Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Deberes (“home work”) – II

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DeberesLlevarse trabajo a casa es una realidad en muchísimos ámbitos de la vida productiva. Se hace por necesidad, por acúmulo de tareas, por insuficiencias propias y hasta por vicio o adición (“workaholism”, dicen en inglés, paralelo al alcoholismo).

En el caso de los niños, el trabajo escolar en casa se denomina comúnmente hacer los deberes, o deberes por antonomasia, como si no hubiese otros, contrapuestos a los derechos.

Educadores, pedagogos (que no siempre son educadores), psicólogos, sociólogos, padres y administraciones diversas, no se ponen de acuerdo sobre la bondad, necesidad y conveniencia de que los niños se lleven tareas escolares para realizarlas fuera de la escuela. Digo fuera de la escuela precisamente porque en mi memoria persiste la realidad de completar las tareas escolares en un banco de un paseo y no en casa donde, por cierto, no “había sitio”, no tenía un espacio para tal cosa en la leonera-dormitorio que compartíamos varios hermanos.

Los sesudos responsables de la educación infantil no se han tomado la molestia de preguntárselo a los niños. Los que sí fuimos niños—y nos acordamos—hace tiempo que nos hemos formado una opinión: los deberes representan un reconocimiento de las insuficiencias del sistema educativo formal y una privatización de la escolarización revertida hacia las familias.

La tendencia actual, envuelta en una meliflua y buenista actitud de los responsables de la escolarización, justifica los deberes como una forma de implicar a las familias en el proceso educativo, integrar los diferentes aspectos de la educación entre los diversos escenarios de la vida infantil y reforzar la importancia de los estudios formales entre sectores sociales menos sensibilizados o, de alguna forma, distanciados del sistema educativo o marginados.

Muy lindo, pero irreal. Las tareas escolares para realizar en casa, de entrada, sólo van en esa dirección. De ninguna manera se contempla que el alumnado se lleve tareas domésticas a la escuela. Y me refiero a cosas tan simples como puede ser traerse los achiperres de limpieza del calzado para limpiarse los zapatos en la clase de primera hora de la mañana. O prepararse el bocata del recreo o reproducir una escena teatral de la estima del amor de una madre.

O, también, lo que ya hemos repetido en varias otras ocasiones, que el sistema escolar no enseña cinco cosas que son esenciales en la vida moderna:

A comer

A conducir automóviles

A follar

Informática

Inglés

Todo eso hay que aprenderlo por la calle o en academias privadas

Rectificamos. En los últimos años, la realidad ha obligado al sistema educativo a introducir ordenadores en la escuela—lo que no quiere decir que se enseñe informática más allá del nivel usuario—y el aprendizaje de una tercera lengua se ha hecho obligatorio aunque con resultados precarios. En los comedores escolares se da de comer, pero no se enseña formalmente a comer y, mucho menos, a alimentarse o a disfrutar de la gastronomía.

Añadimos aquí una breve anécdota proporcionada por un conocido cocinero. Le pregunta a una mocita de 3 años y medio cuál es su plato preferido del comedor escolar. Le responde: “No sé. Son todos blancos” (sic).

 

Lo del sexo y la conducción lo dejamos para otro día.

Ordenar tareas para la casa de forma indiscriminada no tiene en cuenta la diversidad social. Muchas familias no tendrán ni el espacio, ni el tiempo ni la motivación, para completarlas. Otras resolverán el tema expeditivamente realizando ellos mismos las tareas. Entre estos extremos hay una miríada de actitudes, experiencias y realidades que con frecuencia no generan más que rechazo, frustración o sentimientos de culpabilidad de padres y alumnos a lo largo de todo el proceso educativo considerado como obligatorio.

Dejamos la discusión abierta para los que quieran asumirla. Pero a los pediatras que se encuentren en su consulta con preguntas o problemas con dificultades relacionadas con los deberes, aparte de descartar causas objetivas que puedan ir desde los defectos del aprendizaje y dislexias diversas, hasta conflictos sociales domésticos, mejor que intenten desactivar la trascendencia de las tareas escolares fuera de la escuela. Tranquilizar a las familias y, si es posible, ponerse en contacto con la escuela e intentar poner algo de razón en los proyectos escolares concretos.

X. Allué (Editor)

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4 marzo 2015 at 9:40

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28 de febrero-Día Mundial de las enfermedades raras 2015

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Nora and MacbookDe nuevo el calendario nos lleva a recordar desde aquí que las enfermedades de baja prevalencia, las Enfermedades Raras están ahí, y quienes las padecen y sus familias siguen necesitando atención, apoyo y conmiseración solidaria.

Recordamos que el tema, ya comentado aquí, nos es próximo desde hace tiempo. En el año 2002 participé en una Mesa Redonda sobre “Problemas psicosociales en la enfermedades raras“, en el Symposium sobre Enfermedades de Baja prevalencia, que organizó el profesor Garcia-Fuentes en la Universidad de Cantabria, en Santander.

Al symposium estaban convidados prestigiosos pediatras y catedráticos de Pediatría de varias universidades. También participaba en la organización la FEDER y asistían representantes de varias asociaciones de pacientes y familias.

Al concluir mi intervención e iniciarse el coloquio, pude comprobar que en la sala-auditorio se habían distribuido los asistentes de manera que los profesionales estaban agrupados en las filas de la derecha del pasillo central, desde mi punto de vista en el estrado. Mientras, los pacientes asistentes y sus representantes lo hacían a la izquierda. Lo hice notar, añadiendo un comentario sobre el hecho. Según mi criterio, era bastante obvio que profesionales y familias iban por caminos paralelos pero no juntos. Y que eso era una de las características de, como decía el título de mi intervención, los problemas psicosociales de las enfermedades raras.

Mi comentario arrancó un sonoro aplauso de la filas de los familiares mientras que los pediatras permanecían en un no menos sonoro silencio. Evidentemente a mis colegas no les había gustado nada mi comentario. Al concluir la sesión pocos minutos después fui interpelado por alguno de ellos airadamente, llegando incluso un prestigioso catedrático a insultarme mientras blandía un dedo amenazador…

A la jornada siguiente médicos y pacientes se sentaron mezclados (!).

Como fue un acto público no me cuesta nada recordarlo y añadirlo al anecdotario de la historia de la Pediatría española.

Poco después se incorporó a nuestra familia Nora, con una enfermedad rara. Lo suficientemente rara que no tiene ni nombre; sólo número (22q11). Ahí al lado está su foto, cursando 3º de Enseñanza básica en una escuela inclusiva (!!).

Nuestra solidaridad a todos los afectados por este tipo de patologías y a los profesionales pediatras, especialistas, enfermeras, técnicos, fisioterapeutas, trabajadores sociales, logopedas, psicólogos y demás, muchos ánimos y felicitaciones por vuestra tarea.

X. Allué (Editor)

 

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28 febrero 2015 at 6:52

Interrupción Voluntaria del embarazo de las menores

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imagesUn tema espinoso donde los haya, con connotaciones éticas i confesionales contrapuestas y, también, contradictorias. Un tema que recupera actualidad al aprobar el Partido Popular, actualmente en el gobierno en España con mayoría absoluta, una modificación de la ley hasta ahora vigente. La modificación, reducida en su expresión tras una larga gestación de discusiones políticas incluso en el seno del propio Partido Popular, representa más una postura ideológica que una realmente jurisprudencial y, como nos tiene tan acostumbrados la agrupación conservadora, destinada más a complacer grupos y lobbies que forman parte de su entorno que a la gente, a las personas destinatarias de las prescripciones de la ley.

La modificación, cuyo texto acaba de ser presentado a la mesa del Congreso (18 de febrero de 2015), pretende “reforzar la protección de las menores y mujeres con capacidad modificada…“. Para ello “será preciso…el consentimiento expreso de sus representantes legales“. Y que en caso de discrepancias se recurrirá al Código Civil. Nada más. Y nada menos.

Desde este blog intentamos rehuir controversias de carácter legalista pues para ello existen otros foros, pero indudablemente en nuestra continuada defensa de los derechos de los niños, de los menores, nos hemos manifestado en apoyo a la idea del menor maduro: la capacidad de los menores de edad para tomar decisiones que afecten a su integridad física y mental, por debajo de la mayoría de edad legal de 18 años. Se nos ocurre que condicionar una decisión de la trascendencia de una IVE al consentimiento expreso de los representantes legales de un menor no le aporta derechos ni protección, sino más bien al contrario. Teniendo en cuenta la progresión inexorable de las gestaciones en términos que los pediatras solemos contar en semanas, la remisión de los conflictos al Código Civil con la conocida y lamentable lentitud de la Justicia española, especialmente en su rama civil procesalmente prolija, esa provisión resulta una triste burla. Como dice la maldición gitana: “Pleitos tengas…

Los pediatras enfrentados a situaciones de embarazos adolescentes deberán desplegar todas sus habilidades clínicas, psicológicas, sociales y políticas para introducir racionalidad en cada situación concreta, con los asesoramientos que estimen más útiles y con la mirada claramente puesta en la salud, física y mental, el bienestar y la estabilidad de la adolescente embarazada. Y en caso de dudas éticas, clínicas o legales no perder el tiempo y referir a la menor a especialistas o instancias (programas de Atención a la Mujer) que estén en mejor disposición de ofrecer soluciones eficaces.

X. Allué (Editor)

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25 febrero 2015 at 6:15

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La vernix caseosa y las doulas

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venixLa vernix caseosa es esa capa blanquecina, más o menos abundante, que cubre la piel de los recién nacidos de una sustancia cremosa, viscosa y resbaladiza. Vernix viene a querer decir barniz y caseoso/a por su aspecto de queso o requesón. Se forma con la secreción de las glándulas sebáceas de la piel del feto y células descamadas y muertas de la piel.

Mis amigos y colegas Justino Rodríguez Alarcón y Pablo Sanjurjo describieron la composición lipídica de la vernix caseosa en los años 80, más por curiosidad que otra cosa.

Cuando empecé mis estudios de Antropología, ya hace un par de décadas, un prestigioso africanista nos explicaba que en algunas etnias del África occidental, en el Senegal, las madres después de parir, no querían ver el bebé hasta que se lo traían quienes le ayudaban, limpio y envuelto en pañales, para enseñarlo al padre. Las creencias identificaban la vernix caseosa con el semen y eran evidencia de prácticas sexuales durante el embarazo, algo considerado como inadecuado. Por ello y en general, las parejas se abstenían de relaciones sexuales, sobre todo en los estadios más avanzados del embarazo. Si tal era cierto, la presencia de vernix caseosa en el feto podía despertar sospechas de infidelidades absolutamente intolerables para el padre abstinente.

La tarea de limpiar el recién nacido adquiría así una capital importancia para la estabilidad familiar y el reconocimiento social, obligando a quienes ayudaban a la madre a mantener un cuidadosa discreción (¡).

Quienes ayudan a las madres en el embarazo, parto y puerperio inmediato se denominan doulas. En estos días se ha visto una controversia sobre la función de las doulas en nuestra sociedad, ante las acusaciones de intrusismo profesional por parte de los colegios de matronas.

Las explicaciones de unos y otros se han visto salpicadas de reproches varios, desde la “deshumanización” de la asistencia al parto en el medio hospitalario moderno hasta las denuncias de salvajismo antropofágico por la propuesta de que las parteras ingieran porciones de la placenta.

Los médicos, y particularmente los varones, sabemos que nos metemos en un resbaladizo terreno, tan resbaladizo como la vernix caseosa, cuando mediamos en asuntos en los que el protagonismo femenino es capital. A poco que expresemos algún criterio faltará escasa distancia para que se nos califique de obtusos, pocos sensibles o, simplemente, machistas. Los pediatras, con nuestro interés superior puesto en el niño, producto del acontecimiento que es el parto, procuramos generalmente soslayar discrepancias y controversias sobre las prácticas obstétricas, siempre y cuando se procure indiscutiblemente el bienestar del feto y la integridad del recién nacido. Móntenselo como quieran, pero que el niño no sufra por ello.

El acompañamiento del parto nos parece benéfico y conveniente, pero sin olvidar que esto de parir hace unos pocos miles de años que funciona y a veces da la impresión que algunas mujeres que tienen que parir se consideran como si fuesen las primeras y las únicas que pasan por ese trance. Trance que se rodea de numerosos trazos culturales, modas y peculiaridades que varían en diferentes contextos sociales. Así, desde parir de pie debajo de una higuera hasta hacerlo en una clínica con un 100% de cesáreas, hay un largo recorrido de vicisitudes que todas serían válidas si garantizan la integridad de madre y neonato.

La misma presencia del (supuesto) padre o pareja en el paritorio va a tener partidarios (y partidarias) y detractores con criterios puramente sociales. Personalmente me da igual, mientras no estorben; que he visto mucho gilipollas con el Iphone más interesado en twitear lo que pasa que en dar apoyo moral a la parturienta.

La función de las doulas ha tenido una reactivación reciente y no debe ser ni bueno ni malo sino todo lo contrario, mientras, como digo de los maridos, no estorben. Que inviten a las parteras a comerse la placenta o no, forma parte de preferencias culturales que no sabría diferenciar de la afición a los caracoles en Lleida, al precio de las angulas en Vizcaya o el aderezo de los zarajos de Cuenca, que en esta parte del mundo comemos de todo.zarajos

Matronas y doblas harían bien en ponerse de acuerdo. Pero no deben olvidar lo fundamental que es y ha sido la incorporación de las Enfermeras pediátricas en la atención a los neonatos, especialmente cuando las cosas no van bien. La supervivencia con integridad de los neonatos va con ello.

Lo demás es menos sustancial. Incluso si llegamos a ver a las nuevas mamás usando la vernix caseosa para untar las tostadas del desayuno…

X. Allué (editor)

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23 febrero 2015 at 6:23

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Éste blog

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Partida de nacimiento del blog PedsocialÉste blog fue concebido el 20 de octubre de 2005 en el curso de la Reunión de la Soc. de Pediatría Social celebrada en Salamanca (ver foto adjunta de lo que bien puede ser su “partida de nacimiento”). A propuesta mía, en un reunión posterior, la Junta Directiva accedió a su creación. La primera entrada o “post” apareció en febrero de 2009, lo que muestra una gestación notablemente prolongada. En julio de 2014, cuatro años después llegamos a las 500, con casi medio millón de visitas. El crecimiento ha sido continuo y, creemos que, saludable.

En una reciente carta de nuestro presidente, me notifica amablemente que el blog no sólo tiene felicitaciones y que, ocasionalmente, el contenido de las entradas “A alguna persona, que ha pedido confidencialidad, se le atragantan temas…”. Al tiempo me sugiere que incluya alguna cláusula de exclusión de responsabilidad corporativa de la SEPS sobre el contenido del blog.

Los textos de este blog llevan todos una firma; generalmente la mía. Los comentarios se identifican por lo general bajo seudónimos o “noms de plume” como suele ser habitual en las Redes Sociales (RRSS). Los textos que proceden de otras publicaciones, copiados o reproducidos, además de referenciarse, se maquetan entrecomillados, en cursiva y la mayor parte de las veces si son largos, como párrafos con sangría. Los comentarios son visados por éste editor y sus autores identificados, aunque se respeten los seudónimos. Algunos textos en otros idiomas los traduce personalmente éste editor (habilidades que tiene uno) y se informa de que se trata de un texto en otro idioma traducido. No traducimos al español/castellano los ocasionales textos en cualquiera de las otras cuatro lenguas oficiales del estado. Un sistema de protección de “Spam” (basura) elimina automáticamente todos los comentarios o aportaciones inoportunas, publicitarias o indeseables. Los que pasan ese filtro son visados por éste editor y publicados o no en función de sus méritos y relevancia. Esto sucede en muy contadas ocasiones. Cuando la pertinencia es dudosa, como son las ocasionales consultas médicas de pacientes, se contestan directamente a los remitentes, a veces reenviándolos a servicios asistenciales conocidos o asociaciones de pacientes y, por lo general, se evita su publicación.

Mi primera reacción a la carta del presidente fue el recurso al siempre elocuente y certero, a la vez que recio y rancio, Refranero castellano (“Al que le pique, se rasque” y “A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”) porque uno ya no está para controversias mastuerzas. Las críticas son bienvenidas pero los anónimos, a la papelera. Sin embargo la prudencia me llevó de inmediato a incluir en la casilla de identificación de la portada del blog, en la esquina superior derecha, una anotación que indica que los textos son responsabilidad de quien los firma (Ver blog y la imagen aquí abajo incluida). Que es de buena naciencia y educación acceder a las propuestas razonables de quienes nos son superiores.%22Quienes somos%22 blog Pedsocial

Empero, recordamos a unos y otros que el blog está abierto a todos los socios de la SEPS para enviar escritos originales—cosa que sólo ha ocurrido en un par de ocasiones—y, en todo caso, los Comentarios está abiertos a TODOS los lectores, socios o no, tal y como, creemos, que debe ser en estas publicaciones de las RRSS.

Que el más prolífico de nuestros comentaristas sea el socio C. Martínez, de reconocido y reputado prestigio en el campo de la Bioética, con quien mantenemos una excelente relación profesional y personal, conociendo su espíritu crítico, nos tranquiliza en el sentido que nuestras aportaciones se conforman con un buen hacer. O al menos, esa es la intención.

X. Allué (Editor)

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21 febrero 2015 at 12:57

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A vueltas con la escuela inclusiva

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schoolYa nos hemos referido en otras ocasiones en lo que representa la escuela inclusiva y sus virtudes. La metáfora del sobre es muy ilustrativa. En esa carta al futuro que es la escuela preocupa a nuestro amigo y referente Josep María Jarque por la nueva redacción de algunas disposiciones sobre la atención a la diversidad en Cataluña.

Estos son los cuatro puntos en los que, en opinión de Jarque, merecen consideración, según explica el Diari de l’Educació:

1. La buena utilización de los medios de orden personal, técnico y material que actualmente dispone el sistema educativo, desde los CREDA, EAP, hasta los cuidadoras/es, pasando por los profesores de educación especial, logopedas, fisioterapeutas, trabajadores sociales, etc. y el personal de los centros de educación especial, una vez reconvertidos éstos en centros de recursos.
2. La formación y reciclaje de los maestros y profesores de los centros educativos ordinarios a fin de devolverlos su responsabilidad como profesionales de la educación en la tarea de responder a la escolarización de todos sus alumnos, discapacitados o no, con la colaboración y el apoyo de los recursos materiales, técnico y personales necesarios.
3. La legislación debe reflejar en todos los apartados que, de acuerdo con el principio de escuela inclusiva que proclama la LEC, las medidas adoptadas conducen inexorablemente a un sistema educativo que no sólo integra físicamente los alumnos con discapacidades, no sólo los incluye , sino que los escolariza, los educa, de acuerdo con sus necesidades al igual que lo hará con todos los demás alumnos y junto con ellos. Sin por ello dejar de ser también exigente con todos ellos, de acuerdo con sus capacidades, dentro de un espíritu cooperativo y no competitivo.
4. Se debe garantizar la participación activa de los padres o tutores de los alumnos en la evaluación de las necesidades educativas de sus hijos y en la elaboración, revisión y evaluación continuada de los Planes personalizados establecidos en cada caso por los EAP y los maestros tutores de sus hijos y también en su aplicación, tanto si ésta tiene lugar en un centro ordinario como en un centro de educación especial.

Desde el convencimiento de que la escuela inclusiva beneficia a todos, es decir tanto a los que puedan presentar algún aspecto diferenciado en forma de discapacidad como el común del alumnado, continuamos defendiendo que TODOS los niños compartan espacios y experiencias en los centros escolares. La escuela debe ser un reflejo de una sociedad en la que la igualdad complemente la libertad, si la queremos justa.

Los pediatras y los demás profesionales que trabajan con niños deben sensibilizarse y ofrecer información y prescripciones consistentes y razonadas sobre la escolarización que respete la diversidad.

X. Allué (Editor)

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19 febrero 2015 at 7:00

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La leche – 2

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imgres-1Algunas cosas más sobre el contexto social de la leche y sus derivados.

Procedencia: En esta parte del mundo la leche por antonomasia, lo que el común entiende y se refiere cuando se habla de leche para el consumo humano, es la leche de vaca. Y si se apura un poco más, de vacas frisonas, que son las que tiene una producción más abundante y que en su evolución genética también resisten mejor enfermedades, haciendo más rentable su explotación. Valga añadir que esa selección es de entre dos centenares de especies de ganado vacuno que dan leche.

Pero eso es la vaca. De dónde o desde dónde se produce la leche y por donde pasa hasta llegar a nuestras manos, ya es harina de otro costal, o leche de otra cántara. Los envases comerciales pueden indicar la empresa o fábrica que, en general, corresponde al envasado. Durante un tiempo, las marcas han promocionado nombres de localización regional, de Astúrias, el País Vasco o Cataluña (seguro que las marcas os vienen a la memoria), pero se trata de estrategias comerciales, añadiendo adjetivos como “nuestra” y cosas así. Una prestigiosa empresa asturiana incorporó un nombre a una marca que sonaba “francés” para su mantequilla…

En una investigación que tuve la oportunidad de llevar a cabo por razones judiciales hace unos pocos años, una leche en polvo para lactantes comercializada en España, resultó que procedía de Polonia. Homogenizada y procesada a polvo por un mayorista en Alemania, se envasaba en Suiza por una conocida multinacional, pero se etiquetaba y comercializaba en España con una marca distinta, igualmente conocida y popular.

Conviene recordar que casi la mitad de la leche que se produce en Europa se separa en sus diversos componentes para su consumo. Generalmente se extrae la grasa que se procesa como mantequilla, y para el consumo líquido se le reponen grasas homogenizadas de procedencia diversa(!!!). El actual excedente de mantequilla almacenado en la UE permitiria un suministro continuado de 5 a 8 años. A efectos de “pureza”, la leche desnatada es más natural que la leche entera. La leche etiquetada (y conservada) como “fresca” puede sufrir avatares semejantes.

El otro gran uso industrial de la leche es su incorporación como ingrediente de numerosos alimentos elaborados o semielaborados, desde las galletas y la pastelería y bollería industriales, los helados y la mayor parte de los embutidos no artesanales, a los que se les incorpora suero de leche o leche en polvo. Esto es fácilmente identificable en las etiquetas de los envases.

O sea que la leche nos rodea, pero como no tengamos una vaca en casa, la garantía de que es sólo leche sin manipular es incierta. Y si, por el contrario, no queremos leche, ya podemos prepararnos a prescindir de una buena parte de lo que nos ofrecen los supermercados.

Lacticinios. Y, evidentemente, el otro gran destino de la producción de leche son sus derivados o lacticinios: el queso (¡los quesos!!), cuajadas, yogures, requesones, natas… hasta el Baileys.

Los derivados de la leche son fruto del ingenio de los ordeñadores de vacas en busca de un método de conservación de la leche a través del tiempo. Que la leche dejada a su albur, en un par de días se agriaba debió ser un descubrimiento temprano. Que, aún así, se podía aprovechar, también. Lo de añadirle jugo gástrico (cuajo) ácido del estómago de vacas u ovejas para hacer otra cosa, que además se pudiese conservar, debió ser fruto de sesudas investigaciones, pruebas, errores y hallazgos maravillosos.

Y así, haciendo de la necesidad virtud, se originaron el kefir, el yogur o la cuajada.

Me parece que fue Charles DeGaulle quien dijo que un país con más de 200 variedades de queso era muy difícil de gobernar (Revista TIME, 16 de marzo de 1962). En Francia, la mayoría de los estupendos quesos son de leche de vaca. A este lado de los Pirineos, una buena parte de los más populares (manchego, zamorano…) suelen ser de leche de oveja. Algunos son de cabra. Pero los quesos industriales de mayor consumo son de leche de vaca o de mezcla. Éste país no es más fácil de gobernar que Francia por una variedad de razones, pero si DeGaulle no andaba equivocado puede ser porque en los últimos años también en España se comercializan un par de centenares de variedades. Sobre todo si incluimos las diferentes estados de conservación: curados, semi, cremas, etc. Desde la teta gallega al queso de Mahón ( o los quesitos) y desde el valle del Roncal hasta la sierra de Grazalema en Cádiz (payoyo) probablemente no se hagan 100 km. de carretera sin encontrar alguna variedad peculiar e interesante.

La sociología (y la antropología) del queso merece amplias y largas consideraciones. Obviamente como alimento que, con frecuencia, se suele compartir, y que su localización y origen estimula sentimientos de pertenecias a veces fuertes, resulta un excelente constructor social.

Como alimento infantil resulta estupendo, con la única limitación que puede ser el contenido en sal para los niños más pequeños. Y que, por su contenido en grasa, lo convierte en una potente aportación calórica a vigilar. O sea que a los niños se les puede “dar con queso”…

X. Allué (editor)

Nota: No es una amenaza. Los demás lacticinios, otro día.

Written by pedsocial

16 febrero 2015 at 18:12

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