo de los Reyes Magos y con que los niños vienen de París, ¿porqué me voy a creer que comer verduras será bueno para mi salud…?

Desde nuestro particular punto de vista echamos de menos algunas otras consideraciones.

Unas son de carácter evolutivo, o evolucionista. La obesidad es un recurso natural de reserva para cuando vengan períodos de carestía. Atávicamente nuestro organismo se ha predispuesto a esto y todavía no ha incorporado a su genética (epigenética) la información de que no habrá períodos de carestía que puedan salvarse siendo sólo gordos. Total apenas llevamos cien años en el mundo occidental de una alimentación generalmente asegurada y, todo sea dicho con la que está cayendo, no hay garantías de que vaya a poder seguir así. O sea que nuestro organismo está siendo engañado–una vez más—por una información medioambiental errónea.

Otras son más próximas, de carácter cultural y conductual. Factores diversos entre los que se puede incluir la revolución industrial, la incorporación de la mujer a la vida laboral, la urbanización o migración a las ciudades y alguna más han conducido a cambios en los horarios y en la composición de las comidas y, muy especialmente, en la condimentación y elaboración casera de los alimentos. Justo coincidiendo con el boom de los cocineros estrella—Michelin o no—hemos visto desaparecer a las cocineras caseras. Muchas familias consumidoras de alimentos precocinados o de distribución domiciliaria como pizzas, hamburguesas y demás es que, simplemente, no saben cocinar. Ni ellos, que no lo hicieron nunca, ni ellas que no les apetece o no pararon atención para aprenderlo de sus mayores.

En la consulta hace unas décadas, los pediatras y las enfermeras pediátricas habíamos dedicado mucho tiempo a enseñar a las madres (pues entonces los padres ni aparecían por la consulta) a preparar papillas y biberones para la alimentación de la primera infancia: puericultura, se decía. Obviamente se dedicaba más tiempo a las instrucciones de preparación de alimentos en casos de trastornos digestivos, especialmente los diarreicos y sus secuelas de malnutrición, que han estado matando niños en España hasta la década de los 80. Pero una vez pasada la primera infancia se daba por supuesto que las familias ya sabían lo que tenían que hacer para dar de comer a sus hijos.

El actual proceso de aculturación, digamos que, gastronómica que no sólo dietética, requiere que nos impliquemos en establecer pautas de alimentación pero, además, que nos aseguremos que los conocimientos culinarios de la familia está a la altura de esas necesidades nutricionales. Y no dejarnos caer en engaños de la publicidad interesada.

(Dos notas: 1 La dieta mediterránea puede ser un señuelo mentiroso. Pocas cosas pueden ser más “mediterráneas” que una pizza: italiana, con base de pasta de trigo, algunas verduritas, cebolla… pero una bomba calórica de queso industrial plastificable y tocino.

2 El imperio de los lacticinios industriales amenaza en el horizonte. La leche es un excelente—único—alimento para los lactantes. Pero redundante a partir del año de vida. Y sus derivados industriales actimeles, petitsuisses y demás, innecesarios.)

La parte del ejercicio y la actividad física, lo que gastamos, queda para la semana que viene.

X. Allué (Editor)

 

Written by pedsocial

10 enero 2013 at 19:33

Mesa para dos

leave a comment »

Jose Maria Sanchez Bursón me hace llegar noticia de la iniciativa TFT, Table For Two , una original idea de afrontar dos grandes problemas opuestos o simétricos que afectan a la infancia: el hambre y la obesidad.

Resumiendo se trata de ordenar una comida saludable, baja en calorías y con ello más barata y donar 25 centavos de dólar para alimentar a los pobres de varios paises africanos.

Quizá no es tan simple como lo del huevo de Colón, pero ciertamente es imaginativo.

Por otro lado mi ya larga experiencia en el excepticismo integral me hace desconfiar de las donaciones filatrópicas para resolver los problemas de la pobreza en el mundo porque creo que “los tiros” van por otro lado y porque la epidemia de obsesidad require más un cambio de cultura que un cambio de dieta.

Pero bueno, algo es algo.

X. Allué (editor)

Written by pedsocial

15 noviembre 2012 at 19:09

Publicado en 1

Tagged with , , ,