Pediatría social

Blog de la Sociedad Española de Pediatría Social

Archive for mayo 2017

Esto también es Pediatria social

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Los pediatras trabajan por dinero. Nada nuevo ahí. Todo el mundo debe ser compensado por su trabajo. Que resulte una compensación adecuada o no es una materia para discutir. Pero por si alguien quiere compararse, aquí adjuntamos un estudio que acaba de hacerse en los Estados Unidos, donde los pediatras son los médicos que reciben menos emolumentos de todas las especialidades (!!!).

2017 Pediatrician Compensation Report

Ya veis: los “pobres” pediatras ganan 200.000US$ al año.

 

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24 mayo 2017 at 6:34

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Mensajes maternales contradictorios

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Davids-Prize-2_for-Blog.Formando parte de la realidad cotidiana en la crianza y educación de los niños existen mensajes contradictorios (maternales o paternales o, incluso, procedentes de la sociedad) que se espera que los niños incorporen, digieran, acepten y procesen. De forma consciente o inconsciente, perpetrados o acaecidos, llenan la realidad de forma continua, reiterativa, insistente, implacable.

Fue Gregory Bateson quien planteó la teoría conocida como del doble vínculo o la doble respuesta a la realidad más o menos irreconciliable, para explicar el mecanismo, sino el origen, de enfermedades mentales como la esquizofrenia. Que la esquizofrenia personifica las contradicciones, que se presenta al final de la maduración cerebral y que tiene su origen en la infancia se acomoda bien a estas explicaciones, aunque Bateson, que no era psiquiatra, se pudo permitir ciertas generalizaciones discutibles. Pero, al fin y al cabo, así sucede con la mayor parte de las teorías.

Sin querer establecer principios ni promover culpabilidades, no deja de ser cierto que algunas actitudes de padres y educadores hacia los niños contienen suficientes contradicciones como para, si me permitís coloquialismos, volverlos locos.

Las contradicciones más genéricas se contienen en que la educación es, de forma machacona y persistente, una secuencia de limitaciones a la libertad: las normas. Con toda su base cultural, muchas de las cuales sólo tienen una vigencia temporal o situacional, casi nunca son “para siempre” y pueden eventualmente aplazarse a un impreciso “para cuando seas mayor”, proponiendo al niño que adopte una responsabilidad de un fenómeno como el crecimiento sobre el que no tiene ningún control. Hacerse mayor es una cosa que pasa, poco sensible a la voluntad.

Los ejemplos abundan. El uso inmoderado de metáforas, de parábolas (sinuosa figura geométrica aplicada la relato), ejemplos o, simplemente cuentos con o sin moraleja, a la hora de forjar la personalidad,  está tan lleno de trampas que lo sorprendente es que la mayoría sobreviva sin daños permanentes.

Esto no pasa de ser una breve reflexión, apenas académica y coloquial. Pero incluye el deseo que los profesionales abran su entendimiento crítico a tomarla en consideración.

 

X. Allué (Editor)

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22 mayo 2017 at 6:26

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Familias enlazadas

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Una nueva modalidad de conjunto familiar lo constituyen las llamadas familias enlazadas: familias formadas a partir de separacion de una pareja cuyos miembros formas nuevas familias con otras personas pero que mantienen vínculos o custodia de hijos de las nuevas familias. Es la existencia de los hijos de las nuevas parejas lo que las enlaza.

Recientemente se vienen planteando controversias en principio relacionadas con el acceso a ciertos derechos que se reconocen a las familias numerosas como pueden ser descuentos en los viajes, prelación en el acceso a centros escolares, colonias de verano, etc. que generan dificultades tanto a las familias como a las diferentes administraciones que deben intervenir en concesiones y reconocimientos. La materia jurídica puede ser compleja pues la custodia compartida puede hacer que una familia con más de un hijo de cada uno de sus miembros se convierta en “numerosa” durante el período en que se ejerza simultáneamente la custodia. Y que deje de serlo cuando no se produzca la coincidencia. ¿O no? Esa materia la dejamos para los juristas. Pero en la defensa de los derechos tenemos muy claro que lo primero son los derechos de los niños, después los de los padres y luego los de las familias.

En el ámbito de la salud, la enfermedad y la asistencia que se proporcione, de la triada de secuencia que desde hace tiempo nos propone Eduardo Menéndez, la existencia de modalidades, que no modelos, de familia complejas, se puede generar distintos retos a los profesionales de la asistencia. Aparte de los determinantes genéticos de trastornos, los condicionantes sociales tanto de la salud como de su pérdida, merecen una evaluación cuidadosa. En la interacción médico – paciente, cuidador–paciente, se hace necesaria una precisión en el árbol genealógico o pedigree, que debe recogerse en la historia clínica. Como debe identificarse claramente en las visitas quien es el responsable de los cuidados de cada niño y durante cuanto tiempo.

Es fácil imaginarse la miríada de situaciones de niños que los llevan a la consulta un miembro de la familia que no es quien tiene la custodia y que, además, no va a seguir cuidándose del niño pasado u tiempo breve, etc. Mientras la gente sea civilizada y educada, los problemas pueden negociarse y resolverse. Pero todos sabemos que eso no siempre es posible y que las parejas que es su dia se separaron siempre fue por desencuentros, facilmente reproducibles y perpetuables. A pesar de los hijos en común.

La habilidad social de los profesionales para sortear los obstáculos que esta situaciones generan, es una santa obligación que requiere paciencia, sociabilidad, prudencia y sentido común, aunque ya sepamos que el sentido común es una construcción cultural como proponia Clifford Geertz.

Hay que aplicarse.

 

X. Allué (Editor)

 

(La imagen que acompaña esta entrada es el logotipo de una Asociación dedicada a fomentar las relaciones entre familias. Encomiable esfuerzo que no es exctamente de lo que hablamos, pero la imagen sirve)

 

 

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18 mayo 2017 at 6:17

Los niños son (deben ser) invulnerables

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Lucía Caram és un personaje mediático que anda dándole vueltas a lo de que “el hábito no hace al monje” literalmente. Ni tampoco a la monja. Desde hace poco impulsa un proyecto con el nombre de Invulnerables incorporado a la lucha contra la pobreza infantil y la defensa de los derechos de los niños.

Clérigos y religiosas de vez en cuando sobresalen en su participación en los medios de comunicación de masas. Pueden ser manifestaciones artísticas como la ya casi olvidada Jeanne Deckers Soeur Sourire, una dominica belga que cantaba canciones populares hace 50 años. O Teresa Forcadas, una médico intensivista que se hizo monja benedictina, activista política y, al tiempo, crítica de la opresión de la grandes empresas farmacéuticas.  Y hace muchos más años, siglos, Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada. Son fenómenos, o personajes ocasionales cuya existencia no debería sorprender si se tiene encuenta la miríada de órdenes religiosas femeninas que existen (número que, se dice, ni siquiera conoce el papa…), realidad estadística .

Un día de estos deberíamos repasar el valor extraordinario aportado por las monjas de las diversas adscripciones cristianas a la asistencia sanitaria en occidente. Quizá toque a los (o las ) antropólogos de procedencia formativa de enfermería, herederas de las prácticas. Tan herederas que la enfermeras tituladas en el reino Unido aún se llaman “sister” (y los enfermeros también!). Poco que ver con las denostables prácticas de algunos clérigos católicos, ya denunciadas en este blog.

El proyecto de Lucía Caram contiene unos cuantos aspectos sólidos, tanto organizativos como ejecutivos, al que deseamos todos los éxitos posibles. Y por ello merece difusión. La controversia ayuda a la difusión. Que Lucía Caram haya conseguido alistar al conocido actor Nacho Vidal, una persona con experiencias familiares de una cierta complejidad, añade interés a la curiosidad.

La protección a los niños y sus derechos admite todos los esfuerzos.

 

X. Allué (Editor).

 

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16 mayo 2017 at 11:16

Cuidados Intensivos Pediátricos – 2. La parte social de los Cuidados Intensivos Pediátricos

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En el post-congreso del que comentábamos en la entrada anterior nos acercamos a lo que puede entenderse como la parte social de los Cuidados Intensivos Pediátricos, en esta ocasión muy dignamente representada por una de las mesas redondas que, con el título “Humanización en la UCIP”, se presentó el sábado 6.

Personalmente me resisto a incorporar la terminología de la “humanización” en Medicina principalmente por razones semánticas. Humanización como propuesta presupone que exista una “deshumanización” previa, algo que rechazo meridianamente. Aún entendiendo que el progreso de la ciencia ha dado lugar a un alejamiento entre los niveles del conocimiento profesional y el de la gente, que las distancias culturales se amplían, al tiempo que las exigencias de participación de los pacientes, y en el caso de la Pediatría en general de los padres de los pacientes, aumentan, no me acomodo al término de “humano” en este ámbito que es la salud y la práctica asistencial. En otro tiempo y en otro lugar ya hemos comentado lo que la diversidad cultural hace a la distancia del conocimiento (https://xallue.blogspot.com.es/2007/03/de-diversidad-cultural.html). Nada hay más humano que ocuparse de la salud de los demás. Nada hay más humano que cuidarse de los enfermos, los desvalidos, los desafortunados. En algún punto los cuidados, en inglés “care” se junta con “caridad”, una virtud que en Teología se traduce como amor, amor al otro.

Ocurre que la práctica pueda ser más o menos afortunada y que circunstancias como la distribución del espacio o la de los tiempos pueden hacer que la percepción de los que sufren mientras se administran los cuidados sea de insuficiencia. De falta de suficiente cariño, proximidad entre profesionales y pacientes y sus familias.

Algunos espacios asistenciales permanecen ocultos a las familias. Muy distintivamente los quirófanos. Y es que levantar la tapa de los sesos con una sierra eléctrica para extirpar un glioma, o rajar desde el cuello hasta el pubis a alguien, apartar todas las entrañas y atornillar una especie de andamio metálico a la cara anterior de la columna vertebral para tratar una escoliosis por vía anterior, no parecen prácticas que alegren la vida a nadie. Son las truculencias de la gran cirugía. O abrirle la tripa a una mujer para sacar a un bebé moribundo. Pero ¿alguien se atreve a decir que eso es “inhumano”?

Así, los quirófanos, cerrados.

En las UCIs también suceden acontecimientos que pueden poner a prueba los ánimos más templados. Y además es un sitio donde se muere gente, afortunadamente cada vez menos. Además, la profusión de aparatos y artilugios ofrece imágenes de mecanización de la asistencia. Todo ello no es fácil de entender y asumir por parte de los no profesionales, pacientes y, sobre todo, padres sometidos al enorme estrés de tener un hijo gravemente enfermo.

Es la preocupación por mejorar la situación social de los pacientes y sus familias en momentos y ámbitos angustiantes que lleva a iniciativas que reduzcan aislamientos, que acorten distancias e, incluso, que permitan alistar la cooperación de las familias en la asistencia. Además de esa disposición por parte de los profesionales la consideración de los ejes de espacio y tiempo conforma la realidad:

Los espacios de la UCIs deben permitir la presencia de familiares en la proximidad de los pacientes. Eso requiere más metros cuadrados y menos barreras. Los tiempos de la asistencia deben acortarse al tiempo que se alargan los tiempos presenciales de las visitas.

El otro gran parámetro es la comunicación. La comunicación entre profesionales y pacientes, entre profesionales y familias, y entre unos y otros con los médicos de Primaria que atienden los pacientes.

La parte social.

 

X. Allué (Editor)

Refs. Mesa redonda. Rev Esp Pediatr 2017; 73  (Sup. 1): 73-89

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12 mayo 2017 at 16:16

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Cuidados Intensivos Pediátricos

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Este fin de semana pasado he tenido el privilegio y el honor de participar en el 32 Congreso Nacional de la Sociedad de Cuidados Intensivos Pediátricos, en Granada. Y con ello recordar que hace más de 40 años contribuí a formar esa sociedad. Ahora son varios cientos los pediatras comprometidos con la atención a los enfermos críticos en Urgencias y en las Unidades de Cuidados Intensivos, las áreas de mayor compromiso clínico. A esos profesionales se les exige también el máximo compromiso. Trabajar en las áreas más tecnificadas obliga también a plantear a las administraciones la exigencia de las inversiones necesarias y eso, lamentablemente, no es siempre escuchado. Precisamente en estos días, las dejaciones de la administración ha llevado a una situación de conflicto a nuestros colegas del Hospital Gregorio Marañon que no parece alcanzar solución. Si no se atiende a las demandas de esas unidades y a esos profesionales de máximo compromiso, resulta imaginable la magra atención que van a recibir los otros servicios.

La enfermedad que aqueja al sistema sanitario del estado español empieza a entrar en una espiral de degradación de la que situaciones como las del Gregorio Marañon, son sólo un síntoma. Pero se trata de un síntoma ominoso. Y lo van a sufrir los ciudadanos, los niños de este país. A veces da como para desear que fueran los hijos de los que toman las decisiones los que se encontraran en una situación crítica, si no fuera porque son niños como otros y no se les puede desear ningún mal. Pero sí da para reflexionar que las situaciones de corrupción rampante no son ajenas a las desatenciones a los servicios públicos como es la sanidad y, en especial, las áreas de críticos.

Los asistentes al Congreso de Granada lo tienen claro: sin inversiones sus esfuerzos se quedarán cortos.

Desde aquí lo llevamos a la atención de todos. Al fin y al cabo, el primer derecho que defendemos de los niños es el derecho a la vida. Y, indudablemente, si en algún sitio se lucha por mantenerlo es en las UCIs pediátricas.

 

X. Allué (Editor)

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9 mayo 2017 at 21:47

Pelo

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Las faneras, por su visibilidad, forman parte de los signos y símbolos de la relación social. El hecho de que los humanos veamos reducida nuestra dotación capilar a una zonas concretas de nuestra anatomía externa, le confiere un valor simbólico en toda las épocas históricas y en todas las culturas.

Al pelo nos hemos referido ya en otras ocasiones, pero no va estar de más hacerlo de nuevo.

La capa de pelo de los mamíferos peludos–o sea, todos menos los acuáticos–sirve para acomodarse a los cambios meteorológicos, sobre todo de la temperatura ambiente y la humedad. Que los humanos lo hayamos perdido no parece que haya perjudicado nuestra capacidad de adaptación ya que, según parece, nos hemos aclimatado a los fríos siberianos y los calores tropicales con notable facilidad. Cierto que, a menudo, a costa de quitarles la piel a otros mamíferos. Como és una característica externa sirve para identificarse y, por sus característica físicas, de soporte de adornos o recortes de contenido estético.

Notable es la diferencia entre sexos, tanto en su distribución como en su persistencia en el tiempo. El pelo de la cabeza se distribuye más hacia la cara en los hombres adultos, mientras que las mujeres lo retiene y pueden dejarlo crecer mayores longitudes. Con la edad se pierde pelo: en los hombres principalmente en la calota.

Simbólicamente a la abundancia se la asocia con el poder y hasta con la fuerza, por mas que yo, que también he leido la Biblia, crea que lo que le cortó Dalila a Sansón fue otra cosa. Las prevenciones sobre la longitud del cabello llenan las simbologías religiosas: los Shikh no se lo cortan nunca, Maria Magdalena empleó los suyos como toalla, Absalón perdió la vida porque se le enrredó en las ramas de un árbol, musulmanes obligan a sus mujeres a tapárselo, falangistas pelaban a la presas republicanas y los nazis a las judías…(bueno, eso es más bien política que religión). Pero los frailes (y los curas) se tonsuraban, los monjes budistas se rapan, y unos u otros se dejan barbas (*) y bigotes por motivos religiosos, políticos (castristas) o modas diversas.

La estética del pelo alimenta una floreciente industria de peluquerias y los niños suelen ser víctimas propiciatorias de caprichos de los adultos. Algunos medicos de niños de antes sostenían que los cabellos extremadamente largos en las niñas preadolescentes consumían muchas energías y con ello detenían el crecimiento y desarrollo. No hay estudios recientes pero y en general, niños y niñas prefieren que les dejen en paz sus pelos y peinarse como prefieran. El comienzo de la Edad de Acuario en la década prodigiosa anunció la libertad con el pelo, ya fueran afros, rastas, punky o pelones.

Aparte de las parasitosis (Pediculus capitis) la repercusión del cabello en la salud y la enfermedad es escasa. Sólo cuando su pérdida debida a causas metabólicas, tóxicas o infecciosas pone sobre alerta de padecimientos.

Anotar el estado del cabello en la historia clínica de los niños en las visitas es una prudente medida.

El pelo axilar y púbico, otro día.

 

X. Allué (Editor)

 

*. Mozart dedicó una pieza bufa a las barbas de los capuchinos porque no le pagaron un trabajo: Venerabilis barba capucinorum

 

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5 mayo 2017 at 6:04

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