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Frutas escarchadas

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frutas escarchadasLa tarde del día de Reyes siempre me ha parecido el verdadero Fin de Año. Los jolgorios de las fiestas navideñas en nuestro entorno que deben recordar el comienzo del nuevo año, del solsticio, en realidad lo difuminan. Las reuniones familiares convidan a los recuerdos. El reencuentro sirve para el relato del pasado más o menos reciente y eso lo integra en el tiempo del año pasado. El final de fiestas, la epifanía de que algo nuevo llega, realmente se manifiesta ahora.

Del roscón de Reyes siempre quedan, abandonadas a su suerte, unas cuantas piezas de frutas escarchadas. Los gustos han cambiado y, con la excepción del abuelo, a la mayoría las frutas escarchadas les resultan demasiado dulces. Los orígenes aragoneses del abuelo le mantienen la afición a esas frutas cocidas y azucaradas hasta la saturación. Contemplándolas me evocan, si es que el futuro se pudiera evocar, el abandono de lo que queda por venir. Varias piezas del futuro año van a tener que surgir de los dulces relegados al olvido.

Los mejores planes para el nuevo año van a tener un comienzo inseguro, como es el intento de remediar lo que en el pasado no se pudo.

El frío nos recordara que todavía amplios sectores de nuestra población, de la población infantil, no cuenta con una climatización adecuada en viviendas precarias a las que les condena la pobreza. Los niños en situación de marginación y vulnerabilidad son aún demasiados. Los azúcares exagerados son uno de los componentes de dietas inadecuadas cuya consecuencia viene a ser la epidemia de obesidad infantil a la que no parece que podamos ponerles freno.

Al mismo tiempo, si ampliamos la mirada podemos ver que el hambre, la malnutrición continúan siendo la causa de mortalidad precoz más extensa en el mundo. Si lo sumamos a todo lo que contribuye a empeorar las condiciones climáticas y, con ello, dificultar la producción de alimentos, contemplamos lo que se ha definido como la  Global Syndemic of Obesity, Undernutrition and Climate Change, La sindemia de obesidad malnutrición y cambio climático.

Lo que tiene de capricho algunas de las celebraciones nos evoca lo que también tiene de capricho la decisión de no vacunar a los niños. La falta de racionalidad, la inconsistencia de las argumentaciones, el griterío que acompañan las manifestaciones de los antivacunas tiene más de veleidad o extravagancia, propia de personalidades acomodadas que se resisten a aceptar lo que entienden como imposición. Mientras que no dudan en instalar protecciones antivirus en sus ordenadores personales, prefieren dejar a sus hijos expuestos a enfermedades reemergentes que creíamos olvidadas.

La violencia contra las mujeres, la que ocurre en el seno de las familias o en las escuelas (bullying), tienen a los niños como sus principales víctimas secundarias o directas.

Los profesionales que nos dedicamos a la atención a la infancia iniciamos el año con un estímulo a la vigilancia de los indicios o signos iniciales de todas esas lacras. No sólo hemos de extremar la sensibilidad sino que estamos obligados a rendir cuentas de lo que hacemos.

Todo ello debe estar presente y no quedar abandonados a su suerte como las frutas escarchadas porque, de repetidas cada año, han perdido el interés.

X. Allué (Editor)

 

 

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Written by pedsocial

7 enero 2019 at 8:16

Violencia doméstica – las víctimas, todas las víctimas

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2018100413095628452Los niños son unas víctimas más de la violencia doméstica. Este blog publica desde 2009 artículos en los que se reclama la atención de todos al hecho de que en TODOS los casos de violencia doméstica, generalmente contra la mujer, cuando existen hijos, éstos son también víctimas.

La violencia doméstica nos parece más amplio que lo que aquí también llamamos violencia de género. Aparte que el uso de “género” para designar las diferencias de sexo entre los protagonistas de la violencia es un anglicismo, hay otras precisiones. En español es más concreto hablar de violencia en el ámbito familiar, o doméstica, porque “género” parece que se limita a todo lo que los hombres, de sexo masculino y género gramatical masculino, ejercen sobre las mujeres. Y que la perspectiva de “género” lo es sólo femenina o, tal vez, feminista. Expertos filólogos se han referido al tema con profusión y al menos el Institut d’Estudis Catalans, por lo que se refiere a la lengua catalana, han presentado una postura oficial muy clara. En mi modesta opinión, retorcer el lenguaje no contribuye a la visibilidad de los problemas. Cabe recordar que el género de muchas cosas, o muchas palabras, no es igual en todos los idiomas y que en algunos no existen géneros como formas, sino que a los substantivos hay que añadir un prefijo que determina el sexo, como pasa en el inglés. A veces el lenguaje ayuda: en español, “victima” es femenino y “agresor” masculino. Aunque agresor permita feminizarse a “agresora”, las víctimas son siempre en femenino. No hay “victimos”.

En Norteamérica la violéncia doméstica se denomina Violencia causada por el compañero en la intimidad. Quizá resulta un poco largo al traducirlo, pero ya sabéis que los americanos en seguida asignan unas siglas y se queda en IPV (Intimate Partner Violence). El término es algo más preciso puesto que, como se indica en un texto de la revista PEDIATRICS de la Academia Americana de Pediatria, donde se presenta un informe sobre la responsabilidad del pediatra en los casos de violencia familiar, en los Estados Unidos hay 1.5 millones de mujeres víctimas de violencia doméstica, pero también 850.000 hombres asimismo víctimas. Esa relación 2/1 no podría decir que sea similar en nuestro país, pero que es posible que, como tantas otras cosas, nadie se haya parado a contarlo con precisión. Y además existe la violencia entre personas del mismo sexo que conviven, y todas las variantes, es especial recordando que los/las transexuales suelen ser más a menudo de víctimas de violencia.

En la violencia doméstica las víctimas son varias y desde aquí nos hemos referido en varias ocasiones a este tema, teniendo en cuenta que en los todos casos de violencia en los que haya menores, niños, hijos enmedio, hay que considerarlos siempre como víctimas.

https://pedsocial.wordpress.com/2009/11/25/danos-colaterales-los-ninos-como-victimas-de-la-violencia-domestica/

https://pedsocial.wordpress.com/2010/05/17/los-ninos-como-victimas-de-la-violencia-domestica/

https://pedsocial.wordpress.com/2011/06/22/en-la-violencia-de-genero-no-hay-una-sola-victima/

https://pedsocial.wordpress.com/2012/02/13/violencia-de-genero-de-numero-domestica-y-sin-domesticar/

Por eso nos congratualmos hoy de que la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha ya tenga una Ley para una Sociedad Libre de Violencia de Género, anticipándose a otras. (En la foto los diputados aclamando la unanimidad de la aprobación de la ley)

Porque haya una ley es posible que no se reduzca la incidencia de casos de violencia. Nunca he creido mucho en el poder disuasorio de las leyes. Pero al menos se podrán corregir algunos de los desafueros–desafueros, que quedan fuera del fuero, de la ley y, también de la razón–que por triquiñuelas legales, patrañas de picapleitos y venalidades de jueces, impiden la buena proteción de todas las víctimas, y muy especialmente de los niños.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

5 octubre 2018 at 18:47

En la violencia de género no hay una única víctima

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Hace ya un tiempo ( Noviembre 2009) escribimos un post sobre los daños colaterales de la violencia doméstica con referencia a la actividad de la organización Save the Children en este ámbito. Lamentablemente algunas cosas cambian poco.

La misma organización ha publicado el pasado febrero un extenso informe con el título de este post en el que aborda ampliamente los aspectos de esta lacra. A lo largo de 105 páginas relata experiencias y ofrece informaciones y recomendaciones sobre el tema en un estilo fácil y ordenado, aportando una amplia bibliografía.

Para tenerlo a mano.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

22 junio 2011 at 20:53