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Los niños y el sexo (o el sexo de los niños)

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Slide1Algunas iniciativas recientemente reveladas ponen en cuestión la asignación de sexo a los niños desde su nacimiento.

Por un lado, en Alemania se podrá inscribir a un recién nacido en el registro civil sin indicar su sexo. http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/16/internacional/1376642334.html . la iniciativa parece tener por objeto respetar los estados intersexuales.

Por otro, Lisa Abend, desde Estocolmo, publica en la revista TIME del 4 de noviembre un amplio reportaje sobre las iniciativas educativas suecas hacia una “neutralidad de género”. Quizá sea más claro decir la igualdad entre sexos, porque eso del “género” en español, se refiero sólo a una figura gramatical, aunque a muchos el sexo, del que todos tenemos uno, les parece una palabra difícil, por decir algo (¿En qué estarán pensando?).

Los suecos siempre han destacado en poner en práctica iniciativas modernas y con gran respeto por los derechos humanos. Uno de ellos es la igualdad, tan a menudo menospreciada en la mayor parte de las sociedades.

El proyecto educativo comporta eliminar la prodominancia del género masculino en las enseñanzas, imágenes y textos, como un camino hacia una “ecualización”.

Aún comprendiendo la racionalidad de iniciativas de este tipo, no estamos seguros de que vayan a tener repercusiones significativas en el futuro de la igualdad de sexos. Nos reconocemos víctimas del retorcimiento de la lengua con esas constantes aburridas y mastuerzas repeticiones de “vascos y vascas”, “compañeros y compañeras” o hasta el luctuoso “miembros y miembras” de la mal recordada ministra de cultura Aido, en aras de una supuesta actividad presencial de las mujeres. Y nos consta que muchas mujeres incontestablemente feministas concurren con esta idea.

Lo que hay que cambiar no es la gramática, sino las ideas.

En cuanto a las dificultades “sociales” de los estados intersexuales, lo que los cirujanos y los endocrinólogos pediátricos ya saben es que deben tomar resoluciones pronto y despejar dudas con pronósticos y planes de tratamiento precisos, que permitan a los niños y a sus familias tener claro un sexo concreto y aceptable de su hijo/hija.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

7 noviembre 2013 at 12:13

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Sexo cromosómico, sexo gonadal, sexo social

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Ecografia de niñoUno de nuestros alumnos está trabajando en una tesis doctoral sobre  la gestión social de los estados intersexuales. Las anomalías de la caracterización sexual, los llamados estados intersexuales componen una problema serio de la Pediatría y la Cirugía pediátrica. Constituyen un reto diagnóstico y, de una u otra forma también un reto terapéutico, todo ello de gestión compleja.

Un recién nacido de cada 5000 puede presentar anomalías genitales que permitan incluirlos en los estados intersexo o de ambigüedad sexual.

La especie ( o quizá sea más correcto decir el género) humana tiene una distribución sexual de más o menos el 50%, fruto de nuestra evolución. Es algo genéticamente peculiar y desde el punto de vista de la perpetuación difícilmente explicable porque con muchos menos varones (machos), la perpetuación podría estar garantizada en cuanto a la procreación, como sucede con muchos otros mamíferos. No conozco ninguna buena explicación a este fenómeno.

La selección del feto según su sexo está indicada especialmente en aquellas patologías con especial prevalencia en hombres o las derivadas de trastornos genéticos ligados al cromosoma X: aquellos que trasmiten las mujeres pero sólo padecen los varones. De ellos quizá el más conocido es el caso de un trastorno grave de la coagulación: la hemofilia. Sin embargo, la selección del sexo reconoce más a menudo motivos no clínicos sino más bien de tipo social. Muchas culturas favorecen el nacimiento y crianza de varones, hombres, sobre la de las hembras, mujeres. Recientemente, prácticas de control de natalidad como las llevadas a cabo en China que limitaban el número de hijos a uno sólo, han dado lugar a un predominio del número de hombres sobre el de mujeres. Ello se ha visto propiciado por la posibilidad de conocer el sexo fetal mediante un estudio ultrasonográfico (ecografía) que tiene pocos errores a partir de las semanas 15-16 de la gestación, y con ello decidir su continuación o su interrupción(1).

Conocer el sexo del feto ha pasado de ser una parte de la evaluación obstétrica y, eventualmente, pediátrica, a ser una demanda social. En nuestra sociedad , en la que persisten aún preeminencias de un sexo sobre el otro en el régimen jurídico, por ejemplo en la sucesión a la jefatura del estado monárquico, el interés en el conocimiento cuanto más precoz sea posible, tienen más razones de tipo, digamos, consumista: es algo que se puede conocer y por ello los padres desean conocerlo, aunque luego sólo sirva para tomar decisiones sobre el color de la ropa o de la pintura de la pared del dormitorio infantil.

Cuando la determinación del sexo es imprecisa la situación requerirá una aproximación muy responsable por parte de los facultativos implicados y la colaboración de especialistas con claro conocimiento de los estados intersexuales: pediatras, endocrinólogos y cirujanos pediátricos. La considerable variación de posibilidades: hembras virilizadas, varones infravirilizados, deficiencias de hormonas foliculares, defectos de la actuación de los andrógenos y trastornos cromosómicos, requieren un diagnóstico preciso. Sobre todo porque algunas formas de ambigüedad sexual se acompañan de trastornos graves del equilibrio hormonal que pueden ser de pronóstico infausto en plazos breves, como los asociados a la hiperplasia suprarrenal.

Un tema que da para bastante más de lo que cabe en esta entrada de blog, por lo que animamos a los lectores a informarse más ampliamente en las abundantes fuentes bibliográficas disponibles.

X. Allué (Editor)

(1).- Existen técnicas para determinar el sexo fetal a partir de DNA fetal en la sangre materna tan pronto como la 5-6ª semana del embarazo.

Written by pedsocial

20 diciembre 2012 at 6:43

Niños y niñas: la elección del sexo de los hijos

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El sexo no lo elegimos. Salvo en las escasas circunstancias del travestismo o el transexualismo, la mayoría de la gente entiende que su sexo le viene dado y se acomoda con él. Está tan profundamente incardinado en la dotación genética que se extiende a todas y cada una de las células de nuestro organismo. Las células tienen dos cromosomas que contienen el material de la diferenciación sexual: dos comosomas grandotes, los X, para las hembras y uno grande X y otro más canijo (recordad que los hombres lo tenemos pequeñito) Y para los varones.
Pero a las familias les gustaria elegir el sexo de sus hijos, si pueden. Si pudiesen, les gustaría planificar el sexo y la secuencia, además del número y el momento que es lo que actualmente permite la, así llamada, planificación familiar. En algunas culturas la planificación del sexo de los hijos, generalmente favoreciendo los hijos varones, se constituye en una selección, pura y dura, con la eliminación del sexo no deseado. Hasta hace poco, en el momento del nacimiento que es cuando es evidente, pero desde que existen métodos para conocer el sexo antes del nacimiento, con la eliminación del feto indeseado. En algunos estados, como en la Republica Popular China, la planificación familiar numérica ha comportado también la selección del sexo y con ello, una notable desproporción del, al parecer, natural equilibrio númerico de hombre y mujeres, hasta extremos cuestionables.

Cuando se consideran los derechos humanos, la selección de sexos no aparece como uno de los fundamentales. Que las tradiciones o costumbres lo pudiesen amparar, topa con su carácter notoriamente machista y misógino discriminatorio y opuesto a las igualdades. La natural paridad numérica, casi exacta en todas las etnias, paises y sociedades, probablemente aconteció hace mucho tiempo en nuestro proceso evolutivo y desde aquí, la podemos entender como socialmente deseable, aunque en algun tiempo pretérito pudo ser diferente al ser biologicamente los machos de nuestra especie capaces de procrear con un número elevado de hembras. Cuándo y porqué se pudo producir el cambio no sólo en la proporción, sino también en las preferencias, se pierde en las nieblas del pleistoceno inferior. Quién o qué propició la superioridad acordada de los hombres sobre las mujeres, más allá de la simple fuerza bruta, potencialmente útil para la provisión de alimentos entre los pueblos cazadores o la defensa de unos contra otros, continua siendo un misterio.

No deseamos llegar a promover derechos de nasciturus, siempre cuestionables, pero si de los nacidos vivos a sobrevivir cualquiera que sea su sexo. Y que se respete su identidad sexual y en ello se promueva la igualdad de derechos de ambos sexos.

De una forma colateral, pero si de cierta trascendencia por lo que de eventual conflicto político que afecta a naciones como España, podemos expresar desde aquí nuestra desazón y condena porque se mantengan en la Constitución preeminecias de un sexo sobre otro en la sucesión a la jefatura del estado. Tales circunstancias han costado en el pasado demasiada sangre–y casi nunca “sangre real”–por una forma política como es la monarquía hereditaria que basa su esencia en la biología de la procreación. La existente en este país debería ser suficiente que sólo costase dinero y no sangre. O quizá lo que es innecesario es la existencia de una forma de estado con más componentes de explotación ganadera que de racionalidad.

X. Allué (Editor)

NOTA: Entedemos el sexo como lo que es. La común utilización del término “género”, pobre traducción del inglés como sinónimo, nos parece inapropiada. Preferimos reservar “género” en su uso de definición gramatical de masculino y femenino o filogenética (genus). Y defendemos el género humano en su totalidad porque, como suele afirmar el paleontólogo Eudald Carbonell, todavía no somos especie

Written by pedsocial

28 noviembre 2011 at 8:33

Sexo/Violencia

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Las varas de medir varían con las culturas. El Tribunal Supremo del estado de California, un estado enorme que por si mismo podría ser una nación independiente a muchos efectos, con su decisión 7-2  ha declarado en relación a la prohibición de venta y uso de los videojuegos para menores, que los videojuegos violentos están protegidos por la regulación de libertad de expresión que contiene la Primera Enmienda de la Constitución americana. Son de libre circulación y distribución como los libros, las revistas o las películas cinematográficas. Esto no aplica, en cambio, para material con contenido sexual, erótico y literalmente pronográfico.

La tolerancia con la exhibición de la violencia contrasta con la prohibición de lo sexual.

Como se ha dicho, cometer un asesinato es un crimen, pero mostrarlo en una pelicula o vídeo no lo es. En cambio, la práctica del sexo es legal, mientras que mostrarlo está prohibido. Estas incoherencias son comunes en el sistema legal y la sociedad norteamericana.

Sin tener la misma fuerza legal, a este lado del Atlántico, las cosas se parecen bastante. Vemos en los telediarios y en las series de televisión abundantes muestras de violencia explícita, mientras que el cine pronográfico se limita a cadenas de cable de pago y a horas nocturnas.

Si todo esto es de difícil explicación para los adultos, podemos imaginarnos los efectos sobre los niños, personas sin haber elaborado todavía criterios ni con ideas educadas o preconcebidas.

¿Vamos a ser capaces de corregirlo?

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

27 octubre 2011 at 8:38