Pediatria social-Social Pediatrics

Blog de Pediatria Social

Posts Tagged ‘profesionalismo

Ergonomia en la consulta, y algo más

leave a comment »

Por una vez vamos a dejar de hablar de nuestros pacientes y vamos a dedicar este post a nosotros mismos. Hace poco, en mi Colegio de Médicos, un vocal de Atención Primaria expresó por escrito sus quejas sobre la estructura y decoración de su lugar de trabajo. Una profesional sensible, vocal de Atención Primaria Rural en la corporación, con dedicación larga como facultativo y también como representante de un colectivo en la publicación se preguntaba que, con toda su dedicación a la salud de quienes tiene encomendados, quién se cuidaba de ella.  Que quien se ocupaba de su salud teniendo en cuenta la carga asistencial, el estrés laboral añadido e, incluso, la distribución del mobiliario de su consulta y la ergonomia de su lugar de trabajo. Describía la caprichosa irregularidad de la puerta de acceso, de la instalación de los mínimos accesorios como el tensiómetro o el otoscopio, la desprotegida pantalla del ordenador, la antiergonómica silla de trabajo o la escasa iluminación natural y artificial. Sobre esos aspectos estructurales establecía su queja genérica del escaso cuidado en la arquitectura y decoración de los Centros de salud en general y del suyo en particular, incluyendo los de más reciente construcción.

Una consulta es un sitio de paso, o una celda para toda la vida, según se adapte uno al esfuerzo cotidiano del ejercicio profesional. Pedirle a un profesional esquisiteces diagnósticas con la limitaciones de tiempo para las consultas resulta abusivo. Si además el espacio se aleja del mínimo confort para la eficacia, las dificultades aumentan. Tiempo y espacio son siempre magnitudes determinantes.

En el penúltimo Centro de salud en el que he ejercido, las consultas de Pediatría estaban ubicadas en un anexo del edificio principal construido por el ensamblamiento de seis contenedores metálicos, de los que abundan en las terminales ferroviarias o los puertos comerciales. Pintandos de un blanco mortecino, les habían abierto una ventana en un extremo y el portón se había substituido por una puerta convecional con un marco para cubrir el resto del hueco. Como tal contenedor metálico, sin aislamiento alguno, la temperatura interior estaba directamente relacionada con el exterior: frío en invierno y calor insoportable en verano, cuando el sol pegaba directo en la chapa del techo. Techo que, cuando llovía, hacía del tamborileo de las gotas de agua una cacofonia que impedía las conversaciones. El espacio entre los seis contenedores, tres y tres, que servía de sala de espera, lo cubría una techumbre precaria que dejaba colar el agua de lluvia hasta formar un charco infranqueable en el punto de unión de los contendores con el edificio principal. Todo ello fruto de la solución imaginativa de unos servicios técnicos de la institución con una idea de provisionalidad, en espera de soluciones más definitivas. Claro que eso fue en 1996!!! Y allí sigue. No estamos hablando de Nigeria o Gabón, ni del reconstruido Iraq o la ahora pacífica Botswana, ni de Guatemala: esto pasa en una comunidad autónoma española con un GNP per capita de más de 33.818$ anuales y un Servicio Nacional de Salud que, dicen, es de los mejores del mundo.

Pues desde una situación parecida, mi estimada Vocal de AP, después de publicar su lamento en una revista profesional, fue llamada a capítulo por los directivos de AP de los que dependía y amenzada con las penas del infierno si no publicaba una rectificación, retractándose de lo dicho en el mismo medio. Pues sí, así las gastan. Voy a ahorrarme los calificativos, entre otras cosas porque desde hace un tiempo, la saturación de adjetivos calificativos en forma de denuestos que campean por todas las publicaciones de los medios, radio, TV, tertulias o periódicos, no lo aconseja. Lo más suave que le dedican a uno, diga lo que diga, es tildarlo de “supremacista-nazi-genocida” y eso sin saber quién era Heinrich Himmler a la hora del desayuno. Si digo que los directivos de AP son, simplemente, unos imbéciles, no es un insulto: es un diagnóstico (DSM-5 319.0).

La vocal de AP concluye su modesta y personal opinión con un deseo: “…Quiero trabajar con comodidad para poder dar una medicina de calidad“.

Bueno, pues ahí lo dejo. La Pediatría social social también necesita que seamos combativos y pidamos las más que merecidas mejoras que nuestros pacientes y nosotros mismos nos merecemos. Y que la sangre de la incuria y la incompetencia, como en la maldición biblica, caiga sobre las cabezas de los directivos insensibles y las cabezas de sus hijos por siempre jamás. A ver si se atreven conmigo, como con mi colega. Aquí les espero.

 

X. Allué (Editor)

Anuncios

Written by pedsocial

14 junio 2018 at 12:33

Profesionalismo e intereses en conflicto

with 3 comments

happy-new-yearMe llega la publicación en Anales de Pediatria del artículo Pediatras sólidos en tiempos líquidos. Reanimando la profesionalidad  que escriben Carmen Martínez González, María Tasso Cereceda, Marta Sánchez Jacob, Isolina Riaño Galán, en representación del Comité de Bioética de la AEP, cuatro respetables damas de la Pediatría con las ideas muy claras. Una excelente reflexión para el final de este 2016 que, por lo que respecta a la salud y el bienestar infantil, no ha sido como para tirar esos cohetes de fin de año. No podría estar más de acuerdo con sus planteamientos. Tomo, sin embargo, el hilo de la última frase del texto: “Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses“. Es una fórmula común en las publicaciones biomédicas. Estoy convencido que responde a la realidad. No tienen ningún conflicto ni ningún otro interés que servir a la profesión.

Pero yo sí. Desde la percha de cincuenta años de pràctica pediàtrica en la sanidad pùblica, en tres paises y otras tantas Comunidaes Autónomas y media docena de hospitales, atendiendo pacientes en cinco o seis idiomas (los tres míos y alguno más) y habiendo tocado todos los ámbitos de la profesión, desde la UCI a la Atención Primària, sí que tengo conflicto con intereses espúreos a los que asigno la responsabilidad del declive de los valores de nuestra profesión y otras lacras.

Estoy en conflicto con los profesionales ignaros, que han maltratado madres responsabilizándolas de sus ignorancias y deficiencias culturales, como denunció en su día Jesús de Miguel en su libro “La amorosa dictadura“, cuando la mitad de la gente de un país oprimido no sabía leer. Estoy en conflicto con los catedráticos escastillados, cuyos mezquinos intereses de investigación no pasaban de coleccionar síndromes malformativos como si fuesen cromos, mientras se rebozaban en sus ignorancias porque no sabían leer el inglés del Journal of Pediatrics. Estoy en conflicto con los intereses con todos los que se vendieron a los, también, intereses de la industria de la alimentación infantil hasta, pràcticamente, proscribir la lactancia materna. Y también, aunque algo menos, con los talibanes de la teta de aparición más reciente, que aterrorizan a pobres madres trabajadoras que optan por acortar la lactancia por la magra duración del permiso de maternidad. También estoy en conflicto con los miserables intereses de médicos residentes, colgados de ordenadores y listas de protocolo, provistos de sólidos impermeables para impedir que los “valores líquidos” del curriculum oculto puedan llegarles por ósmosis y zarandear sus inseguridades. Estoy, en fin, en conflicto con todos los intereses de autoridades académicas y administrativas, que impidieron e impiden el desarrollo de las especialidades pediàtricas, que pretendan asignar la atención de los niños a profesionales que no cuentan con la preparación adecuada; y eso porque no supieron abrir el acceso a la formación en Pediatria a suficientes médicos, y ahora faltan pediatras.

Éste, por ahora, va a seguir siendo un conflicto abierto. Si bien cierra el año de este blog, espero llevarlo adelante en el próximo, 2017, o 2770 a.u.c, si contamos como los romanos, tan cercanos en la ciudad donde vivo, al tiempo que os deseo a todos que os sea propicio y benévolo.

X. Allué (editor)

_________

a.u.c, iniciales de AB VRBE CONDITA, desde la fundación de la ciudad de Roma.

Written by pedsocial

30 diciembre 2016 at 19:27

Publicado en 1

Tagged with , ,