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Blog de Pediatria Social

Childcare – Guarderías

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El conocido semanario TIME ofrece ayer un extenso reportaje sobre los cuidados de los niños pequeños en centros de atención comunmente conocidos aquí como “guarderías”, “llars d’infants” o con un antiguo genérico alemán de “kindergarten“, jardín de infancia. El énfasis es en si las familias se lo pueden permitir. Viene a aceptar que las guarderías son el recurso para las madres que trabajan fuera de casa. Y, especialmente en las madres solas sin otros recursos familiares.

Los ejemplos que citan es posible que escandalicen a quienes no estén familiarizados con la situación social en los Estados Unidos. Las menciones a los salarios no pueden compararse con casi ningún otro sitio. Me comenta un residente en el hospital: “Con esos salarios, aquí se podrían permitir un pediatra fulltime que les cuidase el niño…” tal es la distancia salarial.

Salvada esa distancia, la atención a los lactantes y niños pequeños fuera de su casa, en jardines de infancia se ha ido generalizando en los países occidentales como consecuencia de la incorporación de las mujeres al mundo laboral. El uso del recurso es muy distinto en unos y otros países y, junto a ello, las posturas a favor y en contra de lo que representa una escolarización precoz.

Los pediatras que opinan sobre el tema se adaptan a las distintas situaciones sociales de cada comunidad. Las argumentaciones van desde la incidencia de enfermedades contagiosas, especialmente virasis que se hacen más comunes en los niños en guarderías, hasta la evolución del desarrollo psicoemocional y la importancia del “bonding”, el apego entre madre y niño, con la lactancia materna por en medio.

La poco uniforme cobertura de de la baja laboral maternal es también un factor en la elección de una fórmula u otra en la crianza de los lactantes y niños pequeños.

Desde este blog, mientras que preferimos que los cuidados del niño pequeños lo lleven a cabo las madres, debidamente protegidas por bajas maternales largas y con reserva de puestos de trabajo, no vemos tantos inconvenientes en el uso del jardín de infancia precoz. Lo ideal es que las madres puedan elegir y que no sean los motivos económicos, sea el costo como en las madres norteamericanas que se menciona más arriba, como el compromiso laboral y la carrera profesional que pueda verse desfavorablemente interrumpido en otras situaciones.

Y quedamos abiertos a comentarios.

X. Allué (Editor)

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Written by pedsocial

15 octubre 2019 at 6:23

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Los niños y la autoridad

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Los niños aprenden a entender qué representa la autoridad de forma natural…o quizá no. La autoridad existe en las comunidades humanas desde la Prehistoria, probablemente como un trasunto de la jerarquía. Y de ésta, la más evidente es la que confiere la edad. Pero como tantas otras características de la convivencia son parte de la cultura. Y la cultura se aprende; sobre todo si se enseña.

El respeto a la autoridad parental se va a adquirir a partir del primer año de vida, tan pronto como el niño entiende la negación. Se aprende antes a decir NO que a decir SÍ, entre otras cosas porque es más fácil. Decir que no a algo puede y a menudo lo hace, concluir el encuentro. Después del no ya no hace falta que pase nada más y no compromete a nada más. Decir que sí compromete a lo que quiera que se haya demandado; exige algo más. Los ejemplos ponedlos vosotros mismos.

La autoridad paterna viene avalada por lo que aporta: padre o madre aportan alimento, confort y protección. Por elemental que sea, adaptarse a la autoridad del proveedor llega más allá del interés propio. Pero, además, la autoridad parental viene, o por lo menos debe venir, acompañada de cariño. El natural amor maternal debe fluir de forma unidireccional. Y cuanto más mejor. Y es a a partir de ahí que puede implantarse la autoridad. Entre el primer y el segundo año de vida, cuando apenas el niño adquiere conciencia del ser propio, es cuando se deben implementar las limitaciones a la espontánea actividad del niño e imponer las más elementales de las normas: esto no se hace, esto no se toca…etc. que naturalmente pueden ser límites más o menos coercitivos que sólo triunfaran si se acompañan de una amable justificación. Amable y amorosa.

Entre eso y educar a los niños poco después al respeto a los que son mayores o ajenos al núcleo familiar, queda muy poco espacio que debe cubrirse activamente. Probablemente lo simple son las normas de urbanidad: saludar, besar, decir su nombre, decir “Buenos días” y “gracias”, por más que sean convenciones, sientan las bases del respeto hacia los otros.

La educación formal, la escolarización, será el principal contribuyente al conocimiento y respeto a la autoridad. Todos los estudios criminológicos coinciden en que el rasgo más común de los delincuentes es una escolarización deficiente. Más que la desestructuración familiar o la marginación.

El respeto a la autoridad escolar debe ser reforzado en casa por las familias. Cierto es que no todas las escuelas ni todos los maestros serán perfectos. (Ni los confesionales donde han abundado los abusos sexuales y demás). Pero se debe mantener la confianza en que los profesionales y las normas de las escuelas existen para el beneficio de los niños.

Otra cosa es la relación con la autoridad constituida y sus agentes.

“Un día en las carreras/rompimos un cristal
Al ruido que produjo/ llegó un municipal
¿Como te llamas niño?/ me llamo Nicolás
Ahora mismo a la cárcel/ por haber roto un cristal
Perdone señor guardia, que ya no lo haré más”

 

Esta cancioncilla para saltar a la comba forma parte de mi memoria infantil. Quizá algunos la recuerden. La travesura que lleva a la presencia de un guardia municipal evoca un funcionario público, generalmente ya algo mayor, bonachón y comprensivo…

Lamentablemente la infancia que transcurrió en los años negros de la dictadura de la segunda mitad del siglo pasado dejó un rastro de fuerzas del orden de carácter esencialmente represivo. La enorme distancia entre un “bobby” inglés, con casco y pito, nunca armado y servicial, y los policías y guardiaciviles, no se ha salvado en el ya largo período de democracia parcial. A la mayoría de la población española las fuerzas del orden le despiertan más temor que respeto. Lamentablemente. Los esfuerzos de los nuevos cuerpos como la Erzaina y los Mossos d’Esquadra en ofrecer otra imagen y actitud siguen costando bastante de constatar.

Aún dejando aparte la terrible experiencia del asalto a las escuelas catalanas el 1º de octubre de 2017, enseñar a los niños que los guardias están de su parte y no en su contra aún resulta dificultoso en esta parte del mundo. El equipamiento, la actitud, hasta la postura de los profesionales de los cuerpos policiales retienen un aspecto más agresivo que cooperador. Obviamente que las policías existen para protegernos de los malos, pero por fortuna los malos no son tantos y, al parecer están en otro sitio y no en mi calle o en mi parque. La ominosa amenaza del terrorismo internacional hace tiempo que hemos entendido que no se conjura con presencia policial.

Todo ello hace más difícil que en la educación de los niños se incluya con fluidez el respeto a la autoridad constituida, aunque no debe por ello dejar de intentarse. Con paciencia y ayudando en las oportunidades que existan. También creemos que una buena parte del esfuerzo lo deben hacer los propios profesionales del orden y sus mandos, confortablemente instalados en un espíritu represivo que hace algunos decenios debían haber dejado atrás.

De las otras autoridades constituidas, como las gubernamentales y las judiciales, actualmente sumidas en polémicas estructurales e inconsistencias vergonzantes, mejor lo dejamos para otro día.

El respeto a la autoridad ciertamente se educa. Pero las autoridades, parentales, policiales o gubernamentales deben ganárselo cada día. Pregunten a los niños…

 

X. Allué (Editor)

 

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10 octubre 2019 at 18:39

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El sueño es una actividad social

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Que dediquemos un tercio de nuestras vidas a dormir parece ser parte del diseño biológico. Los niños duermen más y los viejos menos. Quizá es que os morimos de sueño.

Mientras dormimos aparentemente lo hacemos solos. Es una actividad personal. Pero los ritmos circadianos nos llevan a adoptar unos patrones de sueño y vigilia más o menos coincidentes con el ciclo diario de día y noche, por más que al norte y al sur de las líneas de los trópicos la duración del día y la noche varíen notablemente según la estación. En verano los días se alargan mientras que se acortan en los inviernos. En la franja ecuatorial son más parejos. Pero aunque vivamos solos, el sueño no presupone un completo aislamiento del entorno. Incluso puede tener componentes distintos. Creo que fue el Premio Nobel Camilo José Cela, a quien llamaron la atención porque aparentemente dormitaba en una sesión del senado diciéndole. “Señor Cela está usted dormido!”. A lo que respondió: “No. Estoy durmiendo, que no es lo mismo”, y añadió. “Como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”…. que hasta el sueño puede tener un componente volitivo.

En el mundo actual, los adolescentes llevan lo del sueño algo alborotado. Una reciente investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona, según informa su joven autora principal Alba Cabré, indica que “En nuestro estudio, descubrimos que hacer más llamadas telefónicas, usar más una tableta y la dependencia del teléfono móvil disminuye la calidad del sueño y aumenta el tiempo de vigilia después del inicio del sueño, lo que indica un sueño más pobre y más fragmentado en los adolescentes que usan más teléfonos y tabletas”. Quizá se relacione con la exposición a radio frecuencia – campos electromagnéticos (RF-EMF exposure), indica el trabajo.

No estoy seguro que puedan efectivamente medirse los efectos de la radiación electromagnética sobre los cerebros. Pero tampoco estoy muy seguro que eso importe. Me basta con constatar que la exposición a pantallas luminescentes y, sobre todo, a sus contenidos, es más que suficiente como para estimular los cerebros adolescentes y modificar sus patrones de sueño y vigilia. Y que probablemente no es tanto el qué ( los chismes electrónicos y sus pantallas) sino el cuanto (el tiempo que se les dedica). Y especialmente cuando eso ocurre más allá de eso que social y familiarmente se conoce como la hora de dormir…

Todos hemos leído de pequeños novelas de aventuras con una linterna debajo de las sábanas, cuando las pantallas aún no se habían ni inventado. Y en las primeras páginas de “El Quijote” se dice aquello de que “…y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro,…” Algo de cierto debe haber y la recomendación general es la moderación, como en todo. Padres y educadores tiene la responsabilidad de dosificar los tiempos y los espacios del sueño y la vigilia. Y los comprometidos en la salud infantil, debemos mantener la vigilancia e incluir en las entrevistas las oportunas preguntas sobre los horarios y costumbres de dormir, si queremos interpretar adecuadamente las situaciones que se nos puedan plantear sobre comportamientos o resultados académicos de los niños y los adolescentes.

 

X. Allué (Editor)

 

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7 octubre 2019 at 16:30

Fallos en la red

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La Internet esta mañana (hacia las 08.15 a.m.) se ha ido al garete por un fallo en los DNS. En todo el mundo pero en España especialmente de la de Movistar.

Lo sentimos. El lunes más.

 

X.Allue (Editor)

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4 octubre 2019 at 17:30

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Educando niños gemelos

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Nigeria twins, by Reuters

A principio de los años 80 del pasado siglo en nuestro hospital se producía un parto gemelar cada 83 partos. La última vez que lo conté, ya en este siglo, era uno de cada 35. Otros múltiples, trillizos, cuatrillizos, etc. sucedían con una frecuencia exponencial (1:6.900), o sea que podían pasar más de dos años para nacer unos trillizos.

Todo el mundo está de acuerdo que ha sido el incremento del uso de tratamientos de fertilidad y la irrupción de la fertilización in vitro lo responsable del incremento de la tasa de partos gemelares o múltiples, junto con la mayor edad de las madres que incrementa la secreción de la hormona FSH. Hay también algunos factores genéticos o incluso étnicos como la etnia Yoruba en el Oeste de África.

Criar gemelos puede ser algo más del doble de la tarea. Se debe tener en cuenta que hermanos coetáneos tienen que compartir recursos y los padres repartirlos.

A la hora de la educación formal aparece la controversia. ¿Juntos?, ¿separados?. ¿Juntos de pequeños y separados después? Hay opiniones para todos los gustos y argumentaciones de parecida validez. La Internet incluye miles de entradas con estudios, aportaciones y recomendaciones suficientes como para enloquecer a cualquiera.

Desde aquí vamos a recomendar a los padres a tomárselo con calma, seguir sus propios instintos y comprender que el proceso de educación de los niños está igualmente sujeto a incertidumbres tanto si se cría un niño como si son dos o tres. No va a ser muy distinto de si son hermanos que se lleven pocos meses.

Igualmente los educadores. Se trata de aplicar la prudencia, la tolerancia, y eso que se ha dado en llamar “sentido común” que, generalmente, suele ser una construcción cultural que varia en el tiempo y en los diferentes sitios.

Pero que no dejen de preguntarles a los niños que es lo que prefieren. Y, además, que acepten que puedan cambiar de opinión.

X. Allué (Editor)

Dos enlaces, para curiosear.

Educating Multiples in the Classroom: Together or Separate? Early Childhood Education Journal, Volume 40, Issue 3, pp 133–136

https://www.google.com/search?q=Criando+m%C3%BAltiples&oq=Criando+m%C3%BAltiples&aqs=chrome..69i57j0.5950j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

 

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Written by pedsocial

30 septiembre 2019 at 10:19

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Mental Health of Children in Conflict

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This week issue of the Lancet brings to our attention the problem of the Mental health of children living in areas with open social and war conflicts. (ref. DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(19)32143-9

The text:

The mental health imperative of children in conflict

On Sept 10, ahead of the UN General Assembly and a mental health in emergencies summit in the Netherlands (Oct 7–8), Save the Children released Road to Recovery: Responding to children’s mental health in conflict. The report states that 142 million children are living in high-intensity conflict zones, with many more millions forced to abscond as refugees. More than 24 million children exposed to conflict today are likely to encounter mild to moderate mental health problems yet, as Save the Children rightly contends, the global response to mental health support continues to be regrettably inadequate.

Intense fear, anxiety, and trauma as a result of violence and exploitation have long-lasting and debilitating effects on children’s psychological and physical health and development. The report recommends supporting educational efforts such as schooling to mitigate these negative effects. It calls on governments and donors to fully resource the fund for education in emergencies and increase funding for child protection programmes. Beyond the report’s recommendations, protecting the mental health of children in conflict must focus on the importance of the health sector response, particularly the provision of mental health and psychosocial support services. Urgent challenges include the need to increase the number of child mental health professionals in low-income and middle-income countries, where they are almost non-existent, and addressing care for children with more severe and complex mental health problems, who too often fall through the cracks in the health system.

The upcoming meetings should make governments review and uphold their responsibility to these children. Shekhar Saxena, Professor of the Practice of Global Mental Health, Harvard TH Chan School of Public Health, told The Lancet that 10% of humanitarian aid should be allocated to mental health and psychosocial support services, with half directed to children. He added, “If the world does not pay due attention to mental health and the psychosocial support needs of children, we will compromise on the human capital for the future generations. The cost, even the economic cost, will be huge.”

If, on the whole, Childhood mental health is comparatively, a neglected part of Health care in almost every country, the situation of children under stressful conditions such as those of war, famine o civil unrest, makes the problem frightfully severe. And they are not few: one of every 5 children lives in areas of conflict.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

23 septiembre 2019 at 6:42

Pipi

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Hace ya seis años desde que tratamos el tema de la enuresis en este blog https://pedsocial.wordpress.com/2013/10/17/enuresis/. Es más que probable que nuestra audiencia haya cambiado en ese tiempo. Tanto como para que los cincoañeros cuyos padres empezaron a preocuparse por que mojaban la cama, ya han empezado la adolescencia. Seguro que la inmensa mayoría ya han superado el problema. Pero habrá unos cuantos que no.

La enuresis en el adolescente es un problema que adquiere gravedad con el paso de cada año. La conciencia que adquiere cada niño está en el límite de considerarlo una discapacidad. Puede estar en la raíz de un síndrome depresivo o, en cualquier caso, en una disminución de la autoestima.

No admite dilaciones. Merece y tiene tratamiento.

La página “Healthy children”, en español, promovida por a Academia Americana de Pediatría ofrece un buen resumen, apto para médicos, educadores, trabajadores sociales y padres que enlazamos aquí: https://www.healthychildren.org/spanish/health-issues/conditions/genitourinary-tract/paginas/nocturnal-enuresis-in-teens.aspx.

 

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

20 septiembre 2019 at 9:39

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