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Archive for enero 2013

Niños muertos, niñas muertas

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John Langdon-Davies, fundador de planLa ONG Plan-International, que se dedica a la protección de los derechos de los niños, se fundó hace 75 años para la protección y asistencia de los niños víctimas de la Guerra Civil española. Tres cuartos de siglo de trabajo que, desde aquí, queremos agradecer efusivamente.

(En la foto, el periodista John Langdon-Davies, fundador de Plan, en 1937)

Maria Stavropoulou y Nicola Jones son las autoras de un nuevo, excelente y procupante informe del que se ha hecho eco el rotativo EL PAIS que pone de manifiesto una realidad:

La crisis económica y la pobreza que desencadena provoca más muertes en niñas que en niños

Una investigación realizada en casi sesenta paises revela que cuando se hacen las cuentas resulta que la mortalidad infantil femenina supera en mucho la masculina y que por cada caida de un punto de Producto Interior Bruto de los paises menos desarrollados, ese lamentable índice de riqueza que, en realidad, es de pobreza, la taza de incremento se acelera por un factor de 5.

Las causas son mas sociales o socioculturales que epidemiológicas. Nosotros publicamos hace más de diez años un metaanálisis que venía a demostrar que los niños acudían más a los servicios de urgencias que las niñas(1). Para todas las edades y para todos los diagnósticos agrupados (con la única excepción de el dolor abdominal en niñas de 12 años) y con referencias de más de 25 países diferentes. Los niños van más a Urgencias porque, de una forma u otra, ven más a menudo amenazada o alterada su salud. Tampoco le encontramos una buena explicación, pero si es así, que la niñas mueran con más facilidad no concuerda con razones de tipo clínico o epidemiólogico. Stavropoulou y Jones se extienden en su explicación y lo refuerzan con una considerable fuente bibliográfica. Aquí reproducimos una traducción nuestra de sus conclusiones:

La pobreza familiar tiene más impacto en la supervivencia de las niñas que los varones, por cada 1 por ciento de caída en el PIB aumenta mortalidad infantil de 7,4 der cada 1.000 nacidos para las niñas frente a 1,5 para los varones.
Los recortes en los presupuestos de salud dejan las adolescentes aún más vulnerables durante el embarazo. Y actualmente el embarazo es una causa principal de muerte para mujeres de 14-19 años de edad.
Con frecuencia se trata de niñas  adolescentes que abandonan la escuela para cuidar de las familias cuando sus madres trabajan más horas y viajan más lejos en busca de trabajo.
Las tasas de finalización de la escuela a menudo disminuyen durante los períodos de contracción económica. Las niñas experimentan un 29 por ciento de disminución en comparación para un 22 por ciento de los niños.
También son las niñas y mujeres jóvenes que a menudo se ven obligadas a asumir empleos de mayor riesgo para contribuir a los menguantes presupuestos familiares.

Las llamadas a la acción son:
• Avanzar en los derechos de las mujeres jóvenes y perseguir activamente la igualdad de género.
• Revaluar las medidas de austeridad y mantener asistencia para el desarrollo con un enfoque en la mejora de los servicios sociales básicos para las niñas y las mujeres jóvenes.
• Asegurar que los gobiernos los programas que fortalecen la cohesión social y los de protección que ayuden la salud y la educación de la sniñas y mujeres jóvenes.
• Asegurar que los gobiernos se centran en los programas para la creación de empleo para mujeres jóvenes
• Asegurarse de que la sociedad civil promueve que campeones femeninos se ocupen de informar a los legisladores sobre los problemas a los que se enfrentan las jóvenes.
• Asegurarse de que todos los interesados ​​promuevan la investigación, y la recopilación de datos desglosados por sexo, necesario para centrarse en las necesidades específicas de las niñas y
las mujeres jóvenes.

X. Allué (Editor)

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1. Gender differences in paediatric emergency care demand. Allué X, Jariod M. Europaediatrics 2000. Roma, Italia, 2000

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28 enero 2013 at 6:42

Más de niños gordos

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Slide1La otra mitad del equilibrio para un buen funcionamiento y crecimiento de los niños es el ejercicio: lo que se gasta.

Gastar, lo que se dice gastar, gastamos energía solo por vivir. Más o menos unas 60 calorías por kilo de peso y día, que ya es bastante; o sea el 60% de lo que adquirimos con la comida. Es lo que se gasta en respirar, en que el corazón siga latiendo y el cerebro pensando.

A los niños además les hace falta energía para crecer. Entre 10 y 15 calorías por kilo y día. Además hay algunos picos que no cambian gran cosa.

El resto hasta cien es lo que se necesita y se consume con la actividad física. Y claro, según sea la actividad: si no te mueves nada—en la cama—o casi nada pues no haría falta nada. Porque si no se hace nada y se come más, más calories, se acaba trasformando el sobrante en grasa y acumulándose. Los números que aparecen aquí al lado son una sobresimplificación, con un supuesto de una ingesta de 100 kCal por kg. de peso y dia, que sólo los más glotones podrían alcanzar. Pero sirven para ilustrar que cada caloría ingerida y no consumida, no gastada, va a parar a las reservas: el tejido adiposo, la grasa corporal. La gordura.

Ya se que los niños no paran quietos. Pues sí. Pero no todos. Sólo hace falta observar el comportamiento de los gordos. De forma casi imperceptible se puede ver que reducen su actividad al mínimo necesario: “…acércame esos libros…”, “…traeme eso…”, “…ayúdame que no alcanzo (¡por lo gordo que estoy!)…”, “…espero el ascensor…”, etc. Y suelen elegir las actividades que menos esfuerzo requieren: jugando al fútbol, el gordo siempre hace de portero… y no porque tapa más portería (!)
El uso del cochecito o silla infantil se prolonga hoy día hasta muy por encima de los 2 años, cuando ya los críos pueden andar. Las madres no tiene paciencia para arrastrar de la mano un mocoso que difícilmente puede mantener su paso (además ¿qué mano?: en una el bolso, en la otra el cigarillo, en la otra el móvil, la otra para atusarse la melena y saludar a las amigas, si llueve el paraguas… la diosa Siva).Pero han sido los cambios socials los que más han contribuido a la vida sedentaria. De todos y de los niños en concreto.

Apenas quedan barrios privilegiados—o muy ricos o muy pobres—en los que los niños puedan jugar en la calle como antaño. Resultado: los ratos antes dedicados al juego ahora se pasan en el sofá delante de la tele.

Los desplazamientos, siempre en el coche familiar. A ver quien se sube con los niños en un trasporte público.

Al cole, en bus. Mientras que en Suiza es OBLIGATORIO que los niños de 6 años o más vayan a la escuela andando Y SOLOS, aunque nieve[1]. Pero claro, con el tráfico que tenemos en España, ¿quien se arriesga a dejar a los niños solos por la calle?

Los ejercicios físicos, la educación física de las escuelas, se reciben habitualmente con reticencia por parte de muchos niños. Son un esfuerzo, tienes que hacer lo que te mandan y solo lo que te mandan, no son muy estimulantes… aburren. El profesorado de Educación Física se ve obligado a hacer enormes esfuerzos de imaginación para motivar al alumnado. Y, además, si faltan horas lectivas, las primeras que se suprimen son las de EF. (Una sugerencia es substituir los calisténicos por el baile. Incluso para los más enanos. Por ejemplo con: http://www.youtube.com/watch?v=69wfayIDhls&feature=youtu.be  🙂

Parece una gran conspiración para favorecer el sedentarismo. Y solo se puede combatir de forma activa. Si no se hace nada, que siempre es lo más fácil, el camino conduce naturalmente al sobrepeso.

Sin modificar los hábitos sociales de la comunidad, evitar el sobrepeso y la obesidad es una guerra perdida. Los más débiles (de voluntad) serán las primeras víctimas. Y ya vamos por un niño de cada cinco…

X. Allué (Editor)


[1] Ref. Barbara Allué, vecina de Meilen, cantón de Zurich, CH

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21 enero 2013 at 6:20

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Guns and children

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protect children not gunsYa hemos dicho que es un problema que, por fortuna, nos queda lejos.

Pero cuando alguna cosa avanza de manera que pueda protegerse la vida y los derechos de los niños creemos que debemos reseñarlo.

Esta referencia

http://www.whitehouse.gov/now-is-the-time

enviada por la misma Casa Blanca viene a decir que en relación al control de las armas de fuego, si no es ahora, ¿cuando?

X.Allué (Editor)

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17 enero 2013 at 21:21

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La sostenibilidad de la asistencia sanitaria

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La sanidad no se vendeHace casi un año y medio publicamos en otro blog (La percepción selectiva) una pequeña pieza sobre la sostenibilidad de la asistencia sanitaria que, entendemos, mantiene su vigencia. Decía así:

Fue un sinvergüenza maligno, hábil con el uso de los medios de comunicación disponibles en su época, el lugarteniente de Hitler Joseph Goebbels quien afirmó que si una mentira se repite muchas veces acaba por convertirse en una realidad.

Nos han repetido tantas veces que nuestro sistema sanitario no es sostenible que, aprovechando las nieblas de la guerra que representa la actual crisis económica, las administraciones están dispuestas de desmontar lo que hasta ahora funcionaba muy satisfactoriamente. Cualquier iniciativa o servicio es o no sostenible en función de lo que quieras sostenerlo. En cuanto a lo que quieras dedicar para sostenerlo.

El sistema sanitario español, en contra de lo que se ha dicho repetidamente, no es caro. Según la OMS, ocupamos el lugar 26º en la lista de paísessegún la parte de la Renta per capita que dedicamos a la sanidad, un 8%. Según la Generalitat 1337€ habitante y año. Francia dedica 2400€; Suiza casi 3000€. (Y, claro, Sierra Leona sólo 20€). Por Comunidades Autónomas, en Catalunya estamos por debajo de la media española. De todas maneras, las cifras no siempre reflejan realidades y son fácilmente manipulables, pero lo cierto es que aquí gastamos menos que en otros sitios y todo el mundo está de acuerdo con que nuestro sistema es bueno. O sea que si es bueno y cuesta menos, es indudablemente barato. Y por lo tanto debería ser sostenible.

También es cierto que el gasto en salud ocupa una considerable parte del pastel del presupuesto. Aproximadamente la cuarta parte. Pero es que la asistencia sanitaria es también la principal obligación que tiene la administración para con los ciudadanos. Lo que sucede es que el dinero de la sanidad, como se trata de un servicio, en su mayor parte va a parar a salarios. Y salarios de personal al servicio de la administración, funcionarios o estatutarios, que no se pueden tocar ni manipular.

Lo que los neocons no pueden soportar, y no quieren sostener, es que esa más bien ingente cantidad de dinero (10 millardos al año) sea gasto y no se pueda negociar o especular con ella. No es un dinero “aprovechable”, no rinde. Se reparte entre profesionales y trabajadores y no entra en el mercado de las finanzas.

Para el capitalista eso es insoportable, insostenible. Lo único a hacer es reducirlo en lo posible e intentar privatizarlo. Si es más pequeño igual se puede vender. Y si reducimos la parte de sanidad del presupuesto igual se puede usar para otra cosa políticamente más provechosa para el capital.

Lo demás son jerigonzas y, como dice mi cirujano preferido, “pajaritos preñaos”.

Salvo alguna consideración sobre las estadísticas y la ingenua afirmación de que “…salarios de personal al servicio de la administración, funcionarios o estatutarios, que no se pueden tocar ni manipular…”, a la vista de lo que han venido haciendo los gobiernos con los salarios de los médicos y enfermeras, lo demás como decimos, mantiene su vigencia y, recientemente en la Comunidad Autónoma de Madrid de manera estentóreamente expresada por los sanitarios en huelga y protestas callejeras en forma de “Marea blanca“.

Creemos que el sistema sanitario es perfectamente sostenible como lo es cualquier cosa para la que exista la voluntad de sostenerlo. Los puentes más arriesgados se “sostienen” frente a los elementos y esa ley única de obligado cumplimiento que es la Ley de la Gravedad. Digan lo que digan los políticos, la asistencia sanitaria es sostenible y que se sostenga, que aguante, es una obligación de todos.

X. Allué (Editor) 

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16 enero 2013 at 6:21

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Ponle un chip a tu niño

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Slide1Una madre, en estas fiestas del solsticio de profusión de comilonas y regalos, me dice: “Le he puesto un móvil a la niña” (sic!)

En castellano, los juguetes en la Epifanía “los ponen” los Reyes. También los “traen”. Pero, como ya hemos explicado que los Reyes son los papás, los papás  los “ponen”.

Mantener la comunicación con los hijos a distancia mediante un artilugio telefónico parece un deseo legítimo para unos padres responsables. A partir del momento que las tecnologías lo hacen posible, resulta además razonablemente barato. Y, a la vez, los niños pueden aprovechar el medio para comunicarse también con otros, especialmente compañeros y coetáneos. Por otro lado ya se han constado los posibles efectos perniciosos que acompañan a todas las nuevas tecnologías, especialmente la adición por uso incontrolado y un costo desmesurado si no se limita, así como el acceso a comunicaciones consideradas no aptas o perniciosas para menores.

El caso es que los teléfonos móviles están ahí y van a quedarse. De manera que lo importante es adaptar su uso a los menores y extraer de ello las ventajas evitando los inconvenientes de forma racional. Un teléfono móvil con conexión a los sistemas universales de geolocalización (GPS) permite, además y si el niño lo lleva consigo, localizar dónde esta o dónde se encuentra en cualquier momento. Esa utilidad tendría su máxima aplicación en circunstancias más o menos extraordinarias como catástrofes, accidentes o pérdidas.

Para esto existen, sin embargo, otras aplicaciones tecnológicas como nos presenta un reciente artículo de la revista The Economist, a la vez que plantea algunas cuestiones sobre la privacidad. Nadie va a querer equiparar a sus hijos con los animales domésticos con su chip aunque, se insiste, el uso de localizadores implantados continúa siendo una materia de la literatura y el cine de ciencia ficción.

En cualquier caso, entendemos que aprovechar los nuevos recursos tecnológicos merece una consideración pausada. Un análisis cuidadoso de efectos beneficios y ventajas en frente a los inconvenientes y, en todo momento, plantearse si son racionalmente necesarios para los efectos deseados.

Y, desde luego, entendemos que si la aplicación de un chisme puede en algún momento salvar la vida de un niño, vamos a colocarlos en el mismo sitio que todas las otras metodologías del ámbito de la prevención: desde la vacuna de la viruela, ya abandonada, hasta los asientos de seguridad en los automóviles.

Mas vale prevenir…

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

14 enero 2013 at 10:32

Niños gordos

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The other evolutionMi tutor de blogs me recomienda volver a escribir sobre temas que han tenido mucha aceptación.

Creo que ya he dicho que uno de los “post” que sigue teniendo un número inusitado de visitas es el “Pobres, gordos y locos” que hace mención a la interrelación de estos tres estados: la obesidad, la penuria económica y la pobre atención a la salud mental que padece una parte importante de nuestra población infantil.

No debería extrañar porque, realmente, la obesidad y sus consecuencias sobre la salud física es el mayor problema de salud de la población infantil occidental. Todos los estudios y recolecciones epidemiológicas lo admiten, mientras que sigue siendo un problema al que se dedican menos esfuerzos que a otros, especialmente los que tienen alguna respuesta farmacológica, habida cuenta que la financiación de la investigación biomédica está habitualmente mediatizada por las grandes compañías químico-farmacéuticas.

La obesidad depende, muy básicamente, del equilibro entre la ingesta, la dieta, lo que se come, con la actividad física, el ejercicio, lo que se gasta. Y, también, de un miríada de otros factores genéticos, epigenéticos, orgánicos, hormonales, étnicos y, también, socioculturales.

Llama la atención que cuando se habla de la obesidad como problema sanitario se suele hacer omisión de los notablemente influyentes factores sociales. Entre los científicos se orienta más la investigación a los aspectos dietéticos y nutricionales. Así se ve en la asignación de fondos de investigación tanto nacionales como los de ámbito europeo. Claro que el argumento es que suelen ser más caros por las tecnologías implicadas. Pero la obsesiva preocupacíón por la composición de los alimentos y, al contrario, la de supuestos alimentos o aditivos que pueden modificar la ingesta también parece tener más bases comerciales y especulativas que realmente científicas.

Los pediatras que trabajan con obesos, ya sea en servicios especializados de Endocrinología y Nutrición o desde la misma Atención Primaria de salud, son muy conscientes que la respuesta al “tratamiento” de la obesidad cuando se ha superado la primera infancia es escasa y frustrante. Entrecomillamos tratamiento porque se compone de medidas múltiples a menudo difíciles de concretar o acaso implementar por parte de las familias. No existe la “magic bullet”, la píldora mágica que permita atajar el problema. Son consejos, recomendaciones, instrucciones, pautas, ejercicios, prohibiciones, restricciones, estímulos positivos o negativos, todo ello con compromisos de revisiones y seguimiento frecuente. Un reto difícil para pacientes, familias y profesionales.

Por ello resulta mucho más efectivo trabajar en el ámbito de la prevención, especialmente por tratarse de un problema epidémico, que afecta a un gran contingente de la población infantil.

Los programas de prevención abundan. Han sido diseñados por expertos y avalados por evidencias científicas y promovidos y apoyados por instancias académicas y gubernamentales. Naturalmente, una buena parte de los programas se han ideado para su implantación en el ámbito escolar que actualmente acoge a la totalidad de la población infantil. Se trabaja en los menús escolares, en las ofertas de las cantinas o de los dispensadores automáticos por lo que se refiere a la dieta, lo que se come, y se estimula la realización de ejercicios físicos en cuanto a lo que se gasta.

A pesar de todo ello, no se puede decir que la situación se haya mejorado en lo que llevamos de siglo. Más bien parece que sucede lo contrario y a esto no parece encontrarse una buena explicación más allá de la indisciplina de la gente y la falta de colaboración.

Recuerdo un chiste antiguo en el que un niño argumentaba: “Si me habéis engañado con lo de los Reyes Magos y con que los niños vienen de París, ¿porqué me voy a creer que comer verduras será bueno para mi salud…?

Desde nuestro particular punto de vista echamos de menos algunas otras consideraciones.

Unas son de carácter evolutivo, o evolucionista. La obesidad es un recurso natural de reserva para cuando vengan períodos de carestía. Atávicamente nuestro organismo se ha predispuesto a esto y todavía no ha incorporado a su genética (epigenética) la información de que no habrá períodos de carestía que puedan salvarse siendo sólo gordos. Total apenas llevamos cien años en el mundo occidental de una alimentación generalmente asegurada y, todo sea dicho con la que está cayendo, no hay garantías de que vaya a poder seguir así. O sea que nuestro organismo está siendo engañado–una vez más—por una información medioambiental errónea.

Otras son más próximas, de carácter cultural y conductual. Factores diversos entre los que se puede incluir la revolución industrial, la incorporación de la mujer a la vida laboral, la urbanización o migración a las ciudades y alguna más han conducido a cambios en los horarios y en la composición de las comidas y, muy especialmente, en la condimentación y elaboración casera de los alimentos. Justo coincidiendo con el boom de los cocineros estrella—Michelin o no—hemos visto desaparecer a las cocineras caseras. Muchas familias consumidoras de alimentos precocinados o de distribución domiciliaria como pizzas, hamburguesas y demás es que, simplemente, no saben cocinar. Ni ellos, que no lo hicieron nunca, ni ellas que no les apetece o no pararon atención para aprenderlo de sus mayores.

En la consulta hace unas décadas, los pediatras y las enfermeras pediátricas habíamos dedicado mucho tiempo a enseñar a las madres (pues entonces los padres ni aparecían por la consulta) a preparar papillas y biberones para la alimentación de la primera infancia: puericultura, se decía. Obviamente se dedicaba más tiempo a las instrucciones de preparación de alimentos en casos de trastornos digestivos, especialmente los diarreicos y sus secuelas de malnutrición, que han estado matando niños en España hasta la década de los 80. Pero una vez pasada la primera infancia se daba por supuesto que las familias ya sabían lo que tenían que hacer para dar de comer a sus hijos.

El actual proceso de aculturación, digamos que, gastronómica que no sólo dietética, requiere que nos impliquemos en establecer pautas de alimentación pero, además, que nos aseguremos que los conocimientos culinarios de la familia está a la altura de esas necesidades nutricionales. Y no dejarnos caer en engaños de la publicidad interesada.

(Dos notas: 1 La dieta mediterránea puede ser un señuelo mentiroso. Pocas cosas pueden ser más “mediterráneas” que una pizza: italiana, con base de pasta de trigo, algunas verduritas, cebolla… pero una bomba calórica de queso industrial plastificable y tocino.

2 El imperio de los lacticinios industriales amenaza en el horizonte. La leche es un excelente—único—alimento para los lactantes. Pero redundante a partir del año de vida. Y sus derivados industriales actimeles, petitsuisses y demás, innecesarios.)

La parte del ejercicio y la actividad física, lo que gastamos, queda para la semana que viene.

X. Allué (Editor)

 

Written by pedsocial

10 enero 2013 at 19:33

Siria – Syriana

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SyrianaEnseñando a una de mis nietas, una espabilada de 4años una historia del mundo en una secuencia de fotos editada en YouTube , respondo que en el siglo pasado hubo muchas guerras, por la profusion de fotos bélicas en el reportaje. Me dice: “Ahora también hay guerras en otros sitios. En Siria. Los primos de mi au-pair se han tenido que marchar lejos… a Barcelona o no sé….”

Mi nieta, a quien sus padres no le dejan ver en la tele nada más que dibujos animados y pocas veces, vive habitualmente en un país centroeuropeo y no creo que tenga muy clara la geografía. “Barcelona” le suena a tan exótico y remoto como podia ser Kuala-Lumpur, porque a Barcelona solo ha ido al aeropuerto. Pero si tiene muy claro que en Siria hay una guerra horrible y que es un sitio de donde hay que irse.

Mientras, lo que se conoce como las potencies mundiales continuan procrastinando sin encontrar un elemento común que pueda llevar a término al menos un alto el fuego en Siria. El antiguo Secretario general de la ONU, Kofi Annan, nombrado enviado especial en el conflicto, dimitió el pasado verano después de notables fracasos en la negociación.

Las razones del conflicto, aparte de la obvia revuelta contra el regimen corrupto y tiránico de Bashir-el-Asad, se construyen alrededor de un estado artifical generado a partir de la caída del imperio otomano hace casi 100 años y la distribución de territorio sobre el mapa con tiralíneas por parte, principalmente, de los gobiernos de Francia y la Gran Bretaña. En él que coexiste un mosaico etno-religioso, aunque con una mayoria del 60% de musulmanes sunnitas,  de difícil acuerdo. Y, además, en Siria no hay petróleo y por tanto no intereses de grandes multinacionales que preservar.

Y entre todas las víctimas, destacan los niños muertos, como viene denunciando UNICEF. Y eso lo saben hasta niños de 4 años como mi nieta.

La excelente pelicula de Stephen Gaghan y George Clooney, que obtuvo un Oscar en 2005, utiliza el término Syriana del título para expresar algo así como “ a la siria”, como una forma de actuar naturalmente compleja. La actual situación en Siria viene a ser su epitome.

Este fin de semana de Epifanía parece que abundan las noticias de niños muertos por todas partes, ya sea por salvajadas pseudoreligiosas o por accidentes desgraciados. Pero que los niños de Siria se hayan incoporado de forma masiva a las listas de muertos nos lleva a ponerlo aquí de manifiesto.

No se me ocurre que podemos hacer los que nos cuidamos de niños, o cómo defender sus derechos alejados de un conflicto como el de Siria. Pero si se os ocurre algo como llamar por teléfono o escribir a la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, pues igual se mueve algo. Aunque sólo sea avergonzar al Sr. Durán i Lleida, su presidente.

X. Allué (Editor)

Written by pedsocial

7 enero 2013 at 6:18

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